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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

miércoles, 13 de noviembre de 2013

12 hechos biograficos de Nectario Maria que tal vez no conocias

  1. Nace en la ciudad de Hyelzas, Distrito de La Parade, Cantón de Meyrueis, cerca de Florac, Departamento de La Lozere, capital de Toulouse, Francia a las 4:30 p.m., del Domingo 28 de octubre de 1888 (FHNM 2008 ).
  2. Su nombre de pila Louis Alfred Silvano Pratlong Bonicell Gal 
  3. Llega a Venezuela en 1913 y fue uno de los fundadores del Colegio La Salle de Barquisimeto.
  4. Destaca como Educador, geólogo, geógrafo, cartógrafo, sismólogo, mineralogía, historiador.
  5. Practicó el deporte y fundó el Girardot BBC, primer equipo de béisbol del estado Lara y prestigio en los albores del siglo XX.
  6. En Guanare se inauguró en 1971, la Plaza
    Nectario María
    , en la Calle 8 (Hoy Avenida Unda) entre carrera cuatro y carrera quinta.
  7. Encontró fósiles de megaterios, toxodontes, astroperios, mylodon, cervus. 
  8. Una de las avenidas mas concurridas de Barquisimeto lleva su nombre: Av Nectario María también conocida como La Ribereña une a los Municipios Iribarren y Palavecino, esto es a Barquisimeto y Cabudare. 
  9. Investiga en el archivo General de Indias (Sevilla) y
    en el archivo histórico nacional (Madrid) y otros archivos y escribió mas de 100 libros
  10. Documentó la aparición de la Virgen y escribió "La maravillosa historia de
    Nuestra Señora de Coromoto
    " a la que se dedicó para propagar su culto hasta pedirla como "Excelsa Patrona de Venezuela".
     
  11. El Hermano Nectario María es llamado El Apostol de la Coromoto
  12.  
  13. El 2 octubre 2013 los restos del Hermano Nectario María al Santuario 
  14. Nuestra Señora de Coromoto en Guanare donde fue sepultado 

Referencias

Chacón Rodríguez, David R. 2008 Hermano Nectario María. ESCRITOS HISTÓRICOS DE DAVID CHACÓN RODRÍGUEZ . ESPACIO PARA DIFUNDIR LA HISTORIA DE VENEZUELA http://davidchaconrodriguez.blogspot.com/2008/01/hermano-nectario-mara_2974.html

Chacón Rodríguez, David R. 1996. Influencia del Hermano Nectario María en el desarrollo del culto coromotano. In Nuestra Señora de Coromoto Patrona de Venezuela. Pag 56-62.

FHNM. 2009. El Hermano Nectario María: un incansable creador http://fundacionhermanonectariomaria.blogspot.com/2009/02/el-hermano-nectario-maria-un-incansable.html

García Quintero, Pedro 1991. Guanaguanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Ediciones del Congreso de la República
FHNM. 2008.DATOS BIOGRÁFICOS DEL REVERENDO HERMANO NECTARIO MARÍA . http://fundacionhermanonectariomaria.blogspot.com/search?updated-min=2008-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2009-01-01T00:00:00-08:00&max-results=2

Arquidiocesis de Barquisimeto. 2013. Reseña Historica. http://www.arquidiocesisdebarquisimeto.org.ve/HERMANO%20NECTARIO%20MARIA.pdf

domingo, 3 de noviembre de 2013

Guanare, un aniversario más.













Guanare, un aniversario más. 

Una tradición de apenas 422 años pero con un pasado prehispánico con más siglos de historia, en el que poco se ha ahondado. Nace como un símbolo de la conquista, buscando poblar los territorios de su sacra real majestad. Es así como el portugués Juan Fernández de León, encomendado por gobernador don Diego de Osorio, con una expedición salió de la ciudad de El Tocuyo, y subió la montaña por la Serranía de Catafaca, y pasó por donde hoy están los poblados La Raya de Guarico, San José de la Montaña, Suruguapo hasta llegar a estas tierras.

Esta nuestra historia ligada a la historia nacional, el padre fundador de la ciudad, Juan Fernández de León es antepasado directo de la mayor luminaria que ha parido la tierra Venezolana: Simón Bolívar.

Volviendo a finales del siglo XVI, Al llegar el Capitan Juan Fernández de León y su comitiva compuesta de portugueses, españoles y aborígenes procedió a fundar, un 3 de noviembre de 1591 a la ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare, pomposo nombre para una ciudad que llegaría a ser conocida como la Atenas del Llano por su permanente acción cultural: teatro, danza, poesía, pintura, canto, música.

Esta tierra ha sido bendecida por Dios sus suelos han hecho brotar el alimento y los productos para el comercio: maíz, arroz, sorgo, ajonjolí, plátanos, cambures, tabaco, añil, yuca, melón, patilla, lechoza, caña de azúcar. De sus ríos se extrae una de las mejores proteínas de origen animal: cachamas, bocachico, palometas y bagres, aunque estos últimos y en general toda la pesquería ha disminuido para el manejo irracional que hacemos con los recursos que nos brinda la naturaleza. Hoy parte de nuestra piscicultura se produce en estanques donde se cosechan cachamas que viajan por toda Venezuela.
Desde hace 422 años esta ciudad ha brillado con luz propia: gente laboriosa, creativa, emprendedora, humanitaria…así es Guanare y su gente y lo seguirá siendo per saecula saeculorum.

Imágenes cortesía de: http://www.noticiaportuguesa.com

viernes, 1 de noviembre de 2013

FUNDACION

FUNDACION

Acontecimiento histórico, realidad tangible; suceso acaecido el 3 de noviembre de 1591, gracias a la disposición de don Diego de Osorio quien hallándose habilitado para poder obrar lo que deseara y fuese mejor para la causa de la conquista y población de Venezuela, dar forma a la provincia y considerando que desde El Tocuyo y Nueva Segovia, viendo hacia el sur había mucha distancia al nuevo reino, dio orden al capitán Juan Fernández de León para que organizara una expedición que llegara hasta los llanos y fundara allí una ciudad; Juan Fernández organiza la excursión y partiendo de El Tocuyo, atraviesa las abruptas serranías de Guarico-Chabasquén y Biscucuy, llegando a las hermosas mesetas de Cavacas donde divisa a lo lejos el amplio llano, mesas próximas al Zarzaribacoa o Guanaguanare, lugar de las gaviotas, y aquí a dos tiros de piedra y teniendo como testigos a su gente en especial Domingo de Medero, y el escribano Pedro Gómez de Acosta, dijo fundo y fundó, después del ceremonial de estilo nombró alcalde ordinario a Domingo de Medero, Blas Rodríguez como regidor, Pedro de Polanco, Bernardino Crespo, Jorge Martínez Barreto y a su hijo Simón Pacheco, como alguacil mayor, Antonio Céspeda y Manuel Fernández, como procurador general, recibiendo el juramento de todos.1 De esta manera queda consumado el hecho.

Pasado cierto tiempo por razones no bien precisadas se traslada a la ciudad para el piedemonte, lugar que hoy ocupa, quedándole al norte estribaciones de la Sierra Portuguesa, a 183 metros sobre el nivel del mar con una temperatura media de 28 centígrados que puede llegar a los 36 en época de verano.

La verdad es que la ciudad adquiere prestancia rápidamente, gracias a la fertilidad de sus tierras y a la laboriosidad de su gente, de tal manera que a la centuria de su instalación era una ciudad florecie
nte, con un destino promisor excelente producción agropecuaria, fe de ello es el haberse establecido aquí una compañía de la categoría de la Guipuzcoana, su producción de tabaco, añil, algodón y ganado vacuno, caballar y mutar; especialmente con el reflejo fiel de este vigoroso progreso, que pone en actividad plena los puertos fluviales de Guerrilandia-Las Animas y San Lorenzo, para mantener un buen comercio con San Fernando y Ciudad Bolívar.

Guanare, en este comienzo de su acontecer histórico y su progreso formó parle muy importante de la provincia de Caracas, más tarde cantón de la provincia de Barinas hasta que el 10-4-1851, cuando conjuntamente con Araure-Ospino y Guanarito forman la provincia de Portuguesa. La Ley de División Territorial del 28 de abril de 1856 bajo el régimen de José Gregorio Monagas, es confirmada la situación provincial.

Las cosas marchaban favorablemente hasta la Guerra de la Independencia que restó muchos brazos al sector agrícola, pero la situación se tornó seria con la Guerra de los Cinco Años —Guerra Larga o Guerra Federal— donde los campos quedaron desolados, ocurrieron emigraciones, durante y después de los más acreditados capitales y reina el desempleo y la miseria lo que se gana con la igualdad, se pierde en la prosperidad. Vuelta la normalidad, Falcón en el poder, convocada la Asamblea Constituyente por éste en Caracas, la cual es presidida por el guanareño Eugenio Acisclo Rivera (1864) marzo. Sanciona la Constitución Federal, que consagra la división territorial de 20 Estados independientes, entre ellos Portuguesa y Guanare su capital. Después en reunión conjunta de los integrantes de las Asambleas de Portuguesa y Zamora, reunidos en la ciudad de Sabanera el 7 de marzo de 1866, se acordó unir estas dos entidades y designar como capital a Guanare, luego de algunos incidentes que logró dominar el propio Falcón, para que el 11 de septiembre de 1866 quede nuevamente constituido el Estado Portuguesa.

El 30 de abril de 1873, por deseos de Guzmán Blanco, se reducen los Estados y se creó el Sur Occidente constituido por Carabobo-Cojedes-Portuguesa y Zamora (Barinas) y el Departamento de Nirgua, poco después la Constitución del 27 de abril de 1881 dispuso que los 20 Estados quedarán reducidos a nueve, se formó el Estado Zamora y se designa como
capital la ciudad de Ospino, para que en otra oportunidad se haga la misma alianza y se designa como capital la ciudad de Araure, más tarde la misma situación y San Carlos como capital. Por Último a finales del siglo XIX se constituye nuevamente el Estado Zamora y Guanare su capital, durante este período, la acción progresista, de los mandatarios Francisco Batalla, Jesús María Romero, la ciudad adquiere otros contornos y alientos de progreso.

Hoy la capital de Portuguesa y Espiritual de Venezuela, importante ciudad Mariana con una tremenda explosión demográfica, que ha rebasado todos los cálculos, se siente y está muy desasistida, los servicios fundamentales no funcionan, no hay agua, luz, casas, teléfonos malos, carestía, asistencia hospitalaria deficiente, deterioro del ambiente cada vez peor, déficit de viviendas, sin planificación urbana, sin zonas de reserva que garanticen un futuro mejor y mejor calidad de vida, pero Guanare sigue adelante, pase lo que pase.

Era un pueblo pequeño, con cuatro barrios: La Peñita, Curazao, El Cementerio y La Arenosa; de casas coloniales en el centro, bahareque y palma predominando. Sus calles empedradas en la parte colonial, de tierra en el resto de la ciudad, alumbrado con faroles en una época, casi a oscuras en la mayor parte del pueblo, hasta que se instaló un motor 19-4-1926 con servicio para dos o tres horas, deficiente, el resto de la noche luz de luna de acuerdo con el período; población de comerciantes, criadores y agricultores, pueblo abierto, donde el rebaño colectivo se recoge por las noches en varios lugares a dormir, especialmente en la playa del mercado, la cual se constituiría en un verdadero paradero, la mayoría de estos animales: vacas, estaban siendo ordeñadas en las casas de familia, la leche, cuajada y suero para consumo familiar y algunas veces para comercial, lo cierto es que con ello se lograba un alimento básico y una exquisitez, la "postrera"; así mismo deambulaban por las calles del pueblo: burros, caballos y cochinos. Estas circunstancias obligaron con el correr del tiempo cercar el pueblo; y para su ingreso o salida rejas o caracoles. De aquí que los ordeños se realizaban fuera del perímetro de la ciudad y cada familia poseedora de ganado tuvo que organizar sus propios sitios con estos fines, de manera que existieron siete rejas, llamadas así: Barinas-Acarigua en los extremos de la calle Bolívar, hoy carrera 5, con una extensión de 12 cuadras, unas 60 viviendas sin incluir las edificaciones oficiales: Casa Amarilla-Casa Verde. Hacia el norte reja de Biscucuy, cerca de donde está la iglesia de La Peñita; reja de El Cementerio o Guerrilandia o de la Verga del Brazo. Reja de Maraca al final de la calle de los Catalanes, ubicada en las proximidades del Edificio de Telecomunicaciones. Reja de Papelón, zona adyacente en donde está CADA. Reja de Curazao más o menos donde está el viejo Hospital.

El sistema de caracol era algo especial, una cerca en media luna y otra que se aproximaba al centro sin juntarse, que sólo podía ser cruzada por el humano, teníamos el Caracol de La Pilita que daba acceso a los mangos de Sandalio y Quebrada de Las Piedras. Caracol del Calvario, permitía el ingreso de este cerro; por cierto esta entrada fue bloqueada por una construcción particular usurpándose un patrimonio del pueblo, ante la mirada indiferente de los señores concejales y del pueblo mismo. Caracol de Los Samanes ubicado en esta área.

Pueblo de gente laboriosa, de casas con trojas o huertos familiares pobladas de ají dulce, cilantro, cebollín, lechuga, corrales para criar gallinas y asegurar los huevos y los pollos, todos lo cual ayudaba a aliviar la economía doméstica. En algunas ocasiones el lechoncito (marrano) para lograr la carne de las hallaras decembrinas. Vida y costumbres del interior, en un país fundamentalmente rural donde el hombre tenía que ser cada vez más hombre y las mujeres casi hombres, donde no hay porvenir para el flojo, ni tiempo para holgazanerías.

Pueblo aislado, carente de los recursos elementales para defenderse de las epidemias, de manera que cuando la muerte ronda la desesperación cunde, casi nunca hay facultativos y si los hay, no existen las medicinas, situaciones desesperantes que obligan a que los familiares recurran a las prácticas de los yerbateros en demanda de auxilio. Paludismo, anquilostomiasis, "cólico miseresis", procesos carenciales, anemias, epidemias eruptivas, entre otras, provocan angustia, impaciencia y dolor, se atropellan en la cabecera de los enfermos, es cuando los bebedizos de cogollos de plantas, infusiones de diferentes raíces y ramas, que si las hojas de guanábana macho, cogollo de naranjo, hojas de malojillo, raíces de escorzonera, de jengibre, constituían parte muy importante del arsenal terapéutico de la época, sin descartar la bosta fresca diluida en leche de vaca para el sarampión, la pasota para las lombrices, la leche de coco para la solitaria y así por el estilo. Situaciones y recursos siempre presentes, pero el recurso botánico era el que más demanda tenía. Así podemos revisar algunas de ellas como: las limonadas; los guarapos de canela, como sudoríficos, antigripalem, infusiones de ajo para los parásitos, bebedizos de borrajón (las flores) para diarreas y pujos. Brusca para baños refrescantes, cadillo pata e' perro para detener hemorragias intestinales, colocando tiras de la corteza en la cintura, hojas, tallos y semillas se emplean para inflamaciones del hígado. Canafístola, de la semilla machacada y disuelta en agua tibia se obtiene un guarapo laxante y purgante. La cebolla como diurética, disgestiva, antiinfecciosa y antihelmintica.

Drago —sangre de drago— se obtiene hirviendo la corteza, magnífico astringente, desinfectante, cicatrizante. La escorzonera (raíces) para preparar depurativos, purgantes, laxantes. El eucalipto (hojas y corteza) para infusiones; las hojas quemadas para descongestionar las vías respiratorias superiores. El jengibre, para hacer pócimas que se emplean como analgésicos, descongestionantes y diurético. Granada: se emplean las hojas, ramas y granos del furto para bebedizos. Guabánaba: especialmente el macho, sus hojas con belladona para las inflamaciones, parotiditis, abscesos dentales como antiflamatorio. Hinojo: como digestivo, para ello los frutos hervidos y endulzados al gusto, se toma después de comer. La ipecacuana como vomitivo, expectorante. El piñón como vomitivo y purgante y habían muchas más plantas que fueron usadas con este fin, era grande el arsenal y había más, por ejemplo: la tortilla caliente para el abdomen —qué situaciones y qué trances.

Vistas todas estas circunstancias, era la oportunidad para un pueblo católico invocar a sus dioses, su virgen adorada y milagrosa —la Coromoto— en procura del amparo del auxilio divino ante las fallas materiales y humanas; de aquí su gran fe, su devoción y el respeto por ese 8 de septiembre que los hombres cambiaron por el 11, la plegaria se alza para solicitar la salud del ser querido y la curación ocurrió; milagro y fe crecieron y la Virgen india, local, se hizo universal, como consecuencia de la concurrencia de cientos de millares de devotos, que desean y necesitan llegar hasta donde está la imagen milagrosa. Guanare no tiene hoteles, en Guanare existen posadas para carreteros que eran los que abastecían el mercado, pero no para peregrinos. Pero aquí está presente el guanareño para servir a Dios y a su pueblo y acondicionan sus viviendas para recibir
peregrinos y así ocurre que cada familia que tiene estas posibilidades de aceptar un numero determinado que se hacen sus clientes anuales —8 de septiembre— acción y hospitalidad guanareña.

Guanare, pueblo de vida sencilla de diversiones simples; sin agua, sin luz, sin servicios públicos, a oscuras casi siempre, poblado de fantasmas, terror de niños, recelos de adultos, apariciones de las tinieblas, cuando el pueblo está en tranquilo recogimiento, aparecen en sus diferentes formas provocando el pánico, legión integrada por la Llorona, el Silbón, la bola de fuego, el carretero, que cada uno tiene su propia historia, formando parte muy importante del folklore criollo. Cuentos de apariciones con detalles;
¿pregúntele a mi compadre que la vio? Se trata de la aparición de la doncella, que ocurre en la casa del vecino, él la vio, cuando salía del lado de la cocina y se metía en el aposento, historia, se trata de una joven que a punto de casarse, la muerte súbita le arrebató la vida, quedando en pena, Todas las noches sale trajeada de novia, entra a su cuarto y luego se escuchan los sollozos. Casos y cosas propias de la situación imperante, época del fustán atorsalado, del faldón almidonado, de las enaguas largas y con faralao, del carriel y la magnolia.

Pueblo de hermosas lunas llenas, aprovechadas por los bohemios para cortejar la dama pretendida con la romántica serenata, al pie de su ventana o noches sin luna y sin estrellas que rasgaban el silencio los ladridos de los perros; pueblo de soledad, de infinita quietud, propicia para las apariciones, cuando ronda el miedo y estremece el cuerpo al canto del ave agorera, pueblo donde la vida transcurre tranquila, donde es necesario producir todo lo indispensable y hasta lo superfluo, por eso se fabrican las velas para el alumbrado o el jacho de querosén, la lámpara para la luz de carburo, el jabón de grasa y soda cáustica para el lavado de la ropa, el de tierra para bañarse, se tejen hamacas, se confeccionan trajes de mujer y de caballeros, al costo de Bs. 5,00 para damas y Bs. 8,00 para caballeros. Zapatos para ambos sexos, ropa interior, sombreros, camisas y cuellos, alpargatas, refrescos, y hasta se acondicionan teteros para los niños, haciéndoles un respiradero a los frascos a punta de insistir con un instrumento punzante.

Pueblo laborioso que sabe vencer dificultades, cuando la transportación de cargas y pasajeros se realiza a caballo, mulas o carreteras. Arreos de mulas, arreos de burros, tren de carretas, caporales carreteros, arrieros que tanto buen servicio prestaron acarreando productos de la zona y trayendo lo indispensable para el comercio, cargando pasajeros de un lugar a otro, largas y tediosas travesías en carretas acondicionadas con este fin, arcos de madera con lona impermeabilizada, llamadas "encerado" para protegerse de la lluvia y del sol. Posadas de caminos bien conocidas en sitios apropiados como término de la jornada, donde pernoctan. Se procuraba viajar en horas de la tarde y parte de la noche o pasar la noche —caminos de recua—, resoplar de bestias sofocadas, chillar de ejes resecos, voces enérgicas de carreteros y luces ondulantes de faroles acompañaban las largas caravanas, los prototipos de estas faenas, Leoncio Guevara y Crispín Alvarado, expertos en este difícil trabajo, conocedores de todas y cada uno de los escollos de las rutas, esto ocurre hasta la década del 30 cuando hacen su llegada a estos llanos los camioncitos de 20 a 30 toneladas, conducidos por audaces sujetos que han desafiado los intransitables caminos, llamados carreteras, transportando todo tipo de carga de Barquisimeto y Valencia para el comercio local; sistema que obliga a proveer los pasos de los ríos con balsas para pasar vehículos y personas.


Las balsas se confeccionan uniendo varias canoas y haciendo una plataforma con tablas gruesas, fuertes para que puedan soportar el peso del vehículo, la carga y la gente; la embarcación iba pendiendo de una guaya, que va de un extremo a otro del río con un güinche que al entrar la balsa a la corriente ésta la impulsaba y obligaba a avanzar y arribar al lado opuesto.

Estos carros que transitaban por estos lugares, tenían grandes dificultades para cubrir rutas largas. Resultaba una odisea. Para finales del siglo XIX parte de la transportación de productos de la región hacia afuera, se hizo por la vía fluvial, gracias al emprendedor don Fernando Delgado quien forma la Compañía "Estrella
Roja del Orinoco" integrada por seis vapores: "El Guanare, el Socorro, el Apure, el Masparro, el Delta y la Alianza". El Delta y la Alianza navegan de Ciudad Bolívar a Trinidad y los demás desde Bolívar hasta Puerto Nutrias, el Socorro y el Guanare, alcanzaron llegar a San Lorenzo sobre el Portuguesa, donde en una ocasión descargaron los tubos para el acueducto de Guanare (1891).2 También atracaron en Guerrilandia sobre el Guanare.

El resto del abastecimiento por esta vía se hacía en bongos. Inclusive transporte de pasajeros, cuando los ríos eran caminos obligados. listo de los vapores no pasó a ser una intento, una audacia de su creador.

Con inventivas cómo esta de los vapores, los hombres emprendedores, pioneros, no desperdiciaron oportunidades para brindar lo que fuese necesario en favor del progreso, mientras tanto, Guanare sigue siendo pueblo apacible, de distracciones sencillas, los menores con sus juegos tradicionales, de trompo, papagayo, corozo, pares o nones, del escondite, de los aguinaldos, de los huevos de gallina más resistentes, los adultos con sus competencias en los toros coleados, las riñas de gallos, las cintas, los bailes, la gente por lo general siempre estaba en casa, las faenas eran agotadoras, las exigencias muchas, la prole numerosa, la situación comprometida, tener casas humildes, mobiliario escaso y sencillo, por eso el traje tenía que ser del mismo tenor, predominaban bucles, muselina, las cretonas y telas de algodón para las damas; driles especialmente caqui para los caballeros, tejido aguantador, para el liquiliqui había telas mejores: casimir, cuando repicaban muy duro, sobre todo las gabardinas.

Zapatos de gamuza para el buen vestir de las damas, para el diario diferentes tipos de chinelas y alpargatas, inclusive las que venían de los pueblos altos: de "cocuiza". Los hombres botines de orejita, zappLto corte bajo, para la brega zapatos y polainas, además había otros tipos de telas que tenían otros usos como los géneros, liencillos, etc.

Las almohadas se hacían en casa, rellenas con bolso traído de San Nicolás; las motas para empolvarse las damas se confeccionaban con la plumilla que la pata deja caer en el nido, en las casas se fabricaba el pan de tunja, el pan de trigo, el casabe, cuando se sacrificaban cochinos se le avisaba al pueblo colocando, en una parte bien visible de la casa, una bandera blanca; había las personas afamadas en la fabricación de dulces, de empanadas, de quesos, de las exquisiteces culinarias, dígame el mondongo de patitas de cochino de Teresa Esteves, para la época la costumbre era hacer dos comidas: desayuno, 10 de la mañana, comida completa: —carne, caraotas, cochino, queso, arepas, café con leche—, almuerzo a 4 p.m. —hervido de res o gallina, granos, arroz, plátano, tajadas, queso, asado, arepa, leche, café.

No existían distracciones colectivas a menos que llegara alguna compañía, como ocurría algunas veces, francamente mediocre, payasos, maromas, chistes, o que apareciera una vez que otras un personaje con el cinematógrafo como don Pascual de Lucas, que venía de Trujillo con películas silentes que casi no se apreciaban lo que ocurría en la pantalla y se soportaba, por lo mismo, y cuándo se preguntaba qué pasa, nos contestaba "tempestad en altar mar", esto debido a muchos saltos de la cinta, otras veces, sólo un enrojecimiento de la pantalla y al averiguar, la respuesta era, incendio de Roma, etc.; tolerancia por la, necesidad de estar en algo.

Después los emprendedores pusieron el cine local "Cine Guanare" una media agua de cinc y el resto del local al aire libre, el progresista don Ricardo Mago para entusiasmar la clientela se pasa el día antes pruebas de la espectacular película del oeste americano, trompadas y tiros de los héroes del celuloide —Juan Centella, Jim Mae Coy, El Llanero Solitario—. La familia que quería asistir a la película temprano mandaba sus sillas, las cuales eran, amarradas con un mecate por el amanuense, en la noche se verá desfilar la gente con su silla al hombro para el cinematógrafo. Qué pueblo y sus costumbres y diversiones. Guanare de la década del 30, con sus misas de aguinaldo a las cinco de la mañana, las romerías y deleitarse con el café recién colado y las crepitas dulces o saladas. Con sus piadosas Semana Santa, derroche de fe, de arte, de paciencia y de verdadero recogimiento ante tantos hechos de dolor bien representados, en figuras de arte admirable. Guanare, pueblo pequeño, tranquilo, familiar, de vida apacible del chupulún y la alpargata de la escuelita de Las Peraza del Pozo de Las Cuevas, el Ceferinero, del ramanso de Medero y Quebrada de Las Piedras, del ordeño en las casas, de la leña como único combustible para el fogón de tres topias, del caballo, mula, burro en el pesebre, utilizados para transportarse o realizar paseos o acarrear cargas, de las pulperías donde se expende de todo, alimentos para los humanos, para los animales, leña, aperos, vasos de cama, carne seca y hasta medicamentos.

En medio de tantas fallas habidas, estaba la cultura, se mantuvo el único centro en la región —Liceo San Luis Gonzaga—; se editaron periódicos: El Rehabilitador, El Llanero, El Bolivariano, El Ideal, Ecos Aulares. Cuando está en plenitud el Internado Bolívar, acreditado, nacionalmente ente pero sobre todo, en la región de los llanos occidentales, semillero del Colegio Federal, gracias a ese abnegado educador don Jesús Alvarado Nuñez. Entre sus discípulos se cuentan hombres destacados en la ciencia, la literatura, en la política, fue un ganadero integral, respetuoso y respetado como ciudadano y educador, Guanare le debe mucho aún, no se le ha reconocido su valioso aporte en este orden.

Hablar hoy de la fauna y la flora de Guanare, es provocarse una conmoción espiritual, por la forma en que han sido tratados estos recursos naturales renovables en nuestro medio, hoy sólo quedan los nombres vacíos y el recuerdo de ellos.

(1) Oviedo y Baños. Historia de Venezuela, pág. 605.
(2) Pedro José Muñoz. Crónicas de Guanare. pág. 35.


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 11 y 20.

sábado, 26 de octubre de 2013

Deportes

Práctica metódica de ejercicio físico.

En realidad fuera del sabaneo, del lazo y manea como
faenas llaneras, así como el coleo, las carreras de cintas y otras actividades que se realizaban a caballo, francamente no había deporte en estos pueblos, además de ciertas habilidades manuales como el juego de trompo, de papagayo, la natación en los ríos y quebradas que no se practicaba con absoluta regularidad. Esto quiere decir que no se tenía el deporte como una práctica necesaria, Como ejercicio indispensable para conservo: mejor la salud física y mental del sujeto, ni como disciplina organizada.

Fue a finales del año 36 cuando los padres Jesuitas Misioneros llegados a Guanare comenzaron a despertar interés por el baloncesto, football, luego llegó y se encendió la fiebre por el béisbol lo cual dio origen a la constitución de dos aguerridos equipos, el de azul y blanco que recibe el nombre de "Águilas, B.B.C. y de rojo el Cardenales, B.B.C." de manera que el actual equipo larense tuvo su precursor en Guanare, con la formidable divisa de Cardenales del doctor Antonio Delgado lozano, que conjuntamente con su hermano Nemerio Delgado Lozano, que era el Presidente del Águila sembraron el entusiasmo en esta actividad deportiva allá en el Guanare de escasa población que apenas se asomaba a los dos mil habitantes. Fue algo sorprendente lo ocurrido a nuestro medio con este deporte, en primer lugar campos improvisados por los mismos protagonistas en donde, se jugaba con pelotas de fabricación casera, trapo, luego la de mejor confección, bates también rudimentarios, guantes de lona y uno que otro de legítima procedencia; como quiera que el campo, era un lugar en la sabana, las posibilidades de pérdida de la pelota sobraban, se admitía el ingreso de cualquiera a la hora de formar los grupos si aceptaba jugar la posición de que se le asignara pero con la "mano pelada% lo cual desde luego se agradecía, pues los pocos útiles le eran concedidos a las estrellas consagradas, que se estimaban indispensables para ganar, bueno, fue así como se comenzó a practicar esta disciplina en nuestro medio y como hemos dicho dio origen a dos novenas muy aguerridas.

Águilas y Cardenales, una afición que rayó en fanatismo lo cual sirvió de marco para grandes disputas, diferencias y hasta distanciamientos, por la encendida pasión de algunos grupos. Posteriormente hubo mejores campos, que brindaban algunas comodidades a la afición, mejores equipos, mejores peloteros, mejores entrenadores, es decir, que todo cambió y mejoró notablemente, pero de que hubo pioneros que abrieron y despejaron caminos, es algo indiscutible.

En cambio con el fútbol no se logra lo mismo, no obstante ser el que despertó esta afición por ser el deporte favorito de los padres jesuitas entre los cuales destacó por su gran entusiasmo el padre Ángulo.

Las carreras de cintas, que consistían en colocar una cuerda de lado a la de la calle, en la cual iban enrolladas unas cintas de variados colores que terminaban en una pequeña argolla por donde debía introducirse un pequeño trozo de madera para adueñarse de ella, lo cual debía realizarse a caballo o en burro según la categoría, en plena carrera y en medio del vocerío que vitoreaba y se desbordaba del éxito o fracaso del o los ejecutantes.

Otro de los deportes populares propios de la época fueron los llamados bolos, hoy desaparecidos, que consistían en un callejón angosto cerrado en su extremo por grueso madero denominado "Matacho" frente al cual se colocaban tres trozos de madera bien labrados que se llamaban "Muñecos" el del centro "La Mocha" al ser derribados valía 12 puntos, los laterales 6 puntos, cosa que debía hacerse con una bola, era prácticamente un primitivo boliche con solo tres "Muñecos" se permitía la apuesta de dinero, así, si el primer jugador tumbaba sus seis, para dos bolívares, pongamos como ejemplo, el segundo replicaba mato y pongo para cuatro bolívares, lo cual quería decir que cuando uno de estos maderos o muñecos por el impacto de la bola era tirado del otro lado del "Matacho" valía el doble, si eran los laterales que tenian valor de seis pasaban a valer 12 y si era la mocha 24 puntos, este juego congregaba en estos lugares a grupos de personas del sexo masculino, hombres del pueblo y del campo, los dueños de los lugares cobraban su porcentaje para mantener el lugar, pagar el encargado de parar los muñecos o maderos en sus sitios y desde luego para ganancia del negocio que también expendía bebidas refrescantes y alcohólicas, además se permitía la venta de ciertas comidas, especialmente empanadas y algunos comestibles dulces, como las conservas de coco y otras golosinas.

Hablando de deportes no se puede olvidar la gran afición por los toros coleados, que se practicaban en plenas calles de la ciudad para lo cual era indispensable cerrar las bocacalles con talanqueras y realizar la faena en la propia calle, sirviendo de cómodas tribunas, las ventanas de las casas incluidas en el espacio escogido y las talanqueras levantadas en las esquinas.

Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 27 y 29.

JOSÉ JORGE SARMIENTO

JOSÉ JORGE SARMIENTO

Hace treinta y cuatro años, bajó de las frías montañas trujillanas en busca de nuevos horizontes y con la preocupación de ser útil a la patria, un hombre honesto, trabajador y forjador de juventudes, aglomeradas en un histórico instituto que le tendió los brazos con sumo cariño y al cual, él ha correspondido siempre con verdadera abnegación.

Ese humilde joven, trujillano de nacimiento, pero guanareño de con razón  es nuestro querido bedel de muchos años, José  Jorge Sarmiento,
quien desde el quince de noviembre de mil novecientos cincuenta y siete presta sus servicios al liceo "José Vicente de Unda" con inimitable ejemplo.

Sarmiento, como lo llamamos todos, es un hombre sencillo, pícaro e ingenuo al mismo tiempo, de rostro bondadoso; ha visto desfilar por los antiguos y ahora modernos pasillos liundistas, a centenares de jóvenes ávidos de conocimientos, repletos de esperanzas y cargados de ilusiones.

Ha tenido la satisfacción también de verlos regresar con sus realidades y con voluntad de lucha por su tierra, por su liceo y por Venezuela.

Las risas y llantos juveniles le han sido familiares a través de los años, durante los cuales ha demostrado con admirable vocación de servicio conocer todos los vericuetos y problemas de la casa de Unda.

Realiza cuanto trabajo sea desde colocar un clavo hasta reglar un aparato de aire acondicionado, lo mismo que conoce la Historia del liceo o de Guanare.

Nuestro fiel bedel, celoso guardián de los bienes del instituto, es también un archivo viviente.

En días pasados, las profesoras Eloína de Bustos, América de Pérez y quien escribe, hablábamos de revisar la Historia del ilustre José Gil Fortoul para aclarar algunas dudas sobre la trayectoria histórica de la vieja casa de estudios; alcanzó Sarmiento, a escuchar la discusión y rápidamente disipó las vacilaciones existentes y sorprendiéndonos gratamente pudimos constatar, que él tenía razón y que había precisión exacta de fechas.

Su actitud nos hace evocar a otro hombre, servicial y abnegado, que conoció el liceo Unda y Guanare, profundamente: don Teodoro Marfiles, cuya labor aún repercute por aulas y corredores a través de su noble sucesor, Jorge Sarmiento.

Don Teodoro también amó al liceo entrañablemente y, a su muerte, trajo al bachiller Luis Rodríguez Lara, las palabras que un día pronunciara emocionado, el bachiller Luis Fajardo Galeno "Yo traje a Teodoro al liceo, juntos compartimos 20 años de ardua labor, él desde su modesto puesto de bedel y yo desde mi cargo de Director de la vieja casa de Unda, pero ambos mancomunados por la sinceridad y guiados por el noble propósito de servir y ser útil".

Con esos mismos ideales llegó Sarmiento a la primera casa de estudio de Guanare y Venezuela en la Educación Pública y casi cumpliendo los mismos treinta y cinco años de servicio de don Teodoro.

Hoy, motivado a su precaria salud y en contra de su voluntad, espera la jubilación.

Nos preguntarnos ahora...

¿Quién COMO él, cuidará con amor y celo, ésta, su casa?
Evelyn Martínez de Gásperi 1991

Referencia 

Martínez de Gásperi, Evelyn. 1991. Personajes de mi tierra. Publicación auspiciada por la Sociedad Bolivariana y el Concejo Municipal de Guanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Edición homenaje del Congreso de la República a la ciudad de Guanare en su cuatricentenario Caracas/Venezuela/1991. Congreso de la República, 1991. pp 47-48.

domingo, 20 de octubre de 2013

Como era la vida en estos pueblo (El Guanare antañón)

Como era la vida en Guanare 
Tranquila, familiar, viviendas unifamiliares, prole numerosa, trabajo, arduo, vida austera, diversiones sencillas, trajes humildes, chupulún, alpargata, liquiliqui.

Una familia que se conforma por lo menos de 8 a 10 personas, los padres, seis hijos y dos criados, o servicio doméstico. La casa de bahareque, sus paredes, con techo de palma fuera de las tradicionales casas antiguas, si existían que eran de tejas de cuatro o más habitaciones, cocina, cuarto de servicio, corral, donde
se criaban cochinos y gallinas, mulas o burros según las condiciones y posición económica de la familia.


Casas de paredes de bahareque y techo de palma. Una calle típica guanareña

Es bueno señalar que las casas de tejas tenían paredes de tierra pisada techo con armazón de caña brava y tierra, era esta la razón de que el más pequeño descuido ocasionara el derrumbe de la casa en parte o totalmente que fue lo que ocurrió en los pueblos deprimidos por la situación imperante, ocasionando grandes éxodos. Pero predominaban las viviendas de bahareque y techo de palma.

Bien, ganaderos o criadores, agricultores, comerciantes, constituían el grupo más numeroso y entre ellos los de mayor o menor posibilidades, el comerciante de mercancía seca, telas en diferentes variedades donde predominaba la económica, boales, muselinas, géneros, liencillos, cte. los que comercian con frutos menores, los que lo hacen con las reses bien en pie como detallistas, los que se ocupan de transportar ganado a otras regiones en busca de mejores precios.

Todo era muy económico, lo que resultaba difícil era la adquisición de la moneda. Una res valía de 30 a 50 bolívares, según las características y condiciones del animal, así como la forma de venta y lugar donde se efectuase la operación. Por lo menos en Guanare, la res para el beneficio local costaba 30 bolívares, la carne se detallaba a Bs. 0,25 la libra con hueso, el cuero se vendía a Bs. 10 y el pueblo consumía a lo sumo 1/4 de res, el resto o sea 3/4 se le vendía a las personas que se encargaban de arreglarla, salarla, secarla para venderla en estas condiciones a un precio bajísimo. Esto nos deja ver que con medio o un real se podía comer carne de res, con una locha de hígado comía una familia y se compraba medio de asadura, como se le decía a las vísceras, con mayor razón pues le daban hígado, corazón, bofe (pulmones), bazo, traquea, etc. con lo cual se hacía tremenda olleta; y si eran las verduras, con 12 1/2 céntimos (una locha) se adquiría lo suficiente para un hervido de res. Un servicio doméstico ganaba 3 pesos (Bs. 12) el combustible usado en las cocinas se lograba en cualquier parte, leña, como siempre o casi siempre existía un muchacho criado, éste se encargaba de estos menesteres, otras veces era un miembro de la propia familia, el encargado de buscar la leña; por el derecho del agua se pagaban Bs. 3 y los más necesitados disponían del preciado líquido en pilas públicas. Comoquiera que por las quebradas próximas a la ciudad corrían aguas cristalinas, éstas servían para que los muchachos se bañaran en ellas las de tomar, de mayor pureza, se obtenían de los ricos manantiales que había al norte de la ciudad, hermosos bosques, hoy convertidos en desiertos y sembrados de cemento gracias al hombre "civilizado".


Una mirada al pasado
Había otras maneras de ayudar a la economía doméstica, como era criando gallinas para asegurar huevos y pollos para el consumo y muchas veces para la venta, cochinos para la carne y la manteca, y también para la venta en pie o detallado, además de las diferentes artesanías caseras que incluía trabajos manuales con diferentes tejidos, fábricas de diferentes tipos de dulces y otras golosinas con lo cual se sostenían muchas familias, no faltaban en las casas, las trojes o huertos familiares, donde se cultivaban el cebollín, el ají dulce, el tomate, cilantro y lechuga.

Cuando en el pueblo se beneficiaba cochino se participaba a la comunidad izando en la casa una bandera blanca. Además se ordeñaban las vacas en los patios de las casas. Eran muchas las familias que se ayudaban vendiendo leche a locha o a medio el vaso o bien haciendo cuajadas. Una de las actividades de algunas dueñas de casa era el corte y la costura, inclusive ropa de hombre; la confección de un traje costaba 3 o 4 bolívares, la de un liquiliqui entre 5 y 8 bolívares, imperaba el zapatero remendón, pues un par de zapatos duraba mucho y habían que arreglarlo varias veces, media suela o suela corrida, arreglando tacón, etc. Un corte de pelo costaba Bs. 0,50 y Bs. 0,25 al rape con máquina número cero que era lo que se estilaba. Un trabajador ganaba como jornal Bs. 1,50 en faenas rudas de 12 horas de trabajo que era lo que se decía de sol a sol. En el campo la tarea, era muchas veces que se realizaban trabajos con la concurrencia de los vecinos, lo cual constituía el llamado convite para lo cual se sacrificaba una res como atractivo; otras de interés general se llaman faenas populares y así se reconstruían iglesias, plazas, escuelas, algo muy importante por la debida participación de la comunidad, lo cual le daba más interés en la conservación de las cosas, pues cada uno se sentía muy ligado a la obra ejecutada y por ende se convertía en su permanente celador.

Había personajes que se ganaban la vida amarrando ganado, reses gordas para el beneficio, vacas "parías" de las familias, otros cortando y cargando palmas para reparar o construir los techos de las casas; también quienes buscaban en lugares cercanos tierras especiales que eran utilizadas para pintar las casas, tierra de los "butaquitos". Como las calles principales del pueblo estaban empedradas nacía entre ellas mucha gramilla, habían quienes se dedicaban a arrancarlas con útiles especiales, los llamados desyerbadores, que con esta actividad se ganaban el sustento diario.
Medio de transporte de la época

El trabajador del campo, el llamado conuquero, que como ya hemos dicho se ocupaba de la siembra de los frutos menores, especialmente maíz, caraotas, yuca, topocho, plátanos, cambures. El comercio de estos productos se realizaba mediante el trueque, en el comercio local hubo también los que tuvieron mayores cultivos, así como los pequeños, medianos y grandes criadores, lo que sí es cierto es que la mayoría trabajaba, que el 80% de la población vivía en el interior y que el mayor porcentaje de éstos estaban en el medio rural.

Es de destacar que la delincuencia era muy pero muy baja, resultaba algo excepcional tener noticias de un robo, mucho menos de un crimen, por eso decimos al comienzo vida familiar, apacible. Las casas podían permanecer abiertas sin ningún peligro, no se conocían los malandros, no existían abigeato.

Cuando comenzaron a llegar los empresarios del cinematógrafo ambulante había distracciones diferentes, después ciudadanos de la comunidad montaron su propia empresa en un pequeño local compuesto por una mediagua de zinc y todo lo demás a la intemperie con dos localidades: ¡referencia y patio, y quienes concurrían a estos espectáculos tenían que mandar o llevar sus sillas, pues los locales, por cierto al aire libre, no disponían de asientos propios.


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 21 y 24.


viernes, 18 de octubre de 2013

Discurso conmemorativo de los 400 años de Guanare en el Congreso de la República Dr. Cipriano Heredia Angulo.

DISCURSO DE ORDEN
EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Caracas 31 de octubre de 1991

Dr. Cipriano Heredia Angulo

EL PRESIDENTE.— Se designa una comisión integrada por la senadora Sonia Sgambatti y los diputados Luis Manuel Esculpí y Ramón Guillermo Aveledo, para que se sirvan conducir al Orador de Orden, Cipriano Heredia Angulo, hasta la Tribuna de Honor.

(La comisión cumple su cometido).
Ciudadano Presidente de la República
Ciudadano Presidente del Congreso de la República
Ciudadano Presidente Encargado de la Cámara de Diputados Ciudadano Presidente y demás colegas magistrados de la Corte Suprema de Justicia
Ciudadano ex Presidente de la República, doctor Rafael Caldera Ciudadano ex Presidente de la República, doctor Luis Herrera Campins
Ciudadano Ministro de Estado para las relaciones entre el Ejecutivo Nacional y el Congreso de la República
Ciudadano ex Presidente de la Junta de Gobierno Vicealmirante Wolfgang Larrazábal
Honorables Senadores, honorables Diputados
Ciudadanos Ministros del Despacho
Ciudadano Gobernador y demás autoridades regionales, civiles, eclesiásticas y militares del Estado Portuguesa
Ciudadanos Representantes de las Academias Nacionales
Señores Representantes de las Universidades Nacionales
Ciudadanos Presidentes de Institutos Autónomos
Invitados Especiales
Representantes de los Medios de Comunicación Social

Guanare Siempre

Señoras y Señores:

Con emoción filial os digo ¡Salve, ciudad querida! Desde esta tribuna de honor que hoy me brinda el Congreso de la República, y que yo antes ocupara en mi ya lejana actividad parlamentaria; y hoy, porque Justamente se conmemora mediante este acto el Cuarto Centenario de tu gloriosa fundación. Si, de la fundación de una ciudad como Guanare, con pasado de gloria, con digno presente y con un futuro promisor.

Así lo testimonia el hecho de que a esta conmemoración se hayan unido organismos públicos y privados y muchas individualidades, con el objeto de hacer más condigna la celebración de esta efemérides. Así lo testimonio en nombre de la Junta Nacional Cuatricentenaria que me honro en presidir, conjuntamente con los distinguidos coterráneos doctores Gonzalo Barrios y Luis Herrera Campins, ambos miembros de este Alto Cuerpo deliberante.

Quiero en este momento liminar de mis palabras, hacer énfasis en el valor del sentimiento de afecto hacia la tierra nativa. Algunos han tenido el decir de que este sentimiento es algo como parroquialismo, es limitante, cuando en verdad se trata del más caro de los sentimientos porque encierra lo más puro del recuerdo y lo más limpio de las añoranzas.

Esta es la razón fundamental de que el sentimiento de afecto a la tierra nativa, más bien constituye un elemento que motiva el progreso, que estimula el desarrollo, cuando aquel no se utiliza para alimentar rivalidades, sino para sostener reivindicaciones y plantear elementos fundamentales para el desarrollo de las regiones y de todo el país. Y así lo digo, porque creo que nunca como ahora es más oportuna la cita de don Miguel de Unamuno cuando dijo: "Queriendo la Patria chica se quiere la Patria grande y con ella al mundo".

Ahí está un principio de la solidaridad humana, allí está la explicación de la razón fundamental de la vinculación del hombre con su raíz telúrica. La explicación de la vinculación del hombre con su tierra, la de los primeros afectos, la de los primeros cariños, la del amor de los padres, la de los juegos y compañías de la infancia, la de la mirada furtiva de los primeros amores, y la de lo recóndito de la fe enseñada. Ese es el mismo sentimiento que por algo se unía en la tradición, y nos explica que en la antigüedad los lugares tuvieran sus propios que eran los Dioses lares.

Esa vinculación, ese afecto hacia el lugar del nacimiento, hacia los lugares del contacto del hombre con los seres y las cosas que primariamente le han rodeado, muy bien lo encontramos en Simón Bolívar cuando prodigo a Caracas todo su afecto y dijo  "que a ella todo lo debía y que por ella todo lo haría". El mismo sentimiento de don Andrés Bello, cuando desde las lejanías evocara el curso cantarino del Anauco y del Catuche. El mismo sentimiento de Baralt cuando evoca su "tierra del sol amada"; el de Andrés Eloy Blanco de su Cumaná de "sal y espuma"; el de Lazo Martí cuando al nativo en alero ajeno le dice "es tiempo de que vuelvas, es tiempo de que tornes".

Esa es la razón, señores, por las cuales nosotros nos encontramos en medio de ustedes, en medio de tan distinguida y selecta concurrencia, especialmente caracterizada por la presencia de los parlamentarios del país, que constituye un poder fundamental en la estructura constitucional de la República, tanto como lo constituye el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial al cual me honro en pertenecer.

Cap. Juan Fernadez de León
Esa razón, señores, nos lleva a evocar en estos momentos mi nativa tierra, la tierra de Guanare, la que se bautizara un día con el nombre de Valle de San Juan de Guanaguanare del Espíritu Santo. Es la misma ciudad, señores, que fundara Juan Fernández de León el 3 de noviembre de 1591, en expedición que había partido de El Tocuyo, porque bien consideraba el Gobierno de don Diego de Osorio, que ya era necesario ir poblando, conquistando, colonizando la llanura, porque hasta entonces la colonización se había detenido en algunos lugares de la mar como Cubagua, de la Costa, desde Cumaná hasta Maracaibo, del Centro y de los Andes del país. Pero no se había descendido a la llanura, no se había ido a clavar la cruz y la espada que caracterizaba la gran fusión de poder de entonces, en esa gran inmensidad que por algo tiene el color de la esperanza.

Señores, esa expedición bajó de la matriz ciudad de El Tocuyo, de donde también habían salido las expediciones fundadoras de Caracas, de Barquisimeto y de otras ciudades. Bajó hacia la llanura por la Serranía de Catafaca, hoy La Raya, y San José de la Montaña y otros lugares, hasta llegar al Río Portuguesa en donde un accidente completamente aciago determinó y cambió el curso de la historia regional. Una lusitana expedicionaria pereció por sumersión en las aguas del Río Timire de los aborígenes y desde entonces a aquel río se le dio el nombre de La Portuguesa, nombre que luego se extendió a la comarca, más tarde a la provincia cuando ésta fue creada, y luego a nuestro nativo Estado Portuguesa. Y es justamente el río que abraza toda la comunidad llanera, porque atraviesa Portuguesa, entra a Barinas, atraviesa Cojedes, se viene al Guárico y viene a traerle su tributo de aguas al Apure, justamente frente a San Fernando.

Cuando esa expedición encabezada por el capitán
Río Guanare al fondo la Sierra de Portuguesa
portugués Juan Fernández de León, cuestionado de suyo desde el primer momento por el hecho mismo de su nacionalidad, aunque él proclamara ser nativo de Portugal pero criado y formado en Cádiz, es la expedición que va buscando los sitios que llamaban entonces de Caranaca y Los Cerrillos; y así se penetra ya en tierra que es hoy Portuguesa, hasta el lugar llamado La Mesa de Cavacas inmediato y comprendido hoy dentro de nuestra ciudad, en donde fundan a Guanaguanare del Espíritu Santo. Y justamente la asientan en las orillas del Río Guanaguanare, apocopado luego por Guanare, seguramente para que tuviera siempre la provisión de agua, cuando éste ha sido el suplicio de siglos de la ciudad.

Representación de la fundación de Guanare

Lógicamente que el conquistador le da cumplimiento lo mismo que el colonizador a todos los ritos y a todas las ceremonias que imponen las leyes de España, y allí Juan Fernández de León, en una forma solemne, levantando el Acta respectiva como no la tienen muchas ciudades de América, queda estampada la fundación de Guanare, que no ha necesitado artilugios históricos para determinarse cuando nació, cuando se le fundó. Pues bien, sentado así este principio, nos encontramos conque de una vez allí se constituye la autoridad municipal como es el Cabildo, la justicia real, el Juez de comiso, el Teniente del Rey. No faltaba,ninguna autoridad y menos podía faltar la autoridad eclesiástica que estaba presidiendo desde la Corona de Castilla todo el proceso de colonización de América.

Luego, sencillamente señores, van a tener su encuentro inmediato con los aborígenes que allí se encontraban. Muchos de ellos se desplazaban hacia diversas regiones del país, huyen al norte, hacia las montañas que hoy colindan con los hoy Estados Lara y Trujillo. Otros penetran hacia el fondo de los Llanos, quizás buscando aquella vieja ruta que habían seguido los Bélzares de Hamburgo con Jorge Spira y Nicolás de Federman, cuando en 1.530 llegaron a las riberas del Río Acarigua y por ahí se desplazaron hasta el fondo de los Llanos, como muy bien lo describe en su magnífica elegía don Juan de Castellanos.

Señores, ahí tropiezan de una vez, ahí ocurre el enfrentamiento de aquellos hombres que vienen con la espada, con los arcabuces en la mano y los indios que sólo tienen la provisión de sus flechas. Se encuentran con las tribus de Guamonteyes, pertenecientes a Jiraharas y Caribes, también con las tribus de los Coyones y finalmente con las de los Cospes y los Coromotos que habían venido del occidente de la Nación. Y, como para agregar algo más a todo este proceso de significación histórica, se les va a agregar en el proceso de la colonización una improvisada capitana también que es la Virgen de Coromoto, aparecida en un bohío en esa región y que atrae al Cacique a la fe cristiana.

Configurado así ese cuadro nos encontramos con que viene allí a fundarse una ciudad en el lugar que hoy ocupa la ciudad de Guanare, que no es una ciudad grecolatina como aquellas que magistralmente describe Fustél de Culangés. No es una ciudad virreinal de las que existen en nuestro Continente, es sencillamente una ciudad española enclavada en el corazón de los Llanos; y no en el corazón de los Llanos propiamente dichos sino a la cabeza de los Llanos y al pie de los Andes, como un abrazo de piedra para estrechar por siempre esas dos grandes porciones de nuestra geografía.

Guanare seguidamente se puebla de familias españolas y por eso nos encontramos conque se destacan tanto, se acumulan, inclusive los catalanes formando su propia calle con los Pou a la cabeza; y luego los vascos con los Oráa, los Alzuru, los Balda, los Macías, los Ariza, los Bastarrachea, los Olaechea y tantos otros. Esa es la formación étnica que tiene aquella ciudad; y también algunos lusitanos que se quedaron en la región como el alcalde don Domingo de Mederos y el propio fundador Juan Fernández de León cuyos huesos reposan en tierra guanareña.

En esa misma región van a comenzar a levantarse grandes edificas, ellos son, sobre todo, hechos positivos, porque no todo en la conquista es la leyenda negra, hay una parte también que es la leyenda, o como dijera Rufino Blanco Fombona en su obra "El Conquistador Español del Siglo XVI", que hemos convenido en gran parte historiadores en reconciliarnos mucho con la Patria fundadora.

En efecto, esa huella de España no puede considerarse nunca desapercibida, no podemos marginarla, y ¿cuál es esa España que ha venido a fundarnos, a colonizarnos y estrecharnos en sus brazos? Es la España cruel y la España bondadosa, es la España de la Inquisición, la España de los castigos bárbaros, la España también de Cervantes con el caballero idealista y con Sancho pragmático. Es la España de Lope de Vega, es la España de Calderón de la Barca, es la España de tantos y tantos hombres de gloria, es la España de los crueles Encomenderos y también la España de la dulce bondad de las Expediciones Capuchinas. Esa es la misma España de los Monarcas, tan notables como Carlos III que nos dio identidad y nos elevó a Capitanía General; como Felipe II que le dio brillo al Imperio y extendió el dominio de España a todos los mares; y la de Fernando VII despótico, contra el cual se levantaron estos países en su acción emancipadora. Pero también es la España que para nosotros significa más todavía con Francisco de Vittoria, quien proclama el derecho que tenían nuestros aborígenes como dueños legítimos de esta tierra porque ellos eran sus primitivos ocupantes.

En esa región de Portuguesa a la cual hoy me vengo refiriendo, van a desarrollarse también los comienzos de la ganadería y de la agricultura en una forma sensible, y más sensible aun cuando se establece la Compañía Guipuzcoana, que justamente tiene su sede en Guanare y allá está todavía testimoniando esto ante los siglos, la fastuosa mansión en donde estaba la casa principal de esa Compañía; y de esa Compañía eran sufragáneas de la sede de Guanare todas las demás factorías de la Compañía Guipuzcoana, desde el Yaracuy hasta Guasdualito. El cultivo del tabaco, el cultivo de añil, el comercio de los cueros de res, esos eran de aquel monopolio de la Compañía, que en gran parte vino a sernos favorable, porque despertó tanto el odio de los mantuanos que esto los precipitó quizás, en gran parte a lanzarse a la causa de la independencia.

Sí, esa es la Guanare que se aboca al proceso de la Independencia, y que aquí está presente con José Vicente de Unda cuando éste, no obstante su condición de clérigo, firma el Acta de la Independencia haciéndolo constar expresamente. Es sencillamente un levita criollo, que cree por sobre todo en el Dios de la libertad y que no cree en más corona que la de su propia Iglesia.

Eso es sencillamente, señores, lo que ocurre en esta circunstancia. Se ha firmado el Acta de la Independencia. Guanare en gran parte se adhiere a ella y está representado en este caso por Unda; pero también hay un poderoso grupo de realistas, porque eran familias provenientes  de España, arraigadas acá con las convicciones de España y que seguían defendiendo la causa de su credo y de su Rey. Por eso se presenta un movimiento contrarrevolucionario muy enseguida, apenas el año 12, y tiene que ir don José Francisco Olaechea a buscar auxilio a Barinas para dominar la insurrección que en Guanare se habría descubierto.

Cuando esto ocurre, ya viene pronto la detención de
Casa de Los Unda. Actual Museo de Guanare
Unda y de su hermano José 
Antonio, porque no sólo el Obispo fue prócer, es toda una familia de siete hermanos, todos de actuación procera, en el campo civil, en el campo militar, y desde la cátedra fundadora de las luces de la República. Allí está Unda preso, traído a Valencia junto con su hermano José Antonio y salvado del suplicio definitivo sólo por una bondadosa decisión del Regente Heredia, a la cabeza de la Audiencia de Caracas, esa noble Institución. predecesora en lo antiguo de la siempre respetable Corte Suprema de Justicia de hoy.

Señores, cuando Bolívar llena a Guanare en el medio
Arca de los reales estancos. Museo de la Ciudad de Guanare
día canicular del l de julio de 1813 vienen frescos todas la tinta roja del Decreto de Trujillo y los laureles  de Niquitao. En Guanare encuentra la mejor acogida, y también en el orden material, toma posesión de doscientos mil pesos que están en los arcones reales, que provienen de las arcas del enemigo, además de numerosas mercancías que le han sido de gran utilidad v son de un efecto decisivo en la Campaña Admirable como él mismo le dice a José Félix Ribas en su carta. Permanece allí con su Cuartel General durante unos días, hay plena actividad y ahí se asciende a Comandante a aquel  joven oficial zuliano llamado Rafael Urdaneta. Se desplaza a Barinas, regresa a Guanare al cabo de seis días y vuelve a establecer su Cuartel General, desde ahí expide numerosas correspondencias entre ella una muy valiosa para el señor de Peñalver, y así cuando ha permanecido unos días sigue Bolívar su marcha  hacia el Centro hacia la consagraciòn definitiva en esta ciudad que le va a dar el titulo de "Libertador".


Pero viene entonces algo extraordinario. El año 1821 va Bolívar a tener de nuevo Cuartel General en Guanare, y es allí donde convoca con los gloriosos ejércitos de Apure, y adonde Páez se desplaza, pero cuando llega ya el Libertador ha marchado hacia Araure y hacia San Carlos en donde lo espera, para ir juntos a la definitiva gloria de Carabobo. Pero en Carabobo está también presente la ciudad de Guanare, porque el jefe del Estado Mayor de Páez es el coronel guanareño Miguel Antonio Vásquez, por cierto primer Gobernador Militar de Caracas en 1822.

También fueron nativos los próceres Luque, Escalona, los Castejón, Rodríguez, Abreu, Márquez, entre otros.

Esa es la situación, señores, pero en 1821 cuando ya han triunfado las armas en Carabobo, se piensa que la emancipación no ha sido únicamente para destronar aquí el poder monárquico, no para sustituir un despotismo por el otro; es necesario sembrar la simiente de la cultura, es necesario llevar las luces del entendimiento hacia las clases populares. Eso lo interpreta Unda, y como él, a quien también reverenciamos en este acto, ha cultivado la amistad con el Libertador y le plantea la necesidad de instaurar un colegio, un colegio de secundaria como no existía en el país. Porque a Guanare le asisten circunstancias especiales en tres momentos trascendentes de la República: Cuando se firma el Acta de la Independencia, en que lo hace el único clérigo que a ella se adhiere; cuando en ella se funda el primer colegio de enseñanza secundaria en Venezuela en 1825; y luego, cuando ella le da a la Patria una Patrona para su fe religiosa. Esa es la situación existente, y Unda, todavía levantadas las polvaredas de Carabobo,
Antiguo Convento Franciscano sede del
Colegio San Luis Gonzaga 1825
ya recuerda la promesa del colegio, y en 1825, estando Bolívar en la larga Campaña del Sur, expide Santander el Decreto creando aquella Casa de Estudios que después Unda bautiza con el nombre de "San Luis Gonzaga" por su adhesión a ese Santo de la Iglesia.


En tales circunstancias se produce, pues, el surgimiento de ese Centro de Enseñanza, único en el país en el orden secundario. Hasta entonces la enseñanza era impartida en las escuelas privadas y no había colegios públicos de enseñanza secundaria. Pero Unda une una circunstancia muy especial a su propósito, le da contornos de maestro de estos tiempos, y es bueno que lo tengan presente tanto ilustres elementos del magisterio, que aquí mismo asisten en estos momentos, Unda incorpora a la colectividad, le pide a Guanare entero que se haga parte del Colegio, crea una Junta de Representantes, de los padres de los estudiantes, les exige contribución y comienza por dar él el ejemplo, de poner su sueldo (cosa que, por cierto, no ha sido muy seguida por tantos educadores). En semejantes circunstancias comienza el Colegio, pero no puede comenzar el mismo año de 1825 ni 26 porque hay muchos tropiezos y la República apenas se va estructurando. Tenemos el Movimiento Separatista en ciernes y justamente Guanare también está presente en el Movimiento Separatista porque concurren otro Unda, el doctor José Francisco Unda y el señor Bartolomé Balda a firmar la Constitución de Valencia del año 30; y es más, cuando Páez se repliega sobre San Carlos, dejando en una, más o menos, aparente libertad, al Congreso de Valencia, designa como Jefe de todas las fuerzas de Occidente al héroe oriental Santiago Mariño y le fija como asiento de su Cuartel General la ciudad de Guanare. Desde ahí es de donde Mariño lanza aquella proclama inmensamente desafiante, para el Libertador, inmensamente autonomista, pero que la historia recoge como valioso documento.

Pero el colegio va a marchar, y el año 32, como el General José Antonio Páez tiene interés en la obra y como también son guanareños el Coronel Ramón Burgos, Gobernador de todo el Departamento del Orinoco, que hace su aporte al Colegio, y aquel General tan elevado en su rango que se llamó Miguel Guerrero, guanareño, Gobernador de Barinas, legislador en candidato a la Presidencia de Colombia y Jefe de Páez el año 16 en Apure. Todo ello concurre a que el Colegio inicie sus actividades, y el año 32 se abren las clases y entre los primeros alumnos están el doctor Miguel Oráa de proficua labor y el doctor Guillermo Tell Villegas, más tarde Jefe del Estado venezolano en 1870.

Señores, esos son títulos que va reuniendo una ciudad
Dr. José Vicente de Unda
y que no pueden desconocerse en el atropello de las cosas. En ese incesante andar conque hoy vemos muy a la carrera las páginas de la historia, sin detenernos, muchas veces ni un instante en los momentos más determinantes de sus glorias. Pues ahí, una vez iniciado el Colegio, Unda, además de señalar las obligaciones de los padres y de toda la colectividad respecto al Colegio, sienta un principio, que es el de que los alumnos deben, sobre todo, saber ser. Esto lo deja, quizás, como para un mensaje ante sus sucesores: Morales, Macías Anzola y Colmenares, y que no es una especulación ontológica, es saber ser, saber la función que realmente se tiene, que no se sea alumno solamente por estar inscrito, que no se sea profesional solamente por adquirir un título, sino que cada quien se valore a sí mismo, que sepa cumplir su función para que mañana no lleguen a menospreciarse ni tampoco en convertirse en ductores oficiosos de la opinión pública.


Así prosigue el Colegio en medio de vicisitudes, de calamidades de todo orden, intrigas hasta muy recientes, pero el Colegio se salva, en aquella época; se salva en manos de Unda, se salva en manos de sus sucesores y viene en este siglo a salvarse, por sobre todo, en las manos de Melitón Vargas y de Luis Fajardo Galeno.

Señores, ahí está la obra de este ilustre fundador, ahí está la obra preclara de un levita que no se detuvo en antiguallas, y que lo primero que declaró fue que aquel Colegio no podía ser únicamente para enseñar Gramática, Filosofía y Latín, sino que los alumnos tenían también que aprender canto, bailes y diversiones honestas. Todo ello constituye un valioso testimonio en la historia de esa ciudad.

Ahora, Guanare después va a vivir todas las vicisitudes propias de una nación que está permanentemente convulsionada en el mar aciago de las guerras fratricidas, las va a vivir extraordinariamente y así pasan los diversos períodos, hasta que llega aquel momento de hecatombe de la Guerra Federal. Dos veces es sitiada y atacada por Zamora sin lograr dominarla, sin lograr ocuparla, pero sí destruirla en gran parte, porque la ciudad en su mayor porción quedó reducida a escombros. Esa era la guerra, la guerra tremenda, la guerra aciaga, la guerra destructiva, no obstante que se hacía en nombre de principios muy hermosos que muchos no siguieron y que otros pisotearon. Entonces, la llamada "Atenas de los llanos" por Lisandro Alvarado; "La Hermosa y Floreciente Guanare" por Gil Fortoul, quedó reducida a escombros. Allí todo moría, allí con aquellos ataques a sangre y fuego todo perecía, perecía el ganado en las heredades, perecía la gente en las ciudades, perecía la esperanza, mejor dicho, en Guanare, o mismo que en Barinas, en aquella época luctuosa todo moría menos la muerte.

El estupor determinó gran éxodo de familias hacia cercanas  y remotas regiones del país.

Luego, Guanare va a tener un papel extraordinariamente singular también en este episodio guerrero, que tantas calamidades le habían deparado, y es que el Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente que surge del Tratado de Coche, es el ilustre guanareño doctor Eugenio Asisclo Rivera.

Luego, cuando viene la paz guzmancista en cierta forma y a pesar de las interferencias de tantas revoluciones, la ciudad adquiere de nuevo cierto desarrollo económico y social. En gran parte se debe a que se puso en auge la navegación fluvial, a que pequeños vapores comenzaron a surcar de nuevo nuestros grandes ríos, esos mismos ríos que hoy en los veranos surcan aquella tierra como lágrimas por un territorio desierto; y que luego, en las épocas pluviales arrasan con sembradíos, con vidas humanas, y siembran en sus riberas la soledad y la ruina.


General Ovidio Abreu
Así, con aquellos intervalos, con cierta lucidez en algunos momentos cuando los hombres se dan también al trabajo constructivo, Guanare se lleva en medio del adelanto y del atraso, en medio de un estancamiento más o menos general, y con ciertos fulgores de progreso en algunos instantes. En esas épocas el caudillismo postliberal, yergue en las manos de los Generales Quintero, Abreu, Batalla, Díaz Arana. Esos son los hombres del momento y cada uno de los cuales deja su huella.

Cuando concluye el pasado siglo, ese mismo Guanare que ya es capital del gran Estado Zamora, que comprende a Portuguesa, Barinas y Cojedes, que luego es capital del Estado Zamora al cual reduce Castro a Cojedes y Portuguesa, que es la capital de la Provincia de Portuguesa desde que la crea Monagas en 1851, ostenta en sus manos esos títulos y no ha dejado de serlo sino por algunos intervalos, pero sigue siendo por derecho propio la capital de esa región.

Nectario Maria en la búsqueda del lugar de la aparición
de la Virgen de Coromoto
No pueden olvidar los anales de Guanare la acción positiva del Hermano Nectario María.

Ahora, venido a la noche del Gomecismo, del Castrismo, sepultado el país bajo aquellas ominosas tiranías, Guanare naturalmente sufre esos colapsos, esos letargos. La ciudad decae. Además se agrega a la tiranía el paludismo y los caudillismos locales; pero, sin embargo, Guanare va a tener el privilegio de ser la única ciudad en el país que, no por efecto de invasiones ni otros actos, levanta un movimiento armado como es el que tiene lugar en las manos del
General José Rafael Gabaldón
General José Rafael Gabaldón, el 28 de abril de 1929. Y la ciudad Coromotana, a su Cura, el Padre Quintana, de balandrán raído, lo ve recorrer las calles empedradas auxiliando moribundos porque en esas calles empedradas y aledaños de esa ciudad quedaron más de cien cadáveres en la jornada bélica del 7 de mayo de 1929.


Igualmente, tiene Guanare el privilegio de que allí por primera vez se rindió un tributo público a un hombre verdaderamente notable, notable de verdad, don Rómulo Gallegos, cuando allí se instaló el Centro Cultural "Rómulo Gallegos" bajo la iniciativa y la
Alirio Ugarte Pelayo, Guanareño adoptivo hijo del Gral Gabaldon
Presidencia de nuestro malogrado amigo Alirio Ugarte Pelayo. Más tarde, la ciudad, ya dentro de este trajín democrático, comienza a vivir una era distinta. Le llegan ciertas inyecciones de progreso, le llegan ciertos aires de bienestar y se acentúan el saneamiento ambiental.


La ciudad, como todo el Llano, ha visto depredada su riqueza forestal. Los hombres han convertido la industria maderera en una industria meramente extractiva, de una riqueza completamente aparente, de un dinero que no creaba riqueza sino que la destruía. Sencillamente los hombres de esa industria estaban olvidando o nunca habían conocido las palabras sublimes de Tagore cuando dijo "Los árboles son los brazos que la tierra eleva al cielo en la búsqueda de Dios". Y más aún, porque estaban ignorando las frases apocalípticas del gran Vallejo, cundo dijo: "Un día la luna se detendrá en el cielo y en la selva sólo creerán las piedras".

Esa era sencillamente la realidad de aquellos medios, esa realidad de una ciudad que cuenta entre sus haberes haber dado tres Jefes de Estado a nuestro país: el General Juan Bautista García Colmenares, nativo de Guanare, dos veces encargado por largos períodos de la Presidencia en la era Guzmancista; el doctor Raimundo Andueza Palacios, orador ilustre, quien por derecho propio llegó a la Presidencia y desde allí tuvo muy buenos miramientos hacia su región nativa; y ya bajo la era gomecista el doctor Victorino Márquez Bustillos.

Pero señores, todo ello configura un panorama de
Felix Saturnino Angulo Ariza
grandeza, con el cual no solamente concurre Guanare a la historia nacional, sino que en todas las ramas del saber, en todas las actividades de la ciencia ha estado presente; y tan es así que, hay figuras de ella que bien la representan. Ahí está en el Periodismo, Leopoldo Landaeta; en el Derecho, Angulo Ariza; en el Humanismo, Miguel Zúñiga Cisneros; en la Medicina, Pedro Blanco Gásperi. Y no es de ahora solamente, de épocas contemporáneas, es que Guanare concurre a dejar sentada su presencia en la ciencia nacional, cuando allí nacen José María Unda, el fundador de los estudios de Ciencias Médicas en la Universidad de Mérida; Rafael Pino Pou el
Dr. Rafael Pino Pou
descubridor en Venezuela de la Fiebre Recurrente; y Juan Iturbe, en 1917, codescubridor del caracol de la Bilharzia y del primer caso de Leishmaniasis Cutánea en Venezuela.


Eso, señores, son valores permanentes, esas no son efímeras cosas, esos no son refulgimientos, esas no son circunstancias, esas son realidades, esos son títulos de gloria para la eternidad. Con estos elementos, señores, he querido dar una visión panorámica de lo que representa aquella ciudad, que no por ser mi nativa ciudad y la de mis mayores, la llevo dentro de mi afecto, sino porque realmente es un testimonio del valor permanente de Venezuela para todos los tiempos, para todas las circunstancias aún las más adversas, y en medio de todos los elementos de juicio.

Ese es el mismo Guanare que hoy levanta una bandera de refulgimiento, con el apoyo de corrientes inmigratorias, con la presencia de fuerzas del trabajo de todas partes, y sobre todo, con esos elementos que nunca han faltado entre sus seres que es el fervor nativo, la añoranza a aquella tierra, al estado de que aquí hay no menos de doce parlamentarios que son hijos o nietos de personas de Guanare, y siempre se consideran como nativos de aquella tierra.

Sencillamente, señores, quiero decirles, ya para finalizar, que esa misma ciudad que yace ahí, que tiene hoy una etapa de progreso señalado, porque hoy cuenta no con el viejo Colegio de Unda solamente, sino con muchos liceos, con muchas escuelas, aunque ella era la única ciudad del interior que tenía tres en 1700; que tiene dependencias universitarias, el Vicerrectorado de la Universidad de Los Llanos Occidentales; escuelas técnicas; y sobre todo una gran voluntad de trabajo. Esa es la ciudad que espera hoy que fuerzas de la industria, elementos del trabajo y del capital vayan aumentando cada día la explotación racional de sus riquezas; que vayan incrementado el valor social de la misma, tomando en cuenta las grandes necesidades de los sectores populares. Es la misma ciudad que espera que vayan a aumentar sus rebaños, acrecentar las extensiones de cultivo, ya que también en el campo agroindutrial ha comenzado a moverse, y son numerosas las empresas allí establecidas, inclusive hay tres centrales azucareros, para procesar la miel de sus cañamelares.

Caja de Agua de Guanare construida por el Ing Eleazar Urdaneta, hijo del prócer  Rafael Urdaneta 
quien fue ascendido a General por Simón Bolívar en el año 1813 en Guanare. Nota el Ing. Luciano
Urdaneta, hermano de Eleazar, fue el precursor de los acueductos modernos en Venezuela 
Señores, no quiero concluir sin dejar de manifestar que Guanare entero, en medio de todo este panorama, confía también en que se cumplan las promesas legislativas y ejecutivas respecto a la obra cardinal de esa ciudad y de toda la región que es el Acueducto. (Aplausos). Por esa razón que ya presenció en ejecución el Obispo Martí en el 1777; por esa obra que decretó Andueza Palacio y la comenzó y avanzó considerablemente; por esa obra que tanto preocupó a muchos ilustres hombres y hasta un hijo de Rafael Urdaneta fue a trabajar en ella. Por esa obra que aun no concluye, porque es una ciudad mesopotámica, una ciudad ubicada entre dos caudalosos ríos, y que sin embargo, permanece sitibunda.

Ahora, esperemos que toda esa situación cambie, que se de el paso definitivo, y que Guanare no tenga que continuar aplacando con su llanto o condenando con su protesta cívica, su sed de siglos.

Buenos días.


CARACAS 31 DE OCTUBRE DE 1991


Referencias

Heredia Angulo, Cipriano.  1991. DISCURSO DE ORDEN EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA EL 31 DE OCTUBRE DE 1991. In Catalá, A. 1993. Anales del cuatricentenario de Guanare.