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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

miércoles, 17 de abril de 2019

Cantalicio Reinoso

CANTALICIO JURO VENGARSE DEL GOBIERNO

Ese día decidió subir a La Vigía de Córdoba. Casi al amanecer salió desde su pequeña hacienda llamada La Gurrupera, ubicada a las orrillas de la quebrada El Cumba. Subió por la vereda hasta llegar al pozo del Jujure donde tomó, en el cuenco de las manos, un poco de agua y luego siguió por la cuesta.

Estaban cayendo los primeros rayos de sol sobre los cobertizos de palma de las casas de La Vígia de Córdoba cuando sudoroso llegó a la única y empinada calle de aquel pueblito de las faldas de la serranía frente al río Portuguesa.

Después, lentamente, se dejó venir contando los pasos. Traía el rostro semicubierto por la sombra de la ancha ala del sombrero de cogollo, y las dos manos sostenidas entre la correa y la pretina del pantalón. Pasó por la gallera sin preocuparle en lo más mínimo la algarabía de las apuestas, hasta que una voz chillona rompió el coro altisonante de la riña y dirigiéndose a Cantalicio, le dijo: Mire Reinoso, esa hija suya de ojos de miel va sé pa'mí con su consentimiento o como sea.

Era la voz macilenta del jefe civil del pueblo, llamado Alcibíades Marín, quien se había antojado de unas de las menores hijas de Cantalicio Reinoso, pero este apacible hombre prefirió guardar silencio y continuó la ruta hacia "La Parada", uno de los negocios más populares de aquel lugar.

— A Reinoso como que no le gustaron mucho mis palabras. Eso no im-porta, yo soy el jefe del pueblo y aquí se hace lo que yo diga — dijo Marín y asintió con la cabeza varias veces.

No sabía Cantalicio que su tranquilidad terminaría esa noche, cuando con su oficialidad apareció Alcibíades Marín en su casa, dándole la voz de arresto y de inmediato ordenó amarrarlo en el botalón del corredor de la casa.

Después pasó al cuarto de las mujeres donde muertas de pánico for-cejeaban ante los apretones de los policías que las sacaron al corredor y al frente de su propio padre una a una, las fueron violando.

— ¡Métanle candela a esos ranchos! — ordenó despectivamente Marín— iy de paso se lo traen preso! ¡En La Vigía los espero, muchachos! — y sin dar tregua le metió las espuelas al caballo al mismo tiempo que haló la brida y el ruano chaceó briosamente.

Al poco tiempo subía Amador Colmenares y el resto de los oficiales con Cantalicio amarrado por la nuca.

Al único calabozo que había, en la jefatura del pueblo, fue llevado, pero Cantalicio no encontró ninguna razón para explicarse aquel atropello, hasta que una noche lluviosa y fría cuando la neblina entraba por la rendija de la puerta, le vino un momento de ira y juró vengarse del gobierno.

— ¡Por Justa Reinoso, mi madre santa, juro no trabajar más nunca hasta que me vengue de esos desgraciados! — exclamó en la cómplice oscuridad de la noche.

Como para esa época eran los revólveres baratos y los vendían en las pulperías, compró uno, y al salir de la cárcel se unió a los Vargas y a los Torres quienes ya andaban en armas contra el general Leonidas Morillo que también se había ensañado contra Pedro Vargas y toda su familia.

Pasaban los días y los revolucionarios, junto a Cantalicio, estaban planeando la pelea. Las noches se hacían largas esperando el anunciado día en que los Vargas tomarían a Córdoba, hasta que por fin una tardecita llegaron y tomaron la jefatura del pueblo donde sólo consiguieron a Amador Colmenares, a quien amarraron y dejaron a Miguelito Torres cuidándolo. A éste le tocamos el violín más tarde — dijo Cantalicio —mientras tanto yo voy con mi gente a La Cuchilla, a casa de Cruz Valera, a cobrar unas cuentas pendientes con Pablito Pargas el que nos mató a "Winchester".

—Pablito Pargas, no sé por qué razones — dice Lucas Pargas — mató a ese Winchester, que era de los Vargas y después se fue a San Fernando de Apure donde su tío José Vicencio Pérez Soto, que era presidente del Estado, lo protegió por mucho tiempo. Además, en la casa de don Cruz Valera estaba su hija María Francisca, que había sido jembra de ese Alcibíades Marín.

Todos los hombres se habían ido, sólo mujeres quedaban en la casa grande de la trilla de Papa'Cruz, entonces dijo Cantalicio:

— Nos tendremos que vengar con las mujeres de ellos.

Mientras que María Francisca y Emilia Rosa se escondieron debajo de la cama, Olimpia quedó al descubierto y Mama'Meye, que era comadre de Cantalicio, se quedó en la puerta a manera de defender a sus hermanas.

— ¡Eso si que no, compadre Reinoso! ¿Cómo va a tirar estas mujeres inocentes? ¡Enfrente a los Pargas o a Luis Conde, pero con ellas no se meta! le dijo Nicomedes Linares.

Después regresaron Cantalicio y Jesús "El Picure" al pueblito y se encontraron con la noticia de que Miguelio Torres había soltado a Colmenares, persuadido por Manuel García.

Todo aquello había empezado porque el general Leonidas Morillo, hijo de los ricos de El Tocuyo y representante del gobierno gomecista, había humillado demasiado a la humilde familia de los Vargas, quienes para mejorar sus vaquitas intentaron cruzarlas con los toros padrotes de Morillo y éste, disgustado, mató la vaca preñada de la escasa cría de aquéllos. Por eso el corrío dice:

Que la guerra de los Vargas
en la montaña empezó
por una vaquita flaca
que Morillo les mató.
Tiro, tiro, tiro, tiro, tiro
yo que en la montaña empezó.

Esa era una gente trabajadora, Pedro y Robertico, que eran los más afamados, buscaron a los Torres, quienes habían vivido
una historia semejante, y mucha gente los acompaño a esa guerra.



Eso dijo Robertico
cuando iba a pasar el puente
ahora es que van a saber
que los Vargas son valientes.
Eso dijo Robertico
cuando iba a pasar el río
ahora es que van a saber
si los Vargas tienen brío.

Pero Morillo decidió resolver su problema personal de mal vecino y miserable hacendado valiéndose de sus influencias con el Gobierno a través de su primo hermano Vicencio Pérez Soto, que era presidente del Estado Portuguesa, y juntos iniciaron la persecución a los hermanos Vargas, quienes se le enfrentaron en la quebrada de El Charal.

— Yo no sé por qué razón — dice Lucas — en esa pelea andaba don Manuel García. Yo no sé por qué él estaba al lado del Gobierno, pero también andaba mi padrino Pablo, que venía a San Fernando, después de la muerte de "Winchester". Parece que don Manuel era criado y ahijado del general Morillo.

Dicen que a Robertico lo mató mi padrino Pablo. No sé. Otros dicen que fue Manuel. Lo cierto es que Manuel García se presentó ante Pérez Soto con el revólver de Robertico. En esa pelea Pedro Vargas se fue muy mal herido y murió cerca de Chabasquén.

El general tocuyano Vicencio Pérez Soto mandó a hacer una fosa común, detrás de donde hoy está la Comandancia de Policía de Córdoba y después citó a toda la gente del pueblito y de los caseríos para que presenciaran el fusilamiento.

Unos de aquellos hombres que iban a fusilar era tuerto y no permitió que le colocaran la venda en el ojo sino que se colocó la mano. Pero yo no sé por qué razón. Cantalicio se escapó, entonces cuando ya estaban todos ahí. Mi tía Nicomedes (Mama'Meye) que era la que se atrevía a hablar, protestó aquella masacre diciéndole a Pérez Soto

— ¿Ese es el ejemplo que usted quería que viniéramos a ver? ¡Así no se matan los hombres!

El resto de los Vargas que se escaparon, menos Cantalicio, los agarraron cerca de Chabasquén, los despacharon a Guanare donde fueron igualmente fusilados en la parte de afuera del cementerio, convirtiéndose hasta hoy en las ánimas más milagrosas de aquel campo santo.


Tiro, tiro, tiro, tiro, tiro yo
que la guerra de los Vargas
en la montaña quedó.

LOS REVOLUCIONARIOS ASALTAN A BISCUCUY


Después que los revolucionarios se retiran a Córdoba ante la represión del Gobierno, al mando del general León Jurado quedó en Biscucuy una guarnición de cuarenta hombres acantonados para continuar la persecución a los revolucionarios. Bajo la jefatura del capitán Polo y el teniente Mónico Castillo estaba aquel pelotón de chácharos gomecistas, quienes orientados por las denuncias e intrigas del coronel Germán N. Uribe salían a perseguir a los campesinos, a quienes le quemaban sus casas por participar o apoyar a la revolución, hasta que Sandalio ManoLan y Cantalicio Reinoso se obstinaron y decidieron darle una lección. Aquellos rebeldes compañeros de Gabaldón no habían entregado las armas ni se quisieron poner a las órdenes del Gobierno. Sólo esperaban el momento oportuno para la acción política y militar, a partir de los informes que sus amigos le suministraban. Mientras tanto, desde su casa frente a la plaza y diagonal a la jefatura civil, el maestro Gamarra observa los acontecimientos de uno y otro bando.

Sabían estos revolucionarios, por informes fidedignos, que el batallón del Gobierno se entrenaba físicamente todas las madrugadas con fuertes ejercicios corporales y, como dato curioso, para esos efectos no portaban las armas de reglamento. Así fue que decidieron asaltar al pueblo por los cuatro costados. Por el este y sur entraría Mano'Lan y Leopoldo Rivero, por el norte Sandalio Linares y Sótero Parra y por el oeste entraría Cantalicio Reinoso y sus seguidores, luego de asaltar al caserío Palo Alzado.

Por la noche del último de febrero de 1930, los pobladores de Biscucuy bajo la entusiasta dirección de don Simón Alzuru y Francisco Bustillos Casals organizaron una fiesta de disfraces a propósito de las celebraciones de carnaval, donde participaron muchísimas personas conocidas y desconocidas.

Efectivamente, así se hizo. Toda la noche fue diversión, después de casi un año de zozobra y amedrentamientos de Mónico Castillo y el coronel Uribe, hasta las tres de la mañana cuando por las frescas calles se fueron retirando los pobladores, no sabiendo que sorpresivamente una hora más tarde, una descarga con máuseres despertarían ensordecidamente a quienes apenas colgaban sus ropas de fiestas.

Todas las armas dirigieron la mira contra la guarnición donde estaba residenciado Uribe, pero curiosamente esa madrugada no entrenó el ejército "porque tal vez había notado algo extraño en la noche, al observar que había muchos desconocidos en el pueblo", dice el maestro Gamarra.(1)

Pero Uribe y su secretario Potentini huyeron por el techo de la cárcel hacia la casa de Alto, donde estaba acantonado el gobierno, la tropa es-taba atrincherada en el piso, mientras que el capitán Polo, jefe de la guarnición, al oír los primeros disparos abandonó el pelotón y salió des-nudo hacia la playa del río, y el teniente Mónico Castillo hizo frente hasta las horas del mediodía, cuando cesó el fuego y se retiraron los revolucionarios, quienes se llevaban herido a "Montañita", hijo de Mano'- Lan, a quien dejaron oculto en una casa amiga, en Quebrada Negra de Chabasquén, pero el gobierno descubrió su escondite, bajándolo mal herido hacia los calabozos de la casa de Gobierno en Biscucuy, donde murió este muchacho, de apenas 14 años, sin prestarle ningún tipo de auxilio.

Como a las cuatro de la tarde, don Elías Sereno Fernández, Pedro Azuaje, Pedro Sánchez y el maestro Gamarra recogieron los muertos y los depositaron en un caney que servía de iglesia. Entre los muertos se encontraba el cabo Mujica, del Gobierno; Eugenio Oconto, de los revolucionarios, y los civiles Ponciano González, un mudo y Ramón Raga.
— Igualmente tuvimos que salir en busca del capitán Polo — dice el maestro Gamarra — quien se había refugiado en el cambural de don Marcos Olavarrieta, vistiendo únicamente su ropa interior. El señor Olavarrieta le facilitó unos pantalones y una camisa para que se vistiera y, acompañado de un grupo de civiles, lo entregaron al cuartel, desde donde lo despacharon al día siguiente con una comisión, al mando del comandante Blanco, para Humocaro Alto. De no haber sido por Cantalicio, quien se retrasó en la acción de Palo Alzado, las cuentas con Uribe se hubiesen saldado, pero el flanco oeste quedó desguarnecido al momento del asalto, dándole oportunidad a Uribe de escaparse.

CANTALICIO REINOS() CAE PRISIONERO Y ES LLEVADO A GUASINA

El maestro Gamarra siempre fue un testigo excepcional. Esta vez hubo una triste escena allá en su casa, frente a la plaza, en el pueblo de Biscucuy. El viejo guerrillero, Cantalicio Reinoso, enfermo de paludismo y una pierna ulcerada en grave estado, se había dado cita con un abogado, tío de Gamarra, llamado Pedro Delgado Lozano.

En una de esas tantas noches sobresaltadas de su vida, una culebra macaurel le había mordido esa pierna ulcerada y ante la imposibilidad de "algún tratamiento médico, decidió quedarse quieto hasta que el reptil murió cansado de morder. Así salvó la vida y por eso, por los rastrojos del río Zagual, llegó renqueando a la casa de Gamarra, donde "le manifestó al tío Pedro que venía con la intención de entregarse a las autoridades, pues se encontraba muy enfermo y cansado de huir".(2)

Cayó Cantalicio sin disparar un tiro — contaba Guillermo Gamarra Ma-rrero— sin pena ni gloria. La entrega fue triste de este solitario guerrillero que añoraba la vida, la libertad y de paso creía en la justicia, en el derecho a la defensa.

— Se despidió de nosotros despojándose de una bolsa de lona que traía terciada, donde portaba un revólver 44, con 50 tiros, y se lo entregó a Juan Durán, quien salió al frente de mi casa y le dio la orden de arresto.

Fue llevado amarrado, boca abajo, a Guanare, donde lo internaron en la Cárcel Pública y sin fórmula de juicio, sin derecho a defensa, lo mandaron a Guasina, la tristemente célebre isla del sur de Venezuela, que más tarde se consumió la vida de muchos venezolanos, entre los que se destaca el poeta José Vicente Abreu.

Contaba Cantalicio que aquel lugar debía llamarse "El fin del mundo" y que ahí mismo estaban sobre las topias ennegrecidas las mismísimas pailas del infierno.

Si el verano era terrible, más desgraciados eran aquellos interminables días de invierno cuando la isla se inundaba y Cantalicio sobrevivía encaramado en los árboles.

¿Con qué se alimentaba aquel hijo de Dios?

— De nada —respondía él mismo — . A veces bajaba de los árboles y comía verdolaga y pira.

En aquel infierno duró dos largos años hasta el 12 de febrero de 1943, cuando salió en libertad gracias a las gestiones del abogado Alirio Ugarte Pelayo, hijo del general Gabaldón. Este generoso guanareño, quien junto a su coterráneo Miguel Ferrer Viera, le trató para curarle la pierna ulcerada de aquel muerto andante allá en el Castillo de Puerto Cabello.

Después de trasladarlo al Hospital "José Gregório Hernández", de La Pastora (Caracas) fue atendido por varios guanareños pasantes entre los que se recuerda el doctor Gonzalo Martínez Angulo.

LA ALBORADA CON NUEVOS HIMNOS 


Después de la primera huelga campesina surgió un poderoso movimiento sindical liderado por aquellos hombres militantes del Partido Comunista de Venezuela; quienes se distribuyeron en las aldeas y caseríos de las riberas de El Tocuyo, sembradas de esa caña que endulza el espíritu de los amos y amarga la vida de aquellos descendientes de esclavos. Fue una larga jornada de dos décadas, desde 1936, donde los sindicatos campesinos eran verdaderos centros de formación y toma de decisiones colectivas. "Los locheros", llamaban despectivamente los amos a los dirigentes del Partido, por la cuota de doce céntimos y medio que aportaban los obreros para las finanzas de sus organizaciones. Pero vino la dictadura de Pérez Jiménez y con ello la persecución de estos soldados de la causa del proletariado, quienes debieron pasar a la clandestinidad.

De pronto, desandando por la vieja ciudad histórica, flor de piedra del siglo XVI, apareció Cantalicio Reinoso, vivito y coleando, maltratado por los años y la guerra, ahora convertido al comunismo. El máuser y su marusa con el Smith Wesson ya no carga, ni siquiera su buscado apellido, simplemente Antonio Rodríguez le dicen en el asilo de San Antonio, donde se refugian los ancianos desamparados. Pero al poco tiempo los comunistas de El Tocuyo saben que el hombre que está en el asilo no es ningún Antonio Rodríguez sino el mismísimo Cantalicio Reinoso, quien en su pierna derecha guarda cuidadosamente las siete picadas de culebra que lo delatan. Por las tardes Fulvio Rodríguez, Ramulfo Peralta, Arévalo y Rafael Rodríguez lo visitan y le dan noticias del acontecer del país. Antonio Rodríguez, tan subversivo, como siempre, no confiesa su identidad y sólo responde entre dientes — "La lucha es contra los amos de este país que no dejan a nadie trabajar".

A los pocos meses un pequeño grupo de hombres llevan el cuerpo yerto de esta leyenda viviente al cementerio de Los Yabitos, mientras el rojo estallido en el cielo despide la tarde de esta Venezuela injusta, ahora mancillada por una dictadura.



(1) Notas de Fernando Bambey. Titulado "Del pan pobre a Guasina", p. 2 (entrevista al maestro Guillermo Gamarra Marrero. Caracas, 1984).

(2) Conversación sostenida con el maestro Guillermo Gamarra Marrero en 1977. Publicada por el testimoniaste en la segunda quincena del mes de febrero de 1978 con el título de "Del asalto a Biscucuy", en el periódico El Serrano, dirigido por el periodista Ramón Salcedo Arteaga.

PEDRO PABLO LINAREZ:

Nacido en Chabasquén, cursó estudios de Historia en la Facultad de Humanidades en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y Arqueología en el Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Paleontológicas de la Universidad Nacional Esperimental Francisco de Miranda bajo la tutoría académica del doctor J. M. Cruxent.

Ha dedicado buena parte de su tiempo al estudio de las comunidades de descendientes aborígenes y afrovenezolanos. Por estas razones ha convivido entre los pueblos Wayuu, Kariña, Yukpa, Añu, Piaroa y Mapoyo y entre los grupos afrovenezolanos de Barlovento, Zulia, Falcón, Lara, Yaracuy y Aragua.

Actualmente dirige el Centro de Investigaciones Etnohistóricas, en el Estado Portuguesa, desde el cual organiza la exposición museográfica sobre la cultura aborigen regional del Museo de los Llanos.

Algo más, cronista oficial de su pueblo natal.


Referencia 

Gobernación del Estado Portuguesa. 1994. Concurso literario Portuguesa y su gente Dr Rafael Roberto Gavidia. Coleccion testimonios N° 4. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Guanare. pp 9-19

Teresita Heredia de Pedro Quintero García

Teresita Heredia



                                                                  Pedro Quintero García

Encabezamos este capítulo con una heroína portugueseña, olvidada por las generaciones actuales; una hermosa dama de limpia prosapia que por su conducta indomable sufrió los vejámenes más infamantes por su férrea adhesión a la causa patriota. Teresita nació en Ospino en 1797 con vínculos familiares muy estrechos en Guanare, donde recibió sus primeras enseñanzas, emparentada con el coronel Fermín de Heredia, temido jefe español caído en la batalla de Araure en 1813.
Verguenza publica para tres mujeres en España
Fuente: blogdelapostata.blogspot.com/2019/02/mujeres-emplumadas-espanolas

Según el doctor Cipriano Heredia Angulo, tal vez su pariente lejano, de su Historia General de Portuguesa, hemos tomado informaciones sobre el proceso penal seguido a la altiva muchacha, el cual contiene muchos detalles interesantes de conocer.
En resumidas cuentas, las autoridades de Ospino en 1816 la acusaron de rebeldía contra el Rey y luego de muchas instancias fue expulsada del territorio con la amenaza de ser condenada a muerte si intentaba regresar.

Con anterioridad había contraído matrimonio con un hacendado isleño, enlace que sólo permaneció por un año, al fallecer el marido a causa de un ataque palúdico.

Ya viuda y sin hijos se dirigió a La Guaira al lado de una tía, para proseguir en su empeño de trabajar en todo aquello que favoreciera al ejército republicano, como correo clandestino o mensajera de informaciones secretas.

En una ocasión fue sorprendida en Valencia con una correspondencia para el general Urdaneta y reducida a prisión por órdenes del gobernador de Valencia, capitán Luis Dato, recibe en los calabozos el tratamiento más infamante, latigazos, régimen de pan y agua y de cuando en cuando la hacían declarar ante un juez parcializado. Un día la hicieron desfilar por las calles, completamente desnuda y bañada en miel y cubierta con plumas como castigo ejemplar para los reos de Estado.

Después de largos meses, al fin fue libertada y embarcada en un velero rumbo a los Estados Unidos, donde murió en 1837, ignorándose el sitio donde reposan sus restos.

Teresita, la hermosa muchacha trazó una trayectoria gloriosa, un martirio sin nombre, que debe recibir del Ayuntamiento de Ospino una forma permanente de honrar su memoria.

¡Así lo esperamos!


Referencia


Quintero García, Pedro 1991. Guanaguanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Ediciones del Congreso de la República. pp. 240-242.


lunes, 15 de abril de 2019

Particularidades dignas de ser conocidas de la ciudad de Guanare

EPILOGO  Particularidades dignas de ser conocidas: 

1) La histórica Mesa de Cavacas debe su nombre a Juan Fernández Cavacas, fundador de una encomienda en 1560.

2) Según don Lisandro Alvarado, Guanaguanare es una voz indígena que significa lugar de gaviotas. Así se llamó la Villa del Espíritu Santo hasta 1720 cuando se suprimieron las primeras sílabas.

Lisandro Alvarado
3) La primera misa fue oficiada por el Pbro. Francisco Rodríguez, firmando el Acta de la fundación de la ciudad, más tarde nombrado como el primer cura doctrinero de la nueva parroquia. 
El Pbro. Francisco Rodríguez era parte de la comitiva


4) Las campanas del templo servían para tocar las horas, especialmente nos referimos al toque de oración o de ánimas que servían para el recogimiento espiritual. A las nueve de la noche doblaban a muerto en memoria de los difuntos. Anunciaban con "el arrebato" las emergencias y regularmente servían para llamar a misa.

Iglesia 1920
5) Según algunos historiadores la Reliquia de la Coromoto se "fugó" misteriosamente de la iglesia de Guanare en varias ocasiones para ser encontrada en el templo de Tucupido.

6) En la visita del Obispo Martí encontró los trabajos del buco o acequia muy adelantados donde trabajaban más de 500 esclavos.

7) El traslado de la Divina Reliquia de nuestra patrona se efectuó el 2 de febrero de 1653 en medio de una pomposa procesión.

8) Los primeros pueblos originarios de Guanare fueron Gayones, Caquetíos, Cuibas y Guayqueríes, que al recibir malos tratos incendiaron las primeras instalaciones y después huyeron a las montañas.

9) La familia Unda García constaba de siete 
varones, todos con grados universitarios, dos sacerdotes, un médico, dos abogados, un ingeniero y un filósofo. 

10) El primer camello conocido en Guanare fue en el carnaval de 1890 cuando una humorada en don Fernando Delgado desfiló montado, y disfrazado de beduino.

11) Un verdadero tesoro en monedas de oro fue encontrado sorpresivamente por el señor Eleazar Pelayo, al derribar una pared de su casa de habitación en proceso de reformas. Como era usado en estos tiempos, mitad del siglo XIX, nunca se supo la cantidad aunque se supone fue cuantiosa, dadas las apariencias demostradas.

12) El paso de la Campaña Admirable, no fue todo color de rosa, un grupo de matronas realistas, protestaron contra el fusilamiento de personeros del Estanco del Tabaco, vinculados estrechamente a la sociedad y pusieron en manos del héroe un documento donde lo calificaban de cruel e inhumano. Con extremada gentileza Bolívar les recordó la vigencia de la Guerra a Muerte establecida como respuesta a las monstruosas masacres de patriotas cometidas por los enemigos de la República.

13) La primera escuela de primeras letras se le debe al Sacristán Mayor don Domingo López, establecida en 1678.

14) La imprenta llegó a Guanare en 1825 adquirida por el padre Unda y seguidamente publicó el semanario "La Aurora de Apure".

15) El Dr. Raimundo Andueza, padre del Presidente, tuvo el honor de redactar la Constitución del año 30 aprobada por la Constituyente de Valencia.

16) En el Colegio San Luis Gonzaga existió una escuela de música regentada por el Pbro. Dr. Liborio Colmenares, cuyos egresados integraron la primera Banda del Estado.

17) El viejo caudillo don Ovidio Abreu, gobernó la región durante el guzmancismo sin dejar la menor obra de progreso, sus áulicos lo presentaron como candidato a la Presidencia de la República para el período 1888-90 para ser derrotado por Rojas Paúl; insistió en su misma aspiración en el período siguiente y cae derrotado ante el guanareño Andueza Palacio.

18) La Banda del Estado fue decretada durante el gobierno de 1883, integrada por 24 ejecutantes bajo la batuta del maestro yaracuyano Abdón Ramírez.

19) El Colegio de Niñas —pionero de occidente— fue creado
 en 1891 por disposición del Presidente Andueza Palacio. Para directora fue designada la señorita Isabel Ruiz y como cercana colabora-dora se designó como subdirectora a la señorita Felicia Escobar. Su labor a través de los años fue imponderable en la cultura de la mujer guanareña. 
Colegio de Niñas de Guanare fundado en 1891
Fuente: Museo de la Ciudad de Guanare.


20) Guanare ha sido despojada de su capital en cuatro ocasiones, a Ospino en 1881; a Araure en 1900, a San Carlos, 1904 y a Acarigua, 1927. En todas estas ocasiones ha regresado a su sede tradicional y espero su permanencia indefinida, respaldada por la voluntad de sus derechos tradicionales.


Referencia

Quintero García, Pedro 1991. Guanaguanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Ediciones del Congreso de la República. pp 
481-483.

Centro de Investigaciones Históricas de los Llanos

Centro de Investigaciones Históricas de los Llanos






LA TRASCENDENCIA DEL PROYECTO 


Por José Santos Urriola 

Las cronologías venezolanas —sobre todo en lo atinente al período de la Tercera República— suelen exhibir una abundosa, aunque no siempre afortunada, información política. Con menos prolijidad, en cambio, manejan cuando se refiere a los hechos sociales. Con mucha parquedad, las cuestiones de la economía. A casi nada se reducen, por último, los asuntos de la vida cultural. Y sin embargo, será en eso, lo último, precisamente, cuando por su cuenta y riesgo lo bus-que, donde el lector, preocupado por la suerte del país, encuentre materia de consuelo, entre las malas venturas, desaciertos, confusiones, corruptelas, megalomanías, crueldades, desfachateces y simples picardías que jalonan, con abusiva frecuencia, la historia nacional. 

Pero, dichosamente, para nuestra salvación en el reino de este mundo, no faltará quien abra una escuela, quien adelante una campaña de salubridad, quien inaugure una sala de lectura, quien publique —a expensas de su exigua bolsa— un tomito de versos, quien recoja las recetas de la venerable cocina criolla, quien clasifique unas plantas, hasta allí mudas para el lenguaje de las ciencias; quien fije en letras algún mito ancestral, quien explique la estructura de la melodía que secularmente ha cantado nuestra gente; quien dibuje un pájaro en proceso de extinción, quien describa unas aguas termales, quien registre las particularidades del español de Venezuela, quien emprenda una exploración remontando las soledades del río... 

Allí, justamente, hallaremos las razones que vertebran nuestra condición de pueblo, a través de los siglos, más allá de los cambios que impone el solo acto de vivir; y, quizás, por ahí mismo, descubramos, no sin orgullo, aun bajo el esclarecedor conocimiento de las propias limitaciones, nuestra pertenencia a la nación de que formamos parte. Así, dentro de ella, sin pueriles pujos de singularidad, la percepción de cierta especifidad de lo guanareño, desde hace cuatrocientos años, ahora. Lo cual no puede quedarse en meras apreciaciones. Pues requiere de la explicación más fehaciente que la pura intuición. Algo que pudiera abrirse paso a través de los estudios de las ciencias sociales, con rigor metódico, con la inagotable capacidad de asombro que define la sabiduría en todas las épocas y con la generosidad que informa las empresas de honradez intelectural, en cualquier disciplina del saber humano. 
Hacia ello, de algún modo, apuntó, y apunta, una vieja aspiración de Guanare. De tal forma, la reiterada vocación por la indagación histórica, entre nosotros, el amor por las tradiciones orales y la te-nacidad en mantener viva la conciencia de comunidad. Eso en que se hermanan con edificante —por democrática— soltura, la puntualidad de las investigaciones doctas, la memoria fluida, o reticente, del anciano —cargada, siempre, de afectividad— y la inefable gracia de las imaginerías populares. Lo que procura cobrar organicidad en la década anterior. Cuando, al calor del bicentenario de Bolívar, se da su nombre a la biblioteca fundada por el Vicerrectorado de Producción Agrícola de la Universidad de los Llanos Occidentales. Esto, sobre un fondo bibliográfico de excepcional valía. La espléndida donación que, a la institución universitaria, hicieron la viuda y los hijos del doctor Carlos Emilio Muñoz Oraa, uno de los guanareños mejor nacidos en las cuatro centurias de existencia de la ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare. A la colección de libros de Muñoz Oraa, se agregaron otros donativos de Luis J. Medina, Pedro José Muñoz, Pedro José Urriola Muñoz y hasta una modesta contribución de quien esto escribe. Con todo, faltaba dar un impulso vital que transformara la amplitud de las virtualidades en realizaciones eficientes. Cubrir el trecho que, según la sapiencia atávica, media entre el dicho y el hecho. O sea, entre muchas cosas, en nuestro caso —para expresarlo con simplismo gráfico—: poner la bibliografía al servicio de los investigadores que orientaran la multiplicación de sus talentos hacia una luminosa comprensión del acontecer regional. Lo cual se vuelve factible en el momento en que José Agustín Catalá, de fecundo regreso a su pueblo, dona a la Universidad el terreno donde se edificará el Centro de Investigaciones Históricas de los Llanos Occidentales. Allí, a un costado del antiguo Convento de San Francisco, hoy claustro universitario, se alzará, confiamos, más temprano que tarde, la construcción proyectada por el doctor Francisco Peyró, por encargo del mismo Catalá. Así, gracias a la magnanimidad del donante y la puntual maestría del arquitecto, se armonizarán, hombro con hombro, en la antes felizmente llamada Calle del Obispo Unda, el entrañable rasgo de lo colonial y la belleza funcional de lo moderno. 

Cuando esto ocurra, Guanare deberá reconocer la favorable acogida que en la Universidad de los Llanos Occidentales tuvo la proposición de José Agustín Catalá. Ahí, el pedazo de corazón que, en esa obra de tanta envergadura espiritual, pusieron el vicerrector Julio Gélvez y el jefe del Programa de Cultura, Jesús Torrealba Villamizar. Dos nombres a los que, sin duda, habrán de sumarse otros muchos. Porque —lo he repetido en múltiples oportunidades— el guanarerio es terco para el bien. Conoce perfectamente la privilegiada situación de nuestra ciudad como cruce de caminos en la región de los Llanos Occidentales, con su implicación de ventajas e ineludibles compromisos que, desde diversas perspectivas, abarcan una compleja trama de posibilidades creadoras, desde lo económico hasta lo cultural. Sabe que el Centro de Investigaciones Históricas se constituirá en una fértil agencia de servicio a la colectividad. En lugar de encuentro para la reflexión y el diálogo. Pues allí se intentará esclarecer, de manera ejemplar, tal vez como fuente de acción, lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, en el más noble concepto de lo que debemos ser. 
Caracas, mayo de 1992 


José Santos Urriola 


PRESENTACION 

Los Llanos Occidentales tienen un pasado rico en sucesos de importancia regional y nacional y disponen de recursos físicos naturales que, racionalmente utilizados, garantizan un desarrollo aceptable de su población.

Para conocer y analizar los procesos históricos de la zona, lo que a su vez será de gran importancia para prever gestiones sobre el desarrollo -y por iniciativa del editor guanareño José Agustín Catalá, donante del terreno para la edificación de la sede- el Vicerrectorado de Producción Agrícola de la Universidad .Ezequiel Zamora, conjuntamente con un grupo de personalidades que le han dado apoyo a la idea, decidió créar un Centro de Investigaciones Históricas para ayudar la investigación en esta disciplina, mediante el soporte de una infraestructura anexa a la sede del Vicerrectorado de la UNELLEZ, localizado en la ciudad de Guanare, Capital del Estado Portuguesa.

El objetivo es ayudar a los investigadores y estudiantes de esta disciplina; sistematizar y hacer disponible la información existente; establecer los acuerdos con la Academia Nacional de la Historia, con los Centros regionales en el país; así como con los centros o instituciones que se crea conveniente de los países americanos y de Europa.

La sede física de la institución, estará ubicada en el cuadrilátero histórico de la ciudad, donde funcionan organismos promotores y difusores de la acción cultural, tales como el Museo Histórico, Ateneo, Centro de Cultura, la UNELLEZ, escuelas de teatro, orquesta juvenil y centros educativos que mancomunadamente vienen desarrollando una tarea muy única de la región, en el campo de las letras, bellas artes y en la conservación del patrimonio histórico de la capital portugueseña.

El edificio sede del Centro ocupará 620 m2, constará de cuatro áreas adecuadas para el desarrollo de actividades que se interrelacionan para el cumplimiento dé los objetivos específicos.

La juventud y los profesionales de la docencia tendrán en el Centro de Investigaciones Históricas de los Llanos Occidentales, un receptáculo de conocimientos que les permitirá plantearse los problemas históricos, geográficos y filosóficos, propios, de una comunidad poseedora de tanta sensibilidad como Guanare. Además esta iniciativa podría abrir caminos para que la UNELLEZ empiece la actividad de extensión y postgrado en el área de historia.

La creación de este Centro se inscribe como uno de los homenajes de mayor mérito rendidos a la ciudad de Guanare en el peldaño de 400 años.

Guanare, noviembre 1, 1991

SÍNTESIS DE LA MEMORIA DESCRIPTIVA 

Urbanismo 
La acertada localización del terreno, aún siendo de dimensiones limitadas, ha contribuido en la amplitud del proyecto. Se ubica al lado de las edificaciones históricas donde tiene su asiento el Vicerrectorado de la UNELLEZ (Antiguo Convento de San Francisco) y Casacoima, sede actual del Museo Histórico de Guanare, lo que viene a fortalecer la calidad del sector urbano de la Capital de Portuguesa. 


Arquitectura 

El Centro de Investigaciones Históricas quedará inmerso en un volumen arquitectónico de líneas suaves y proporciones bien equilibradas por sus contrastes de planos sólidos y vacíos. La continuidad y transparencia de sus ambientes expone lo funcional y agradable de sus espacios y circulaciones. El concepto ambiental ha sido considerado como parte esencial del diseño. La ventilación por aire cruzado hace más confortables cualesquiera de sus partes. 
Los materiales están dentro de las líneas convencionales, con la aplicación de sobriedad que exige el tema arquitectónico y social, concluyendo con una total armonía. 

La Programación 

La elaboración de una programación para los requerimientos de áreas necesarias, con lineamientos o directrices que se ajusten o los objetivos del proyecto —Centro de Investigaciones Históricas— dan la respuesta al propósito de tipo social, histórico, cultural, económico, político y docente que está exigiendo el crecimiento y desarrollo de la región, y la ciudad de Guanare en particular. 
El conjunto de actividades incluidas, pretenden alcanzar un orden conceptual para facilitar la convivencia, y que sea más perdurable en la localidad que las meras percepciones pasajeras. 
a. ACTIVIDADES de TIPO SOCIAL y de RECEPCIÓN e INFORMACIÓN, AMPLIAS ÁREAS de circulaciones y reuniones, —exposiciones — información — turismo, etc. 
b. ACTIVIDADES ESPECIFICAS. Biblioteca — Hemeroteca — música — efectos audiovisuales — venta de publicaciones. 
c. ÁREAS DE TRABAJO — consulta — investigación —Dirección, Administración y Gerencia. 
d. Áreas para la exhibición y venta de libros y revistas (información y extensión). 
e. Áreas de servicios básicos y de sanitarios. 
f. Áreas de esparcimiento — Terraza Azotea (participación cívica). 
g. Accesos — comunicaciones verticales y escapes. 
h. Áreas exteriores. 

Concluyendo con los criterios de una metodología para el . diseño y selección de 'materiales adecuados y las instalaciones técnicas estrictamente necesarios para garantizar un buen funcionamiento ambiental. 

Descripción de la edificación 

El terreno —la calle 17— tiene una ligera pendiente. Hay un desnivel de 1,60 apróx. Esta situación de la topografía se aprovecha en el diseño, produciéndose 3 plantas que se articulan a medios niveles, facilitando el acceso —comunicaciones verticales— de una planta a la otra. 
PLANTA BAJA — acceso principal desde la calle, se entra a través de un pórtico al amplio vestíbulo donde se ubican la recepción el área de publicaciones, la oficina del Cronista de la Ciudad, un salón para usos múltiples con capacidad aproximada para 120 personas. Servicios sanitarios para ambos sexos y salida de escape. A medio nivel se llega al salón de biblioteca y a la hemeroteca. 
PLANTA ALTA — también articulada en medios niveles; contiene las áreas de música, audiovisuales, amplia área de exposiciones y 2 aulas con oficinas—cubículos para los historiadores. e investigadores. En esta planta se localiza el ambiente de dirección — gerencia con su correspondiente secretaría, recepción y unidades de sanitarios. 
PLANTA ALTA — parcialmente cubierta para actividades de esparcimiento, cafetín con sus servicios complementarios. 
PLANTA SEMISOTANO — se ha distribuido organizan-do los servicios y áreas de apoyo — área de artesanía, oficina de turismo, asociaciones culturales y área para taller de imprenta, servicios técnicos y sanitarios. 

Estructura 
La estructura de soporte — antisísmica — está formada por una trama modular romboidal, 6 x 6, (módulos de 36 m2). 
La combinación de medios niveles y medios tramos de escalera adoptados a la topografía del terreno y a las características del lugar responden al concepto estático de la edificación diseñada, con las condiciones de seguridad requeridas. 
Los materiales: el concreto armado, combinados con forjados y la alfarería tradicional concluyen con la finalidad de la edificación. 

ASPECTOS PSICOLOGICOS Arg. Francisco Pcyró N. 

Hoy con la invasión de un despiadado y abusivo materialismo, aspecto normal de la vida contemporánea, se está anulando la ESPIRITUALIDAD, capaz de aportar NOBLES IDEAS con digna severidad. Observando lo que se puede considerar como VISIÓN original a través del cúmulo de IDEAS y CONCEPTOS, es que debemos plantearnos la importancia de los EFECTOS PSICOLÓGICOS en la ARQUITECTURA que producen nuestras generaciones. Quizás una explicación rápida —o una SÍNTESIS— de tan necesaria consideración, la debemos hallar con el apoyo de algunos ejemplos: existen todavía bastantes muestras del MUNDO ANTIGUO y PRIMITIVO, que nos ayudan para obtener la capacidad de PREGUNTAS y RESPUESTAS. INMERSOS en el ambiente de una catedral ROMÁNICA o GÓTICA o del BARROCO, o frente a las ruinas de los
DOLMENES, MENHIRES, PINTURAS RUPESTRES, PIRA-MIDES, MURALLAS... vestigios en la variedad del HABITAT HUMANO, maravillas del pasado..., todas construcciones trascendentes en el ESPACIO y en el TIEMPO... he ahí las RESPUESTAS. Contenían la suficiente dosis de SENSIBILIDAD y de AMOR por la IDEA y el TRABAJO que se estaba realizando (aún siendo un período de historia esclavizante). Se conocían bien las proporciones, la línea, la forma, el espacio, lo útil, el equilibrio, las ESCALAS, los SÍMBOLOS, la limitación y posibilidades de los materiales, el COLOR, su TEXTURA, la SONORIDAD, la LUMINOSIDAD, la VENTILACIÓN... no siendo únicamente la MONUMENTALIDAD de la obra la esencia de una noble y singular ARQUITECTURA, para culminar en una elaborada ARMONÍA y BELLEZA, capaz de transmitir, orientar y culturizar al hombre y ofrecerle el camino de los VALORES de su época y así ayudado a encontrar el ENCANTO de su EXISTENCIA —la justicia, la templanza, LA VERDAD.
La planificación es una ciencia: ...más: es un humanismo, un conjunto de todas las ciencias del hombre y para el hombre. La organización de la vida colectiva, para el logro de la felicidad individual es la meta que se traza el planificador. La planificación es de todos los tiempos y de todos los hombres.

El estudio de planificación
Todo el sistema de estudios requiere una organización precisa y compleja que permita lograr una planificación científica. Participarán en el proceso del estudio, además de un grupo escogido de expertos profesionales, todas las fuerzas vivas.

CENTRO DE INVESTIGACIONES HISTORICAS DE LOS LLANOS OCCIDENTALES UNIVERSIDAD DE LOS LLANOS "EZEQUIEL ZAMORA" - GUANARE - VENEZUELA 

Promoción: José Agustín Catalá 
Proyectista: Arce. Francisco Peyró N. 
Ingenieros: Sótero Parra, Víctor Francisco y Julio Gélvez Dibujante: Roberto Escalona 

Comité operativo de desarrollo 
Dr. Luis Herrera Campíns 
Sr. José Agustín Catalá 
Ing° Julio Gélvez Ramos
 Dr. Carlos Gómez Urquiola 
Sr. Jesús Torrealba 

A los efectos administrativos el Ing° Julio Gélvez Ramos, Vicerrector de la Universidad Ezequiel Zamora, ejercerá funciones en calidad de Presidente del Comité; el Sr. Jesús Torrealba actuará como Tesorero y el Dr. Alfaro Brito como Asesor Jurídico. 

Proyecto cuatricentenario a desarrollarse sobre terreno donado por el editor José Agustín Catalá a la Universidad Ezequiel Zamora, ubicado en la Calle 17 de la ciudad de Guanare, justamente en el frente lateral del Vicerrectorado de la UNELLEZ 












                                    

REFERENCIAS


UNELLEZ. 1991. Centro de Investigaciones Históricas de los Llanos. Folleto 

Santos Urriola, J. 1993. Proyecto Centro de Investigaciones Históricas de los Llanos: Uno de loa homenajes de mayor merito rendidos a Guanare en su cuatricenternario. In Catalá, A. 1993. Anales del cuatricentenario de Guanare. pp 105-106.

sábado, 13 de abril de 2019

CASA DE LOS PINO POU

                           CASA DE LOS PINO POU 

Casa de la Familia Pino Pou
Casona situada en la calle Abreu, hoy carrera 3, cruce con calle canales hoy 15. Aquí nace el eminente médico Rafael Pino Pou, familia muy pobre, pero esto no es obstáculo para que el joven se traslade al centro a continuar sus estudios. Viajando en carretas tiradas por mulas, llega a Valencia y de aquí continúa en oportunidades a Caracas, resuelto a cursar estudios médicos, para sostenerse desempeña varios oficios entre otros; de mesonero en un expendio de comida. Comienza la carrera en 1900 y a pesar de las dificultades económicas del tiempo que le resta el trabajo lleva a feliz término su meta trazada y en 1906 recibe su título de médico cirujano y al encontrar la oportunidad se va a Francia a perfeccionar sus conocimientos y allí recibe el título de médico colonial. Estudia Parasitología con la eminencia para la época en esta materia el doctor Blanchard, para regresar a Venezuela, el sabio francés le hace una carta donde le elogia su talento y su dedicación. Se dedica a la investigación. Resulta un excelente clínico. Realizó interesantes trabajos en el campo de la Bacteriología, sobre fiebre recurrente, y sobre Chagas. Fue individuo de número de la Academia de Medicina, murió el 10 de octubre de 1936. 


Posteriormente, esta casa es adquirida por el poeta Manuel V. Martínez García, quien vino a Guanare, se radicó aquí, fue director de varios periódicos, profesor del colegio y se casó con la honorable señorita Silvina Angulo Ariza y procrearon seis hijos, cinco varones y una hembra, y aún conservan y mantienen en estado aceptable la vieja casona. *

* La vivienda no existe, desapareció bajo la desidia de sus dueños y las autoridades y la indolencia e ignorancia del pueblo en general. Solo un terreno vacío y la pared de ladrillos de la antigua cárcel es lo que queda de la casona
                                                                 Alfredo Gomez Alvarez

La casa estaba ubicada al frente de donde estaba la primera casa construida en  Guanare, en lo que hoy es el Colegio Sagrado Corazón de Jesús o Colegio Las Monjas.. Aca puede ver el lugar donde estaba la casa. 


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. p. 73

Las Imágenes Luminosas y Creadoras en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba



Las imágenes Luminosas y Creadoras en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba 
Conferencia dictada por el Dr. 
RAFAEL R. GAVIDIA 
A los alumnos del Liceo "PEDRO GUAL" 
en la Ciudad de Valencia, 


RECOMENDACIÓN


Por particular afecto y conocedor de las inquietudes espirituales que animan a Rafael Gavidia, estuve presente en el mes de febrero de 1.971; en la Casa de la Cultura de Barinas, para escuchar una charla con la cual se daba comienzo al Gran Homenaje que el pueblo y Gobierno de Barinas le rendirían al Poeta Alberto Arvelo Torrealba; durante el mes de mayo de ese año, mes de clara cruz en la frente, mes cuando surgió el grito de alto timbre de honor y la vieja provincia se sumaba a la causa de la Independencia. Pero el gran Homenaje no se llegó a realizar, el 28 de marzo el poeta se nos marchó a la profunda sabana de la eternidad. Ahora queda la tarea de divulgar su obra, como hacerlo, he aquí esta voz, de pueblo en pueblo y hasta ahora 54 veces ha intervenido refiriéndose al mismo tema, demostrando con cariño que no sólo a través del análisis de la semántica de las palabras se le debe rendir homenaje a nuestro más alto poeta nativista, se le hace también con la prédica sana del recuerdo, de aquello que un día se rumoró, pués así lo manifestaba Don Luis Fadul, poeta de fina inspiración, que a él lo preocupaba el hecho de que el Dr. Arvelo después de haber estado tres días en la casa de Víctor León Guevara en Ciudad de Nutrias, antes de marcharse le dejaba por regalo tres kilos de queso criollo, envueltos en hojas de bijao; y esto parena algo así como una descortesía, pero no lo fué, debe recordar el poeta Fadul, en Libertad de Barinas, que en una zona productora de queso criollo; muchas veces cuando se le invitó a desayunar, le servían al Dr. Arvelo queso kraf del Canadá. Por eso, que gran lección de nacionalismo nos dejó al entregarle al amigo tres kilos de queso criollo envuelto en las hojas de esa mata que bordea las lagunas llaneras. Es por ello que en las charlas de Rafael Gavidia, palpitan los sentimientos más profundos de un hombre como lo fué el Dr. Alberto Arvelo Torrealba; quien a través de toda su producción literaria supo distinguir en sus libros, que no hay más que dos pinturas.


`El Chaparro en la candela y el pimpollo en la garúa". 

M. Garrido Pérez

Los ríos luminosos
Palabras para una Conferencia dictada por el Dr. Rafael R. Gavidia

Prof. José Joaquín Burgos

I
El Dr Rafael R. Gavidia en el momento de dictar la conferencia
Valencia mayo de 1972
Rafael Gavidia y yo remontamos un día el río de las Coplas. Niños todavía (por fortuna siempre lo seremos un poco) mirábamos desde la endeble canoa todas las cosas maravillosas que pasaban vertiginosamente por nuestros ojos asombrados: la turbulencia, la vorágine, el remolino bramador; y arriba, "la resaca azulita" del cielo sobre el gris de las aguas embravecidas; la noche que caía luego y guiñaba luces en la lejanía; el silbo de guaruras en la madrugada; el toro del alba hundiéndose hasta la cornamenta en el áureo amanecer; y ya en el filo del día el grillo de las ánimas reventando, entre los primeros pájaros, los sueñitos de café colado... y largas sabanas por donde al atardecer pasarían, siempre ante nuestro asombro, primero Arturo Coya y después Santos Luzardo, transidos ambos de sed; y hacia la noche, bajo inesperada y violenta tempestad que zumbaba rayos a la palmasola, Florentino, que llegaba a jugar la parada final de su garganta en desafío con el capitán de las tinieblas... Y de pronto, en una vuelta de río, como estatua de sombra en la barranca, el Canoero del Caipe con su voz quejumbrosa llamando a Maruja ante la burla del eco... 
¡Y todo ese tramontar sin salir de las cuatro paredes de Guanare! 
II 
Después vinieron días de distancia. Bajo la férula de un tiempo pisoteado por botas infamantes. Entonces Rafael Gavidia se fue a mirar las cinco águilas blancas, a trepar los páramos del tiempo; mientras yo, con mi orfandad al hombro y un amor imposible entre los ojos, inventaba alcaravanes en las solitarias noches caraqueñas. 

Hubo después un día para retornar. El reencuentro con el fraterno amigo -con él y otros- sirvió para evocar aquel viaje, aquel viaje que definitivamente nos amparó a la común raíz de la tierra que nos vió nacer y que un día nos servirá de surco. 

III 
Pero, olvidaba decirlo, hubo un segundo viaje. Esta vez, los ojos antes llenos de asombro recorrían el paisaje con serena mirada... pero será mejor relatarlo: 

En el Liceo "Pedro Gual" -alma secular de Valencia- creamos un centro de literatura. "Iniciémoslo, dijo algún alumno poeta, con una invitación a un hombre de sensibilidad", "¿Quién?". "Alguien que haya viajado, que conozca nuestra tierra, la raíz de nuestros poetas, la esencia de lo venezolano puro". "Conozco a alguien, dije yo, que ha viajado por el corazón del verano, que ha remontado los ríos lumninosos de la copla...". 

Hubo silencio, y de manera unánime quedó establecido que fuese Rafael Gavidia quien diera el primer "palancazo" en el flamante Centro. 

Y cuando llegó el poeta lo recibimos con alegría: con él venía el llano, el horizonte infinito y los mil ríos de la sabana: pero Gavidia se trajo su canoa, su palanca y su remo. Abordamos -todavía con un leve matiz de miedo infantil- y emprendimos, nuevamente remontando, el viaje. Como en andanza memorable, las chicharras atolondraban el atardecer. Patrón de abordo, el poeta Gavidia. Tomás Montilla Araujo estremeciendo su cuatro de hidalgas cuerdas. Y la sombra -sombra luminosa, olorosa a mastranto y a espinito- de Alberto Arvelo Torrealba presidiendo los rumbos. Nuevamente fueron los vuelos de garzas en los lejanos cielos, la soga del horizonte cayendo sobre el mundo, el ulular de la brisa entre los árboles ribereños, el bramido del trono en la distancia. Pero esta vez los ojos veían más allá del asombro: he allí la savia que sube por el tronco del romance; mira la flor de esta copla como estalla. La sombra de Arvelo Torrealba sonreía en su mutismo. Y así llegó la noche, y el silencio se durmió en los remansos luminosos del viaje. 

Este viaje que ahora Gavidia nos entrega de nuevo en el emocionado rumbo de su prosa. 

José Joaquín Burgos 

Las Imágenes Luminosas y Creadoras en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba 

Conferencia dictada por el Dr. 
RAFAEL R. GAVIDIA 
A los alumnos del Liceo "PEDRO GUAL" 
en la Ciudad de Valencia, 

Versión Magnetofónica

Valencia, Mayo 1972

Profesores y alumnos del Liceo "Pedro Gual": 

ALBERTO ARVELO TORREALBA conoce
también como el popular coplero de nuestros
llanos, la pasión de su tierra maravillosa
Cuando el fraterno amigo el poeta José Joaquín Burgos  me invitó para que viniese a éste recinto, a compartir con ustedes la alegría y la responsabilidad de inaugurar el Centro Cultural que han constituido; hablándoles del desaparecido poeta ALBERTO ARVELO TORREALBA, pensé en su palabra baquiana, en aquella frase dicha. por él cuando dictó en la Universidad de Roma, una Conferencia acerca de la "América frente a la Europa ", antes de comenzar se refirió a una frase del Filósofo Inglés Bertrand Rusell; quién aseguraba que: "Todo hombre, cualquier hombre común, puede contribuir hoy a mejorar el mundo". Por esta razón, al amparo de esas palabras guiadoras y con la indulgencia de ustedes, vengo ha hablarles de ese hombre que en el transcurso de su vida supo dejarnos una poesía que es "Chorro dé la luz para el ensueño y la esperanza"; de un poeta profundo, arraigado a todas las vivencias de nuestro llano, de un hombre- que, nó anarquizó las palabras, por ellos supo decir que entendía por imagen: "Toda representación viva y eficaz, por medio del lenguaje, de un objeto, de un acaecer sensorial en el campo de cualquiera de los sentidos, o de una vivencia anímica, bien en forma directa, bien acudiendo a signos supletorios de la dicción propia, con base a la semejanza, la dependencia o la contigüidad. 

Lo dicho nos lleva a contemplar dos grandes categorías de imágenes literaria: Las de presentación, en que se va del referente a sus signos o viceversa, en humilde faena de pensamiento elemental sin decoración expresiva, y las de representación en que hay una base o antena imaginativa intermediaria, donde el espíritu hace escala para llegar a lo sugerido". 

Mí primer encuentro con el poeta Arvelo Torrealba, data de mí niñez, una tarde el Maestro de nuestra Escuela Primaria "Luis Ugueto" en Libertad de Barinas, nos llevó a todos los alumnos para que esperáramos la llegada del cantor, quien para ese entonce ejercía funciones políticas, desempeñándose como Presidente del Estado Barinas. Todos deseábamos ver cuanto antes el aparecimiento de la lancha Mucuritas, cabriolando por el Masparro; pués venía río arriba, como quien viene de Nutrias. Pensábamos ver a un hombre recio y mustio; pero nuestra apreciación andaba errada por el contrario, vimos la presencia de un señor de hablar pausado, acariciador de las palabras, cuidadoso del buen decir, quien nos fué saludado en medio de músicas de cuatro y bandolas y el estampido de los cohetes, ponían de manifiesto unidas al aplauso la forma de como nuestros humildes pueblos, cargados de angustia, soñadores de esperanzas, saben recibir a sus mandatarios. Después del protocolar saludo del Maestro, en breve improvisación el poeta Arvelo Torrealba se refirió a los ríos, al desmonte de ellos, a sus correrías de muchachos por el Santo Domingo, a su pasión por la navegación. Después bajo la sombra del samán del caño Masparrito (Muy conocido y querido por mí conterráneo la distinguida Profesora Trina Adames de Enciso, aquí presente) recitó sus versos, en forma pausada como dando una lección, pués el poeta Arvelo era un Profesor, con mística, con grandeza, puso énfasis en decirnos; Por aquí pasó compadre hacía aquellos montes lejos. Se refería al Padre de la Patria, sembrador de libertad y a quien él le rendía tributo en cada cosa de la sabana... después el Canoero del Caipe, con sus lágrimas, tributarias del río, esparcirían unidas al viento el murmullo quejumbroso casi mofador de la angustia de aquel Canoero que en mala hora perdía- a su mujer, y en su atribulada pesadumbre sólo escuchaba en la taciturnidad del río el revotar de la palabra, Maruja, uja,... "Al canoero del Caipe que era un catire apureño, le quitó el amor de golpe, quien lo quiso tanto tiempo".

Recorrimos depués las calles del pueblo nuestro, entonábamos a coro al compás dé la emoción

"Arbolito de hojas finas 
nido de puras congojas, 
como yá no tienes ni hojas 
te besa el sol las espinas".

Era su arbolito sabanero, en donde la pena ruda del cuatro desgajó lamentos.  


Desde el primer encuentro, nació mi creciente admiración por e1 poeta, ya con el tiempo fui acercándome a sus libros y a su persona, amparado por la amistad que siempre le profesó a mí padre; por eso supe de sus inquietas andancias por nuestro llano, en pos de seguir la ruta que Francisco Lazo Martí recorriera en el afán por alcanzar su plenitud como hombre, como médico y como artista; trocha que Alberto Arvelo Torrealba siguió, acompañado de su fantástica inspiración, humilde, noble, pulcro y sereno; realizó la inmensa labor de recojer las ansias de éste pueblo en sus libros "Cantas" "Glosas al Cancionero" "Música de Cuatro" "Caminos que Andan" y su laureado trabajó (Premio Nacional de Literatura) "Lazo Martí, Vigencia en Lejanía"; y los mil quinientos versos de "Florentino y el Diablo".

Fué un hombre que para ser juzgado y comprendido, hay que situarlo dentro de su ancho mundo creador, aplicándole sus propios conceptos referentes a Francisco Lazo Martí, pués estuvo animado de "Un Cálido Soplo Dinámico, alegre, zumbador, bravío, estremeció palmeras, arboles y juncos, en la llanura espiritual donde forjó su canto", pués cada endecacílabo cobró en sus trabajos sonoridad musical; de su maestría, desbordada como los ríos Barineses, afluentes del Apure Cloplero, tributario del fantástico Orinoco de su imaginación impetuosa, llegó con sus coplas hasta las azules aguas del Caribe. Era el mensaje de un hombre, dicho en "Versos del Sueño Álazano — en el arrebol lebruno — honda voz de como es uno — cuando aprende a hombre en el Llano. Era un poeta cultivado, amaestrado en la versificación, dotado de fluyente facilidad creadora, pués nutrió "Los núcleos rítmicos básicos de su poesía en la misma fuente clara, turbia, serena, tumultuosa, donde bebe el pueblo. 

"Sabana, sabana, tierra 
que hace sudar y querer, 
parada con tanto rumbo, 
con agua y muerta de sed. 
Una con mi alma en la sola, 
una con Dios en la fe, 
sobre tu pecho desnudo 
yo me paro a responder. 
Sepa el cantador sombrío 
que yo cumplo con mí ley 
y como canté con todos 
tengo que cantar con el".


Todo esto nos revela como Alberto Arvelo Torrealba, nativo de Barinas; en donde nació en 1.904, ha sido el más auténtico poeta de la Llanura venezolana, nadie como él había recojido hasta entonces el cúmulo vital de imágenes de madurez, de fructificación, de florecimiento, de sugerencias expansivas, que van de la línea a la idea, del horizonte a los lugares íntimos, del nido hacia las alas, del palpitar del mundo hacia el batir claro y brumoso de la corazonada" toda su poesía fué lirio de luz, camino de estrella, y como el Florentino de su poema a pleno pulmón podía responder 

Defendiendo lo que toco 
lucho por lo que soñé. 

Andante de mi destino, 
por serle fiel a lo fiel, 
en brasero de lo humilde 
vi la luz de la altivez. 

DE SU VIVA VOZ 

Desde hacía algún tiempo, un jóven de Ciudad de Nutrias, Jesús Torrealba Villamisal (Hoy Directivo del Ateneo Popular de Guanare), había puesto en mis manos el Acta de Matrimonio de Francisco Lazo Martí y Venturia Velázquez, este recaudo se lo entregué al Poeta Arvelo; y me manifestó, que le había llegado en buena hora, pués así, me dijo, es fácil probar que Lazo Martí había nacido en 1.869; y no 1.864. Pasado algún tiempo el día veintisiete de enero de 1.966; me obsequio su libro, Lazo Martí Vigencia en Lejanía, con dedicatoria personal y el cual conservo con particular esmero. Fué en esa misma ocasión cuando lo acompañé hasta Dolores de Barinas, y aproveché el trayecto desde Guanare, para invitarlo a que aceptara un homenaje del Ateneo Popular; el cual se llevó a efecto con nutrida concurrencia el 11 de marzo de 1.966. Prueba de la emoción que le produjo el sencillo acto al poeta, fué ésta carta que voy a leerles. 


Acarigua, 12 de Marzo de 1.966 


Dr. Rafael R. Gavidia
Guanare
Dilecto amigo: 

Una vez Alfredo Arvelo Larriva, en uno de sus más celebrados sonetos, se llamó a sí mismo doctor en. amargura. Después, de haberme compenetrado de sus múltiples facetas epigramáticas, de tenerlo como a un auténtico Quevedo Venezolano, consideré un desacierto aquel título, y di el que en verdad se merece: Preclaro Doctor de la Alegría y de la Gracia. Pero anoche cuando les agradada a lodos los miembros de ese Ateneo Popular, con palabras imprevistas, el homenaje tributado, sentí en hondo aleteo espiritual, estirárseme la amargura, pues Ud., más que en acostumbrada presentación, me llevó por los anchos mundos del recuerdo... La Lancha Mucuritas "la que volaba y no corría"; el Caño del Jobo; la permanente porfía de los copleros rivales en contumacia casi anárquica (Florentino y el Diablo); El I.R.E.I internado que fundé en Barinas, con miras a que los jóvenes aprendiesen un oficio provechoso y no se quedaran varados con sus esperanzas y enseñarles también el amor que debemos al Padre de la Patria y a nuestros valores sustantivos. Todo esto me llenó de hondo mutismo, recordé la amargura del poeta, que á pesar de cárceles y sombras, siempre tuvo rendijas de luz para el canto... De todo esto le hablé después a mi mujer y al Dr. Ramos Calles, a que siempre estaré atado a ese amor que siento por los valores deprimidos de mi pueblo: Pan, Belleza y Canto...

Muchas gracias para todos, y en especial a Enso Colangello, quién con su arte me obsequió ese cuadro que llevaré a mi casa, porque allí dejo la propia gente mía, mis hijos mayores, peleando por prepotencias ideales, y que se fueron de mi, Florentino y el Diablo...

Cordialmente, 

A. Arvelo Torrealba. 

También le pedí, para un reportaje que escribiría en el Semanario "El Imparcial" de Acarigua, lo que personalmente, el mismo opinaba de su obra, y como -había logrado la larga versión de "Florentino y el Diablo", su contesta fué así: para responderte,,. chico, tendría que decirte lo mismo que el 6 de Diciembre de 1.961, le manifesté a mi admirado Antonio Estevez, el de la "Cantata Criolla", pués he sido, majadero inquisidor de mis propios versos, aún de aquellos ya incorporados a mis libros; por otra parte, ese largo poema no tendría fin, es el desahogo ilimitado, el cúmulo de argumentos reprimidos, de una gran porfía, en donde dos rivales El Diablo y Florentino, prevalidos de su numen se aprovecharon, o se aprovechan de mí entusiasmo para no ceder en su disputa...

Me manifestó que siempre le llegaba uno de ellos dispuesto a refutar al otro y de nuevo la porfía. 

Ese Romance, recoge el sentir vernáculo de mí pueblo, sus imágenes sencillas; radiantes, engarzan su origen en la leyenda; en la experiencia, en las consejas populares, con nitidez, ya que todo renglón -no es verso ni rima son conchas de ajo. Es el romance de nuestra llanura, es la herencia' del Cid Campeador que se estira en su tono fiel.
"En su América, Andaluza 
  En lo Español Barinés".


Por esto el Diablo es, retador de juglares desde los siglos del rey; y Florentino; sabe que quien mejor contra-puntea hace sus tratos- de días y trabajá por tarea.

Este Florentino del Dr. Arvelo Torrealba es el propio Llanero, -el propio hombre de nuestras anchas soledades, quien aureolado por la fantasía y llevado por su mano maestra en la contienda de Santa Inés, pudo medir su talento con el depurado estilo del Demonio.
Para aseverar lo expuesto, voy a relatarles una confidencia del poeta y así podrán comprender como llegó a construir ese gran romance. Me manifestó el Dr. Arvelo, que un día., el Diablo le tenía apabuyado a Florentino, sin él encontrarle una salida, pués la rebeldía del Diablo desahogaba su drama de eterna sombra en el palpitar de altivo canto:

EL DIABLO 

Pa' estar calentando nío. 
No sé si es pájaro bobo,
pero va por un tendío
con la fatiga del remo
en el golpe mal medio;
y en la orilla del silencio
se le anudará el tañío
 cuando yo mande a parar
el trueno y el desafío". 

Esta amenaza lo asicateaba, pero una tarde un Florentino, Llanero a carta cabal se encontró con el poeta Arvelo en el Real, Pueblo del Distrito Obispo en el Estado Barinas; y después del eufórico saludo, Martincito Ralnirez, le dijo:. Caramba Alberto, me llegaste como pedrá en ojo de boticario, pués tenía unas taparas de chimó depositadas en la casa de mí buen amigo don Pedro Martínez en la Luz, eran para venderlas en el invierno, que como tu sabes tiene más valor, pero hoy estoy muy preocupado, pués me acaban de informar que el viejo está tocado de la mente y está repartiendo todo a manos llenas y al primero que llegue; porque no me le mandas un papelito. El Dr. Arvelo le recomendó que se dirigiera personalmente a la Jefatura Civil de Santa Rosa de Barinas; y la respuesta oportuna fué el primer chispazo para seguir tejiendo los versos que por tanto tiempo le martillaban; pués Martincito le dijo "No hombre Alberto, que Alcalde ni que Alcalde, ni que Jefe Civil, tú sabes que no lo conozco y yó con el que no conozco ni me enserio ni me río; hacémele la carta más bien, bueno, terció el Dr. Arvelo, y que le vamos a decir si está un poco mal de la menté, pero de todos modos dígale que si está repartiendo lo ajeno, me dé cuanto antes lo mío. Esta Sugerencia emocionó al poeta y en vez de cartas para el pródigo, compartió con su amigo gallero el brandi de su bota; pués le había dado la base para seguir tejiendo la respuesta que desde hacia tiempo estaba buscando; y fué allí mismo en la sabana del Real de donde emanaron estos versos: 

FLORENTINO  
El trueno y el desafió, 
Yo con el que no conozco 
ni me enserio ni me río, 
y me tiene sin cuidado
arrestos del presumio, 
porque hoy con gloria de ayer 
no se enraiza poderío. 
Barraca en terreno propio 
es mejor que hato en baldío. 
Laudo que ordena despojo 
libera al comprometío. 
Dígale a quien da lo ajeno 
que me dé no más lo mío.
EL DIABLO 
Que me dé no más lo mío.
 Lo suyo es deuda probada 
con un pagaré vencío. 
Por eso llegué temprano 
y mi deber lo he cumplido: 
atropellarle el cansancio 
y frenarle el desvarío, 
como si se fuera yendo 
mucho antes de haber venío
pa' que no vuelva a olvidar 
ni en invierno ni en estio, 
que hoy siendo ayer de mañana
mañana de ayer ha sido.
De esta manera, esos hijos espirituales del poeta seguirían en perpetua reyerta, el Diablo son su altivez y su amargura, haciendo gala de su encumbrado saber, buscando

"Para el yermo y los pesares,
soplo de impávida sed" 

y Florentino, jactancioso dolido, fantaseador, llanero de los mil caminos podrá siempre exclamar:

"Mi cruz con el horizonte
y el rumbo de mi alazán,
mis expedientes las nubes,
mi archivo la inmensidad;
mi renta silbo y tonada,
caminos mi capital:
pagué los que anduve y debo
los que quedan por andar. 

En fín, queridos estudiantes, y colegas Profesores, en esta apretada síntesis, asicateado por la emoción, les he pretendido señalar el alma de mí llano en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba, dominador del idioma, de sus matices y de sus secretos, pués fué alma de la tierra sin joroba; cantor eterno de sus vivencias, a través de la melodía asonante del octasilábo... 

Un poeta que supo demostrar que "la poesía no es magia ociosa, es trabajo dentro de un mundo mágico".

Un poeta lleno de luz, de emociones vividas y de don natural, difícil de reemplazar. Por ello el noble empeño en divulgar su obra. 

Para todos ustedes mí agradecimiento; y 

¿Qué vale no querer irse
en voz de quien ya se va?