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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

jueves, 29 de enero de 2026

CRÓNICAS GUANARITEÑAS ÉRIKA SCHWAB… LA ESPADA LUMINOSA DE LA POESÍA

 CRÓNICAS GUANARITEÑAS

ÉRIKA SCHWAB… LA ESPADA LUMINOSA DE LA POESÍA


Yorman Tovar

No resultó sencilla en Venezuela la misión de los inmigrantes en los primeros años de posguerra. Aún persistía en la memoria de ellos la memoria de los tormentos durante la Segunda Guerra Mundial y los sucesos políticos consecutivos. Junto a las ansiedades por la situación de los familiares y amigos que habían quedado en Europa, perduraba en cada uno un natural reconcomio de desarraigo que se fue desvaneciendo en medio de los requerimientos de la vida cotidiana, el aprendizaje del español y la búsqueda de mejorar sus condiciones socioeconómicas. Los diferentes grupos tendían a aglutinarse en torno a asociaciones, destinadas a preservar las tradiciones de su tierra natal y a socorrer a los más necesitados. En la medida en que aquellos expatriados se insertaban en el mundo laboral e instituían nexos en el entorno local, se iba profundizando el proceso de integración en la sociedad que los había acogido de manera amistosa.


Guanarito, específicamente ha sido paradigma de abrigo para los inmigrantes que llegaron buscando un pedazo de tierra para sembrar sueños en sus semillas, y cosechar realidades en maíz, arroz, algodón y frutos menores. Muchos de los que llegaron a Turén en los años 50 en el proyecto de la Colonia Agrícola, tomaron camino a nuestro llano; otros que se establecieron en otros lugares, vieron la luz de una esperanza en este generoso pueblo, y aquí los recibimos a brazos abiertos: Sánchez Lozano y su prole, los hermanos Macario, Sandalio y Sergio De Paz Alonso, el Sr Viña, Hermanos Hernández (Los Silbones); y en especial los hermanos Luis y José Schwab, dos alemanes que habían llegado después de 1952 a La Colonia de Turén, después de instituido el proyecto integrador de Pérez Jiménez. A principios de los 60 se trasladaron a Guanarito. Luis llegó soltero y luego se casó con la guanariteña Adelaida León con quien procreó una prole de guanariteños. José llegó con su esposa Érika y su hijo mayor Alexander. Gabriela (Gaby), Thomas y Wolfang nacieron en Guanarito.


Corría el año 1969. Guanarito era todavía el apacible pueblo con pocas calles encementadas, sin ribetes de civilización y con mucho menos habitantes que hoy día. Todos nos conocíamos: criollos, migrantes criollos e inmigrantes venidos de allende mares. Ese año fue cuando comenzamos a conocer a Doña Érika (como siempre la llamamos, con el respeto que supo ganarse). Tendría ella unos 25 ó 27 años, pues si no yerro, había nacido en un pueblo alemán en 1942. Aquella simpática y ya corpulenta musiúa, con aquella dulce y musical voz un día le dijo a mi madre (dueña del restaurante “Brisas del llano”) si le podría colaborar con alguna comida para una vendimia que iba a realizar para recabar fondos para la fundación de un Club de Madres, en beneficio de las madres pobres. Mamá no vaciló. Gustosamente aceptó la propuesta de la persuasiva mujer, y para el día destinado le preparó una enorme olla de picadillo y un montón de arepas. Lo mismo hicieron Alejandrina Ortiz, Aquilina Veloz, Ligia Romero, Petra de Barco y Melanía Alvarado –entre otras cocineras del pueblo-.


Al poco tiempo cristalizó su sueño y fundó con Alejandrina Ortiz, Zenahir Briceño, Dalia Montenegro, Aquilina Veloz y otras señoras del pueblo el “CLUB DE MADRES”, una institución al servicio de mujeres de escasos recursos, sobre todo canastillas para las parturientas. A escasos meses de gestión Ad Honorem el gobierno regional construyó una sede para la institución.


En 1979, estrenándose el gobierno de Luis Herrera Campíns, mi hermano el artista plástico Eloy Tovar fue designado director de la Casa de la cultura José Luis Cabrera, doña Érica, quien ya laboraba como secretaria en la misma, comenzó a recibir de la Dirección Regional de Educación la dotación de libros para la creación de la Biblioteca Pública que después funcionó en el mismo local donde antes estuvo el Club de Madres, fue ella la primera directora de aquella institución, bien nutrida y útil por muchos años, gracias a sus servicios de honesta y eficiente funcionaria. Allí laboraron varios jóvenes de la época como José Luis Espinola, Denny Tovar y Alba García Castro –entre otros- Lamentablemente en estos años de revolución, reñida con la cultura, dejaron acabar esta institución. Sin lugar a dudas, esta incansable mujer cumplió a cabalidad sus tareas, enseñando a la gente la política de préstamo y devolución de libros. Y de veras que era dinámica aquella señora, tan resuelta como su caminar, para todo lo que fuera gestión cultural.


Fue una mujer intelectual en el sentido amplio de la palabra. Lectora voraz y estudiosa de las Bellas Artes. Podríamos compararla con otras latinoamericanas del siglo XX como Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, por esa dedicación y lucha para sembrar la palabra, y recoger frutos en donde había eriales de ignorancia; pero también con Zobeida “La muñequera de Píritu”, sembradora de sueños infantiles. Desde su soledad interior comenzó a dar manifestaciones de talento artístico como aficionada pintora y ceramista, pero sobre todo como ensayista, poetisa, cuentista y pionera de los “Cuentacuentos” (narradores orales de historias fabulosas). Fueron numerosos los eventos tales como encuentros de poetas, bienales de Literatura y Concursos literarios en los que estuvo presente el nombre de ÉRIKA SCHWAB, quien nunca utilizó su apellido de soltera, sino el de su marido, tal vez más sonoro en castellano para dar a conocer su obra y su empeño de tejedora de sueños y artífice de la palabra.


En el año 2005 la Editorial Urúa (Guanare) Fondo Editorial Yanara, publicó su poemario “De amor y nostalgia”. Tuvo el privilegio de ser prologado por el gran Maestro, profesor, poeta y narrador José Córdova Pacheco. Es el texto que citamos a continuación en esta crónica, donde el Maestro Córdova resume la dimensión humana e intelectual de esta brillante germana-guanariteña:


INTIMIDADES Y RECUERDOS DE ÉRIKA


 “Puedo cerrar los ojos y ver el rostro sonriente de Érika Schwab cuando nos conocimos, dos décadas atrás. Apasionada por los niños, talentosa, nos deleitaba con tiernas historias reales y fantásticas de su Alemania natal o del Guanarito que hizo suyo para siempre en aquellas extensas llanuras de Portuguesa. De ese tiempo recuerdo que por muchos años sus brillantes trabajos en el campo de la literatura infantil han sido una referencia obligada cuando se habla de creatividad, ternura y fuerza expresiva.


Ahora Érika nos sorprende gratamente con un extenso poemario titulado “De amor y Nostalgia donde nos muestra el otro lado de su corazón, el de la mujer solitaria, inquieta y desesperada a la que sólo le queda la escritura para decir todo cuanto siente, cuanto ama, los tormentos que a veces no la dejan dormir en medio de aquel silencio que le enseñó cómo se aprende la felicidad, más allá de los recuerdos, más allá de los olvidos. Este poemario es un canto a la vida que nos invita a reflexionar sobre lo efímero de las alegrías y lo permanente de las nostalgias. El verso libre aparece desbordado en cada tema. No hay desperdicio de palabras.


Todo es una secuencia de tiempos, amoríos reales o inventados, estaciones, dolores del alma, sentimientos represados que no había manifestado ni cuando tenía dieciocho años porque ahora… “vi en tu cara lo que no vi/ en ninguna otra/ jamás/ vi todo lo que he amado/ mi familia/ mi patria/ mi ser/ en la dulce melancolía/ de tus recuerdos”… como ella misma lo evoca en el poema “Tu cara”, tan sencillo y profundo a la vez porque resume su existencia tormentosa en breves trazados de luz… y de amor.


La poetisa nos recuerda que el amor es el mayor sentimiento del hombre y el más grande misterio de los mortales que todos anhelamos descifrar y poseer, pero muy pocos logran descubrir y alcanzar. Érika nos habla tiernamente de ese amor al que siempre nos aferramos porque seguimos pensando que es la mejor manera de entender y aceptar a la humanidad, sólo que en el caso de ella “El pasado la inundó de luz para devolverle sus recuerdos”. Y es allí cuando Érika se crece con el verbo encendido que cubre todos los espacios de la casa bella pero solitaria, la misma en la que duerme íngrima como si fuera una jaula que la protege. Entonces ella se levanta en las madrugadas, escruta el silencio de las calles del viejo pueblo, sueña, construye, siente la respiración del ser amado, le manifiesta sus anhelos y esperanzas, puede construir con él un mundo a sus antojos, le reafirma su lealtad, le habla al oído para recordarle que “Siente como todo ha renacido/ en ternura/ como las palabras vuelven/ y hacen sentirme/ llena de amor”… en aquel poema titulado “Lo hiciste”.


En todo ese recordatorio que Érika nos hace sobre el amor y sus nostalgias, muy por encima de los desgarrones del alma, no aparece un mínimo rasgo de resentimiento, a pesar de tantas noches de soledades sin respuestas. No está triste, como ella misma lo manifiesta, aunque su cabeza quiera estallar y sus ojos se enrojezcan. Pareciera que antepone su férrea voluntad frente al dolor que la ahoga.


Sin embargo, la fuerza del amor puede más que la tristeza. Érika se levanta desde el dolor para vencer con la espada luminosa de la poesía. Con ella puede sentirse libre de ataduras para enamorarse hasta la saciedad. Construir la figura del ser amado. Hacerlo suyo, eternamente suyo. Visitar juntos paraísos indómitos. Ir tejiendo cadenetas de vivencias, hasta que el amor y la nostalgia le devuelvan a la vida, muy a pesar de que “Mas nunca/ nunca más/ me quiero enamorar”. Como lo reafirma al concluir su trabajo poético”.


José Córdova Pacheco. 



El sábado 21 próximo pasado recibí un mensaje de su gran amiga, la poetisa Carmen Sánchez Guillen quien me decía: “Hola, hermanito. Nuestra querida Érika Schwab amerita que oremos por ella. Los médicos dicen que tiene bien los valores, permanece estable, pero que no despertará. Fue víctima de un ACV allá en Alemania”. Dos días después nos enteramos de su fallecimiento, próxima a cumplir 81 años. Atendió al “llamado de la tierra” del que habla Rómulo Gallegos en “Doña Bárbara”… “Todas las cosas vuelven a su lugar de origen”.


Por las soleadas calles de Guanarito quedará pendulando en la nostalgia de quienes la conocieron y compartieron su alegre, ligera y armoniosa conversa. El límpido añil del cielo guanariteño traerá a la imaginación el índigo de sus diminutos ojos extranjeros, haciendo juego lúdico con su piel de amapola y su dorada cabellera. Perenne ha de quedar el recuerdo de la dama excéntrica, distinta a la rustiquez cultural de los llaneros, idiosincrasia que ella supo asimilar en su conciencia de mujer nutrida de una cultura cosmopolita, aprendizajes que supo volcar en la ternura de sus versos; en la ingenuidad de sus cuadros y en el pintoresco sonsonete europeo de su voz, fusionado con la fantasía de nuestro llano al narrar las historias más fantásticas para endulzar a los niños por los que siempre demostró un afecto inconmensurable. 

¡Paz a sus restos, impertérrita poetisa! 

Dios la acoja en su Santa Gloria.


Yorman Tovar. (Cronista Popular de Guanarito)

La Colonia-Guanare, 25 de agosto de 2021.


CUATRO POEMAS DE ÉRIKA SCHWAB


EN TI VOLVÍ A VER MI PATRIA


En ti volví a ver mi patria, 

más aún, la patria de mi madre.

Y desde entonces siento de nuevo 

crujir las raíces de mi alma 

como las viejas raíces del árbol Ygdrasil

Hace mil años 

He vuelto a ser la niña que grita 

al sol de su alegría, 

que se esconde entre las hojas del ruibarbo, 

que sopla suavemente, 

para que vuele la semilla del Diente de León 

a horizontes desconocidos, 

que aprieta su nariz contra la ventana, 

para ver la primera estrella, 

que admira invariablemente 

el clásico ballet de los copos de nieve, 

que son una melodía de Tchaikowski en silencio.

En ti volví a ver, 

el verano radiante, 

que me esperaba 

con los brazos abiertos, 

los caminos penumbrosos 

entre los pinos, 

los claros del bosque 

donde los rayos del sol 

dibujan un tapiz de Astracán 

entre las hojas, 

y aparecen aquí y allá, 

montando la guardia, 

oliendo a lluvias y humus, 

los primeros hongos del año.


CONOCERSE


Hablar consigo mismo 

es a veces la conversación 

más necesaria, si no, 

cómo conocerse.


Después de un día largo 

me meto dentro de mí 

y descubro que todavía 

hay rincones sin explorar,

 tierra de nadie, 

trozos blancos 

entre todo lo conocido.


Es como si fuera yo 

alguien fuera de mi, 

que hace y piensa otras cosas, 

un extraño, 

desconocido náufrago de otras tierras, 

a quien hay que darle la mano 

para salvarlo.


SORPRENDENTE


Es sorprendente que todavía 

me levante de noche 

para escribir lo que siento.


Hay un silencio eterno.

Sólo unas ranas croan 

agudas de vez en cuando.

Lo raro es, 

que la felicidad 

te impide conciliar el sueño 

igual como la desdicha.

Quisiera que se prolongara la noche, 

la falta de sueño eternamente 

para soñar despierta… 

todos aquellos sueños de felicidad.


HAN VENIDO A ENTERRARME


Han venido a enterrarme, 

de todas partes vinieron 

aquellos que se legrarán 

con mi muerte, 

que al fin no son muchos.

Y otros, han venido a llorar por mí 

las lágrimas, 

que no pueden llorar ya.

Es el momento antes de morir 

si morir significa 

terminar una etapa de la vida 

y surgir a otra diferente, 

donde salimos 

airosos, vencedores 

para sobrevivir.


(De su obra “De amor y nostalgia”)

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