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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Trovas de travesías: ALIRIO GÁMEZ ARIZA

Trovas de travesías


ALIRIO GÁMEZ ARIZA: catedrático de envergadura, sindicalista, bohemio de corazón y 
Buen tercio con palabra de gallero.
El año 1974, al llegar al Liceo Unda, ya en la Avenida del mismo nombre, a cursar el primer año Ciclo Diversificado en la especialidad de Humanidades, poco a poco fuimos conociendo a nuestros profesores: Rafael Gavidia en sociología, George Shaine en francés, el padre Damas Damas y más tarde otro padre: Adolfo Sanabria en latín; Salomón Carrasco en matemática, Pedro Gómez Calderón en psicología y luego en filosofía, el Bachiller Rodríguez Lara en Historia del arte, Valentín Muñoz, el popular “Pato coqueto” en inglés, José Córdova Pacheco en castellano y literatura y Alirio Gámez Ariza, primero en historia contemporánea de Venezuela y luego en geografía económica de Venezuela.
Córdova y Alirio olían todavía a paraninfo, pues estaban recién egresados, el primero del Instituto Pedagógico de Barquisimeto, y el segundo, si no yerro, de la Universidad de Los andes como Licenciado en Educación Mención Geografía e Historia. Alirio venía saturado de conocimientos y teorías izquierdosas de las que absorbían los jóvenes de la época en los pensa de estudios, atiborrados de esa utopía ideológica llamada marxismo y sus planteamientos económicos, con autores como Martha Harneker, Federico Brito Figueroa, Héctor Silva Michelena, y por supuesto, El Capital de Carlos Marx. Alirio era un ñángara tardío, con una firme posición de hombre de izquierda que se le notaba en la excelencia verbal de su cátedra; además simpatizante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) liderado para ese tiempo por Martín Rodríguez y Ezequiel Travieso (presidente del Centro de Estudiantes del liceo Unda).
Todo el alumnado de ambas secciones de Humanidades se sorprendió al ver aquel gigante de dos metros de estatura, delgado, algo encorvado, catire de cabellos y bigotón amarillo, el bigote más ocre por el consumo del cigarrillo. Al escuchar sus lecciones, con suma seriedad, así como su sequedad sincera para reclamarnos cualquier desavenencia académica, perecía un tipo repugnante, al estilo dictatorial de Juan Vicente Gómez, pero al tratarlo fuera del aula era otro Alirio: sonriente, conversador y atento al diálogo. Una vez en el bar “Llano Adentro” de Guanare, en compañía de mi amigo condiscípulo y paisano Ezequiel Travieso, nos confesó que sus apellidos descendían de Píritu, pero que él había nacido en Acarigua. Entonces me recordé de un llanerazo que transportaba ganado en una jaula llamado José Gámez, y le pregunté si lo conocía, y me dijo: “Ese es mi papá, y mi abuelo era Valentín Ariza.



Alirio debe haber nacido en 1947 o 48 en Acarigua, en el seno del hogar de José Gámez y Bertha Ariza (piriteños). Estudió en el liceo José Antonio Páez y luego se graduó –creo que en la ULA Mérida-. El apellido Ariza es de renombre en el municipio Esteller. Su abuelo otro gigantón, llanerazo de a caballo y hombre resuelto, fue en tiempos de Pérez Jiménez presidente del ayuntamiento del entonces distrito Esteller. Alirio heredó esa parte genética de su abuelo, por la estatura, rasgos físicos y reciedumbre en su personalidad, y muy poco que ver con el espíritu sumamente humorístico de su padre José Gámez quien viajó mucho a mi pueblo Guanarito comprando ganado.
Años después de ser su alumno, nos topamos en el mismo liceo cuando cumplí allí labores de profesor suplente de mi amiga Virginia Rojas en Historia y en Filosofía. Entonces le leí un poema que Graterolacho le dedica a su abuelo materno. Esta lectura lo remontó a la infancia y recordó a su abuelo, fallecido en 1967:

Valentín el que cruzaba
el rumbo de los luceros
con la madrugada herida
por el silbo de los muertos
y enlazaba con su soga
el toro portugueseño.
El que en las fiestas de octubre
montando un caballo negro
dejaba el toro más grande
patas arriba en el suelo
y se acercaba hasta el palco
para recibir el premio:
una sonrisa bonita,
siete cintas en el pecho
y dos ojos cristalinos
como gotas de aguacero.

Este profesional de la docencia fue además un connotado gremialista, cualidades que demostró en su paso por la Federación Nacional de Trabajadores de la Educación de Venezuela. Formó parte, por poco tiempo, del tren ejecutivo del gobierno de la profesora Antonia Muñoz.
Pero hay algo muy significativo en su vida personal: fue la faceta de un hombre libérrimo, bohemio y amigo de la nocturnidad, los zumos de Baco, las diversiones de mesa como el dominó, y los juegos de envite y azar, demostrando ser “Buen Tercio” en el ajiley, y ampliamente aficionado a la riña de gallos, atendiendo a la buena ley… ¡Palabra de gallero!. Al respecto afirma su gran amigo Carlos Jiménez Gutiérrez por Facebook:
“Definitivamente el covid no nos deja salir de una mala noticia para recibir otra, hoy le tocó a mi amigo del alma Alirio Gámez, con quien tuve el honor de recorrer el país de gallera, en gallera, hoy me embarga la tristeza al perder un fiel amigo, descansa en Paz mi viejo, te recordaré siempre, mañana cuando no me llames o no pueda llamarte te voy a extrañar, gracias Alirio por tu amistad sincera”
En cuanto a los otros juegos afirma otro buen tercio, buena copa y mejor amigo Moisés Omar Reyes, también por Facebook:
“¡Qué vaina… Las malas noticias no nos quieren dar tregua, no terminamos de despedir a un amigo, cuando se nos anuncia la partida de otro. En horas de la tarde, se nos informa que Alirio Gámez, el profesor, el jugador, el amigo, el compañero de correrías juveniles, terminó perdiendo la batalla contra el implacable covid. Su deseo de vivir era tanto qué soportó con estoicidad su permanencia en las precarias instalaciones de nuestro principal centro de salud. Al final dios impuso su voluntad y nuestro compañero de aulas liceísta y universitarias emprendió su vuelo a la eternidad. El zurdo Manuel, ya tiene compañero en el cielo para la partida de dominó. Ambos solían hacer pareja en este deporte que los apasionó desde niños. Manuel, partió unos días antes para estudiar los contendientes. Adiós amigo. Utilizo las mismas palabras conque me despedí de Manuel: cuando el creador lo disponga nos volveremos a encontrar”.
Amigo Alirio. No nos queda más que desear que hoy estés en los predios celestiales disfrutando del descanso eterno. La luz perpetua ilumine tu memoria… ¡PER SECULA SECULORUM! 

FOTOS:
1. Alirio el familiar.
2. ¡Palabra de gallero!
3. Alirio el hombre sencillo

lunes, 25 de mayo de 2020

Lo lusitano en la toponimia guanareña y portugueseña

La historia de la ocupación territorial de la región de Guanaguanare, por parte de los europeos comenzó antes de la fundación de Guanare en 1591. En 1530 andaban los alemanes explorando en búsqueda de oro. 




En la zona varios vecinos de El Tocuyo tenían encomiendas, entre ellos algunos portugueses. 

Juan Fernández Cavacas: Desde 1560  era el encargado de una  encomienda. El sector ocupado por la misma se comenzó a llamar Cavacas y quedó plasmado en la geografía: una meseta lleva por nombre Mesa de Cavacas y una quebrada afluente del río Guanare. 


Cabaça, en portugués,
proviene del 
árabe kara bassasa.
Este Fernandez, del que no conocemos mas datos, pero su sonoro nombre parece de origen portugués, lo cual queda reforzado por el apellido, Cavacas, el cual en los documentos antiguos se escribía Cabacas. Se conoce como Cabaça, en portugués, a plantas de la familia de la cucurbitácea, unos tipos de calabazas, parecida a nuestra ahuyana. La palabra proviene del árabe kara bassasa.


La calabaza fue de las primeras plantas cultivadas. Tiene utilidad para elaborar artesanías y en especial recipientes para almacenar bebidas, como ornamento y para elaborar  instrumentos musicales. En África tiene usos parecidos a los que actualmente se usan en América. 

El shekere o calabash es un instrumento de percusión de África del Norte, consistente en una calabaza secada, la cual se recubre con una red de cuentas y el sonido que se genere dependerá de la red y de la forma de la calabaza.


Con ella se elaboran varios instrumentos musicales de percusión. Parecido al güiro y las maracas. Es utilizada la cabaca en la música popular latinoamericana. Tiene su mayor expresión en la música popular brasileña: grupos, orquestas y en especial en la ejecución del jazz latino, en el género bossa nova, en el reggae y la música pop.



Fundación

La ciudad de Guanare fue fundada  João Fernandes de Leão e Pacheco o simplemente Juan Fernández de León, natural de Portimão, Portugal, donde nació en 1543.

Había al momento de la fundación 700 indios y 29 los fundadores de ellos varios portugueses: Pedro Gómez de Acosta, Domingo de Mederos, Blas de Mederos, Manuel Fernández, Melchor Luis, Diego Díaz Sardo, Simón Pacheco, Entre todos se repartieron 26 encomiendas. Veamos quienes dejaron su impronta en la toponimia.

Domingo de Mederos: Este hombre designado Alcalde Ordinario y Alferez de la nueva ciudad, llego a la ciudad con sus hijos Blas y Diego de Mederos. Quedó perpetuado por la quebrada y los barrios llamado Medero ubicado al este de la ciudad (La quebrada es llamada también caño y son dos los barrios: Medero I y Medero II) ). Es de destacar que esta quebrada tiene su nacimiento en las laderas de Mesa Alta y toma rumbo a hacia el SE y desemboca en el caño Igües.

Aunque el registro más antiguo del apellido Mederos aparece en las Islas Azores, que pertenecen a Portugal desde el siglo XV, lo más probable es que éste se haya originado en el pueblo de Mederos, cerca de la frontera entre la provincia de Orense en Galicia, y Portugal. Este apellido de origen portugués, procede de Ponte de Lima, al norte de Portugal. El más antiguo que se conoce de esta familia, según Antonio Machado de Faria, fue Rui Gonçalves de Medeiros, que tomó partido por el Maestre de Avis contra el rey Don Juan I de Castilla, en el siglo XIV (HIR 2020).

Diego Díaz Sardó: Debe haber tenido una encomienda adyacente a la de Mederos. Existe en la cartografía un brazo del río Portuguesa que se desprende de su margen derecha a aproximadamente 150 msnm y a 3200 m (a) antes del puente sobre la carretera troncal 0005 y tiene una longitud de 12 km y desemboca en la quebrada Mederos. Se le conoce como caño Sardinero.

Villanueva

Conseguimos en la cartografía actual dos caseríos Villanueva uno en el estado Lara y otro al norte del poblado de Boconoíto, tal vez hagan referencia al lugar de nacimiento de JFdL el puerto de Villanueva de Portimáo en Portugal. El fundador estuvo acompañado de su hijo Simón Pacheco, el cual tuvo un hijo llamado Juan Pacheco y este a su vez uno llamado Bartolome Sánchez de Villanueva. 





Portugueses presentes en la fundación de Guanare


1. Juan Fernández de León Pacheco, Capitán Fundador, Portugués. 3. Juan Simón Pacheco, hijo del Capitán fundador, Regidor.
4. Pedro Gómez de Acosta, portugués, escribano.
5. Domingo de Mederos, portugués, Alcalde; iba acompañado de sus hijos Blas y Diego de Mederos.
6. Blas Rodríguez Casco, portugués, Alcalde.
11. Manuel Fernández, portugués, Procurador General.
13. Diego Díaz Sardo, portugués.
22. Melchor Luis, portugués. su esposa dio el nombre al estado.

Como vemos los portugueses ham dejado su esencia en la geografia del municipio y en especial en el nombre de la entidad federal: estado Portuguesa. 

Referencias 


Manuel de Mederos (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 15 de abril de 2019 de  https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_de_Mederos

Cabaça (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 15 de abril de 2019 de https://pt.wikipedia.org/wiki/Caba%C3%A7a

Shekere (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 15 de abril de 2019 de https://es.wikipedia.org/wiki/Shekere


Pralon, Nectario María. 1981. Historia del Estado Portuguesa. Ministerio de Educación..pp 52-53 y 83

HIR. 2020. Medero. https://www.heraldrysinstitute.com/lang/es/cognomi/Mederos/Espa%26ntilde%3Ba/idc/612345/

lunes, 18 de mayo de 2020

El primer vehículo en Guanare en 1915, 1916 o 1917

La fecha de cuando entró el primer vehículo a Guanare es un tema en el que historiadores no se ponen de acuerdo. Silva Uzcategui (1955) indica que el primer automóvil que llegó a la ciudad lo hizo el 5 de febrero de  1915 y pertenecía a de Don Roque Bustillos  y tenía en la parte trasera un cartel donde se leía;  El Perú. 

El Ford T fue muy popular en los campos por resistir los toscos
caminos rurales. Modelo T de 1910.
Sin embargo Heredia Angulo (1991) señala: "...en 1917 llegó a Guanare procedente de Acarigua y con Don Zacarias Bustillo,  el primer automóvil". 

Virgilio Tosta parece ser mas exacto en su afirmación "...de estos vehículos que entró en la ciudad de Guanare, lo hizo en los albores del año 16, el 3 de enero, parece que en horas de la tarde ". 

Biografía documentada del Coronel Miguel Antonio Vasquez

EL CORONEL MIGUEL ANTONIO VASQUEZ
Ilustre Prócer de la Independencia Nacional



Manuel Landaeta Rosales
SU NACIMIENTO


Nació en 1786 en la ciudad de Guanare, uno de los partidos capitulares de la primitiva provincia de Caracas: después Capital del Portuguesa desde 1855 v también del Grande Estado Zamora de 1881 a 1899.

SUS PROGENITORES
Fueron sus legítimos padres, Don José Antonio Vásquez y Doña Ángela Delgado, personas notables de la dicha ciudad, a quien un escritor llamó la Sultana del Portuguesa.

SU EDUCACIÓN É INSTRUCCIÓN
Miguel Antonio Vásquez recibió en su tierra natal, la educación e instrucción que poseía, conforme a la época y en demasía, por la distancia del Centro Universitario de Caracas y escribía muy bien según su firma que tenemos a la vista.

SUS PRIMEROS SERVICIOS DE 1810 A 1812

Efectuado en Caracas el movimiento revolucionario del 19 de abril de 1810, Guanare lo siguió al imponerse de él; y entre la pléyade de patriotas que descollaron allí, como los que fueron después los Generales Miguel Guerrero, Ignacio Luque, el Obispo Unda y otros, figuró Miguel Antonio Vásquez, para apoyar el Ejército que condujo a Coro el Marqués del Toro como General en Jefe, con motivo de la actitud del Cabildo de aquella ciudad, contra lo consumado en Caracas, continuando Vásquez sus servicios hasta la pérdida de la República, por la ocupación de Monteverde en julio de 1812.

SU MATRIMONIO
El 4 de agosto de 1810, casó en Guanare con la joven Rosalía Henríquez, como se ve de la siguiente partida, que encontramos en un expediente de Montepío Militar de aquella, que para en el Ministerio de Guerra y Marina, que dice así:
«Fr. Marcelo de Peralta, cura interino de la parroquia de Guanare, certifico: que en el Libro 8*? de Matrimonios al folio 65 vuelto, se halla una partida del tenor siguiente:—«En la ciudad de Guanare, a cuatro de agosto de 1810: precedido el consentimiento de los padres, la aprobación de la Doctrina Cristiana, las tres sólitas proclamas en tres días de fiesta y no habiendo resultado impedimento alguno, el Br. D° Josef Antonio Unda, con mi licencia dio las bendiciones nupciales (*) que por palabras de presente et infacie Ecca celebraron D n Miguel Antonio Vásquez h. 1. del señor Reg or D n Josef Antonio Vásquez y de D^ Angela Delgado con D n Rosalía h. 1. de D" Nicolás Henríquez difto. y de D. Margarita Escobar, siendo testigos D? Pedro Olaechea y Juan José Figueredo de que certifico— Juanjph. de Goizueta. —Es fiel copia de su original que queda en el Archivo de esta Parroquia: en fé de ello firmo esta en Guanare á quince de Julio de 1845.
Fr. Marcelo de Peralta,
Nota: que en la parte de la partida que se marca con el asterisco, se debe suplir * al Matrimonio * de que certifico por faltar en el libro.
Fr. Marcelo de Peralta.

SUS SERVICIOS DE 1813 A 1814
Perseguido Vásquez por los sectarios de Monteverde en Guanare en 1812, se ocultó de ellos y en 1813 cuando el Libertador vino de la Nueva Granada y bajó a los llanos, volvió a incorporarse al Ejército, militando hasta 1814 que volvió a perderse la República por segunda vez con el triunfo de Boves.

PAEZ Y VASOUEZ AMIGOS Y COMPAÑEROS
Habiendo nacido Vásquez en 1786 en Guanare y el bravo General José Antonio Páez en 1790 en Acarigua, ó sea a 20 leguas de distancia, no es de dudarse que aquellos fueran amigos desde la infancia; más cuando Páez vivió en Guanare muy joven, por lo que Vásquez militara siempre con aquél que lo ocupó en puestos muy distinguidos como veremos, hasta alcanzar el alto grado de Coronel.

SUS SERVICIOS de 1815 A 1817
Perseguidos con fuerza los patriotas, por Puig y otros Jefes realistas, se marcharon al Apure un gran número de Jefes y Oficiales republicanos que militaron al mando de los Coroneles Francisco Olmedilla y Miguel Guerrero y más después al del bravo General José Antonio Páez, hallándose Vásquez en los siguientes hechos de armas:
El 29 de Enero de 1815. —En Guasdualito, Apure, bajo el mando del Coronel Francisco Olmedilla, contra el Jefe realista Manuel Pacheco Briceño, que perdió la acción.
El 29 de Marzo de 1815. —En Arauca, bajo las órdenes del Coronel Miguel Guerrero, contra el Coronel Vicente Peña, que fue derrotado.
El 30 y 31 de Octubre de 1815.—En la Batalla de Chire, Nueva Granada, bajo las órdenes del General Páez y de las superiores del General Joaquín Ricaurte contra el Jefe realista Sebastián de la Calzada que fue derrotado.
El 13 de Enero de 1816. —En Arcaica, bajo las órdenes del Coronel Miguel Guerrero, contra el Jefe realista Vicente Peña, que fue derrotado.
El 2 de Febrero de 1816. —En Palmarito, bajo las órdenes del General Páez, contra el mismo Peña, que perdió la acción y fue prisionero.
El 16 de Febrero de 1816. —En la Batalla de la Mata de la Miel, a las órdenes del General Páez, contra el Coronel realista Francisco López, que fue vencido.
El 16 de Mayo de 1816. —En Mantecal, como Jefe de un Cuerpo de Caballería, contra tropas del Pbro. Coronel realista Andrés Torrellas, que fueron derrotadas.
El 13 de Junio de 1816. —Combate en el Paso del Frío, a las órdenes del General Páez contra el Coronel Francisco López, que fue derrotado.
El 8 de Octubre de 1816.— En la Batalla del Yagual, bajo las órdenes del General Páez, contra el Coronel Francisco López, que fue vencido.
A fines de Octubre de 1816. —En Los Cocos, con el mismo General Páez, contra el realista Facundo Mirabal, que fue vencido.
El 6 de Noviembre de 1816. —En el Paso de San Antonio, de Apure, a las órdenes del General Páez, contra el Coronel Francisco López, que perdió la acción.
En Diciembre de 1816. —Sitio y ataque  de San Fernando, con el General Páez, contra el General Ramón Correa, acción que quedó indecisa.
El 18 de Diciembre de 1816. —En Palital, con el General Páez, contra el Coronel Salvador Gorrín, que fue derrotado.
El 2 de Febrero, de 1817. —En las Mucuritas, bajo las órdenes del General Páez, contra el General Miguel de la Torre, acción de las más heroicas, en que los republicanos dieron a los realistas catorce cargas de caballería.

SUS SERVICIOS EN CASANARE EN 1817
En marzo de 1817 fue nombrado por Páez, Jefe de las tropas de Casanare, en reemplazo del Coronel Ramón Nonato Pérez y para sostener al Gobernador de allí, Coronel Juan Nepomuceno Moreno.

SUS SERVICIOS EN 1818
Regresado Vásquez a Apure a fines de 1817, é incorporado al General Páez, al unirse éste al Libertador para emprender la campaña hacia el centro de Venezuela, los siguió Vásquez y después de la heroica toma de Las Flecheras en el río Apure el 6 de febrero de 1818, se halló con aquellos Jefes en los siguientes hechos de armas:
El 12 de Febrero, en Calabozo, contra el General Pablo Morillo, General en Jefe del ejército realista, que tuvo que evacuar la plaza por la noche.
El 15 del mismo mes y año en La Auriosa, contra las caballerías del mismo Morillo, que fueron derrotadas; y
El 16 del mismo Febrero, en El Sombrero, contra todo el Ejército de Morillo que se retiró hacia Camatagua.

NOMBRAMIENTO DE GOBERNADOR DE CASANARE EN 1818 

Vuelto el Libertador a Calabozo, nombró a Vásquez Gobernador Político de la Provincia de Casanare en la Nueva Granada, como se ve del Decreto que a continuación estampamos, que liemos copiado del impreso que corre en el expediente citado, que para en el Archivo del Ministerio de Guerra y Marina, del Montepío Militar de la viuda del Coronel Vásquez, dice así:


REPÚBLICA DE VENEZUELA
SIMÓN BOLÍVAR, JEFE SUPREMO DE EA REPÚBLICA DE VENEZUELA ETC., ETC., ETC.
Por cuanto atendiendo a los servicios y méritos del Teniente Coronel ciudadano Miguel Vásquez, he venido en nombrarle Gobernador Político de la Provincia de Casanare. Por tanto, ordeno y mando, a la autoridad a quien corresponda, dé la orden correspondiente, para que se le ponga en posesión del referido empleo, guardándole y haciéndole que se le' guarden y cumplan las honras, gracias, exenciones y preeminencias que, como a tal, le tocan; y que el Intendente del Ejercito ó Provincia donde fuere a servir haga tomar cuenta y formar asiento de este despacho en la Contaduría del Estado. Dado, firmado de mi mano, Sellado con el sello Provisional de la República y refrendado por el Secretario del Despacho en el Cuartel General de Calabozo, a 22 de febrero de 1818—89
Simón Bolívar.
(Aquí el sello en lacre).
Ped°. Bric 0 . Méndez.
V. B- nombra Gobernador Político de la Provincia de Casanare al Teniente Coronel Ciudadano Miguel Vásquez.»

SUS SERVICIOS EN 1819 Y ASCENSO A CORONEL
Librada la Batalla de Boyacá que libertó a la Nueva Granada el 7 de agosto de 1819, el Libertador ocupó a Bogotá y nombró al General Francisco de Paula Santander Vicepresidente de la dicha Nueva Granada, y éste organizó las Provincias reemplazando a Vásquez en Casanare, quien volvió al Ejército de Apure; y entonces se le expidió el despacho que insertamos, tomado del original impreso que corre en el Expediente ya citado y que dice así:


REPÚBLICA DE VENEZUELA
SIMÓN BOLÍVAR, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA ETC., ETC., ETC.

Por cuanto atendiendo a los servicios y méritos del Coronel graduado Miguel Vásquez, he venido en nombrarle Coronel vivo y efectivo.
Por tanto ordeno y mando a la autoridad a quien corresponda, dé la orden conveniente, para que se le ponga en posesión del referido empleo, guardándole y haciendo que se le guarden y cumplan las honras, gracias, exenciones y preeminencias que, como a tal, le tocan; y que el Intendente del Ejercito ó Provincia donde fuere a servir haga tomar cuenta y formar asiento de este Despacho en la Contaduría del Estado. Dado, firmado de mi mano, Sellado con el Sello Provisional de la República, y refrendado por el Secretario de Guerra int*? en el Cuartel General de Canalete, a 3 de Diciembre de 1819.— 99
Simón Bolívar.
(No tiene sello, quizá por falta de él ó de lacre). ¡anuario Silva.
J Srio.
V. E. nombra Coronel efectivo al Coronel graduado Miguel Vásquez».

SUS SERVICIOS EN 1820
En todo este año estuvo en Apure organizando el Ejército del General Páez y no se halló en combates, por haber sobrevenido el Armisticio de Trujillo en noviembre de aquel año.

SUS SERVICIOS EN 1821
Organizado el Ejército Libertador para abrir la última campaña contra el realista, mandado por el Mariscal de Campo Don Miguel de la Torre, el General Páez concurrió con sus divisiones de Apure; y en ellas venía el Coronel Miguel Antonio Vásquez, como Jefe de Estado Mayor, hallándose en la célebre batalla de Carabobo que decidió de los destinos de Venezuela el 24 de junio de 1821, en cuya acción,, al decir del General Páez en su autobiografía, “el Coronel Vásquez con 34 Jefes y Oficiales de su Estado Mayor, combatió contra la caballería realista y un batallón de infantería”.
Ocupada Caracas fue nombrado Gobernador Militar, empleo que ejerció á satisfacción pública, hasta Diciembre de aquel año, en que por la Constitución del Rosario de Cúcuta, se refundió en la Vicepresidencia de Venezuela.


NOMBRAMIENTOS DE GOBERNADOR DE CORO Y COMANDANTE DE ARMAS DE LA MISMA PROVINCIA
EN 1821
En los folios 63 y 64 del Libro de toma de razón de los despachos militares y nombramientos de 1821 a 1822, llevado en el Tribunal de Cuentas de esta capital, corren dos documentos del tenor siguiente, cuyos empleos no llegó a ocupar el Coronel Vásquez, por su gravedad y muerte, como veremos.
Los dos documentos dicen así:
«R. de Colombia.—Francisco de Paula Santander, de los Libertadores de Colombia, &, &, &. Atendiendo a que en el Coronel Miguel Vásquez concurren las calidades que requiere la Ley, he venido en nombrarle Gobernador de la Provincia de Coro, una de las que componen el Departamento del Zulia. Por tanto, &, á 3 de diciembre de 1821. Por S. B- el Vicepresidente de la República, el Secretario de lo Interior /. M. Res trepo. Superintendencia General de Hacienda.—Bogotá: Diciembre 3 de 1821.—Cúmplase y tómese razón.— Mendoza. — Francisco Morales. —Tómese razón en el Libro respectivo folio 36 vuelto.—Contaduría de Ordenación del Gral mayor de Cuentas de Bogotá. Diciembre 3 de 1821.— Antonio Be mal. —Caracas: 6 de Enero de 1822.—Cúmplase lo que manda S. B. el señor Vicepresidente de la República.—El Vicepresidente de Venezuela.—Caracas: Enero 8 de 1822.—Tómese razón en el Tribunal Mayor de Cuentas y oficinas generales de Hacienda Publica de Coro.— Fernando Peñalver. —Tómese razón en el Tribunal Mayor de Cuentas.—Caracas: Enero 29 de 1822.— T. de Arando,.
R. de Colombia.—Francisco de Paula Santander de los Libertadores &. Atendiendo á que en el Coronel Miguel Vásquez concurren las calidades que requiere la Ley, he venido en nombrarle Comandante de las Armas de la expresada Provincia de Coro, en el Departamento del Zulia. Por tanto, &, á 30 de diciembre de 1821.— Santander. — Pedro Briceño Méndez. —Secretario de Guerra.—Caracas: 6 de Enero de 1822.—Cúmplase lo que S. B. manda.— Carlos Soublette. —Caracas: 8 de enero de 1822.—Tómese razón en el Tribunal de Cuentas y Oficina general de Hacienda Pública de Coro.— Peñalver. — Tómese razón en el Tribunal Mayor de Cuentas.— Caracas: 9 de enero de 1822.—/. de Aranda.

CONDECORACIONES DEL CORONEL VÁSQUEZ 

El famoso sable que le regaló Páez que había tomado en la batalla de «Chire» en la Nueva Granada el 30 y 31 de octubre de 1815.
La Estrella de Libertadores que le discernió Bolívar en Apure en 1819.
El Escudo por la batalla de Carabobo el  24 de junio de 1821, decretado por el Congreso del Rosario de Cúcuta.

TESTAMENTO DEL CORONEL VÁSQUEZ
Hallándose enfermo de gravedad otorgó su testamento el 6 de Marzo de 1822, ante el Escribano Público de Caracas Felipe Hernández Guerra; y en aquél declaró ser casado con Rosalía Henríquez y tener de su matrimonio dos hijos menores, llamados Félix María y María Engracia.

MUERTE DEL CORONEL VÁSQUEZ
El 11 de Marzo de 1822, falleció en Caracas, como se ve de la invitación que impresa corre en el Expediente citado que copiada en la forma que se imprimió, es del tenor siguiente:
El Coronel Juan de Escalona, Comandante militar de esta plaza, suplica a v. se sirva asistir a las cinco de esta tarde a dar sepultura al cadáver del benemérito Coronel Miguel Vásquez EN LA IGLESIA de los R. R. P: P.— Franciscos, Y MAÑANA Á LA HORA ACOSTUMBRADA Á LOS FUNERALES EN EL MISMO CONVENTO, DE CUYO FAVOR QUEDARÁ MUY RECONOCIDO.

SU ENTIERRO
Tuvo efecto con la mayor pompa en lo civil y militar y también en lo eclesiástico.
Tras de su cadáver marcharon 7.000 hombres, así:
La Guarnición de Caracas.
Las tropas que perseguían á Cisneros.
Las que se organizaban para reforzar el sitio de Puerto Cabello.
Las que se organizaban para la campaña del Sur de Colombia; y
Las milicias ciudadanas.

SU PARTIDA DE ENTIERRO
En el folio 15 del Libro de partidas de entierro llevado de 1812 a 1825 en la Parroquia de San Pablo y que se halla en el templo de Santa Teresa de esta capital, como parroquia de la ciudad, corre inserta una del tenor siguiente:
Al margen, «C. Coronel Miguel Vásquez.—Fab. 20 rs. de Incensario y señas.—Bdad, 36 años.
«En esta parroquia de N. S. San Pablo de Caracas, a doce de Marzo del año de mil ochocientos ventidós, yo el Cura. Teniente de la Parroquia dicha, di sepultura eclesiástica, con entierro cantado por mayor en el Convento de N. P. San Francisco, al cadáver del Ciudadano Coronel de los Ejércitos de la República de Colombia Miguel Vásquez, casado con Rosalía Henríquez, blancos, naturales de la ciudad de Guanare.—Otorgó su testamento por ante el Escribano público del número, Felipe Hernández Guerra, y recibió todos los sacramentos, de que certifico.
P. fosé Domingo Ares te y Reinan,


CARTA DEL SEÑOR JOSÉ TOMÁS BORGES A LA VIUDA DEL CORONEL VÁSQUEZ

En el Expediente ya tantas veces citado, corre original la siguiente carta, relativa a la enfermedad, muerte, entierro y funerales del Coronel Vásquez, que hemos creído deber insertar por mil motivos. La carta dice así:
«Señora Doña Rosalía Henríquez
Caracas: Marzo 16 de 1822
Mui estimada señora: Los deberes de una íntima amistad, ó mejor los de un aprecio singular que mutuamente profesaba con el nunca olvidado Vásquez, parece me han hecho contraer con U. misma relaciones de sanguinidad y lazos indisolubles. Sí, Sra., créame U., que aun sin conocerla el imaginarla Esposa de un hombre, de un amigo tan digno que nos ha hecho verter' con su muerte tantas lágrimas, es un motivo poderoso para yo distinguirla y apreciarla.
Pero ah! yo me he atrevido a hablar de su muerte: no es mi ánimo, no, ser anunciador de tal desgracia: mis deseos son únicamente ofrecer a U. una voluntad que en todo había consagrado a su persona y darle juntamente una idea que va a llenarle de gloria, del aprecio raro, de una estimación sin límites, que esta Ciudad tributó a tan benemérito Caudillo, y del sentimiento del dolor universal que su infausta muerte causó aun en el corazón de los enemigos de su Patria: estas son las obligaciones que creo he contraído y no me cansaré jamás de anunciar su conducta, sus particulares sentimientos.—U. me dispensará las amarguras que una parte de mis noticias van a causarle; pero alégrese siempre, gloríese siempre de haber llevado el nombre de Su Esposa.
Recién llegado aquí el Ejército de la República, cuando la discordia y los resentimientos se hallaban en toda su fuerza, Vásquez fue nombrado Gobernador militar de esta plaza, y su conducta, su prudencia, aquella afabilidad tan amable, consiguió no sólo el reposo en el espíritu de los hombres, sino también ser distinguido y apreciado: gobernó felizmente hasta fines de Diciembre del año próximo pasado, en que por la Constitución quedó resumido este empleo en la Vicepresidencia y fue entonces nombrado por el Congreso, Comandante General de la Provincia de Coro y Sub-delegado del ramo de Hacienda pública: fue nuestro compañero en todas las diversiones, siendo su marcialidad el objeto más digno de la admiración de todos.—Mas ya empezaba la fortuna a cortar nuestros placeres; viendo abatido su espíritu de continuo por unos dolores de cabeza, pusimos todos los medios que estaban a nuestro alcance y apuramos cuantos recursos había para aliviarlo; mas todo era en balde: cansado de los médicos que creía no acertaban con su mal, se entregó desesperadamente a las manos de un Inglés, que le hizo ver, que su mal dimanaba de sangre en la cabeza y que era preciso sacarla; y aunque todos nos opusimos a una operación tan peligrosa, no hubo remedio, el Inglés entró a verlo en una ocasión en que estaba solo y en que el dolor le hacía ya perder el juicio, y en este mismo instante, por sangrarle la vena, equivocadamente le picó una arteria. Este fue el origen de una pérdida tan dolorosa é irremediable: a fuerza de mil remedios y cuidados se consiguió cogerle la arteria, cosa muy difícil y casi imposible, pero después de haber derramado casi una libra de sangre. Desde entonces se le declaró una hidropesía hepática que poniendo en un combate el hígado y el diafragma, le trajo una fatiga tal, que parecía ya tocar las puertas del sepulcro; y positivamente habría perdido la vida antes, si le hubiera venido 'el derrame, que sólo setenta píldoras de mercurio pudieran impedir; mas como el Cielo tenía ya su muerte decretada, este mismo mercurio le causó una irritación tan espantosa, que en dos días se le declaró una gangrena; pero, Sra., tan interesante nos era el grande Vásquez, que la asistencia de una reunión de médicos criollos y extranjeros que le veían cada instante, logró también cortar este mal: más sus fuerzas ya faltaban, su naturaleza no podía más resistir y por fin rindió su alma en mis brazos, el día once del corriente Marzo, a los tres cuartos para las siete de la mañana, invocando los auxilios del Altísimo, lleno de contrición y mostrando con su entereza, hasta el postrer instante, un espíritu, un valor imponderable, dando pruebas con un corazón sereno y tranquilo, de su conformidad, de su resignación: yo no puedo demostrar a U. todo cuanto ha transcurrido, porque mis sentidos tampoco están preparados. Conténtese por ahora con estas pequeñas noticias. Recibió la Majestad que se le administró solemnemente y con la mayor magnificencia: fue después sepultado con la pompa más grande y aparato fúnebre, en la Iglesia de los Reverendos Padres Franciscanos, en la Bóveda del Santo Niño de Belén, y al día siguiente se celebraron sus exequias ó funerales, en el mismo Convento, esmerándose sus amigos para que todo saliese según lo merecían sus virtudes y su valor, nada hubo que apetecer, ningún vasallo de la Patria tendrá tal recompensa.
Caracas renueva cada día sus lágrimas y tributará incesantemente toda ella a su memoria, los suspiros más tiernos y lisonjeros: con nada puede compararse el sentimiento que este país ha mostrado; aun los que no le conocían, aquellos que nunca le trataron, todos, todos han gemido con la inesperada, la dolorosa pérdida de este amigo, de este hermano, de este Padre: quien le asistió como yo en su enfermedad, quien fue su compañero hasta en la muerte, no ha dudado tampoco encargarse por ahora de cumplir sus disposiciones, de recoger sus últimas reliquias, a su hijo amado, que tanto me recomendó en su postrera hora, mientras usted como tutora y curadora por la Ley dispone de todo: créame U. que amo a Félix María más que nada, que lo idolatro. Si antes que él se ausentase de este suelo, tuviera también yo el logro de conocer a U., mis gustos serían completos y oiría U. entonces cuáles fueron las últimas palabras de su esposo. Sin embargo yo creo como indispensable la venida de U. para que se encargue ó disponga de la Administración de los bienes que aquí han quedado y de los muebles de su pertenencia que dejó. Por lo tanto desde ahora Sra. le ofrezco a U., una amistad sincera: mis deseos son servirla; ocuparme en todo lo que sea concerniente a la memoria del amigo que he perdido: con sus mismos muebles de que no he dispuesto hasta su aviso, puede ponerse una casa cómoda para su habitación en esta Ciudad: avíseme U. antes, que esta ocupación me será muy grata, no desprecie U. mi amistad ni la confianza que le ofrezco, que es tan propia de la amistad. En fin, Sra., yo espero su contestación y las órdenes que estime conveniente dar a su af<?
S. S. Q. B. S. M.
J h . Tomás Borges.

P. D. El peón Nicolás que he tenido el gusto de verlo dará a U. también noticia de todo: lleva otra vez los encargos y cartas que trajo.—Los amigos del memorable Vásquez han consagrado a su memoria, Versos, Sonetos y Canciones, que por no salir al público hasta el lunes o martes en la Gaceta no remito ahora. Tendré el cuidado de mandarlo todo junto en otra ocasión por el Correo o con persona segura. También estamos ya tratando de levantarle un monumento en una plaza o lugar público y grabar en él una lápida que recuerde sus virtudes y su valor. Todo esto es muy debido al Benemérito Vásquez.
Félix está muy flojo para escribirle, pero me recomienda le diga muchas cosas a todos y en particular a su mamá v hermanita.

HONORES POSTUMOS Á LA MEMORIA DEL CORONEL VÁSQUEZ

El 11 de febrero de 1876 ordenó el General Guzmán Blanco, se trasladaran al Panteón Nacional, los restos de los Próceres de la Patria y Ciudadanos Eminentes, y entre aquellos los del Coronel Miguel Antonio Vásquez; (aunque equivocadamente con el nombre de Manuel); pero como el lugar donde está sepultado se ignoraba, por no tener lápida especial; no se cumplió con este deber patriótico. Mas, habiendo encontrado el suscrito la partida de entierro de Vásquez en los libros de la extinguida Parroquia de San Pablo de esta Capital que figura en esta Biografía y que publiqué en El Tiempo N9 3.037 de 17 de Marzo del pasado año; y por lo que dice la carta anterior, del Sr. Borges, se ve que los restos de aquel Benemérito Patriota están en el templo de San Francisco de esta ciudad en la Capilla de la Epístola, ó sea en la cripta que está al pie del altar del Santo Niño de Belén, y que hace más de veinte años está enlozada con mármol. (1)
Respecto a las composiciones poéticas de que trata la carta del Sr. Borges a la memoria del Coronel Vásquez, no figuran ni en El Iris de Venezuela de 1822 que servía de Gaceta Oficial ni en la compilación de Documentos de Blanco Aspurúa.— Quizá serían en Hojas Sueltas impresas en la tipografía de la Gaceta ó Iris de Venezuela y no las hemos encontrado.

(1). Se llama así esta Capilla, porque el Niño Jesús que está en ella, estuvo antes de traerse aquí, en la Ciudad de Belén, donde nació el Salvador.




Referencia

Landaeta Rosales, Manuel. 1911.  Biografía documentada del Coronel Miguel Antonio Vasquez. https://archive.org/details/biografadocument00land 


martes, 5 de noviembre de 2019

RELATOS IMAGINARIOS DE SANTA INÉS DE BARINAS A SAN CARLOS DE AUSTRIA


RELATOS IMAGINARIOS


DE SANTA INÉS DE BARINAS A SAN CARLOS DE AUSTRIA

(Una bala para Martín Espinoza, una bala para Ezequiel Zamora)



El 15 de enero de 1860 un jinete sobre un brioso castaño frontino, patas blancas, trocha roquedales, escalando las serranías de Ospino con rumbo hacia el vecino estado Lara. Va armado de doble canana, cruzada sobre el pecho, un machete al cinto y un Máuser en la cañonera de la silla, además de una afilada lanza. Bajo el trajinado sombrero alón luce el rostro de rasgos aborígenes: escasa barba de meses, mirada de águila al acecho, dando muestras de cansancio, sed y hambre. Va huyendo de las huestes de las cuales desertó hace cinco días en San Carlos de Austria, luego del magnicidio que puso fin a la vida azarosa de Ezequiel Zamora “El General del Pueblo Soberano”. “CUNAGUARO”, así es como llaman a este fugitivo. Hasta hace pocos días conformó, junto con “Caimán”, “Perro”, “Pantera”, “Onza”, “Tigre” y “León”, las siete fieras del Estado Mayor del comandante Martín Espinoza, indio rebelde, nativo del caserío Río Viejo del cantón de Guanarito, provincia de Barinas.


Eran los preludios de la Guerra Federal, cuyos focos en el llano comenzaron con la rebelión indígena de Guanarito, teniendo como protagonistas al cacique Regino Zulbarán, mejor conocido como “Indio Zulbarán”, o “El Indio Blanco”, un catire de ojos azules, a pesar de sus rasgos aborígenes; y Martín Espinoza, lugarteniente de Zulbarán. Martín era de contextura fuerte, mediana estatura, imponente y de mal carácter, a quien los godos, no sólo le quemaron su rancho, sino que también le mataron la familia, después de violarle la esposa y las hijas. Desde ese momento juró venganza contra todo el que tuviera piel blanca y ojos claros. Por esta razón hasta su jefe inmediato Regino Zulbarán le tenía ojeriza y cierto temor.


Después que conformaron la legión de los indios de Guanarito y arrasaron este pueblo, pensando en botines de guerra, se incorporaron al ejército de Ezequiel Zamora, un patizambo maluco, bigotudo, pálido, de nariz aguileña y azul mirada de gavilán. A pesar de su valentía, al conocer a Martín, Ezequiel lo vio con desconfianza, y desde entonces nunca lo perdió de vista, pues hasta un espía secreto le designó en su propio Estado Mayor.


El tal Zamora no era el intelectual ideologizado por ideas liberales que pintan algunos historiadores. Era un caudillo más, sedicioso y ambicioso de poder. Otro más que se alzó contra el Partido Conservador que ostentaba el poder para aquel momento. De manera que aquel caudillaje, sin excepción, disperso por toda la geografía venezolana se amparó bajo la sombra de las banderas amarillas del Partido Liberal y de la consigna ¡Oligarcas, temblad! “Tierra y hombres libres”. La Guerra Federal fue un capricho genocida que en cinco años exterminó más vidas humanas y causó más ruinas económicas que la de Independencia, que duró más de diez.


Otros elementos que alimentaron esta locura, fueron la desgracia y la pobreza extrema de los campesinos, despojados de sus tierras. Esto dio pie para que los hombres laboriosos del campo le cambiaran el oficio a sus machetes, apartándolos de los labrantíos y colocándolos al servicio del crimen y la sedición que eran los objetivos que subyacían en la causa revolucionaria de Ezequiel Zamora, el mentado “General del Pueblo Soberano”.


“Cunaguaro” lo llamaron desde pequeño. Hasta él mismo ignoraba su nombre de pila. Era vecino del rancho de Martín Espinoza en Río Viejo. Siempre anduvieron juntos desde la infancia, como dos camaradas, juntos navegaban el río Guanare y compartían el fruto de la pesca. Juntos disfrutaban los tragos de aguardiente y juntos andaban en un viaje a Guerrilandia el día que los godos asaltaron, violaron y quemaron el hogar de Martín; y juntos también mataron el primer hombre en Guanarito. Una vez que lo vieron se les metió la idea de que aquel catire que vestía una guerrera del uniforme de los conservadores era uno de los supuestos culpables de la tragedia de Martín. Después que le fingieron amistad, entre ambos lo embriagaron y lo sentenciaron a muerte en nombre de la Federación. Antes de ejecutarlo Martín lo despojó de un valioso anillo de oro con un zafir. Luego lo colgaron de la rama de un guamo, a orillas del río. Después de muerto Martín ordenó a “Cunaguaro” bajarlo, desnudarlo y cortarle pene y testículos, se los sujetaron de los pies junto a un letrero, y lo volvieron a colgar. El pérfido mensaje decía: “Así terminan los enemigos de Martín Espinoza”. Desde entonces cobró fama la condición de esbirro, tanto de Martín como de “Cunaguaro”. A partir de ese infausto momento, en el dedo medio de la mano izquierda de Martín brillaría el zafir del anillo de oro bajo los soles del llano, sin quitárselo más hasta el día en que lo fusilaron. Martín, el indio de Río Viejo estaba hecho para las hazañas y las fechorías en nombre de la revolución. Una vez el General Zamora le preguntó: -Espinoza, ¿dónde obtuvo usted ese anillo de oro tan costoso?... ¿Por qué no me lo vende? Y le respondió el indio: -No, mi General. Ese es un botín de guerra muy preciao pa mí. Muchas gracias. Zamora bien pudo decomisárselo, sin embargo le respetó la justificación del origen de aquella valiosa prenda.


La primera aparición de “Cunaguaro” en combate fue en julio de 1858, cuando se alzó Zulbarán, y detrás de éste su amigo y jefe Martín Espinoza. La legión la conformaban puros indios, oriundos de Río Viejo y de Sabana Seca, arengando consignas como: “Viva la Federación”, “La tierra es de todos”, “patria o muerte” y “Horror a la oligarquía”. La primera operación bélica fue la sonada “Batalla de Trapichito”, un arrasamiento con llamas, machetazos, tiros y lanzazos en una hacienda que llevaba este nombre, entre Guanarito y Sabana Seca. Ese día “Cunaguaro” se dio cuenta de su habilidad natural para ejecutar un fusil. Sin haber disparado nunca antes uno, en esa refriega había liquidado él solo a catorce personas, a larga distancia, además de cinco pescuezos, volados a machetazos a cinco humanos que se le arrodillaron implorándole clemencia. -¡Nojoda, guerra es guerra! Decía “Cunaguaro” mientras soltaba sonoras carcajadas, entre marrones escupitajos de tabaco masticado.


Un día cualquiera se sintió “Cunaguaro” un soldado importante, ya enrolado en las huestes de Zamora. Allí conoció a los otros seis sanguinarios con los que formarían los siete temibles hombres del Estado Mayor de Martín Espinoza: “Caimán”, “Perro”, “Pantera”, “Onza”, “Tigre” y “León”. “Caimán” era un llanero de agua, bueno para nadar, zambullir y aparecer a flor de agua con un caimán enlazado en alguna solapa. “Perro” y “Pantera” eran y hombres de cacería, expertos lanceros, capaces de proveer a la tropa con carne de bichos de monte, mientras que “Onza”, “Tigre” y “León”, además de diestros macheteros eran, junto a “Cunaguaro”, los tres de mayor confianza de Martín Espinoza. Eran los administradores del pertrecho y los primeros en atacar a la hora de un asalto. ¡Y cómo asaltaban y asesinaban en nombre de la revolución!


Después que alcanzó jerarquías en la legión de Zamora, Martín no quiso someterse a las órdenes del indio Zulbarán, y formó tienda aparte con sus huestes, no menos incendiarias y sanguinarias que las de sus superiores. Tanta fue la fama de esbirro que aquilató Martín, que se convirtió en un turbio problema para la causa de la Federación. Asimismo, Zamora, como todos los caudillos populistas de Venezuela cogió la manía de compararse con Bolívar Libertador, y entonces, en sus delirios contrastaba a Martín Espinoza con el impertérrito general Manuel Piar, tan sólo buscando un motivo para llevarlo al paredón.


El “Indio Zulbarán”, desplazado en el ejército zamorano por la calidad y el arrojo guerreros de Espinoza se sintió celoso y comenzó a advertir al jefe supremo sobre los peligros del sedicioso de Río Viejo. Otros alabarderos como el “Brujo-Edecán”, de manera adulona le advertía al mostachoso caudillo: “Cuídese de Martín Espinoza, mi general. Ese animal lo mira a usté con rabia. El otro día lo escuché diciendo que usté es otro godo que merece el filo de un machete en el pescuezo, que una bala quiqué es muy cara pa gastala en usté”.


Eran constantes las quejas que llegaban a Zamora de asaltos, robos y crímenes que, en nombre de la causa Federal y en su nombre propio, cometían estos demonios que no conocían miedo ni escrúpulo alguno. Cada vez que cometían una fechoría, socarronamente gritaban en coro las consignas del ejército zamorano: ¡Oligarcas, temblad! “Tierra y hombres libres”. En una de esas andanzas, cuando devastaron a plomo, machete y candela una pequeña fundación cerca de Dolores, un machetazo que lanzó “Onza” a una marrana lechona que escapaba de la cocina, se lo clavó en pleno talón derecho a su jefe, y esto lo dejó impedido de sostenerse en pie. Después de detenerle la hemorragia, en brazos de amigos lo subieron a caballo hasta Santa Inés, a donde los había mandado a llamar el general, pues se aproximaba un desenlace importante para la causa federalista. Ese día del asalto en Dolores “Cunaguaro” disfrutó de su puntería, cuando un zagaletón quiso escaparse a caballo en violento galope, y lo bajó de un tiro cuando iba entrando a un mogote, a más de cien metros. ¡La bala le dentró en el mero cogote! ¡Je, je! Decía el bárbaro lanzando un escupitajo de tabaco masticado.


Tanto y tanto fue el cántaro al río hasta que se quebró. Se cansó Zamora de las quejas que le llegaban del susodicho asaltante. El 9 de diciembre de 1859 en Santa Inés de Barinas amaneció el día más radiante que nunca. La brisa sabanera traía olores de campanillas navideñas, estoracales recién florecidos, y los dragos desgranaban sus últimos oros sobre la tierra llanera. Mientras el Estado Mayor del “General del Pueblo Soberano” preparaba los últimos detalles para la gran batalla, éste, caviloso, se atusaba el enorme bigote y su añil mirada gavilanesca se perdía en el horizonte. Estaba sentado sobre las raíces del descomunal samán cuyas ramas cobijaban todo el perímetro de la plaza mayor. ¡Histórico samán, inmortalizado por las plumas de los mejores cronistas de Venezuela!

De ipso facto se levantó, mascullando a solas: “la culebra se mata por la cabeza”, y llamó a uno de sus edecanes, ordenándole traerle su caballo, montó, picó los ijares y se presentó en el rancho donde convalecía Martín, entre fiebres y espasmos del machetazo, casi a punto de tétano. Zamora, a pesar de verlo imposibilitado de cabalgar, le ordenó, mientras le miraba con ambición el anillo de oro con el zafir en el dedo medio de la mano izquierda: “Espinoza. Necesito que se vaya con sus hombres a Guanare, para que dé punto de apoyo al avance de nuestro ejército, porque pronto avanzaremos hacia Caracas”. El indio, viéndose impedido de cabalgar, ordenó a su hombre de más confianza, en presencia de Zamora: “Cunaguaro, llame a nuestros hombres pa que se cumpla la orden de mi general Ezequiel Zamora. Yo estoy impedío de montá a caballo. Usté me perdona, mi general, pero enfermo no puedo. En otra ocasión cumpliré su orden al pie de la letra”´.

Fue entonces cuando dijo Zamora: “Está bien, Martín. Váyanse todos, menos “Cunaguaro”, para que lo asista a usted, Espinoza, mientras se recupera”. A la media hora de haberse marchado la legión del herido, lo mandó a traer a la plaza mayor. Había improvisado un Consejo de Guerra para condenarlo a muerte, sin apelación, por los delitos de rebeldía, indisciplina y carencia de moral revolucionaria. A la una de la tarde fue traído a rastras el sedicioso de Río Viejo. Dijo Zamora: “Una sola bala es suficiente para fusilar a un traidor. Llévenlo al pie del samán para la ejecución.


-“Cunaguaro”, le ordeno que cargue su fusil y sea usted, el mejor fusilero del ejército, quien cumpla la ejecución”.


El aludido no pudo negarse, pues de contrariar tan severa orden correría la misma suerte de su jefe inculpado. Con lágrimas de hombre apareció entre la soldadesca. Cargó su fusil y esperó la orden. Un viejo cura apareció y pidió permiso a Zamora para confesar al sentenciado, quien contestó no tener nada de qué arrepentirse que no fuera la mala hora en que siguió a Regino Zulbarán para ponerse a la orden de los mismos godos que violaron y asesinaron a su esposa e hijas.


Pensando en la ambición de Zamora por su valiosa joya , se despojó de su anillo de oro y lo lanzó hacia el pajonal, y sin inmutarse ni permitir que le vendaran los ojos, esperó la orden que el mismo Zamora, espada en mano, dio: ¡Preparado. Apunte. Fuego! El sonoro y certero disparo de “Cunaguaro” se incrustó en la frente del indio rebelde que sin mueca de dolor quedó mirando hacia el frondoso ramaje de aquel enorme samán que históricamente, fue testigo de un fusilamiento insólito, pues el hombre de confianza del ejecutado fue quien tuvo la desdicha de ponerle fin a su tortuosa existencia. Aquella tarde “Cunaguaro” lloró a solas su perra suerte, mientras en silencio juró vengar la muerte de su jefe, de su aliado, de su amigo de siempre.


El día siguiente, 10 de diciembre de 1859, a las tres de la madrugada sonó la diana. Se aproximaba el feroz combate que daría renombre a Ezequiel Zamora y a la Federación. Fue un apoteósico acometimiento en el que los Ejércitos Federales se llenaron de gloria. Los godos oligarcas mordieron el polvo, sonaron los clarines anunciando la victoria definitiva…

“Aviva la candela
el viento barinés
y el sol de la victoria
alumbra en Santa Inés.
¡Oligarcas, temblad,
viva la libertad!”


Ese día, con el despecho en el alma y el remordimiento en el corazón “Cunaguaro” usó su fusil sin control, matando liberales y godos por igual. Todavía no había agotado el odio y las lágrimas de arrepentimiento por haber tenido que ser él, precisamente, el seleccionado para fusilar a su amigo. “Con razón no quiso que yo me fuera con los otros guerreros pa Guanare” –decía mascullando su rabia- A pesar de su dolor, fingió compartir la victoria, pero se decía a sí mismo, en silencio: “el día e pagá, nadie es tramposo. Yo vengaré la sangre que derramé a Martín Espinoza, carajo”.


Aquellas navidades fueron las más amargas para “Cunaguaro”. Ni siquiera el retorno de sus amigos: “Caimán”, “Perro”, “Pantera”, “Onza”, “Tigre” y “León” logró revivir su alegría. Ya no había nada qué asaltar ni a quién matar por placer. Así llegó el día de Reyes de 1959. “Los héroes de Santa Inés” se preparaban para el avance hacia Caracas a tomar el poder.

Partieron una madrugada de Santa Inés y con el atardecer estaban llegando a san Nicolás, jurisdicción de Guanare. Esa noche los vencedores, junto a su héroe serían objeto de un gran homenaje con terneras, aguardiente y música de bandola, cuatro y maracas. “Cunaguaro” andaba atento a todo. Vio a Zamora bailar con una catirita de catorce años, percibiendo que los padres de la niña, cabrones, adulantes y ambiciosos, se la ofrecían al “General del Pueblo Soberano”. Esa noche vio la habitación donde durmió el guerrero, sin ninguna custodia, fácil presa para una fiera.

Al día siguiente, con el atardecer, acamparon en Guanare. Zamora andaba paranoico y ordenó que el fusilero “Cunaguaro” fuera apostado en el campanario del templo para que vigilara cualquier intento de magnicidio en medio de la aclamación popular. “Cunaguaro” trepó con facilidad el campanario con su fusil y con el pecho adornado de una doble canana. No se le quitaba la impresión de haber fusilado a Martín Espinoza, y continuaba con su soliloquio: “el día e pagá, nadie es tramposo. Yo vengaré la sangre que derramé a Martín Espinoza, carajo”.


Amanecía el 10 de enero de 1860 cuando en San Carlos de Austria, el general ordenó tañer las dianas en señal de los preliminares al posible ataque de los godos. Era el aniversario de un mes de la gloriosa gesta de Santa Inés. Una pésima y estridente pieza oratoria del general arrancó arengas en la multitud: ¡Vivan los héroes de Santa Inés!... ¡Viva el general Ezequiel Zamora… viva la Federación! Inmediatamente surgió el coro interpretando el glorioso Himno de la Federación:

“El cielo encapotado
Anuncia tempestad…
¡Oligarcas, temblad,
viva la libertad!”.

En medio de aquel barullo se perdió el fusilero “Cunaguaro”. Mientras las emociones cundían la multitud bulliciosa y la soldadesca se confundía con el pueblo, “Cunaguaro” trepó con facilidad el campanario del templo de San Carlos, con su Máuser y con el pecho adornado de una doble canana. En ese momento Zamora fue llamado para un brindis, a una casa vecina de donde se hallaba despachando. Desde el campanario, el resentido soldado “Cunaguaro” apuntó con la misma puntería que utilizó para fusilar a Martín Espinoza hacia el sombrero hongo donde asomaba la visera del quepis que cubría la gloriosa cabeza del “General del Pueblo Soberano”… ¡bang! … un solo disparo acabó con “La Gloria de Santa Inés”, mientras mascullaba: “Muerto el perro se acabó la rabia”, como dijo él mismo cuando me mandó a fusilá a mi vale Martín: “Una sola bala es suficiente para fusilar a un traidor”.

En medio del bullicio nadie supo de dónde había salido la bala. Todo el mundo se volcó hacia el lugar donde había caído el cuerpo de Ezequiel Zamora Correa. De “Cunaguaro” nunca más se supo nada. Nadie lo echó de menos. Nadie sabe que él había sentenciado al verdugo que lo hizo fusilar a su jefe: “el día e pagá, nadie es tramposo. Ya vengué la sangre que derramé, sin querer, a Martín Espinoza, carajo”. ¡Misión Cumplida, Cunaguaro!

Ahora cabalga solo, huyendo hasta de su propia sombra. En su soliloquio dice: “será que se cumple en mí la sentencia de que el que a jierro mata, a jierro muere, y con qué gusto moriría, después de matá el perro pa que se acabara la rabia… ojalá Dios me dé licencia pa di a buscá en el pajonal de Santa Inés el anillo de mi vale Martín”…

El sol larense reverbera sobre la serranía, y entre cujíes y cardones se borra la silueta del prófugo jinete… el mejor fusilero del ejercito los “Vencedores de Santa Inés”… el célebre “Cunaguaro”… él mismo, todavía ignora su nombre de pila.


Yorman Tovar 

La Colonia-Guanare, 10 de diciembre de 2016
9: 45 P.M. 
(A 256º aniversario de la necesaria muerte de Ezequiel Zamora)

martes, 17 de septiembre de 2019

Un cartógrafo por los llanos en 1818...el imperio español se negaba a morir y cartografiaba sus dominios



Cartografia antigua: Llanos de la mayor parte de la Provincia de Barinas con agregación de la ciudad de Guanare y su distrito entre los rios Bocono y Morador 1786?


Fuente: http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/26194?nm

"Plano de la mayor parte de la provincia de Barinas, con agregación de la ciudad de Guanare y su distrito entre los ríos Boconó y Morador".

Remitido por el Capitán General de Caracas en 29 de agosto de 1809 a la Junta Central, en testimonio del expediente sobre erección del obispado de Barinas, en cuyo fol. 108 consta la remisión del mapa por Ayuntamiento de Barinas en 6 de agosto de 1802. CARACAS,108.

Mapas

Escala original:

Escala de 30 leguas castellanas [=13,5 cm]

Escala reducida:

ca. 1:1.234.566

Observaciones:

Orientación: media lis sobre eje, al NO.

Tiene hidrografía:

Sí

Tiene toponimia:

Sí

Relieve :

Orografía de perfil