historia

historia
"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

sábado, 26 de octubre de 2013

Deportes

Práctica metódica de ejercicio físico.

En realidad fuera del sabaneo, del lazo y manea como
faenas llaneras, así como el coleo, las carreras de cintas y otras actividades que se realizaban a caballo, francamente no había deporte en estos pueblos, además de ciertas habilidades manuales como el juego de trompo, de papagayo, la natación en los ríos y quebradas que no se practicaba con absoluta regularidad. Esto quiere decir que no se tenía el deporte como una práctica necesaria, Como ejercicio indispensable para conservo: mejor la salud física y mental del sujeto, ni como disciplina organizada.

Fue a finales del año 36 cuando los padres Jesuitas Misioneros llegados a Guanare comenzaron a despertar interés por el baloncesto, football, luego llegó y se encendió la fiebre por el béisbol lo cual dio origen a la constitución de dos aguerridos equipos, el de azul y blanco que recibe el nombre de "Águilas, B.B.C. y de rojo el Cardenales, B.B.C." de manera que el actual equipo larense tuvo su precursor en Guanare, con la formidable divisa de Cardenales del doctor Antonio Delgado lozano, que conjuntamente con su hermano Nemerio Delgado Lozano, que era el Presidente del Águila sembraron el entusiasmo en esta actividad deportiva allá en el Guanare de escasa población que apenas se asomaba a los dos mil habitantes. Fue algo sorprendente lo ocurrido a nuestro medio con este deporte, en primer lugar campos improvisados por los mismos protagonistas en donde, se jugaba con pelotas de fabricación casera, trapo, luego la de mejor confección, bates también rudimentarios, guantes de lona y uno que otro de legítima procedencia; como quiera que el campo, era un lugar en la sabana, las posibilidades de pérdida de la pelota sobraban, se admitía el ingreso de cualquiera a la hora de formar los grupos si aceptaba jugar la posición de que se le asignara pero con la "mano pelada% lo cual desde luego se agradecía, pues los pocos útiles le eran concedidos a las estrellas consagradas, que se estimaban indispensables para ganar, bueno, fue así como se comenzó a practicar esta disciplina en nuestro medio y como hemos dicho dio origen a dos novenas muy aguerridas.

Águilas y Cardenales, una afición que rayó en fanatismo lo cual sirvió de marco para grandes disputas, diferencias y hasta distanciamientos, por la encendida pasión de algunos grupos. Posteriormente hubo mejores campos, que brindaban algunas comodidades a la afición, mejores equipos, mejores peloteros, mejores entrenadores, es decir, que todo cambió y mejoró notablemente, pero de que hubo pioneros que abrieron y despejaron caminos, es algo indiscutible.

En cambio con el fútbol no se logra lo mismo, no obstante ser el que despertó esta afición por ser el deporte favorito de los padres jesuitas entre los cuales destacó por su gran entusiasmo el padre Ángulo.

Las carreras de cintas, que consistían en colocar una cuerda de lado a la de la calle, en la cual iban enrolladas unas cintas de variados colores que terminaban en una pequeña argolla por donde debía introducirse un pequeño trozo de madera para adueñarse de ella, lo cual debía realizarse a caballo o en burro según la categoría, en plena carrera y en medio del vocerío que vitoreaba y se desbordaba del éxito o fracaso del o los ejecutantes.

Otro de los deportes populares propios de la época fueron los llamados bolos, hoy desaparecidos, que consistían en un callejón angosto cerrado en su extremo por grueso madero denominado "Matacho" frente al cual se colocaban tres trozos de madera bien labrados que se llamaban "Muñecos" el del centro "La Mocha" al ser derribados valía 12 puntos, los laterales 6 puntos, cosa que debía hacerse con una bola, era prácticamente un primitivo boliche con solo tres "Muñecos" se permitía la apuesta de dinero, así, si el primer jugador tumbaba sus seis, para dos bolívares, pongamos como ejemplo, el segundo replicaba mato y pongo para cuatro bolívares, lo cual quería decir que cuando uno de estos maderos o muñecos por el impacto de la bola era tirado del otro lado del "Matacho" valía el doble, si eran los laterales que tenian valor de seis pasaban a valer 12 y si era la mocha 24 puntos, este juego congregaba en estos lugares a grupos de personas del sexo masculino, hombres del pueblo y del campo, los dueños de los lugares cobraban su porcentaje para mantener el lugar, pagar el encargado de parar los muñecos o maderos en sus sitios y desde luego para ganancia del negocio que también expendía bebidas refrescantes y alcohólicas, además se permitía la venta de ciertas comidas, especialmente empanadas y algunos comestibles dulces, como las conservas de coco y otras golosinas.

Hablando de deportes no se puede olvidar la gran afición por los toros coleados, que se practicaban en plenas calles de la ciudad para lo cual era indispensable cerrar las bocacalles con talanqueras y realizar la faena en la propia calle, sirviendo de cómodas tribunas, las ventanas de las casas incluidas en el espacio escogido y las talanqueras levantadas en las esquinas.

Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 27 y 29.

JOSÉ JORGE SARMIENTO

JOSÉ JORGE SARMIENTO

Hace treinta y cuatro años, bajó de las frías montañas trujillanas en busca de nuevos horizontes y con la preocupación de ser útil a la patria, un hombre honesto, trabajador y forjador de juventudes, aglomeradas en un histórico instituto que le tendió los brazos con sumo cariño y al cual, él ha correspondido siempre con verdadera abnegación.

Ese humilde joven, trujillano de nacimiento, pero guanareño de con razón  es nuestro querido bedel de muchos años, José  Jorge Sarmiento,
quien desde el quince de noviembre de mil novecientos cincuenta y siete presta sus servicios al liceo "José Vicente de Unda" con inimitable ejemplo.

Sarmiento, como lo llamamos todos, es un hombre sencillo, pícaro e ingenuo al mismo tiempo, de rostro bondadoso; ha visto desfilar por los antiguos y ahora modernos pasillos liundistas, a centenares de jóvenes ávidos de conocimientos, repletos de esperanzas y cargados de ilusiones.

Ha tenido la satisfacción también de verlos regresar con sus realidades y con voluntad de lucha por su tierra, por su liceo y por Venezuela.

Las risas y llantos juveniles le han sido familiares a través de los años, durante los cuales ha demostrado con admirable vocación de servicio conocer todos los vericuetos y problemas de la casa de Unda.

Realiza cuanto trabajo sea desde colocar un clavo hasta reglar un aparato de aire acondicionado, lo mismo que conoce la Historia del liceo o de Guanare.

Nuestro fiel bedel, celoso guardián de los bienes del instituto, es también un archivo viviente.

En días pasados, las profesoras Eloína de Bustos, América de Pérez y quien escribe, hablábamos de revisar la Historia del ilustre José Gil Fortoul para aclarar algunas dudas sobre la trayectoria histórica de la vieja casa de estudios; alcanzó Sarmiento, a escuchar la discusión y rápidamente disipó las vacilaciones existentes y sorprendiéndonos gratamente pudimos constatar, que él tenía razón y que había precisión exacta de fechas.

Su actitud nos hace evocar a otro hombre, servicial y abnegado, que conoció el liceo Unda y Guanare, profundamente: don Teodoro Marfiles, cuya labor aún repercute por aulas y corredores a través de su noble sucesor, Jorge Sarmiento.

Don Teodoro también amó al liceo entrañablemente y, a su muerte, trajo al bachiller Luis Rodríguez Lara, las palabras que un día pronunciara emocionado, el bachiller Luis Fajardo Galeno "Yo traje a Teodoro al liceo, juntos compartimos 20 años de ardua labor, él desde su modesto puesto de bedel y yo desde mi cargo de Director de la vieja casa de Unda, pero ambos mancomunados por la sinceridad y guiados por el noble propósito de servir y ser útil".

Con esos mismos ideales llegó Sarmiento a la primera casa de estudio de Guanare y Venezuela en la Educación Pública y casi cumpliendo los mismos treinta y cinco años de servicio de don Teodoro.

Hoy, motivado a su precaria salud y en contra de su voluntad, espera la jubilación.

Nos preguntarnos ahora...

¿Quién COMO él, cuidará con amor y celo, ésta, su casa?
Evelyn Martínez de Gásperi 1991

Referencia 

Martínez de Gásperi, Evelyn. 1991. Personajes de mi tierra. Publicación auspiciada por la Sociedad Bolivariana y el Concejo Municipal de Guanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Edición homenaje del Congreso de la República a la ciudad de Guanare en su cuatricentenario Caracas/Venezuela/1991. Congreso de la República, 1991. pp 47-48.

domingo, 20 de octubre de 2013

Como era la vida en estos pueblo (El Guanare antañón)

Como era la vida en Guanare 
Tranquila, familiar, viviendas unifamiliares, prole numerosa, trabajo, arduo, vida austera, diversiones sencillas, trajes humildes, chupulún, alpargata, liquiliqui.

Una familia que se conforma por lo menos de 8 a 10 personas, los padres, seis hijos y dos criados, o servicio doméstico. La casa de bahareque, sus paredes, con techo de palma fuera de las tradicionales casas antiguas, si existían que eran de tejas de cuatro o más habitaciones, cocina, cuarto de servicio, corral, donde
se criaban cochinos y gallinas, mulas o burros según las condiciones y posición económica de la familia.


Casas de paredes de bahareque y techo de palma. Una calle típica guanareña

Es bueno señalar que las casas de tejas tenían paredes de tierra pisada techo con armazón de caña brava y tierra, era esta la razón de que el más pequeño descuido ocasionara el derrumbe de la casa en parte o totalmente que fue lo que ocurrió en los pueblos deprimidos por la situación imperante, ocasionando grandes éxodos. Pero predominaban las viviendas de bahareque y techo de palma.

Bien, ganaderos o criadores, agricultores, comerciantes, constituían el grupo más numeroso y entre ellos los de mayor o menor posibilidades, el comerciante de mercancía seca, telas en diferentes variedades donde predominaba la económica, boales, muselinas, géneros, liencillos, cte. los que comercian con frutos menores, los que lo hacen con las reses bien en pie como detallistas, los que se ocupan de transportar ganado a otras regiones en busca de mejores precios.

Todo era muy económico, lo que resultaba difícil era la adquisición de la moneda. Una res valía de 30 a 50 bolívares, según las características y condiciones del animal, así como la forma de venta y lugar donde se efectuase la operación. Por lo menos en Guanare, la res para el beneficio local costaba 30 bolívares, la carne se detallaba a Bs. 0,25 la libra con hueso, el cuero se vendía a Bs. 10 y el pueblo consumía a lo sumo 1/4 de res, el resto o sea 3/4 se le vendía a las personas que se encargaban de arreglarla, salarla, secarla para venderla en estas condiciones a un precio bajísimo. Esto nos deja ver que con medio o un real se podía comer carne de res, con una locha de hígado comía una familia y se compraba medio de asadura, como se le decía a las vísceras, con mayor razón pues le daban hígado, corazón, bofe (pulmones), bazo, traquea, etc. con lo cual se hacía tremenda olleta; y si eran las verduras, con 12 1/2 céntimos (una locha) se adquiría lo suficiente para un hervido de res. Un servicio doméstico ganaba 3 pesos (Bs. 12) el combustible usado en las cocinas se lograba en cualquier parte, leña, como siempre o casi siempre existía un muchacho criado, éste se encargaba de estos menesteres, otras veces era un miembro de la propia familia, el encargado de buscar la leña; por el derecho del agua se pagaban Bs. 3 y los más necesitados disponían del preciado líquido en pilas públicas. Comoquiera que por las quebradas próximas a la ciudad corrían aguas cristalinas, éstas servían para que los muchachos se bañaran en ellas las de tomar, de mayor pureza, se obtenían de los ricos manantiales que había al norte de la ciudad, hermosos bosques, hoy convertidos en desiertos y sembrados de cemento gracias al hombre "civilizado".


Una mirada al pasado
Había otras maneras de ayudar a la economía doméstica, como era criando gallinas para asegurar huevos y pollos para el consumo y muchas veces para la venta, cochinos para la carne y la manteca, y también para la venta en pie o detallado, además de las diferentes artesanías caseras que incluía trabajos manuales con diferentes tejidos, fábricas de diferentes tipos de dulces y otras golosinas con lo cual se sostenían muchas familias, no faltaban en las casas, las trojes o huertos familiares, donde se cultivaban el cebollín, el ají dulce, el tomate, cilantro y lechuga.

Cuando en el pueblo se beneficiaba cochino se participaba a la comunidad izando en la casa una bandera blanca. Además se ordeñaban las vacas en los patios de las casas. Eran muchas las familias que se ayudaban vendiendo leche a locha o a medio el vaso o bien haciendo cuajadas. Una de las actividades de algunas dueñas de casa era el corte y la costura, inclusive ropa de hombre; la confección de un traje costaba 3 o 4 bolívares, la de un liquiliqui entre 5 y 8 bolívares, imperaba el zapatero remendón, pues un par de zapatos duraba mucho y habían que arreglarlo varias veces, media suela o suela corrida, arreglando tacón, etc. Un corte de pelo costaba Bs. 0,50 y Bs. 0,25 al rape con máquina número cero que era lo que se estilaba. Un trabajador ganaba como jornal Bs. 1,50 en faenas rudas de 12 horas de trabajo que era lo que se decía de sol a sol. En el campo la tarea, era muchas veces que se realizaban trabajos con la concurrencia de los vecinos, lo cual constituía el llamado convite para lo cual se sacrificaba una res como atractivo; otras de interés general se llaman faenas populares y así se reconstruían iglesias, plazas, escuelas, algo muy importante por la debida participación de la comunidad, lo cual le daba más interés en la conservación de las cosas, pues cada uno se sentía muy ligado a la obra ejecutada y por ende se convertía en su permanente celador.

Había personajes que se ganaban la vida amarrando ganado, reses gordas para el beneficio, vacas "parías" de las familias, otros cortando y cargando palmas para reparar o construir los techos de las casas; también quienes buscaban en lugares cercanos tierras especiales que eran utilizadas para pintar las casas, tierra de los "butaquitos". Como las calles principales del pueblo estaban empedradas nacía entre ellas mucha gramilla, habían quienes se dedicaban a arrancarlas con útiles especiales, los llamados desyerbadores, que con esta actividad se ganaban el sustento diario.
Medio de transporte de la época

El trabajador del campo, el llamado conuquero, que como ya hemos dicho se ocupaba de la siembra de los frutos menores, especialmente maíz, caraotas, yuca, topocho, plátanos, cambures. El comercio de estos productos se realizaba mediante el trueque, en el comercio local hubo también los que tuvieron mayores cultivos, así como los pequeños, medianos y grandes criadores, lo que sí es cierto es que la mayoría trabajaba, que el 80% de la población vivía en el interior y que el mayor porcentaje de éstos estaban en el medio rural.

Es de destacar que la delincuencia era muy pero muy baja, resultaba algo excepcional tener noticias de un robo, mucho menos de un crimen, por eso decimos al comienzo vida familiar, apacible. Las casas podían permanecer abiertas sin ningún peligro, no se conocían los malandros, no existían abigeato.

Cuando comenzaron a llegar los empresarios del cinematógrafo ambulante había distracciones diferentes, después ciudadanos de la comunidad montaron su propia empresa en un pequeño local compuesto por una mediagua de zinc y todo lo demás a la intemperie con dos localidades: ¡referencia y patio, y quienes concurrían a estos espectáculos tenían que mandar o llevar sus sillas, pues los locales, por cierto al aire libre, no disponían de asientos propios.


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 21 y 24.


viernes, 18 de octubre de 2013

Discurso conmemorativo de los 400 años de Guanare en el Congreso de la República Dr. Cipriano Heredia Angulo.

DISCURSO DE ORDEN
EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Caracas 31 de octubre de 1991

Dr. Cipriano Heredia Angulo

EL PRESIDENTE.— Se designa una comisión integrada por la senadora Sonia Sgambatti y los diputados Luis Manuel Esculpí y Ramón Guillermo Aveledo, para que se sirvan conducir al Orador de Orden, Cipriano Heredia Angulo, hasta la Tribuna de Honor.

(La comisión cumple su cometido).
Ciudadano Presidente de la República
Ciudadano Presidente del Congreso de la República
Ciudadano Presidente Encargado de la Cámara de Diputados Ciudadano Presidente y demás colegas magistrados de la Corte Suprema de Justicia
Ciudadano ex Presidente de la República, doctor Rafael Caldera Ciudadano ex Presidente de la República, doctor Luis Herrera Campins
Ciudadano Ministro de Estado para las relaciones entre el Ejecutivo Nacional y el Congreso de la República
Ciudadano ex Presidente de la Junta de Gobierno Vicealmirante Wolfgang Larrazábal
Honorables Senadores, honorables Diputados
Ciudadanos Ministros del Despacho
Ciudadano Gobernador y demás autoridades regionales, civiles, eclesiásticas y militares del Estado Portuguesa
Ciudadanos Representantes de las Academias Nacionales
Señores Representantes de las Universidades Nacionales
Ciudadanos Presidentes de Institutos Autónomos
Invitados Especiales
Representantes de los Medios de Comunicación Social

Guanare Siempre

Señoras y Señores:

Con emoción filial os digo ¡Salve, ciudad querida! Desde esta tribuna de honor que hoy me brinda el Congreso de la República, y que yo antes ocupara en mi ya lejana actividad parlamentaria; y hoy, porque Justamente se conmemora mediante este acto el Cuarto Centenario de tu gloriosa fundación. Si, de la fundación de una ciudad como Guanare, con pasado de gloria, con digno presente y con un futuro promisor.

Así lo testimonia el hecho de que a esta conmemoración se hayan unido organismos públicos y privados y muchas individualidades, con el objeto de hacer más condigna la celebración de esta efemérides. Así lo testimonio en nombre de la Junta Nacional Cuatricentenaria que me honro en presidir, conjuntamente con los distinguidos coterráneos doctores Gonzalo Barrios y Luis Herrera Campins, ambos miembros de este Alto Cuerpo deliberante.

Quiero en este momento liminar de mis palabras, hacer énfasis en el valor del sentimiento de afecto hacia la tierra nativa. Algunos han tenido el decir de que este sentimiento es algo como parroquialismo, es limitante, cuando en verdad se trata del más caro de los sentimientos porque encierra lo más puro del recuerdo y lo más limpio de las añoranzas.

Esta es la razón fundamental de que el sentimiento de afecto a la tierra nativa, más bien constituye un elemento que motiva el progreso, que estimula el desarrollo, cuando aquel no se utiliza para alimentar rivalidades, sino para sostener reivindicaciones y plantear elementos fundamentales para el desarrollo de las regiones y de todo el país. Y así lo digo, porque creo que nunca como ahora es más oportuna la cita de don Miguel de Unamuno cuando dijo: "Queriendo la Patria chica se quiere la Patria grande y con ella al mundo".

Ahí está un principio de la solidaridad humana, allí está la explicación de la razón fundamental de la vinculación del hombre con su raíz telúrica. La explicación de la vinculación del hombre con su tierra, la de los primeros afectos, la de los primeros cariños, la del amor de los padres, la de los juegos y compañías de la infancia, la de la mirada furtiva de los primeros amores, y la de lo recóndito de la fe enseñada. Ese es el mismo sentimiento que por algo se unía en la tradición, y nos explica que en la antigüedad los lugares tuvieran sus propios que eran los Dioses lares.

Esa vinculación, ese afecto hacia el lugar del nacimiento, hacia los lugares del contacto del hombre con los seres y las cosas que primariamente le han rodeado, muy bien lo encontramos en Simón Bolívar cuando prodigo a Caracas todo su afecto y dijo  "que a ella todo lo debía y que por ella todo lo haría". El mismo sentimiento de don Andrés Bello, cuando desde las lejanías evocara el curso cantarino del Anauco y del Catuche. El mismo sentimiento de Baralt cuando evoca su "tierra del sol amada"; el de Andrés Eloy Blanco de su Cumaná de "sal y espuma"; el de Lazo Martí cuando al nativo en alero ajeno le dice "es tiempo de que vuelvas, es tiempo de que tornes".

Esa es la razón, señores, por las cuales nosotros nos encontramos en medio de ustedes, en medio de tan distinguida y selecta concurrencia, especialmente caracterizada por la presencia de los parlamentarios del país, que constituye un poder fundamental en la estructura constitucional de la República, tanto como lo constituye el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial al cual me honro en pertenecer.

Cap. Juan Fernadez de León
Esa razón, señores, nos lleva a evocar en estos momentos mi nativa tierra, la tierra de Guanare, la que se bautizara un día con el nombre de Valle de San Juan de Guanaguanare del Espíritu Santo. Es la misma ciudad, señores, que fundara Juan Fernández de León el 3 de noviembre de 1591, en expedición que había partido de El Tocuyo, porque bien consideraba el Gobierno de don Diego de Osorio, que ya era necesario ir poblando, conquistando, colonizando la llanura, porque hasta entonces la colonización se había detenido en algunos lugares de la mar como Cubagua, de la Costa, desde Cumaná hasta Maracaibo, del Centro y de los Andes del país. Pero no se había descendido a la llanura, no se había ido a clavar la cruz y la espada que caracterizaba la gran fusión de poder de entonces, en esa gran inmensidad que por algo tiene el color de la esperanza.

Señores, esa expedición bajó de la matriz ciudad de El Tocuyo, de donde también habían salido las expediciones fundadoras de Caracas, de Barquisimeto y de otras ciudades. Bajó hacia la llanura por la Serranía de Catafaca, hoy La Raya, y San José de la Montaña y otros lugares, hasta llegar al Río Portuguesa en donde un accidente completamente aciago determinó y cambió el curso de la historia regional. Una lusitana expedicionaria pereció por sumersión en las aguas del Río Timire de los aborígenes y desde entonces a aquel río se le dio el nombre de La Portuguesa, nombre que luego se extendió a la comarca, más tarde a la provincia cuando ésta fue creada, y luego a nuestro nativo Estado Portuguesa. Y es justamente el río que abraza toda la comunidad llanera, porque atraviesa Portuguesa, entra a Barinas, atraviesa Cojedes, se viene al Guárico y viene a traerle su tributo de aguas al Apure, justamente frente a San Fernando.

Cuando esa expedición encabezada por el capitán
Río Guanare al fondo la Sierra de Portuguesa
portugués Juan Fernández de León, cuestionado de suyo desde el primer momento por el hecho mismo de su nacionalidad, aunque él proclamara ser nativo de Portugal pero criado y formado en Cádiz, es la expedición que va buscando los sitios que llamaban entonces de Caranaca y Los Cerrillos; y así se penetra ya en tierra que es hoy Portuguesa, hasta el lugar llamado La Mesa de Cavacas inmediato y comprendido hoy dentro de nuestra ciudad, en donde fundan a Guanaguanare del Espíritu Santo. Y justamente la asientan en las orillas del Río Guanaguanare, apocopado luego por Guanare, seguramente para que tuviera siempre la provisión de agua, cuando éste ha sido el suplicio de siglos de la ciudad.

Representación de la fundación de Guanare

Lógicamente que el conquistador le da cumplimiento lo mismo que el colonizador a todos los ritos y a todas las ceremonias que imponen las leyes de España, y allí Juan Fernández de León, en una forma solemne, levantando el Acta respectiva como no la tienen muchas ciudades de América, queda estampada la fundación de Guanare, que no ha necesitado artilugios históricos para determinarse cuando nació, cuando se le fundó. Pues bien, sentado así este principio, nos encontramos conque de una vez allí se constituye la autoridad municipal como es el Cabildo, la justicia real, el Juez de comiso, el Teniente del Rey. No faltaba,ninguna autoridad y menos podía faltar la autoridad eclesiástica que estaba presidiendo desde la Corona de Castilla todo el proceso de colonización de América.

Luego, sencillamente señores, van a tener su encuentro inmediato con los aborígenes que allí se encontraban. Muchos de ellos se desplazaban hacia diversas regiones del país, huyen al norte, hacia las montañas que hoy colindan con los hoy Estados Lara y Trujillo. Otros penetran hacia el fondo de los Llanos, quizás buscando aquella vieja ruta que habían seguido los Bélzares de Hamburgo con Jorge Spira y Nicolás de Federman, cuando en 1.530 llegaron a las riberas del Río Acarigua y por ahí se desplazaron hasta el fondo de los Llanos, como muy bien lo describe en su magnífica elegía don Juan de Castellanos.

Señores, ahí tropiezan de una vez, ahí ocurre el enfrentamiento de aquellos hombres que vienen con la espada, con los arcabuces en la mano y los indios que sólo tienen la provisión de sus flechas. Se encuentran con las tribus de Guamonteyes, pertenecientes a Jiraharas y Caribes, también con las tribus de los Coyones y finalmente con las de los Cospes y los Coromotos que habían venido del occidente de la Nación. Y, como para agregar algo más a todo este proceso de significación histórica, se les va a agregar en el proceso de la colonización una improvisada capitana también que es la Virgen de Coromoto, aparecida en un bohío en esa región y que atrae al Cacique a la fe cristiana.

Configurado así ese cuadro nos encontramos con que viene allí a fundarse una ciudad en el lugar que hoy ocupa la ciudad de Guanare, que no es una ciudad grecolatina como aquellas que magistralmente describe Fustél de Culangés. No es una ciudad virreinal de las que existen en nuestro Continente, es sencillamente una ciudad española enclavada en el corazón de los Llanos; y no en el corazón de los Llanos propiamente dichos sino a la cabeza de los Llanos y al pie de los Andes, como un abrazo de piedra para estrechar por siempre esas dos grandes porciones de nuestra geografía.

Guanare seguidamente se puebla de familias españolas y por eso nos encontramos conque se destacan tanto, se acumulan, inclusive los catalanes formando su propia calle con los Pou a la cabeza; y luego los vascos con los Oráa, los Alzuru, los Balda, los Macías, los Ariza, los Bastarrachea, los Olaechea y tantos otros. Esa es la formación étnica que tiene aquella ciudad; y también algunos lusitanos que se quedaron en la región como el alcalde don Domingo de Mederos y el propio fundador Juan Fernández de León cuyos huesos reposan en tierra guanareña.

En esa misma región van a comenzar a levantarse grandes edificas, ellos son, sobre todo, hechos positivos, porque no todo en la conquista es la leyenda negra, hay una parte también que es la leyenda, o como dijera Rufino Blanco Fombona en su obra "El Conquistador Español del Siglo XVI", que hemos convenido en gran parte historiadores en reconciliarnos mucho con la Patria fundadora.

En efecto, esa huella de España no puede considerarse nunca desapercibida, no podemos marginarla, y ¿cuál es esa España que ha venido a fundarnos, a colonizarnos y estrecharnos en sus brazos? Es la España cruel y la España bondadosa, es la España de la Inquisición, la España de los castigos bárbaros, la España también de Cervantes con el caballero idealista y con Sancho pragmático. Es la España de Lope de Vega, es la España de Calderón de la Barca, es la España de tantos y tantos hombres de gloria, es la España de los crueles Encomenderos y también la España de la dulce bondad de las Expediciones Capuchinas. Esa es la misma España de los Monarcas, tan notables como Carlos III que nos dio identidad y nos elevó a Capitanía General; como Felipe II que le dio brillo al Imperio y extendió el dominio de España a todos los mares; y la de Fernando VII despótico, contra el cual se levantaron estos países en su acción emancipadora. Pero también es la España que para nosotros significa más todavía con Francisco de Vittoria, quien proclama el derecho que tenían nuestros aborígenes como dueños legítimos de esta tierra porque ellos eran sus primitivos ocupantes.

En esa región de Portuguesa a la cual hoy me vengo refiriendo, van a desarrollarse también los comienzos de la ganadería y de la agricultura en una forma sensible, y más sensible aun cuando se establece la Compañía Guipuzcoana, que justamente tiene su sede en Guanare y allá está todavía testimoniando esto ante los siglos, la fastuosa mansión en donde estaba la casa principal de esa Compañía; y de esa Compañía eran sufragáneas de la sede de Guanare todas las demás factorías de la Compañía Guipuzcoana, desde el Yaracuy hasta Guasdualito. El cultivo del tabaco, el cultivo de añil, el comercio de los cueros de res, esos eran de aquel monopolio de la Compañía, que en gran parte vino a sernos favorable, porque despertó tanto el odio de los mantuanos que esto los precipitó quizás, en gran parte a lanzarse a la causa de la independencia.

Sí, esa es la Guanare que se aboca al proceso de la Independencia, y que aquí está presente con José Vicente de Unda cuando éste, no obstante su condición de clérigo, firma el Acta de la Independencia haciéndolo constar expresamente. Es sencillamente un levita criollo, que cree por sobre todo en el Dios de la libertad y que no cree en más corona que la de su propia Iglesia.

Eso es sencillamente, señores, lo que ocurre en esta circunstancia. Se ha firmado el Acta de la Independencia. Guanare en gran parte se adhiere a ella y está representado en este caso por Unda; pero también hay un poderoso grupo de realistas, porque eran familias provenientes  de España, arraigadas acá con las convicciones de España y que seguían defendiendo la causa de su credo y de su Rey. Por eso se presenta un movimiento contrarrevolucionario muy enseguida, apenas el año 12, y tiene que ir don José Francisco Olaechea a buscar auxilio a Barinas para dominar la insurrección que en Guanare se habría descubierto.

Cuando esto ocurre, ya viene pronto la detención de
Casa de Los Unda. Actual Museo de Guanare
Unda y de su hermano José 
Antonio, porque no sólo el Obispo fue prócer, es toda una familia de siete hermanos, todos de actuación procera, en el campo civil, en el campo militar, y desde la cátedra fundadora de las luces de la República. Allí está Unda preso, traído a Valencia junto con su hermano José Antonio y salvado del suplicio definitivo sólo por una bondadosa decisión del Regente Heredia, a la cabeza de la Audiencia de Caracas, esa noble Institución. predecesora en lo antiguo de la siempre respetable Corte Suprema de Justicia de hoy.

Señores, cuando Bolívar llena a Guanare en el medio
Arca de los reales estancos. Museo de la Ciudad de Guanare
día canicular del l de julio de 1813 vienen frescos todas la tinta roja del Decreto de Trujillo y los laureles  de Niquitao. En Guanare encuentra la mejor acogida, y también en el orden material, toma posesión de doscientos mil pesos que están en los arcones reales, que provienen de las arcas del enemigo, además de numerosas mercancías que le han sido de gran utilidad v son de un efecto decisivo en la Campaña Admirable como él mismo le dice a José Félix Ribas en su carta. Permanece allí con su Cuartel General durante unos días, hay plena actividad y ahí se asciende a Comandante a aquel  joven oficial zuliano llamado Rafael Urdaneta. Se desplaza a Barinas, regresa a Guanare al cabo de seis días y vuelve a establecer su Cuartel General, desde ahí expide numerosas correspondencias entre ella una muy valiosa para el señor de Peñalver, y así cuando ha permanecido unos días sigue Bolívar su marcha  hacia el Centro hacia la consagraciòn definitiva en esta ciudad que le va a dar el titulo de "Libertador".


Pero viene entonces algo extraordinario. El año 1821 va Bolívar a tener de nuevo Cuartel General en Guanare, y es allí donde convoca con los gloriosos ejércitos de Apure, y adonde Páez se desplaza, pero cuando llega ya el Libertador ha marchado hacia Araure y hacia San Carlos en donde lo espera, para ir juntos a la definitiva gloria de Carabobo. Pero en Carabobo está también presente la ciudad de Guanare, porque el jefe del Estado Mayor de Páez es el coronel guanareño Miguel Antonio Vásquez, por cierto primer Gobernador Militar de Caracas en 1822.

También fueron nativos los próceres Luque, Escalona, los Castejón, Rodríguez, Abreu, Márquez, entre otros.

Esa es la situación, señores, pero en 1821 cuando ya han triunfado las armas en Carabobo, se piensa que la emancipación no ha sido únicamente para destronar aquí el poder monárquico, no para sustituir un despotismo por el otro; es necesario sembrar la simiente de la cultura, es necesario llevar las luces del entendimiento hacia las clases populares. Eso lo interpreta Unda, y como él, a quien también reverenciamos en este acto, ha cultivado la amistad con el Libertador y le plantea la necesidad de instaurar un colegio, un colegio de secundaria como no existía en el país. Porque a Guanare le asisten circunstancias especiales en tres momentos trascendentes de la República: Cuando se firma el Acta de la Independencia, en que lo hace el único clérigo que a ella se adhiere; cuando en ella se funda el primer colegio de enseñanza secundaria en Venezuela en 1825; y luego, cuando ella le da a la Patria una Patrona para su fe religiosa. Esa es la situación existente, y Unda, todavía levantadas las polvaredas de Carabobo,
Antiguo Convento Franciscano sede del
Colegio San Luis Gonzaga 1825
ya recuerda la promesa del colegio, y en 1825, estando Bolívar en la larga Campaña del Sur, expide Santander el Decreto creando aquella Casa de Estudios que después Unda bautiza con el nombre de "San Luis Gonzaga" por su adhesión a ese Santo de la Iglesia.


En tales circunstancias se produce, pues, el surgimiento de ese Centro de Enseñanza, único en el país en el orden secundario. Hasta entonces la enseñanza era impartida en las escuelas privadas y no había colegios públicos de enseñanza secundaria. Pero Unda une una circunstancia muy especial a su propósito, le da contornos de maestro de estos tiempos, y es bueno que lo tengan presente tanto ilustres elementos del magisterio, que aquí mismo asisten en estos momentos, Unda incorpora a la colectividad, le pide a Guanare entero que se haga parte del Colegio, crea una Junta de Representantes, de los padres de los estudiantes, les exige contribución y comienza por dar él el ejemplo, de poner su sueldo (cosa que, por cierto, no ha sido muy seguida por tantos educadores). En semejantes circunstancias comienza el Colegio, pero no puede comenzar el mismo año de 1825 ni 26 porque hay muchos tropiezos y la República apenas se va estructurando. Tenemos el Movimiento Separatista en ciernes y justamente Guanare también está presente en el Movimiento Separatista porque concurren otro Unda, el doctor José Francisco Unda y el señor Bartolomé Balda a firmar la Constitución de Valencia del año 30; y es más, cuando Páez se repliega sobre San Carlos, dejando en una, más o menos, aparente libertad, al Congreso de Valencia, designa como Jefe de todas las fuerzas de Occidente al héroe oriental Santiago Mariño y le fija como asiento de su Cuartel General la ciudad de Guanare. Desde ahí es de donde Mariño lanza aquella proclama inmensamente desafiante, para el Libertador, inmensamente autonomista, pero que la historia recoge como valioso documento.

Pero el colegio va a marchar, y el año 32, como el General José Antonio Páez tiene interés en la obra y como también son guanareños el Coronel Ramón Burgos, Gobernador de todo el Departamento del Orinoco, que hace su aporte al Colegio, y aquel General tan elevado en su rango que se llamó Miguel Guerrero, guanareño, Gobernador de Barinas, legislador en candidato a la Presidencia de Colombia y Jefe de Páez el año 16 en Apure. Todo ello concurre a que el Colegio inicie sus actividades, y el año 32 se abren las clases y entre los primeros alumnos están el doctor Miguel Oráa de proficua labor y el doctor Guillermo Tell Villegas, más tarde Jefe del Estado venezolano en 1870.

Señores, esos son títulos que va reuniendo una ciudad
Dr. José Vicente de Unda
y que no pueden desconocerse en el atropello de las cosas. En ese incesante andar conque hoy vemos muy a la carrera las páginas de la historia, sin detenernos, muchas veces ni un instante en los momentos más determinantes de sus glorias. Pues ahí, una vez iniciado el Colegio, Unda, además de señalar las obligaciones de los padres y de toda la colectividad respecto al Colegio, sienta un principio, que es el de que los alumnos deben, sobre todo, saber ser. Esto lo deja, quizás, como para un mensaje ante sus sucesores: Morales, Macías Anzola y Colmenares, y que no es una especulación ontológica, es saber ser, saber la función que realmente se tiene, que no se sea alumno solamente por estar inscrito, que no se sea profesional solamente por adquirir un título, sino que cada quien se valore a sí mismo, que sepa cumplir su función para que mañana no lleguen a menospreciarse ni tampoco en convertirse en ductores oficiosos de la opinión pública.


Así prosigue el Colegio en medio de vicisitudes, de calamidades de todo orden, intrigas hasta muy recientes, pero el Colegio se salva, en aquella época; se salva en manos de Unda, se salva en manos de sus sucesores y viene en este siglo a salvarse, por sobre todo, en las manos de Melitón Vargas y de Luis Fajardo Galeno.

Señores, ahí está la obra de este ilustre fundador, ahí está la obra preclara de un levita que no se detuvo en antiguallas, y que lo primero que declaró fue que aquel Colegio no podía ser únicamente para enseñar Gramática, Filosofía y Latín, sino que los alumnos tenían también que aprender canto, bailes y diversiones honestas. Todo ello constituye un valioso testimonio en la historia de esa ciudad.

Ahora, Guanare después va a vivir todas las vicisitudes propias de una nación que está permanentemente convulsionada en el mar aciago de las guerras fratricidas, las va a vivir extraordinariamente y así pasan los diversos períodos, hasta que llega aquel momento de hecatombe de la Guerra Federal. Dos veces es sitiada y atacada por Zamora sin lograr dominarla, sin lograr ocuparla, pero sí destruirla en gran parte, porque la ciudad en su mayor porción quedó reducida a escombros. Esa era la guerra, la guerra tremenda, la guerra aciaga, la guerra destructiva, no obstante que se hacía en nombre de principios muy hermosos que muchos no siguieron y que otros pisotearon. Entonces, la llamada "Atenas de los llanos" por Lisandro Alvarado; "La Hermosa y Floreciente Guanare" por Gil Fortoul, quedó reducida a escombros. Allí todo moría, allí con aquellos ataques a sangre y fuego todo perecía, perecía el ganado en las heredades, perecía la gente en las ciudades, perecía la esperanza, mejor dicho, en Guanare, o mismo que en Barinas, en aquella época luctuosa todo moría menos la muerte.

El estupor determinó gran éxodo de familias hacia cercanas  y remotas regiones del país.

Luego, Guanare va a tener un papel extraordinariamente singular también en este episodio guerrero, que tantas calamidades le habían deparado, y es que el Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente que surge del Tratado de Coche, es el ilustre guanareño doctor Eugenio Asisclo Rivera.

Luego, cuando viene la paz guzmancista en cierta forma y a pesar de las interferencias de tantas revoluciones, la ciudad adquiere de nuevo cierto desarrollo económico y social. En gran parte se debe a que se puso en auge la navegación fluvial, a que pequeños vapores comenzaron a surcar de nuevo nuestros grandes ríos, esos mismos ríos que hoy en los veranos surcan aquella tierra como lágrimas por un territorio desierto; y que luego, en las épocas pluviales arrasan con sembradíos, con vidas humanas, y siembran en sus riberas la soledad y la ruina.


General Ovidio Abreu
Así, con aquellos intervalos, con cierta lucidez en algunos momentos cuando los hombres se dan también al trabajo constructivo, Guanare se lleva en medio del adelanto y del atraso, en medio de un estancamiento más o menos general, y con ciertos fulgores de progreso en algunos instantes. En esas épocas el caudillismo postliberal, yergue en las manos de los Generales Quintero, Abreu, Batalla, Díaz Arana. Esos son los hombres del momento y cada uno de los cuales deja su huella.

Cuando concluye el pasado siglo, ese mismo Guanare que ya es capital del gran Estado Zamora, que comprende a Portuguesa, Barinas y Cojedes, que luego es capital del Estado Zamora al cual reduce Castro a Cojedes y Portuguesa, que es la capital de la Provincia de Portuguesa desde que la crea Monagas en 1851, ostenta en sus manos esos títulos y no ha dejado de serlo sino por algunos intervalos, pero sigue siendo por derecho propio la capital de esa región.

Nectario Maria en la búsqueda del lugar de la aparición
de la Virgen de Coromoto
No pueden olvidar los anales de Guanare la acción positiva del Hermano Nectario María.

Ahora, venido a la noche del Gomecismo, del Castrismo, sepultado el país bajo aquellas ominosas tiranías, Guanare naturalmente sufre esos colapsos, esos letargos. La ciudad decae. Además se agrega a la tiranía el paludismo y los caudillismos locales; pero, sin embargo, Guanare va a tener el privilegio de ser la única ciudad en el país que, no por efecto de invasiones ni otros actos, levanta un movimiento armado como es el que tiene lugar en las manos del
General José Rafael Gabaldón
General José Rafael Gabaldón, el 28 de abril de 1929. Y la ciudad Coromotana, a su Cura, el Padre Quintana, de balandrán raído, lo ve recorrer las calles empedradas auxiliando moribundos porque en esas calles empedradas y aledaños de esa ciudad quedaron más de cien cadáveres en la jornada bélica del 7 de mayo de 1929.


Igualmente, tiene Guanare el privilegio de que allí por primera vez se rindió un tributo público a un hombre verdaderamente notable, notable de verdad, don Rómulo Gallegos, cuando allí se instaló el Centro Cultural "Rómulo Gallegos" bajo la iniciativa y la
Alirio Ugarte Pelayo, Guanareño adoptivo hijo del Gral Gabaldon
Presidencia de nuestro malogrado amigo Alirio Ugarte Pelayo. Más tarde, la ciudad, ya dentro de este trajín democrático, comienza a vivir una era distinta. Le llegan ciertas inyecciones de progreso, le llegan ciertos aires de bienestar y se acentúan el saneamiento ambiental.


La ciudad, como todo el Llano, ha visto depredada su riqueza forestal. Los hombres han convertido la industria maderera en una industria meramente extractiva, de una riqueza completamente aparente, de un dinero que no creaba riqueza sino que la destruía. Sencillamente los hombres de esa industria estaban olvidando o nunca habían conocido las palabras sublimes de Tagore cuando dijo "Los árboles son los brazos que la tierra eleva al cielo en la búsqueda de Dios". Y más aún, porque estaban ignorando las frases apocalípticas del gran Vallejo, cundo dijo: "Un día la luna se detendrá en el cielo y en la selva sólo creerán las piedras".

Esa era sencillamente la realidad de aquellos medios, esa realidad de una ciudad que cuenta entre sus haberes haber dado tres Jefes de Estado a nuestro país: el General Juan Bautista García Colmenares, nativo de Guanare, dos veces encargado por largos períodos de la Presidencia en la era Guzmancista; el doctor Raimundo Andueza Palacios, orador ilustre, quien por derecho propio llegó a la Presidencia y desde allí tuvo muy buenos miramientos hacia su región nativa; y ya bajo la era gomecista el doctor Victorino Márquez Bustillos.

Pero señores, todo ello configura un panorama de
Felix Saturnino Angulo Ariza
grandeza, con el cual no solamente concurre Guanare a la historia nacional, sino que en todas las ramas del saber, en todas las actividades de la ciencia ha estado presente; y tan es así que, hay figuras de ella que bien la representan. Ahí está en el Periodismo, Leopoldo Landaeta; en el Derecho, Angulo Ariza; en el Humanismo, Miguel Zúñiga Cisneros; en la Medicina, Pedro Blanco Gásperi. Y no es de ahora solamente, de épocas contemporáneas, es que Guanare concurre a dejar sentada su presencia en la ciencia nacional, cuando allí nacen José María Unda, el fundador de los estudios de Ciencias Médicas en la Universidad de Mérida; Rafael Pino Pou el
Dr. Rafael Pino Pou
descubridor en Venezuela de la Fiebre Recurrente; y Juan Iturbe, en 1917, codescubridor del caracol de la Bilharzia y del primer caso de Leishmaniasis Cutánea en Venezuela.


Eso, señores, son valores permanentes, esas no son efímeras cosas, esos no son refulgimientos, esas no son circunstancias, esas son realidades, esos son títulos de gloria para la eternidad. Con estos elementos, señores, he querido dar una visión panorámica de lo que representa aquella ciudad, que no por ser mi nativa ciudad y la de mis mayores, la llevo dentro de mi afecto, sino porque realmente es un testimonio del valor permanente de Venezuela para todos los tiempos, para todas las circunstancias aún las más adversas, y en medio de todos los elementos de juicio.

Ese es el mismo Guanare que hoy levanta una bandera de refulgimiento, con el apoyo de corrientes inmigratorias, con la presencia de fuerzas del trabajo de todas partes, y sobre todo, con esos elementos que nunca han faltado entre sus seres que es el fervor nativo, la añoranza a aquella tierra, al estado de que aquí hay no menos de doce parlamentarios que son hijos o nietos de personas de Guanare, y siempre se consideran como nativos de aquella tierra.

Sencillamente, señores, quiero decirles, ya para finalizar, que esa misma ciudad que yace ahí, que tiene hoy una etapa de progreso señalado, porque hoy cuenta no con el viejo Colegio de Unda solamente, sino con muchos liceos, con muchas escuelas, aunque ella era la única ciudad del interior que tenía tres en 1700; que tiene dependencias universitarias, el Vicerrectorado de la Universidad de Los Llanos Occidentales; escuelas técnicas; y sobre todo una gran voluntad de trabajo. Esa es la ciudad que espera hoy que fuerzas de la industria, elementos del trabajo y del capital vayan aumentando cada día la explotación racional de sus riquezas; que vayan incrementado el valor social de la misma, tomando en cuenta las grandes necesidades de los sectores populares. Es la misma ciudad que espera que vayan a aumentar sus rebaños, acrecentar las extensiones de cultivo, ya que también en el campo agroindutrial ha comenzado a moverse, y son numerosas las empresas allí establecidas, inclusive hay tres centrales azucareros, para procesar la miel de sus cañamelares.

Caja de Agua de Guanare construida por el Ing Eleazar Urdaneta, hijo del prócer  Rafael Urdaneta 
quien fue ascendido a General por Simón Bolívar en el año 1813 en Guanare. Nota el Ing. Luciano
Urdaneta, hermano de Eleazar, fue el precursor de los acueductos modernos en Venezuela 
Señores, no quiero concluir sin dejar de manifestar que Guanare entero, en medio de todo este panorama, confía también en que se cumplan las promesas legislativas y ejecutivas respecto a la obra cardinal de esa ciudad y de toda la región que es el Acueducto. (Aplausos). Por esa razón que ya presenció en ejecución el Obispo Martí en el 1777; por esa obra que decretó Andueza Palacio y la comenzó y avanzó considerablemente; por esa obra que tanto preocupó a muchos ilustres hombres y hasta un hijo de Rafael Urdaneta fue a trabajar en ella. Por esa obra que aun no concluye, porque es una ciudad mesopotámica, una ciudad ubicada entre dos caudalosos ríos, y que sin embargo, permanece sitibunda.

Ahora, esperemos que toda esa situación cambie, que se de el paso definitivo, y que Guanare no tenga que continuar aplacando con su llanto o condenando con su protesta cívica, su sed de siglos.

Buenos días.


CARACAS 31 DE OCTUBRE DE 1991


Referencias

Heredia Angulo, Cipriano.  1991. DISCURSO DE ORDEN EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA EL 31 DE OCTUBRE DE 1991. In Catalá, A. 1993. Anales del cuatricentenario de Guanare.


jueves, 17 de octubre de 2013

El Calvario Alfredo Gomez Alvarez

Alfredo Gomez Alvarez


Para 1883, siendo presidente del entonces Estado Zamora el barinés General Juan José Canales, este hizo poner en la cima del cerro situado en la parte norte de la calle Unda, hoy 17, una cruz de madera, siendo el lugar bautizado como "Cerro del Calvario", esta situación se mantuvo así, hasta que en 1891 el General Jesús María romero, cojedeño, hiciera fabricar en dicha colina un arquitectónico pedestal sobre el cual se colocó una hermosa cruz de hierro y para completar la obra se construyeron unas agraciadas glorietas, que servían para descansar cómodamente disfrutando de la brisa del norte, lo cierto es que el sitio se hizo atractivo para los momentos de solaz, de esparcimiento para grandes y chicos, los mayores disfrutando de la hermosas lunas guanareñas,
El Calvario, visto desde el vicerectorado 
al compás de la música romántica de la época, los pequeños gozando de grandes emociones con el serpentear de los vistosos papagayos encumbrados, algunas veces mezclando frases del buen decir con palabras soeces, de esas que hacen estremecer a los puritanos de la lengua, hecho que ocurría cuando se observaba el empate que se había formado en el hilo--numero 8--que se usaba al cobrar el papagayo por la perdida progresiva de la brisa, todo un acontecimiento en tardes felices, así fue la permanencia de este sitio, hasta que dos hechos lo desligaron del pueblo, primero tratar de convertir su camino en carretera para colocar qui las estaciones del viacrucis que perjudicaron su integridad, pero lo mas grave después bloquearon el caracol que permitía su acceso con una construcción particular, usurpándose un patrimonio del pueblo, hecho que ocurre ante la mirada indiferente de los señores concejales y el pueblo mismo, hoy a cien años del arreglo de este sitio es cuento del pasado.




Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. p. 85

CULTURA


Desarrollo intelectual, cultivo de las letras y de las ciencias, y esto fue lo que el pueblo de Guanare aspiraba cuando por intermedio de su prócer José Vicente de Unda manifestara al padre Libertador cuando le pidió la creación de un instituto para lograr estos fines, desde luego que para hacer semejante petición tenía que existir una inquietud intelectual entre los moradores que la justificara y esto es lo que nos hemos dado en llamar nuestra raíz cultural, que persiste por siglos, y así lo comprendió el Libertador al ordenar al Vicepresidente de la República, General Francisco De Paula Santander, la creación de este centro de instrucción, por eso el 16 de mayo de 1825, cuando aún no se había consolidado la independencia de América y estaba fresca la sangre derramada en Junín y Ayacucho, ocurrió el hecho del Decreto de la Fundación del Colegio que en su comienzo fue bautizado con el nombre de San Luis Gonzaga y más
Colegio San Luis Gonzaga hoy Liceo José Vicente de Unda
tarde rebautizado con el nombre de su fundador y primer Rector "José Vicente de Unda", primer instituto de educación media del país que por más de siglo y medio ha fulgurado como faro luminoso en el corazón de los Llanos Occidentales.


Centro de Cultura que une su destino al destino del pueblo que lo vio nacer, y que juntos se han negado a rendirse antes las vicisitudes adversas.

Como decano de los institutos de educación media del país, representa para el guanareño la más terca esperanza del pueblo para levantar el corazón por encima de la mediocridad, de la abulia y del marasmo" (Dr. José Santos Urriola) y es la vez reflejo fiel de sus inquietudes culturales por eso siempre ha contado con el apoyo del "bravo temple del pueblo guanareño" convencido de su efectividad y por representar los cimientos donde se ha sustentado todo su fervor cultural.

Guanare ha demostrado pues esta inclinación desde antes de ser nuestro país soberano, republicano y absolutamente independiente lo cual quiere decir mucho en el concierto de los pueblos civilizados. Han sido y son estas manifestaciones perennes en nuestro medio, de aquí su alto índice de centros de educación y de divulgación de la cultura que existen en nuestro medio, pero es bueno repetirlo que otras veces hemos dicho este pasado glorioso, estos antecedentes de civilismo no son solo para vivir inmerso dentro de ellos sino para que nos sirvan de estímulo para continuar en la ruta del progreso del desarrollo cultural y económico, para tener la fuerza que es necesaria para avanzar, para reclamar, para ejercer el liderazgo que la época reclama y hoy en día, se estima que el desarrollo económico se identifica con el nivel tecnológico que se haya alcanzado y luego la extensión con que los conocimientos que estén aplicando y Guanare cuenta con la Institución que ha de generar la Tecnología que esta apreciación exige, el Núcleo de la UNELLEZ, que ha de llenar este cometido tal como lo señalan los objetivos generales, que diseña a la letra, "contribuir eficazmente al desarrollo local y regional, a través del aprovechamiento racional y productivo de los recursos humanos y naturales para coadyuvar a satisfacer los requerimientos que la sociedad hace y hará al sector agropecuario" que viene a ser la exigencia prioritaria en nuestro país que sufre de la dependencia casi absoluta de estos renglones básicos de la alimentación, fiel exponente de esa estirpe cultural que el conspicuo presbítero y prócer de la independencia José Vicente de Unda.


UNELLEZ
Hoy Guanare es ciudad universitaria, con todas las instituciones que han sido instaladas acá, donde pueden formarse los jóvenes en diferentes disciplinas del saber, lo cual quiere decir que podrán prepararse aquí, los técnicos que el desarrollo actual y futuro exige.

Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 25 y 26.

sábado, 12 de octubre de 2013

LA MUSICA Y LOS GUANAREÑOS

EVELYN MARTINEZ DE GASPERI

La música es un arte, es el eco del sentimiento más puro, más sublime que emana del alma.

Para expresar sus sentimientos, sus alegrías, sus glorias, sus amores y dolores, el hombre siempre se ha valido de la música y, según su estado anímico, es capaz de producir bellas melodías, serenatas, marchas, himnos, etc. con la finalidad de satisfacer su espíritu.

En nuestra ciudad se hace sentir también esa inquietud espiritual que refleja altamente la sensibilidad humana y, ya para los años de 1934-1935 cuenta el estado Portuguesa con dos agrupaciones: una banda oficial para la ciudad de Acarigua y otra, formada en Guanare por el Presbítero Quintana, quien mostró de ese modo su amor y preocupación por su pueblo y la música.

Fue este sacerdote quien cultivó el gusto por el arte musical en la sensibilidad de aquellos jóvenes guanareños que más tarde, en 1936 fundarían la Banda del estado Portuguesa "José Antonio Páez".

Banda del estado Portuguesa "José Antonio Páez".

En esta agrupación musical, creada con mucho esfuerzo y gracias a la dotación de instrumentos que hicieron los genuinos guanarenos, doctores Félix Saturnino Angulo Ariza y Pedro Blanco Gásperi , actuaban desinteresadamente los entonces jóvenes: Claudio Colmenares, José Mazón, César Escalona, Juan Morillo y Pedro Miguel Fajardo, notable y recordado violinista cuyas notas musicales eran desgarradores mensajes del espíritu humano mezclando torbellinos de sosiego y angustia; amor y dolor; alegrías y amarguras.

Pedro Miguel, como lo llamó Guanare, dejó a su ciudad natal un recuerdo imborrable; sus melodías fueron un caudal de ternura y la expresión de su pura y limpia sensibilidad; con gran emotividad hacía vibrar de las cuerdas de su inseparable violín, notas de Beethoven, Mozart, Laudelino Mejía, Juan Vicente Torrealba, etc., con la misma maestría con que igualaba el canto de los pájaros, guineas, gavilanes, pericos, alcaravanes y otros.

José Joaquín Burgos en su "Oda a Pedro Miguel" lo llama "príncipe de la música... el mago del violín", con verdadera razón. Más adelante, dice el poeta:

"Salía el susurro del Silbón y el eco
de las guaruras en la noche llanera
el agua cayendo sobre los techos de palma
las cigarras ululando en el banco de los Cedros y el sordo rumor de las ánimas
Yo vi, Pedro Miguel
volar las grandes garzas sobre Guanare
vi, posarse bandadas de alcaravanes
en tu violín"...

Al lado de todos estos distinguidos músicos guanareños, se encontraba también don Julio Ramos Artiles, a quien debe la Banda, el nombre que ostenta actualmente.

Era don Julio un hombre de gran espíritu, siempre alegre y amable, chistoso; con un alto concepto del compañerismo y la amistad; tenía como entretenimiento predilecto, la costumbre de llevar serenatas a las damas guanareñas con las más románticas melodías de la época.

Amigo de celebrar con sus amistades cualquier acontecimiento, por insignificante que fuera, don Julio se rodeaba así, de una constante alegría, y pura mostrar sus habilidades culinarias preparaba exquisitos de gallina que sabía compartir con sus allegados.

Sentía verdadera pasión por los toros coleados, a los
La Banda "José Antonio Páez" tocaba la retreta los jueves y domingos 
cuales asistía con la Banda para alegrar con su trompeta y batería el ambiente. Du
rante muchos años fue director de la Banda "José Antonio Páez", cuyas retretas efectuadas los jueves y domingos, se hicieron tradicionales en Guanare.

Sus ratos de esparcimiento los aprovechó para la superación personal: autodidacta por excelencia, se realiza plenamente como fotógrafo, músico, radiotécnico y masón, ocupación esta, en la cual llega a ostentar el grado de Venerable Maestro. Su amor a la música lo lleva a componer numerosas piezas, entre las cuales cabe destacar su vals preferido, "Rosa del Pilar".

Don Julio Ramos se unió en matrimonio con doña Hilda Ramona Tapia de Ramos, maestra de destacada trayectoria en la educación pública y privada durante treinta y un años consecutivos.

Hijo de don Manuel Ramos Romero y doña Pilar Artiles de Ramos, muere en Guanare en 1987, dejando una numerosa descendencia: los hermanos Ramos Franco; hermanos Ramos Tapia y los hermanos Iraida e Iván Carmona.

Pero, el acontecer musical no se detiene en la ciudad llanera y la cultural-artística y musical es testimonio tradicional si tomamos en cuenta que ya para 1911, el meritorio guanareño, Fernando Delgado Lozano compusiera la letra del Himno del Estado Portuguesa, magnífica expresión heroica de los portugueseños y muestra de profundos sentimientos patrióticos a los cuales, dio otro insigne guanareño, don Jesús Alvarado, la música vibrante.

Fue don Jesús, un hombre honesto, silencioso, honrado y virtuoso, con un alto concepto de la amistad. Su larga existencia, estuvo siempre bajo los designios de su pasión por la música, que un día, le inculcara el padre Quintana.

Lamentablemente, destruyó gran parte de su obra; pero nos dejó con su música al Himno del Estado, una hermosa enseñanza: Amar a Guanare, al estado, a la patria, nuestra historia y sobre todo, la libertad.

Guanare ha sido siempre una ciudad abierta a toda sensibilidad artística, por eso, acoge en su seno a otros valiosos hombres que manifestaron su amor a esta tierra con su conducta ejemplarizante, con sus obras, estrechamente vinculadas a la sagrada casa de sabiduría, Liceo "José Vicente de Unda", el cual, b.a sido por años albergue de afecto y formación para todo el que quiera acercársele. Son ellos, don José Raúl Escalona y el doctor Alirio Abreu Burelli autores de la letra y música del Himno del Liceo "José Vicente de Unda" respectivamente, siendo este hecho, iniciativa del profesor y ex director del plantel, abogado, Rafael Agüín, quien manifiesta su preocupación por la diversidad de tendencias políticas existentes en la institución para aquel entonces, y que sólo contribuían a quebrantar cada vez más, la unidad estudiantil.

Creyó el profesor Agüín contribuir así a pacificar y unificar las diferencias que allí se ventilaban y el binomio Escalona— Abreu acepta gustoso trabajar arduamente hasta regalarnos, lo que hoy constituye motivo de orgullo para estudiantes y profesores de diversas generaciones: un himno.

Las notas del himno del liceo son una muestra imperecedera e insustituible de la gran sensibilidad humana que acompañó a estos valiosos compositores.

Don Raúl Escalona justificando la utilidad pedagógica y cultural del himno señalaba en una entrevista que se le hiciera en 1970, lo siguiente: ..."Creí y creo que para la unidad histórica del liceo, su continuidad en el tiempo, quiero decir, es útil un himno porque en la memoria de generaciones que pasaron por allí, en los jóvenes que ingresarán después a sus aulas, esas notas y esa letra identificarían no sólo un recuerdo, una emoción, sino también y con mayor pasión una actitud, algo así como un sentimiento paralelo, una devoción profundamente respetuosa que sirviera para defender y hacer perdurar la institución"...

Más adelante confiesa su propósito:
"... el himno es una canción de lucha pero también una canción de esperanza, y, por sobre todo, un estandarte de fe. Mi principal propósito fue el de sugerir al estudiante la superación"...

He aquí, las hermosas estrofas:


Himno del Liceo "José Vicente de Unda"

I


"Estudiante, marchad bajo el sol 

tu estandarte que sea sólo un grito, 
un clamor de razón, infinito 
que conduzca tu noble ideal.
Estudiante, marchad al futuro
a los otros daréis vuestro ejemplo, 
vuestro antiguo Liceo es un Templo 
que de Patria y cultura es orgullo".

Coro


"Sois de luz, sois de sed, libertad 

entusiasmo, emoción y debate 
entonad vuestra voz de combate: 
¡estudiad, estudiad, estudiad!

II


Recordad que a vosotros circunda 

por la fe, la virtud y el honor
por su altura, su gloria y su amor, 
el liceo con el nombre de UNDA


Estudiante, marchad bajo el sol,

tu estandarte que sea sólo un grito, 
un clamor de razón, infinito
que conduzca tu noble ideal".

Coro

Además de esta obra, que le mereció ser Profesor de Literatura Honoris-Causa del Liceo "José Vicente de Unda", escribió en prosa, estilo reportaje histórico, titulado "Las Hemos Encontrado" y el poemario "Vivencias del Amor y de la Tierra".


Alirio Abreu Burelli
Por su parte, el doctor Abreu Burelli, ha estado ligado a la vida cultural de Guanare en todos sus ámbitos; fue brillante profesor del Liceo Unda, fundador del Ateneo Popular de Guanare, abogado capitalino de gran trayectoria, fundador del periódico "Guanare", del Orfeón del Ateneo Popular y muchas otras obras.


Muchos son los destacados intérpretes y compositores que han entregado los mejores años de su vida a impulsar el arte musical en Guanare, entre ellos recordamos hoy, al fallecido, don Antonio Torrealba, sembrador de caminos y ..."quien encerró los trinos silvestres de su pentagrama y anidó mariposas y estrellas en sus instrumentos"... como lo dijera un día, uno de nuestros valores de siempre, el fallecido doctor, Rafael Roberto Gavidia.

Hermosas composiciones han dado también guanareños que compaginan sus actividades profesionales con la creación artística-musical, como los doctores, Jose La Riva Contreras, Joel Hernández Pérez, Doris Orozco, etc; los señores, Dámaso Delgado y Joel Rojas, entre otros.

Orquesta Sinfónica Juvenil Guanare
Actualmente con mucho éxito, los integrantes de la Orquesta Sinfónica Juvenil Guanare, formada en su mayoría por estudiantes del Liceo "José Vicente de Unda", deleitan a toda clase de público con sus magníficas interpretaciones, constituyendo de ese modo nuevas promesas para la patria.


Referencia 

Martínez de Gásperi, Evelyn. 1991. Personajes de mi tierra. Publicación auspiciada por la Sociedad Bolivariana y el Concejo Municipal de Guanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Edición homenaje del Congreso de la República a la ciudad de Guanare en su cuatricentenario Caracas/Venezuela/1991. Congreso de la República, 1991 - 79 páginas