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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

miércoles, 21 de febrero de 2018

CRÓNICAS GUANARITEÑAS Francisco Arias, Francisco Montoya o simplemente “El Cajeto”

CRÓNICAS GUANARITEÑAS  Yorman Tovar


Tenía mi madre su pensión de comida para viajeros en el Paso Real (margen izquierdo del río Guanare) que en aquel entonces era jurisdicción del distrito Guanare y no del municipio Papelón como es hoy. Llegaban en invierno a nuestra casona los bongueros, canoeros, viajeros y pescadores, procedentes de La Unión, Arismendi, Guadarrama, La Aguada Molinera, Las Cañadas, Mata e Topocho, Totumal, La pintura; entre ellos recuerdo a Laureano Rojas (“Don Lauro”) y a su hijo Eulogio; el catire Abel Cancines, el chingo Pantaleón a quien apodaban “Piazo e cuca”, y pescadores veteranos como “El negro Pancho” Tovar y su hermano “Babo rucio”. Eran los tiempos de la balsa del negro Rafael Salazar. Aquel Guanarito del próspero puerto de Los Guamos, donde la vida fluvial era simbología de progreso y movimiento comercial entre nuestro pueblo con Arismendi. ¡Qué tiempos aquellos, Grossman!
Rememoro la vez que, bajo un chubasco, desembarcaron en la barranca de “El musiú” Eufrasio García una madre con su hijo, y cobijados por impermeables de hule llegaron a nuestra casa. Era Demetria Arias, una doña cuarentona, con un defecto en una rodilla que la hacía cojear un poco. La acompañaba su hijo Francisco de unos 17 años, enjuto de cuerpo, rasgos zambos, muy callado, extraordinariamente introvertido y de huraño carácter. De manera curiosa, me quedaba yo observándolo, y creo que tuvo razón el malintencionado que le cuadró el remoquete de “EL CAJETO”, pues tenía un asombroso parecido a un “Chicuaco cajeto” de los que pululan en lagunas, caños y veguetas de ríos. De verdad que son admirables los osados que tienen tan buen tino para poner sobrenombres adecuados al objeto u animal con el que comparan a la víctima. Bastaba con mirar el perfil de Francisco para que uno evocara a ese plumífero lagunero.
Nuestros huéspedes duraron como una semana en casa. Todos los días abordaban la balsa para llegar hasta Guanarito, pues creo que el Dr. Boscaíno estaba tratando al muchacho o a la doña. Nunca olvido cuando la hora de almorzar. Ella lo llamaba con dulce tono: -Francisco, hijo, venga pa que coma. Pero él, antipático, parado en el patio como una estatua, llevando sol, le respondía con autoridad: -¡No, mama… ya le he dicho que no buya comé!... (Querría decir “no voy a comer”).
Desde mediados de los años 60 se mudaron de Arismendi para Guanarito y se ubicaron en una esquina del barrio El Río, frente de la casa de don Juan Ramos. Allí montaron una pequeña bodega, doña Demetria con sus dos hijos varones: Francisco el menor, y el mayor, Ramón Arias, apodado “El Tonino” por su semblante mal encarado. Ramón era un fino pescador y obrero de albañilería. Con ellos vivía también un simpático nietecito, fruto de la única hembra de la familia: Antonia, con el maestro Luis Sánchez (oriundo de Río Caribe) con quien estuvo casada. Este nieto, un gordo muy hábil, se formó jugando pelota “caimanera” en el playón del río… asombroso bateador (aunque lento en la carrera) y mejor fildeador. Después de estudiar en el liceo se empleó como maestro rural (como su padre) y conformó familia con una linda esposa.
Francisco se metía en las cantinas a echarse sus cervecitas, silencioso y siempre con una sonrisa de complacencia, porque la gente que lo apreciaba, le echaban vaina porque, pese a ser analfabeto, sabía dónde estaban ubicadas las selecciones de aquellos despechos montoyeros que eran sus favoritos: “”Amor puro”, “Mujer ingrata”, “Rosa Amelia”, “Camino solitario”, y los joropos “El espanto del troncón” y “El caimán de Boca Brava”, los cuales silbaba con perfecta armonía cuando caminaba, orondo, por las aceras, mientras la muchachada perversa le gritaba: ¡Cajeto… Cajeto! Y él respondía, entre su tartamudeo: “cajeto será tu madre… te voy a poné una navaja en el pescuezo pa que me pidai perdón”.
¿POR QUÉ MONTOYA?
Cuando uno le preguntaba su nombre, respondía, esponjado de orgullo: -Francisco Montoya, hermano de Francisco Montoya el cantante. Una vez, por curiosidad le pregunté: -¿por qué el cantante, si es tu hermano, es apureño y tú arismendeño? … me respondió, tajante: -¡Ay jodo, qué le importa esa vaina, él por allá y yo por aquí! Según me cuenta mi madre, quien pudo ser Montoya fue “El Tonino”, quien era hijo de un tal Cipriano Montoya, pero me cuenta mi distinguida amiga Adriana Silva (arismendeña de cepa) que los tres hijos de doña Demetria eran hijos de un hombre de un apellido extraño: CAÑODEAGUA… Martín Cañodegua. Pero en realidad eran ARIAS como su madre.
Por ese condenado apodo, hubo gente malintencionada que se atrevió a faltarle el respeto a la doña, llamándola “Cajeta”. Uno de ellos fue el bebedor y camorrero Nelson Viera (alias) “Cara e rata”. Este llegó a la bodega y le preguntó a la señora: -Doña, ¿tiene chimó en CAJETA? La doña, silenciosamente se fue hacia adentro, y quien salió a atender a “Cara e rata” fue nada menos que el fornido “Tonino”, que traía un machete en la mano. El sujeto, sorprendido, se perdió calle abajo, hacia el río.
En una ocasión mi amigo Adelmo Rivas se llevó a “Cajeto” para Biscucuy para juntarlo con un personaje popular de ese pueblo, llamado EDICTO. Adelmo se puso a meterles cerveza y al cabo de un rato tuvo que desapartarlos porque se cayeron a coñazo limpio. Tanto “Tonino” como “Cajeto”, además de vecinos, fueron muy amigos de Valmore Betancourt. Una vez, siendo éste alcalde, aprovechó una visita del propio Francisco Montoya y se lo llevó a una entrevista con su “homónimo” y creo que hasta les tomó una fotografía. La señora Demetria falleció hace años, igual que sus tres hijos. Particularmente cuando paso frente de donde vivieron, revivo sus imágenes: la doña detrás del mostrador; “Tonino” sentado en una silla recostada a la pared, mirando el atardecer; y el famoso “Cajeto” peinadito y bien acicalado, saliendo para alguna taguara a beber cervezas y puyar despechos de Montoya, silbando con maestría armónica natural algún pasaje guayabero de su “homónimo” Francisco Montoya (el cantante que tal vez él soñó ser). ¡Qué bellas son las historias menudas de los pueblos! …pero es más bello haberlas vivido.
Yorman Tovar
(Cronista Popular de Guanarito)

Bandera del Estado Portuguesa

El estado Portuguesa, el granero de Venezuela, el corazón agrícola del país, el estado de contrastes geográficos, que va desde la llanura a 50 msnm hasta casi 3000 m de selva nublada, cuenta con sus símbolos estadales: en orden de aparición: himno (1911), escudo (1948), bandera (25/07/1996). Como un representante mas de nuestra idiosincrasia y representante de nuestro pasado forestal, no debemos olvidar el árbol emblemático del estado La Caoba. 

Recomendamos el articulo Símbolos Patrios del Estado Portuguesa del Blog Vivencias llaneras de El Abuelo donde encontrará información sintetizada de todos los símbolos.

Bandera del Estado Portuguesa
La Bandera 

Fue diseñada por el profesor y artista plástico Pastor García, quien ganó un concurso abierto convocado por la Gobernación del Estado, lo cual fue oficializado por medio del Decreto Nº 305 de fecha: 25 de Julio 1996 lo cual formalizó el nuevo símbolo regional.

Simbología

La bandera está compuesta por tres franjas horizontales: Primera o superior color azul, una linea central de color blanco y la inferior de color verde la inferior y tiene en el cuartel superior un sol.

Franja azul: Es la mas ancha de todas, representa la bóveda celeste del firmamento como referencia espiritual del hombre llanero en su dimensión humana (su vida, sus costumbres, quehacer cotidiano). 


Franja blanca: representa la prístina pureza, la armonía donde se une el mundo material y el mundo espiritual para los más nobles propósitos. 


Franja verde: representa la exuberante riqueza natural y agropecuaria del Estado, escenario para el esfuerzo y el trabajo de nuestros habitantes. 


Sol amarillo que irradia halos de luz: aparece en la frnaja azul en el extremo superior y es el simbolo de poder, de riquezas, de dinamismo y de generosidad, inspirado en la figura geométrica del arte aborigen, que representa la continuidad histórica del poblamiento de la región; es la energía creadora de sus habitantes como fuerza viva que garantiza la fe en el porvenir.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Cuatro poemas, sólo para enamorados… en este día de San Valentín Yorman Tovar

POEMA I
LOS BESOS QUE NO NOS DIMOS





GUARDA ESTA COPLA GALANA

POR ESE AMOR QUE SENTIMOS,

LOS BESOS QUE NO NOS DIMOS,

NOS LO DAREMOS MAÑANA.

1

Hoy, CATORCE DE FEBRERO,

día de SAN VALENTÍN,

brilla el sol en el confín

de este pecho aventurero.

Le pido al viento escotero

que es correo de la sabana

–muchachita provinciana-

que te lleve mi querer

por si no te vuelvo a ver,

GUARDA ESTA COPLA GALANA.

2

Una romántica esquela

ayer tarde te mandé

en alas del cristofué

que en mi jardín sobrevuela.

Tu recuerdo me desvela,

reconstruyendo tus mimos.

Desde que nos conocimos,

uno y otro somos dueños

de este manojo de sueños

POR ESE AMOR QUE SENTIMOS.

3

Con un mágico pincel

he plasmado tu figura

y pincelé con ternura

los lunares de tu piel

y el fugaz beso de miel

del primer día que nos vimos.

Hoy, sin mirarnos, morimos

de la manera más cruenta,

pero tenemos en cuenta

LOS BESOS QUE NO NOS DIMOS.

4

Los besos que no me diste

y que tampoco te di,

tornados en frenesí

se envuelven en aura triste.

Soy canario sin alpiste,

en tus oídos la diana.

Muchachita provinciana,

volvamos a unir los lazos,

y si nos faltan abrazos

NOS LO DAREMOS MAÑANA.

(Yorman Tovar)


POEMA II
DESDE QUE ME VI EN TUS OJOS




1

El aura de tus pupilas

tomó posesión de mi alma.

Ellas encarnan el sol

que ilumina la sabana

cuando trocho libremente

en potro de la nostalgia,

sabaneando tus amores

con mi soga de esperanza,

y por más que la tremolo

siempre se queda enredada

en el raudal de las dudas,

si te alcanza o no te alcanza.

Mas mi airado corazón

no tiene culpa de nada,

culpables son tus pupilas,

claros aljibes de magia,

desde que me vi en tus ojos

aquella dulce mañana.

2

Son tus ojazos dos lunas

llenas en la madrugada,

dos auroras novembrinas

embrujando la mañana,

dos estrellas decembrinas

en nochebuena de mi alma

tú, la imagen de María

en pesebre de la calma,

y yo como me San José

con la sonrisa encantada,

percibiendo que florece

en mis manos la esperanza

y entre tú y yo el Niño Dios,

dando bienaventuranzas.

Esta extraña sensación

va creciendo como llama

desde que me vi en tus ojos

aquella dulce mañana.

3

Cuando pronuncio tu nombre

con ocho letras sagradas,

hijas del nombre de Cristo,

siento que un cuento de hadas

va emanando de mi pluma,

enamorando la página,

convirtiéndose en poema

¡“Amor que brota del alma”!

Tal como brotan las rosas

de la noche a la mañana.

Todas las ingenuidades

que soñé desde la infancia

hacen que rejuvenezca

crepusculando nostalgias.

Esta mágica simbiosis

me está ocurriendo, muchacha

desde que me vi en tus ojos

aquella dulce mañana.

4

Al fin y al cabo, mujer,

me tiene vivo esta llama,

que es como verte el domingo

para la misa sagrada,

y tus virginales ojos

me hieren con la mirada

y tus labios, dos geranios

me perfuman la mañana,

musicalizo el poema

con tu cuerpo de guitarra

y con tu sola presencia

rejuvenecen mis canas

y pienso que es un milagro

que Natura me regala.

Doy gracias a los azares

del destino en su jugada,

desde que me vi en tus ojos

aquella dulce mañana.

(Yorman Tovar)





POEMA III
SONETO DE MIEL



Mi beso, abeja obrera tras la miel

de tu boca de grana, flor silvestre

te ofrece de mis ansias el corcel

para que encarnes a una diosa ecuestre.


¡Oh, abeja reina, soy tu obrero fiel!

Permite que el panal de amor te muestre.

Regálame el regazo de tu piel,

preciosa abeja del panal campestre.


Dame uno a uno tus trigueños poros

en donde guardas por demás tesoros

de aromas que provocan mil espasmos;


permíteme absorber en los morenos

matajeyes esbeltos de tus senos

la miel que agitará nuestros orgasmos.

(Yorman Tovar)


POEMA IV
FÁBULA DEL CLAVEL ROJO Y LA ROSA
BLANCA


“Pondré en tu sepulcro un clavel rojo, con el tallo largo,

si mueres primero que yo”.

“Pondrás en mi sepulcro una rosa blanca, con el tallo largo,

si muero primero que tú”.

Esto me pidió y se exigió a la vez

la primera de mis novias en nuestra naciente juventud.

30 años después,

una mañana invernal,

interrumpí mi meditación al recibir la noticia de su muerte.

Profané un jardín ajeno y corté una rosa blanca, de largo tallo.

Llegué al campo santo primero que el cortejo,

y luego de sembrada en la tierra

esperé la soledad y le dije:

¡Palabra cumplida!

Mientras depositaba la rosa blanca

sobre el túmulo que envolvió su cuerpo.

Insólitamente, a los 3 días,

comenzó a brotar

una planta de purpúreos claveles…

entrelazados a una de rosal, con níveos botones.

su espíritu me revelóSONETO DE MIEL


Mi beso, abeja obrera tras la miel

de tu boca de grana, flor silvestre

te ofrece de mis ansias el corcel

para que encarnes a una diosa ecuestre.


¡Oh, abeja reina, soy tu obrero fiel!

Permite que el panal de amor te muestre.

Regálame el regazo de tu piel,

preciosa abeja del panal campestre.


Dame uno a uno tus trigueños poros

en donde guardas por demás tesoros

de aromas que provocan mil espasmos;


permíteme absorber en los morenos

matajeyes esbeltos de tus senos

la miel que agitará nuestros orgasmos.


FÁBULA DEL CLAVEL ROJO Y LA ROSA BLANCA

“Pondré en tu sepulcro un clavel rojo, con el tallo largo,

si mueres primero que yo”.

“Pondrás en mi sepulcro una rosa blanca, con el tallo largo,

si muero primero que tú”.

Esto me pidió y se exigió a la vez

la primera de mis novias en nuestra primera juventud.

30 años después,

una mañana invernal,

interrumpí mi meditación al recibir la noticia de su muerte.

Profané un jardín ajeno y corté una rosa blanca, de largo tallo.

Llegué al campo santo primero que el cortejo,

y luego de sembrada en la tierra

esperé la soledad y le dije:

¡Palabra cumplida!

Mientras depositaba la rosa blanca

sobre el túmulo que envolvió su cuerpo.

Insólitamente, a los 3 días comenzó a brotar

una planta de purpúreos claveles…

entrelazada a una de rosal con albos botones.

Su espíritu me reveló que era esa

la única forma de resucitar un amor

y hacerlo perpetuo.


(Yorman Tovar)

CRÓNICAS GUANARITEÑAS PETRA LEONOR: el guáramo de la mujer llanera



CRÓNICAS GUANARITEÑAS   Yorman Tovar
Esta crónica fue publicada por primera vez en la página literaria “Florilegio” del Periódico de Occidente en Guanare, el domingo, 14 de noviembre de 1.999. Ahora, por lo cual tuve que actualizarla. Cuando comencé a escribirla se me escapó de mi memoria individual la fecha de su muerte; mas por esta razón no voy busqué en guía telefónica alguna el número de uno de sus hijos para preguntar algo que me interesaba menos que su condición de mujer sencilla y luchadora, que dio muestras, hasta su desaparición, del guáramo de la mujer llanera, y guanariteña de cepa.
Se trataba de una mujer despierta, simpática, de clara morenez, dicharachera y predispuesta al buen humor. PETRA LEONOR GARCÍA DE ÁLVAREZ, nacida en Flor Amarillo, Guanarito adentro. Hija de doña Teresa García y de uno de los más célebres hombres de a caballo y peón de vaquería, inmortalizado por la musa de José “Cheo” Ramírez: Francisco Estrada Peña…
“El del caballo castaño,
digo, si no me equivoco,
es Francisco estrada Peña,
viejo alegre y cariñoso,
maestro de los buenos peones
que se han hecho allá en mi tierra”.
Leonor –sencillamente- como la llamaba su querida vecina doña Alejandrina Ortiz- era una mujer sumamente adeca, y respondió al adagio de Rómulo Betancourt: “Adeco es adeco hasta que se muere”. Por AD era capaz de todo al igual que por sus hijos. Cuando, en tiempos electorales, pasaban las caravanas de COPEI, salía Petra Leonor, firme y desafiante, con su simpática sonrisa, mostrando entre sus manos el afiche del candidato adeco de turno. En 1978, cuando en Colombia, Turbay Ayala le ganó las elecciones a Belisario Betancourt, meses antes de que Luis Herrera le ganara a Piñerúa, el también fallecido “Catire Aragua” le dice a Leonor, con un periódico en la mano, no refiriéndose a Belisario, si no a Rómulo: “-Fíjese lo que dice aquí, doña Petra: “Betancourt aceptó la derrota”, esto quiere decir que ya ustedes los adecos están perdidos. Ella, convencida de lo que decía el titular del periódico, le respondió con una defensa muy inteligente: -“Yo sabía esa vaina, por eso es que yo estaba con Jaime Lusinchi, y no con ese viejo que parece un Caribe frito”.
Sin tener mayor influencia que su conversación llanera, persuasiva, no había oficina o alto dirigente adeco que Petra no pudiese afrontar en busca de una beca para un hijo, o la libertad de algún joven atrapado por la tradicional recluta militar.
La residencia Álvarez García, una casona de bahareque, estuvo situada en una esquina del barrio El Cementerio, diagonal a bodega “La Fortuna” de Víctor Martínez Durant. Se trataba de una casa muy familiar, siempre abierta a los amigos de la prole de aquel matrimonio de Petra Leonor con el maestro guanariteño Ramón Coromoto Álvarez (empedernido jugador de dominó y bochador certero en las bolas criollas). Allí nacieron: Félix (fallecido), Noris (fallecida), Manuel David, Amelia, Armando Guillermo (“Mime”), Freddy Alberto (“El Muñe”), Jorge Antonio (Pino), Juan Eúdes, Lisandro, Miladis (fallecida), Bertha Rosa (“Rosita”), Leonorcita, Alba Teresa (La Nana), José Gregorio (Cheo Álvarez) dirigente político y Blanca María. Aquella casona, luego de que la familia comenzó a habitar, al lado, una casa rural de INAVI, se convirtió en “La casa vieja”.
Era de grata placidez cuando llegaba su hijo David de San Carlos a pescar con sus amigos, porque se prendían parrandas con cerveza y pescado frito, durante días y días sin descanso, gozando una bola con las anécdotas de aquel cuarteto de personajes ocurrentes: Miguel Ángel “Chingolo” García, Santos Burgos, Antonio Loyo y Adelicio Castillo Vásquez (tío paterno de los muchachos de la casa).
Allí nos dábamos cita, nosotros, los de la generación de los 70, para beber caña y hacer suculentos sancochos de gallinas robadas en patios vecinos, cuando esta costumbre no era delito, si no parte del folklore, ya que hasta los gobernantes locales practicaban el tentador oficio de la “gallinomanía” (valga el término); pero al día siguiente ardía Troya, no sólo porque algún vecino se quejaba por la falta de alguna gallina, sino también a Petra Leonor, regañando a sus muchachos porque le habían acabado la sal, los aliños verdes o el aceite, y hasta la harina pan.
La vieja casona fue confirmada como “La casa de las franelas”, ya que los Álvarez siempre fueron deportistas en todas las disciplinas. De manera que entre los cinco jóvenes, en cuatro o cinco disciplinas, en dos o tres campeonatos al año, reunían más de cien franelas, aparte de las que ellos compraban. Recuerdo que en la semana santa, cuando era yo el encargado de la fabricación y quema del Judas, me iba hasta “La casa de las franelas”, a buscar trapos para rellenar el monigote. Hasta que un día, confundida entre las franelas, me llevé –sin querer- una blusa nueva de Petra Leonor. Desde el momento que comencé a rellenar el muñeco me di cuenta de aquel detalle, pero vi la pieza con el cuello tan bonito que me dije: ¡Nojoda, esta es la camisa con la que le voy a anudar la corbata a Judas. El sábado santo en la mañana, cuando vamos pasando con el cortejo de Judas, frente a la casa de la señora, ésta me salió al paso diciéndome: -“Yorman, hay que ver que tú eres vagabundo y sinvergüenza. Te llevaste la cota que me regaló Amelia y se la pusiste a Judas”.
Yo me hice el loco. Ese otro día, cuando leía el testamento en la esquina del cementerio ante la multitud, dije una copla, que si no me falla la memoria, era este su contenido, aunque no iba incluida en el papel, pero la improvisé al momento:
Yo me voy para el infierno,
pero llevo con honor
la cota más elegante
de doña Petra Leonor.
En tiempos de vacaciones de agosto teníamos la costumbre de reunirnos en el patio de aquella casa a preparar limonadas, todos los integrantes de la patota: Juan José Velásquez, Lorenzo “Aragua” Rodríguez, Miguel González Torrealba, Ismael “Chispita” y Monche Torrealba, Artemio, Raider “Neñelo” Duránt, Francisco “Chiguagua” Yústiz; Saúl Vizcaya, Guillermo “Memo” Rodríguez y hasta los más vejucones: Héctor García “Cabeza e borra” y Edister “El mono” Angulo. Este último, casi siempre salía furioso, batiéndose y renegando de las guachafitas que le armaba Petra Leonor. Disgustos que también embargaban a Juan José Velásquez.
Hubo un tiempo en el que Miguel González se enemistó, tanto con Petra como conmigo. Para ese tiempo (años 80) estaban de moda los “Safaris” de los que usaba el presidente Luis Herrera y había un personaje popular, muy pintoresco, dirigente agrario copeyano, de nombre Pablo Alvarado Pereira, a quien apodaban Pablo “El tuco”, que usaba este atuendo con alpargatas y un maletín ejecutivo. Una mañana estoy en la acera conversando y riendo con la querida vieja cundo divisamos a Miguel que iba justamente vestido de “safari” y con un maletín ejecutivo, y le digo a mi contertulia: ¡Epa, Petra, allá como que va Pablo “El Tuco”!... Petra largó la carcajada y empezó a gritarlo: ¡Pablo el tuco… Pablo el tuco! Yo pienso que Miguel trató de hacerse el indiferente, pero iba riéndose de la osadía de Petra Leonor. Allí no se escapaba nadie. Son tantas las memorias que conservo de aquella noble matrona, desaparecida prematuramente, que puedo escribir de sus anécdotas una enciclopedia completa. ¡Paz a sus restos!



Yorman Tovar
(Cronista Popular de Guanarito)
elmayortrovon@hotmail.com, jinetetovar@gmail.com

lunes, 12 de febrero de 2018

CRÓNICAS GUANARITEÑAS GLOSA DE LAS SERAFINAS

CRÓNICAS GUANARITEÑAS Yorman Tovar

Esta pintoresca glosa me la inspiró una de las tantas tertulias que sostengo con mi centenaria madre, quien a pesar de su siglo sobre las espaldas, todavía recuerda el pasado bucólico y admirable del Guanarito del siglo XX. SERAFINA CALDERÓN DE BASTIDAS fue una matrona de nuestro pueblo a la que no logré conocer, pero siempre escuchaba, tanto a mamá como a mi tía Teresa de Orozco, este refrán: “fulanito es más sucedío que doña Serafina”. Su nombre honra hoy una escuela de manualidades que funciona en la Escuela Básica “Giraluna” de Guanare; y apenas se conoce una fotografía que publicó en su libro “Guanarito en el tiempo” el primer Cronista Oficial Jeremías Pinto Sulbarán. Pero prometo conversar con doña Juana Bautista Alvarado, con mi madrina Edilurga Fernández y con mi hermano mayor Manuel Vicente, quienes deben tener alguna referencia de la referida dama.
Al principio creía que en el refrán ellas se referían a la otra Serafina, sí, la “Partera Titular” SERAFINA RODRÍGUEZ DE TOLOSA, creo que la hermana mayor de la dinastía de los Rodríguez de la Calceta Arriba –entre ellos doña Dominga y el célebre parrandero, festivo cuatrista y laborioso conuquero Hugo Rodríguez-. Esta matrona, cristiana por demás, es la abuela de la dinastía de los TOLOSA (hijos de don Pedro Tolosa de Guanare). A ella profesé un afecto maternal por dos razones: era la madre de crianza de mis amigos Brenda Aurora Rodríguez y Humberto Amaya, Q.E. P. D. ambos; y por ser la quien la noche plenilunar del 26 de noviembre de 1955 cortara mi cordón umbilical. Vivió más de 100 años, y murió con la conciencia límpida, en comunión con Jehová de los ejércitos. Todavía acostumbro saludar a mi mamá con la copla que, en letras mayúsculas, encabeza el poema. (Y. T)


SERAFINA DE TOLOSA,
SERAFINA DE BASTIDAS,
DOÑA LINA, DIGA USTED
¿CUÁL ERA LA SUCEDIDA?

I
¡Oh, pueblo de mis ancestros!
Rincón llanero, genuino,
donde el tiempo y el destino
son los mejores maestros.
Aquellos parientes nuestros,
íconos de historia honrosa,
como la matrona hermosa
que a muchos salvó la vida…
¡Ah, mundo, mama querida!
SERAFINA DE TOLOSA.
II
En tu seráfico nombre
se agigantó la bondad,
amor por la humanidad
y bendición hacia el hombre
y aunque el recuerdo me asombre
por las memorias raídas
entre damas distinguidas
otro grato nombre se halla,
mejor dicho, su tocaya
SERAFINA DE BASTIDAS.
III
Viejas como Chepa Ponte,
doña Brígida, Emeteria,
“Mama Zoila”, cosa seria
como río de monte a monte.
Serafina fue horizonte
y aljibe para la sed,
ella me atrapó en la red
de su corazón amigo.
Era mi mama de ombligo,
DOÑA LINA, DIGA USTED.
IV
Crónicas anecdotarias
hablan de dos Serafinas,
dos matronas pueblerinas,
excelsas y solidarias,
dos conciencias voluntarias,
proveedoras de vida,
una de ellas fue sufrida
entre su diario avatar…
dígame, Lina Tovar
¿CUÁL ERA LA SUCEDIDA?



Guanare, 5 de mayo de 2012
Yorman Tovar
(Cronista Popular de Guanarito)

elmayortrovon@hotmail.com, jinetetovar@gmail.com

viernes, 9 de febrero de 2018

CRÓNICAS GUANARITEÑAS Recuerdos de Omaira Camacho Luzardo

CRÓNICAS GUANARITEÑAS YORMAN TOVAR


Hizo su debut como Directora Encargada del recién creado liceo “Arturo Celestino Álvarez” de Guanarito, el cual habíamos fundado el 17 de diciembre de 1971 un grupo de jóvenes que habíamos luchado por su creación. El primer plantel lo conformaron: Carmen Avendaño Quintero como directora (andina), Juan Martín Colmenares, Rodulfo Pérez Martínez, Pablo Núñez Pulido, Aixa Orozco Tovar (secretaria), Armando Montero (bedel); y una inefable pareja de docentes: Jesús Vicente Andarcia y su esposa Morella, quienes nos hicieron ser rebeldes y protestatarios con causa, hasta lograr que la jefa de Zona doña Judith de Bello los devolviera a Valencia, de donde habían venido.
Para el nuevo año escolar (72-73) llegó renovación al plantel, entre otros: Ausides Márquez, Orlando Bonilla, Carlos Terán, María Lobo, María Isabel Balaguer, nuestro paisano guanariteño Bertilio Méndez, el pavo futbolista Rodrigo Díaz, y en 1975 llegaron –entre otros- Yolanda Ríos, Nicomedes Hernández; y el profesor Carlos Huérfano Sanabria para la cátedra de Agricultura, líder adeco, quien por su cordialidad con adversarios y compañeros, se arraigó en nuestros corazones.

La gráfica corresponde a la inauguración de la II etapa de la primera sede (hoy E.B. Portuguesa) a cargo del gobernador Dr. José Rafael Casal. Se observan además: doña Luisa de Piñero (prefecta, detrás del gobernador), Omaira Camacho, Fanny Tovar, Simona Galí (Novia del aniversario), Yolanda Ríos, Maruja Orozco, don Luis Yúnez, Eladio Crespo Flores 8Presidente de Concejo Municipal), Rodrigo Díaz, Carlos Terán, Aixa Orozco, Orlando Flores.
Lo sorprendente fue cuando llegó aquella morena imponente, quien se nos presentó: “Mi nombre es Omaira Camacho Luzardo y vengo a encargarme de la dirección de este Ciclo Básico”. Dijo ser oriunda de Bachaquero estado Zulia. Como ya conocía las páginas de “Doña Bárbara”, su elegancia y autoridad con que se presentó, aunadas al apellido Luzardo, me permitió asociarla con los dos protagonistas de la obra cumbre de don Rómulo Gallegos y del llano.
Nunca olvidaré aquel lluvioso día de septiembre cuando apareció, embutida en una elegante falda color café y unas altas botas, al estilo de “La Cacica del Arauca”, mirada escrutadora y una media sonrisa que hablaba de su fuerte carácter para meter en cintura a los sediciosos líderes estudiantiles. Al principio marcó distancia con nosotros, pero a las primeras muestras de rebelión, inteligentemente cambió su actitud por la conciliación, estrategia adquirida en sus estudios pedagógicos. Claro, tendría a lo sumo 26 años, aún olorosa a paraninfo universitario. A partir de ese pacto pedagógico entramos en concordia y todo fue armonía, estudio, trabajo mancomunado y amistad franca. Con ella organizamos el primer aniversario de la institución con actividades culturales, coronación de su homónima “Omaira I” (me refiero a la compañera Omaira Noguera) y fiestas bailables con nuestra “Estudianteca” (la primera miniteca que tuvo Guanarito). Eran los tiempos febriles de la balada, con Los Ángeles Negros, Los Terrícolas, Los Pasteles Verdes; y rumbas con Los Melódicos, La Billos, Los Blanco, Los Masters y La Dimensión Latina. Por supuesto que allí estaba la profesora Omaira, departiendo sanamente con sus discípulos. Toda su estadía en Guanarito la vivió casa de mis tíos doña Teresa y don Pancho Orozco, al lado de aíxa, a quien adoptó como una hermana.
Años después fue cambiada para Guanare, ejerciendo cátedras en el Colegio Nuestra Sra. De Lourdes, y en 1991 compartimos padrinazgos de la promoción de Bachilleres de esa institución católica. Desde que llegó de Guanarito fue directora del liceo “César Lizardo” de donde salió jubilada. En la Ciudad Coromotana supo compartir su actividad educativa con otros complementos de servicio ciudadano, siempre ad honorem: miembro del Club de Leones, integrante de orfeones (pues tenía condiciones cantorales); persona influyente en grupos inherentes a la Santa Iglesia Católica, ayudando a pastorear almas y en ese apostolado de socorrer a los desposeídos por medio de la Cruz Roja Venezolana, de la cual era máxima autoridad, creo que en el estado. De su persona también podría dar buenas referencias la profesora Esperanza Montilla de Pimentel con cuya familia convivió por muchos años.
A finales de 2017 el infortunio la sorprendió en su soledad íntima, siendo víctima de un nocivo accidente cerebrovascular y fue hallada, ya en estado de pocas posibilidades para sobrevivir. Falleció católicamente, envuelta en el aura de su inquebrantable fe; y sus familiares se llevaron los restos para darle cristiana sepultura en la ciudad de Mérida. La brillante profesora, la rigurosa directora, la abnegada feligresa, la dulce voz, la escrutadora y persuasiva mirada, la amistosa sonrisa, el trato más cordial y la sinceridad hecha mujer, se fueron con OMAIRA CAMACHO LUZARDO (así, en mayúsculas su sonoro nombre), pero en el camino marcado por sus indelebles huellas queda el ejemplo de quien vivió para dar, más que para recibir. Su abnegada labor pedagógica, su apostolado cristiano, su vocación de servicio al prójimo y su firme convicción de buena ciudadana reafirman la verdad del proverbio bíblico: “El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra”. Inolvidable profesora y amiga: ¡Paz a sus restos!


Yorman Tovar

(Cronista Popular de Guanarito)
elmayortrovon@hotmail.com, jinetetovar@gmail.com

jueves, 8 de febrero de 2018

Astrolabio un buscador de estrella: instrumento astronómico usado para enseñar ciencia, en el primer Colegio de la Republica de Colombia.

Si usted va al Museo Ines Mercedes Gomez Alvarez de la ciudad de Guanare, tendrá la oportunidad de conocer un astrolabio: instrumento que era utilizado para la enseñanza de ciencias en el antiguo Colegio San Luis Gonzaga hoy UEN José Vicente de Unda.

Es de mencionar que este centro de enseñanza secundaria fue creado por Decreto firmado por el Vicepresidente de Colombia Francisco Santander el 16 de mayo de 1825.

El astrolabio es un instrumento de precisión utilizado para determinar la posición de las estrellas y determinar la hora; y era muy usado por navegantes y astronomos. Se crea en el siglo I a.C en Grecia.


Los navegantes se guiaban por la posición de las estrellas, determinaban con exactitud relativa el ángulo formado por la estrella con la vertical trazada desde el punto de observación, distinta de una posición anteriormente medida, para determinar la latitud. Su uso fue comun hasta el año 1750 en el que apareció el sextante. 


El aparato que se encuentra en Guanare,  aparece registrado en la web Museos de Venezuela
http://museosdevenezuela.org/Colecciones/colecciones.php?id=1398
con los siguientes datos:

Registro: 1398
Institución: MUSEO DE ARTE MODERNO JESÚS SOTO
Clasific. Genérica: CIENTIFICA; INSTRUMENTOS CIENTIFICOS;
Título: ASTROLABIO 
Autor: Anónimo
No. identificación: MIMGA-0024 (MCG-UM-180)
Dimensiones (cms): Alto: 46,00 Ancho: 39,00
Técnica: Vaciado; Materiales: Papel; Hierro; Latón;
Descripción: Tapa en hoja con manila que la hace rotar hacia los lados; debajo un plato circular de hierro con diseños y gráficos sobre papel. Sostenido sobre base cilíndrica con patas trípode en hierro.
Conservación: Regular
Integridad: Incompleto

Responsable de la obra: Asociación Civil Amigos del Museo Inés Mercedes Gómez Álvarez 
Observaciones: Se consiguió en el depósito del antiguo Convento de San Francisco, después Colegio Federal San Luis Gonzaga, por dec
reto del Libertador. Este fue el primer colegio de educación media del país, conocido después como Liceo Unda, actualmente sede del Vice-Rectorado UNELLEZ Esta pieza es un instrumento antiguo que se usaba para medir u observar la altura de los astros.

El instrumento se encuentra deteriorado. Seria interesante replicarlo y ponerlo en funcionamiento y usarlo para promover los estudios astronómicos, practica de las matematicas, calculos y otros usos, es decir mostrar como funcionaba el predecesor de los actuales sistemas de posicionamiento global (GPS).  Una tarea para la casa.