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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

jueves, 26 de marzo de 2026

NAKICHENOVICH: EL PROTECTOR DE LA QUEBRADA DE ARAURE


NAKICHENOVICH: EL PROTECTOR DE LA QUEBRADA DE ARAURE

Giovani Pelayo

En algún punto de mi historia personal, entre mi nacimiento y mi adolescencia, debió llamar mi total atención aquel letrero rotulado en un aviso de metal sostenido por dos travesaños y pintado de blanco, no recuerdo el color de las letras, quizás azul o quizás negro. Estaba entre las primeras cosas que uno veía cuando el viejo “Amaral” [1] conquistaba la cima de la subida hacia el hospital, después de uno admirar, desde mi araure añorado, al costado izquierdo, hacia el este, la hermosa vista de su gemela, mi amada Acarigua asentada sobre esa hermosa sabana al piedemonte de aquella colina que la bordea al oeste.

Aun recuerdo el rugido de la caja al engranar la velocidad que le activara el chófer para subir tan empinada vía. Se me viene a la memoria el sonido del motor pujando para subir aquel camatostre equipado con decenas de asientos de fibra de vidrio color rojo. Así, ya en la cima entroncando con la vía lenta del hospital a mano derecha, me parece que casi al frente, dejándose ver entre las primeras cosas que la vista ofrecía, se desplegaba en aquel aviso descolorido por el sol y desgastado por la humedad, la siguiente leyenda: «Parque Mitar Nakichenovich». ¿A qué haría referencia ese nombre? No sé el momento exacto, pero un determinado día, después de verlo tantas veces, se me despertó la curiosidad por saber de qué trataba aquel rotulo, pero fue unos años después, aquel día durante mis estudios en el liceo, que se me despejó aquella incógnita.

Después de recibir las instrucciones salimos del «Juan Pablo Pérez» [2] hacía el cerro. El guía nuestro profesor de Ciencias de la tierra. El plan era subir cerro arriba por uno de los callejones del barrio San Pablo [3], también conocido como “La Cañeria”, una comunidad a la que me unen hermosas experiencias relacionadas con mi fe cristiana evangélica pentecostal.

Así lo hicimos, caminamos sin dejar de sentir cierto miedo, porque ese sector tenía fama de albergar malandros, pero igual, subimos y en un punto de la cansona vereda pisando aquellos improvisados escalones de tierra, cruzamos hacia la izquierda, un trecho plano, más descansado. Todos íbamos emocionados mientras el profesor, cuyo nombre no recuerdo, nos iba mostrando el terreno, las diferentes capas que nos revelaban sus cortes y los tipos de erosiones que allí se mostraban.

Salimos a una «caja de agua» [4], justo detrás del estacionamiento del centro de salud de las gemelas. Nos advirtió que tuviéramos cuidado porque era un pozo de cemento abandonado y su estructura estaba vencida. Anotamos nuestras observaciones y seguimos hasta bordear la cerca del hospital y salir al frente del mismo. No recuerdo exactamente si cruzamos la «carretera negra» [5], pero lo cierto es que al preguntarle sobre el nombre escrito en el aviso, esta fue su respuesta: «Mitar Nakichenovich fue un conservacionista que lucho para crear esa zona protectora de árboles y por eso, en su honor, se le colocó a esta el nombre suyo». ¡Que interesante! Mi interrogante había sido respondida.

Pues, sí, don Mitar Nakichenovich Ramifovich fue un ciudadano de la antigua Yugoslavia [6] donde nació un 8 de noviembre de 1904. Perteneció a una laboriosa familia de agricultores, quiza por eso estudió en el instituto politécnico de su país natal, donde obtuvo el título de técnico en silvicultura [7]. Por esas cosas de la vida se convirtió en inmigrante al dejar su tierra y buscar nuevos horizontes en latinoamérica donde, después de recorrer centroamérica llega a nuestra amada Venezuela en 1931 y aquí comienza la historia que justificó el grabado de su nombre en aquel aviso.

Eran los tiempos de la dictadura gomecista y suponemos que después de hacer los trámites debidos fue contratado por aquel gobierno para trabajar adscrito al ministerio de guerra y marina. Gracias a esta oportunidad se radica en la ciudad de Maracay, donde, entre otras cosas, asesora al general Gómez en lo relacionado a la siembra de árboles en su finca. 

Cinco años después, en 1936, muerto el expresidente Gómez y gobernando en su lugar el presidente López Contreras fue contratado por el antiguo Ministerio de Agricultura y Cría mejor conocido como MAC, allí laboraría por espacio de 33 años. Entre sus aportes durante sus años en este organismo, encontramos la reforestación del cerro El Ávila en las inmediaciones de Macarao; también trabajó en los viveros de Coro y en el parque botánico y zoológico bararida en el Barquisimeto crepuscular, uno de los pocos que quedan en el país. Una de sus experiencias que más llama la atención, previa a su arribo a nuestras gemelas, fue su trabajo en la reforestación del parque «Rancho Grande» ubicado en la ciudad jardín de Venezuela: Maracay. Una reservación creada en ese mismo año por el insigne botánico y conservacionista Henry Pittier [8], el cual se constituyó en el primer parque nacional del país. Lo que le dió trascendencia a este trabajo fue el haber servido bajo la tutela de tan insigne botánico. Una oportunidad que le reportó sendos aprendizajes que lo prepararían para su obra magna conservacionista en nuestra región llanera.

Nueve años después de haber llegado a nuestra patria en las postrimerías de la dictadura gomecista, pasando por las primeras etapas del proceso de trancisión hacia la democracia y luego de tan importantes experiencias, don Nakichenovich opta por la nacionalidad venezolana en 1940. Este insigne caballero solía decir que desde su primer momento en nuestro país, había hecho de nosotros su patria. Así nos ubicamos al umbral de su llegada a nuestras gemelas.

Corría el año de 1947 gobernada Venezuela por una junta patriótica presidida por Romulo Betancourt, organismo que sustituyó el gobierno del legítimo presidente Isaías Medina Angarita, después de haber sido derrocado mediante un golpe de estado. Llega, entonces, don Mitar a nuestras gemelas en ese año de elecciones que en diciembre darían el triunfo al poeta, escritor y político Romulos Gallegos, quien lamentablemente sería derrocado en otro golpe de estado al siguiente año. Bajo esa circunstancia electoral vino Nakichenovich a nuestra región con el encargo de reorganizar y tecnificar los viveros forestales en seis meses. Estos espacios verdes estaban en muy mal estado y para corregir esta debilidad se empleó a fondo con la disciplina de un europeo, tomando en cuenta que aquellos eran los centros de producción y distribución de millares de árboles requeridos por los organismos públicos y privados para efectuar las labores de reforestación. Durante este tiempo desarrolló labores de investigación que, por un lado, permitieran adaptar a nuestro medio ambiente variedades de plantas y árboles extranjeros y, por otro, propiciar mejoras en las especies autóctonas maderables u ornamentales.

Como primera obra en el estado se cuenta la arborización de las gemelas con árboles de acacia producidos en los viveros que había ido organizando y tecnificando. El proyecto se llevó a cabo en la época de una nueva, entre los años 1949 al 1951, siendo presidente para ese momento el militar golpista Marcos Pérez Jiménez, después de haber derrocado a su compañero de armas, el xx Delgado Chalbaud. Ese primer proyecto suyo me hace entender el porque en Acarigua había en mis tiempos (finales del ‘60 hasta mediados de los ‘80) tantos árboles de acacia. Recuerdo uno que había en casa de mi tía Ernesta en Río Acarigua. Si no me equivoco son estos árboles los que expiden un líquido dulce en forma de góticas a lo largo de su tronco, el cual, es muy buscado por unos insectos a los que llamábamos «pegones», ya que, se le pegaban a uno en los ojos y eran muy molestosos.

Había varios de estos árboles en el patio de las «Hermanas Peraza» y el que más recuerdo, fue el de la parada del lado oeste de la avenida «Las Lágrimas», en el barrio San Pablo, al lado prácticamente de lo que es hoy el centro comercial «El indio». Allí tuve mi reencuentro con mi Cristo en un intento de suicidio que, salvado por Él, me cambió la vida para siempre. Y aquel encuentro ocurrió bajo la sombra de un árbol de acacia quizas sembrado bajo aquel proyecto de “Mitar”, como llamaban a nuestro conservacionista.

Con estos recuerdos en mente avanzamos hacia el 1952, todavía gobernaba el dictador Marcos Pérez Jiménez, para ese entonces, la quebrada de Araure mostraba una merma en su caudal y, basándose en sus conocimientos silvicultores, botánicos y conservacionistas, planteó un proyecto para recuperar y preservar la cabecera que alimentaba las aguas de la quebrada. El plan implicó la repoblación de especies vegetales en un espacio de seiscientas hectáreas alrededor de la cabecera de agua. En el proyecto se sembraron más de 300 árboles de diferentes variedades, 44 entre propias y extranjeras.

La siguiente lista nos da una idea de la hazaña del musiú:

VARIEDAD                  |   CANTIDAD   |
Mijaos                                       68.000
Jabillos                                     36.000
Apamates                                 28.000
Caobos                                     12.000

Además de estas, se sembraron otros miles entre los cuales no podían faltar los apamates, los cuales, abundaban en nuestra ciudad en los ‘60, ‘70 y ‘80. De hecho, cuando a raíz de la inundación de Río Acarigua nos mudamos a los Baraure, noté que las áreas verdes de dicha urbanización fueron sembradas con apamates. También sembró eucaliptus, los cuales, merecen una mención especial ya que em varias partes del estado Portuguesa se podían ver grandes extensiones sembradas con este hermoso, aromático, medicinal, fresco y ornamental árbol. De esos sembradíos de eucaliptus recuerdo los que estaban sembrados a ambas orillas de la vía hacia Villa Araure, precisamente en los terrenos del parque «Mitar», también recuerdo los que se veían en el vivero del MARNR donde trabajo mi tío Octavio, además, del que estaba (no se si aún esté) a unos kilometros antes de llegar a Ospino. Todos estos sembrados mucho antes de que llegara Smurfit Carton a Venezuela.

En dicho proyecto también se sembraron especies de las tecas de la India, terminalias de Ceilán y sombreros inmaculatos del Brasil. Pero, no contento con esto, coherente con sus conocimientos de silvicultor, el viejo “Mitar” no solo se concentró en la flora, también trabajó en la fauna, pues, liberó en esa zona protegida, en cantidades no especificadas, venados, de hecho, en algunos momentos de aquellos años, yendo en la vieja Willy Drive de mi abuelo, llegué a divisar varios venados con gran emoción y recuerdo vagamente situaciones donde se atravesaban venados en la pista del aeropuerto; además, introdujo en la reservación ardillas, araguatos, propiciando un intercambio ambiental con las especies autóctonas como las lapas, chiguires, báquiros, chácharos, picures cuerpoespin y varias clases de aves y serpientes enriqueciendo nuestro ecosistema. 

En este gran proyecto conservacionista portugueseño invirtió quince intensos años de su vida (1952-1967 aprox.) durante el cual, alguno de los que lo conocieron de cerca contaron que mas de una vez lo vieron junto a sus obreros, hasta altas horas de la noche combatiendo a los bachacos. Uno de ellos, Cesar González, dijo: «yo miraba y admiraba a aquel hombre». Resalta en este logro que todas las plantulas fueron cultivadas en los viveros del MAC bajo el liderazgo y la asesoría del insigne yugoslavo-venezolano y todas fueron plantadas por un equipo de venezolanos que trabajó arduamente al lado de don Nakichenovich, los cuales junto a él merecen el justo reconocimiento en estas líneas, entre otros, Ventura Aldasoro,  Sinforoso Martinez, Ramon Romero , Gonzalo Suárez, Pascualito, el Caporal Aquilino Yépez y su gran amigo Rafael Alvarado. ¡Toda una hazaña conservacionista para entonces! 

La proeza de Nakichenovich hizo suficientes meritos para ser reconocido y convertido en un icono de las nuevas generaciones venezolanas. Entre los reconocimientos que se le otorgaron resaltan los siguientes:

   » Premio Nacional de Conservación 1959
   » Condecoración Francisco de Miranda
   » Título de Perito Forestal ad honorem.
   » Máxima condecoración de la ciudad en1968

Junto a estos merecidos reconocimientos se inmortalizó su memoria y vida cuando, al igual que a su mentor Henry Pittier, le fue colocado su nombre como epónimo al bosque que creó como zona protectora alrededor de la quebrada mencionada anteriormente. Del mismo modo, se le dió su nombre al parque de la urbanización Fundación Mendoza en Acarigua y el grupo ecológico del liceo Páez le colocó su nombre a la plaza del mismo (ignoro si ante la sustitución de nombres en el país se mantenga el suyo en estos dos lugares).

Hasta en su partida de esta tierra, nuestro paisano “Mitar” honró nuestro gentilicio al morir en nuestra tierra llana con las botas puestas un 27 de septiembre de 1971 habiendo salido ese día a su rutina laboral diaria. Ocupado en sus labores en fue sorprendido por la muerte este insigne venezolano terminando así, entre las cosas que más había amado en su vida: Mijaos, Jabillos, Apamates, Caobos, Eucaliptus, venados, lapas, araguatos totalmente rodeado de aquellos frondosos y variados espécimenes sembrados por él y los suyos con tanto amor y esfuerzo.

Acarigua, Araure y sus alrededores le deben eterna gratitud a este noble musiú que se hizo nuestro, llanero y nos dejó el más hermoso legado que ser humano alguno puede dejar: la vegetación con todas sus bondades trascendentes. Honor a la memoria de nuestro querido “Mitar”.

NOTAS AL FINAL:

[1] “Amaral” fue el nombre de una numerosa flota de autobuses que recorrían las ciudades gemelas y varios sectores y pueblos alrededor. La palabra provino del propietario de la flota, un ciudadano brasileño asentado en nuestra sabana.

[2] “Juan Pablo Pérez” es el nombre de uno de los liceos de la ciudad de Araure. Se encuentra ubicado en el conocido barrio «San Pablo», detrás del actual comercial «El Indio» en la avenida «Las lágrimas». Le debe su nombre a un insigne médico larense que se asentó en nuestras tierras, el Dr. Juan Pablo Pérez Graterol quien a la par de su profesión lucho por la democracia en nuestra nación y fue protagonista de la fundación del colegio de médicos del estado Portuguesa. Este insigne araureño desarrollo labores como médico, profesor y político, desempeñando en este último varios cargos públicos de importancia.

[3] “Barrio San Pablo”: Uno de los barrios antiguos de la ciudad de Araure, ubicado en el centro de la ciudad, en las faldas del altiplano araureño, detrás del Hospital central «Antonio María Pineda». Limita con la quebrada de Araure por el norte, la avenida «Las Lágrimas» por el este, el hospital central y el parque Mitar Nakichenovich por el oeste y por el sur con xx.

[4] “Caja de Agua”: nombre que se le da a un tanque de agua subterráneo o superficial que sirve de depósito de agua para surtir a un determinado sector.

[5] “Carretera negra”: termino por el que se conocia coloquialmente a las carreteras asfaltadas específicamente, las que atravesaban varias ciudades y poblaciones, definiéndose como una troncal o carretera nacional. Así se diferenciaban estas de las calles asfaltadas dentro de las ciudades, poblaciones o caseríos.

[6] “Yugoslavia”: nombre por el que se conoció varios estados unidos en uno solo. Esta unión estuvo conformada por Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia, Herzegovina, Macedonia, Kosovo y Montenegro. Se disolvió en 1900.

[7] “Silvicultura”. Ciencia que trata sobre las técnicas y conocimientos relativos al cultivo de los bosques o montes.

[8] “Henry Pittier”: fue un ingeniero, geógrafo, pintor, naturalista y botánico suizo quien se destacó como pionero en la creación de parques nacionales en nuestro territorio venezolano rico en vegetación, paisajes y bellezas naturales. Bajo su gestión en 1937, creó al norte de Maracay en el estado Aragua, la primera reserva natural venezolana llamada primero «Rancho Grande» constituyéndose así en el primer parque nacional del país, el cual, tuve la dicha de recorrer con mi esposa en una oportunidad. Luego de su muerte esta inmensa y hermosa reserva forestal fue renombrada parque nacional «Henri Pittier» en su honor. Este ilustre conservacionista dedicó años de estudio a la Flora y la Fauna del País, ampliando de 2.000 a 12.000 las fichas catalogadas en el entonces Herbario Nacional, hoy conocido como Instituto Botánico. Este insigne científico produjo alrededor de 290 trabajos científicos, los cuales, fueron publicados en diversas revistas. Se considera que su principal obra es el «Manual de las plantas usuales de Venezuela» publicado en 1926. Por todo esto, Henry Pittier es una personalidad ilustre de Venezuela.

BIBLIOGRAFÍA:

   Mogollon Alvarado, Adalberto. Mitar Nakichenovich Ramifovich. Bitácora del clan Yekuana [tomado del suplemento cultural del diario Ultima Hora, del domingo 10 de octubre de 1993]. 2019. Disponible en: https://bitacoradelclanyekuana.blogspot.com/2019/08/mitar-nakichenovich-ramifovich.html?sc=1701805203354&m=1#c5441754782043672024 Consultado el: 5/12/2023

Pelayo, Giovani. Memorias personales.

Mayares: del libro El río que tenía alas.

 

MAYARES. Falcón; pero también en Anzoátegui. Se trata sin duda de un plural (-es) de un colectivo (-ar) del fitónimo indovenezolano maya (de extracción caribe); en la toponimia, no obstante, es más frecuente (El) Mayal. La preferencia con -r-, en Falcón, puede que se deba a que los caquetíos lo percibían como "maya re (=lugar de mayas, donde hay mayas), tanto más cuanto que en castellano era suficiente el colectivo en singular. En Oriente esa misma preferencia pudo deberse a la dificultad de los cumanagotos en pronunciar la l en lugar de r. Sólo atendiendo a esta dilucidación ha sido puesto aquí este topónimo. Es posible que el nombre caquetío de la maya fuera el mismo que en guajiro: tukepe. A este étimo parecen aludir los topónimos Tocópero y Tucupido: Tocópero de tukupe o "tokope + el sufijo locativo -ru'u ('donde hay mayas o mayal', análogo al guajiro Yosú-ru'u 'donde hay cardones o cardonal") y Tucupido de tukupe + sufijo plurativo guajiro antiguo-irru ('las mayas'), + el sufijo diminutivo -irrű ('mayita') o + sufijo colectivo o locativo caquetío -u (no bien estudiado: 'mayal'; como en Caushara-u Caujarao, Supide-u-Supideo, etc.), siendo en este caso la -d- una ultracorrección analógica española (como guaraguado por guaraguao, bosuda por bosúa, etc.). G. Rojas L. aporta un Mayare al oeste de Dabajuro: sea o no el mismo que encabeza esta papeleta, demuestra alguna injerencia indígena. En yucpa (lengua caribe), máyar'albarico (palmera)'. Silva Uzcátegui trae el criollismo mayal" Nombre que los agricultores de caña y los mecánicos del interior dan a la maza central de los trapiches de caña. Dicen la mayal, por antonomasia.". Pero esto viene, en último término, del latín malleus 'martillo'. En la toponimia de Cuba hubo un Mayar y quedan Mayari y Mayaragua. En la de los yucpas hay Mayara y Mayar-kuna; en su lengua (caribe), mayar(a) 'albarico (palmera); palo largo y delgado para fuste de flecha'. En el valle de Caracas hubo unos indios mayas.

Referencia 

AGAGLIATE M, RENATO (1992): El Río que tenía alas. Caracas: Dirección de Cultura. Universidad Central de Venezuela.




sábado, 31 de enero de 2026

Crónicas Guanariteñas ADIÓS, MARLENE MIRWALD

 Crónicas Guanariteñas


ADIÓS, MARLENE MIRWALD

Yorman Tovar

Marlene Mirwald
Y llegaron a nuestro pueblo. Primero Pedro Mirwald, con parte de su prole: su esposa y dos hijos, pues los otros nacieron en Guanarito. Poco tiempo después llegó su hermano Adolfo Mirwald con su cónyuge Mercedes Jiménez, y sus cinco hijos: Zulay, Gustavo Adolfo, Marlene, Otto y Sigfrido. Adolfo venía de residir y trabajar en uno de los poblados de la Colonia Agrícola de Turén. Lo cierto es que estos dos alemanes se destacaron como expertos mecánicos, sobre todo, en maquinarias Diesel, y así forjaron, simultáneamente dos familias, con criterios de buena ciudadanía y hombres y mujeres útiles a la sociedad. 


En la familia Mirwald Jiménez, se han destacado en las artes del canto y la música tres de ellos: Zulay, Marlene y Sigfrido, formados en la Casa de la Cultura José Luis Cabrera. Sobre todo, MARLENE (nacida el 26 de abril de 1967), quien, por poseer una exquisita voz, formó parte del equipo fundador de tres agrupaciones adscritas a la Casa de la Cultura: el “Grupo Pilón” de música folclórica, la “Coral de Guanarito”, para ocasiones cívicas especiales, intérpretes en grabación del Himno del municipio Guanarito, y también de “Los Cabresteros de Guanarito”, cuya especialidad fue el rescate de los cánticos de aguinaldos. Con su exquisita voz participó en la grabación de un álbum de varios artistas, en el que grabó el pasaje “Hoy hablé de ti”. Todas estas agrupaciones fueron dirigidas por el maestro guanariteño Luis Camacho Polo, quien tomó en cuenta sus dotes cantorales para incorporarla como miembro de la Coral de la UPEL-Guanare. En ese mismo ámbito musical, laboró como docente de aula y en educación musical en la Escuela Básica “Portuguesa” de Guanarito, donde obtuvo su jubilación.


Desafortunadamente, desde hace algunos años, una penosa enfermedad comenzó a minar su salud y a pesar de su fuerza espiritual y de los esfuerzos de la ciencia, no logró superarlo, por lo cual falleció el 22 de enero de 2026. Su voz en el tiempo seguirá retratando su presencia en las instituciones y en la gente en cuyos corazones sembró la generosidad de su íntegra persona. 

Paz a su alma. El Todopoderosa la acoja en su reino.


En Marlene Mirwald, guanariteña,

mestizaje de criolla y extranjero, 

 siempre brillaron con bondad risueña.

Rasgos de Europa y casta del llanero.


 Ella cantaba con amor lo nuestro, 

pues tuvo, cual llanera, el alma pura, 

y Guanarito, como buen Maestro 

le enseñó con pasión nuestra cultura. 


Marlene Mirwald, franca y amistosa, 

fue una cayena, dulce y candorosa 

en el jardín de la amistad sincera


Hoy mi verso de luto, en despedida, 

enaltece lo grande de su vida, 

¡Murió un vergel de canto en primavera!


Yorman Tovar (Cronista Popular de Guanarito)

La Colonia-Guanare, 23 de enero de 2026.

jueves, 29 de enero de 2026

CRÓNICAS GUANARITEÑAS ÉRIKA SCHWAB… LA ESPADA LUMINOSA DE LA POESÍA

 CRÓNICAS GUANARITEÑAS

ÉRIKA SCHWAB… LA ESPADA LUMINOSA DE LA POESÍA


Yorman Tovar

No resultó sencilla en Venezuela la misión de los inmigrantes en los primeros años de posguerra. Aún persistía en la memoria de ellos la memoria de los tormentos durante la Segunda Guerra Mundial y los sucesos políticos consecutivos. Junto a las ansiedades por la situación de los familiares y amigos que habían quedado en Europa, perduraba en cada uno un natural reconcomio de desarraigo que se fue desvaneciendo en medio de los requerimientos de la vida cotidiana, el aprendizaje del español y la búsqueda de mejorar sus condiciones socioeconómicas. Los diferentes grupos tendían a aglutinarse en torno a asociaciones, destinadas a preservar las tradiciones de su tierra natal y a socorrer a los más necesitados. En la medida en que aquellos expatriados se insertaban en el mundo laboral e instituían nexos en el entorno local, se iba profundizando el proceso de integración en la sociedad que los había acogido de manera amistosa.


Guanarito, específicamente ha sido paradigma de abrigo para los inmigrantes que llegaron buscando un pedazo de tierra para sembrar sueños en sus semillas, y cosechar realidades en maíz, arroz, algodón y frutos menores. Muchos de los que llegaron a Turén en los años 50 en el proyecto de la Colonia Agrícola, tomaron camino a nuestro llano; otros que se establecieron en otros lugares, vieron la luz de una esperanza en este generoso pueblo, y aquí los recibimos a brazos abiertos: Sánchez Lozano y su prole, los hermanos Macario, Sandalio y Sergio De Paz Alonso, el Sr Viña, Hermanos Hernández (Los Silbones); y en especial los hermanos Luis y José Schwab, dos alemanes que habían llegado después de 1952 a La Colonia de Turén, después de instituido el proyecto integrador de Pérez Jiménez. A principios de los 60 se trasladaron a Guanarito. Luis llegó soltero y luego se casó con la guanariteña Adelaida León con quien procreó una prole de guanariteños. José llegó con su esposa Érika y su hijo mayor Alexander. Gabriela (Gaby), Thomas y Wolfang nacieron en Guanarito.


Corría el año 1969. Guanarito era todavía el apacible pueblo con pocas calles encementadas, sin ribetes de civilización y con mucho menos habitantes que hoy día. Todos nos conocíamos: criollos, migrantes criollos e inmigrantes venidos de allende mares. Ese año fue cuando comenzamos a conocer a Doña Érika (como siempre la llamamos, con el respeto que supo ganarse). Tendría ella unos 25 ó 27 años, pues si no yerro, había nacido en un pueblo alemán en 1942. Aquella simpática y ya corpulenta musiúa, con aquella dulce y musical voz un día le dijo a mi madre (dueña del restaurante “Brisas del llano”) si le podría colaborar con alguna comida para una vendimia que iba a realizar para recabar fondos para la fundación de un Club de Madres, en beneficio de las madres pobres. Mamá no vaciló. Gustosamente aceptó la propuesta de la persuasiva mujer, y para el día destinado le preparó una enorme olla de picadillo y un montón de arepas. Lo mismo hicieron Alejandrina Ortiz, Aquilina Veloz, Ligia Romero, Petra de Barco y Melanía Alvarado –entre otras cocineras del pueblo-.


Al poco tiempo cristalizó su sueño y fundó con Alejandrina Ortiz, Zenahir Briceño, Dalia Montenegro, Aquilina Veloz y otras señoras del pueblo el “CLUB DE MADRES”, una institución al servicio de mujeres de escasos recursos, sobre todo canastillas para las parturientas. A escasos meses de gestión Ad Honorem el gobierno regional construyó una sede para la institución.


En 1979, estrenándose el gobierno de Luis Herrera Campíns, mi hermano el artista plástico Eloy Tovar fue designado director de la Casa de la cultura José Luis Cabrera, doña Érica, quien ya laboraba como secretaria en la misma, comenzó a recibir de la Dirección Regional de Educación la dotación de libros para la creación de la Biblioteca Pública que después funcionó en el mismo local donde antes estuvo el Club de Madres, fue ella la primera directora de aquella institución, bien nutrida y útil por muchos años, gracias a sus servicios de honesta y eficiente funcionaria. Allí laboraron varios jóvenes de la época como José Luis Espinola, Denny Tovar y Alba García Castro –entre otros- Lamentablemente en estos años de revolución, reñida con la cultura, dejaron acabar esta institución. Sin lugar a dudas, esta incansable mujer cumplió a cabalidad sus tareas, enseñando a la gente la política de préstamo y devolución de libros. Y de veras que era dinámica aquella señora, tan resuelta como su caminar, para todo lo que fuera gestión cultural.


Fue una mujer intelectual en el sentido amplio de la palabra. Lectora voraz y estudiosa de las Bellas Artes. Podríamos compararla con otras latinoamericanas del siglo XX como Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, por esa dedicación y lucha para sembrar la palabra, y recoger frutos en donde había eriales de ignorancia; pero también con Zobeida “La muñequera de Píritu”, sembradora de sueños infantiles. Desde su soledad interior comenzó a dar manifestaciones de talento artístico como aficionada pintora y ceramista, pero sobre todo como ensayista, poetisa, cuentista y pionera de los “Cuentacuentos” (narradores orales de historias fabulosas). Fueron numerosos los eventos tales como encuentros de poetas, bienales de Literatura y Concursos literarios en los que estuvo presente el nombre de ÉRIKA SCHWAB, quien nunca utilizó su apellido de soltera, sino el de su marido, tal vez más sonoro en castellano para dar a conocer su obra y su empeño de tejedora de sueños y artífice de la palabra.


En el año 2005 la Editorial Urúa (Guanare) Fondo Editorial Yanara, publicó su poemario “De amor y nostalgia”. Tuvo el privilegio de ser prologado por el gran Maestro, profesor, poeta y narrador José Córdova Pacheco. Es el texto que citamos a continuación en esta crónica, donde el Maestro Córdova resume la dimensión humana e intelectual de esta brillante germana-guanariteña:


INTIMIDADES Y RECUERDOS DE ÉRIKA


 “Puedo cerrar los ojos y ver el rostro sonriente de Érika Schwab cuando nos conocimos, dos décadas atrás. Apasionada por los niños, talentosa, nos deleitaba con tiernas historias reales y fantásticas de su Alemania natal o del Guanarito que hizo suyo para siempre en aquellas extensas llanuras de Portuguesa. De ese tiempo recuerdo que por muchos años sus brillantes trabajos en el campo de la literatura infantil han sido una referencia obligada cuando se habla de creatividad, ternura y fuerza expresiva.


Ahora Érika nos sorprende gratamente con un extenso poemario titulado “De amor y Nostalgia donde nos muestra el otro lado de su corazón, el de la mujer solitaria, inquieta y desesperada a la que sólo le queda la escritura para decir todo cuanto siente, cuanto ama, los tormentos que a veces no la dejan dormir en medio de aquel silencio que le enseñó cómo se aprende la felicidad, más allá de los recuerdos, más allá de los olvidos. Este poemario es un canto a la vida que nos invita a reflexionar sobre lo efímero de las alegrías y lo permanente de las nostalgias. El verso libre aparece desbordado en cada tema. No hay desperdicio de palabras.


Todo es una secuencia de tiempos, amoríos reales o inventados, estaciones, dolores del alma, sentimientos represados que no había manifestado ni cuando tenía dieciocho años porque ahora… “vi en tu cara lo que no vi/ en ninguna otra/ jamás/ vi todo lo que he amado/ mi familia/ mi patria/ mi ser/ en la dulce melancolía/ de tus recuerdos”… como ella misma lo evoca en el poema “Tu cara”, tan sencillo y profundo a la vez porque resume su existencia tormentosa en breves trazados de luz… y de amor.


La poetisa nos recuerda que el amor es el mayor sentimiento del hombre y el más grande misterio de los mortales que todos anhelamos descifrar y poseer, pero muy pocos logran descubrir y alcanzar. Érika nos habla tiernamente de ese amor al que siempre nos aferramos porque seguimos pensando que es la mejor manera de entender y aceptar a la humanidad, sólo que en el caso de ella “El pasado la inundó de luz para devolverle sus recuerdos”. Y es allí cuando Érika se crece con el verbo encendido que cubre todos los espacios de la casa bella pero solitaria, la misma en la que duerme íngrima como si fuera una jaula que la protege. Entonces ella se levanta en las madrugadas, escruta el silencio de las calles del viejo pueblo, sueña, construye, siente la respiración del ser amado, le manifiesta sus anhelos y esperanzas, puede construir con él un mundo a sus antojos, le reafirma su lealtad, le habla al oído para recordarle que “Siente como todo ha renacido/ en ternura/ como las palabras vuelven/ y hacen sentirme/ llena de amor”… en aquel poema titulado “Lo hiciste”.


En todo ese recordatorio que Érika nos hace sobre el amor y sus nostalgias, muy por encima de los desgarrones del alma, no aparece un mínimo rasgo de resentimiento, a pesar de tantas noches de soledades sin respuestas. No está triste, como ella misma lo manifiesta, aunque su cabeza quiera estallar y sus ojos se enrojezcan. Pareciera que antepone su férrea voluntad frente al dolor que la ahoga.


Sin embargo, la fuerza del amor puede más que la tristeza. Érika se levanta desde el dolor para vencer con la espada luminosa de la poesía. Con ella puede sentirse libre de ataduras para enamorarse hasta la saciedad. Construir la figura del ser amado. Hacerlo suyo, eternamente suyo. Visitar juntos paraísos indómitos. Ir tejiendo cadenetas de vivencias, hasta que el amor y la nostalgia le devuelvan a la vida, muy a pesar de que “Mas nunca/ nunca más/ me quiero enamorar”. Como lo reafirma al concluir su trabajo poético”.


José Córdova Pacheco. 



El sábado 21 próximo pasado recibí un mensaje de su gran amiga, la poetisa Carmen Sánchez Guillen quien me decía: “Hola, hermanito. Nuestra querida Érika Schwab amerita que oremos por ella. Los médicos dicen que tiene bien los valores, permanece estable, pero que no despertará. Fue víctima de un ACV allá en Alemania”. Dos días después nos enteramos de su fallecimiento, próxima a cumplir 81 años. Atendió al “llamado de la tierra” del que habla Rómulo Gallegos en “Doña Bárbara”… “Todas las cosas vuelven a su lugar de origen”.


Por las soleadas calles de Guanarito quedará pendulando en la nostalgia de quienes la conocieron y compartieron su alegre, ligera y armoniosa conversa. El límpido añil del cielo guanariteño traerá a la imaginación el índigo de sus diminutos ojos extranjeros, haciendo juego lúdico con su piel de amapola y su dorada cabellera. Perenne ha de quedar el recuerdo de la dama excéntrica, distinta a la rustiquez cultural de los llaneros, idiosincrasia que ella supo asimilar en su conciencia de mujer nutrida de una cultura cosmopolita, aprendizajes que supo volcar en la ternura de sus versos; en la ingenuidad de sus cuadros y en el pintoresco sonsonete europeo de su voz, fusionado con la fantasía de nuestro llano al narrar las historias más fantásticas para endulzar a los niños por los que siempre demostró un afecto inconmensurable. 

¡Paz a sus restos, impertérrita poetisa! 

Dios la acoja en su Santa Gloria.


Yorman Tovar. (Cronista Popular de Guanarito)

La Colonia-Guanare, 25 de agosto de 2021.


CUATRO POEMAS DE ÉRIKA SCHWAB


EN TI VOLVÍ A VER MI PATRIA


En ti volví a ver mi patria, 

más aún, la patria de mi madre.

Y desde entonces siento de nuevo 

crujir las raíces de mi alma 

como las viejas raíces del árbol Ygdrasil

Hace mil años 

He vuelto a ser la niña que grita 

al sol de su alegría, 

que se esconde entre las hojas del ruibarbo, 

que sopla suavemente, 

para que vuele la semilla del Diente de León 

a horizontes desconocidos, 

que aprieta su nariz contra la ventana, 

para ver la primera estrella, 

que admira invariablemente 

el clásico ballet de los copos de nieve, 

que son una melodía de Tchaikowski en silencio.

En ti volví a ver, 

el verano radiante, 

que me esperaba 

con los brazos abiertos, 

los caminos penumbrosos 

entre los pinos, 

los claros del bosque 

donde los rayos del sol 

dibujan un tapiz de Astracán 

entre las hojas, 

y aparecen aquí y allá, 

montando la guardia, 

oliendo a lluvias y humus, 

los primeros hongos del año.


CONOCERSE


Hablar consigo mismo 

es a veces la conversación 

más necesaria, si no, 

cómo conocerse.


Después de un día largo 

me meto dentro de mí 

y descubro que todavía 

hay rincones sin explorar,

 tierra de nadie, 

trozos blancos 

entre todo lo conocido.


Es como si fuera yo 

alguien fuera de mi, 

que hace y piensa otras cosas, 

un extraño, 

desconocido náufrago de otras tierras, 

a quien hay que darle la mano 

para salvarlo.


SORPRENDENTE


Es sorprendente que todavía 

me levante de noche 

para escribir lo que siento.


Hay un silencio eterno.

Sólo unas ranas croan 

agudas de vez en cuando.

Lo raro es, 

que la felicidad 

te impide conciliar el sueño 

igual como la desdicha.

Quisiera que se prolongara la noche, 

la falta de sueño eternamente 

para soñar despierta… 

todos aquellos sueños de felicidad.


HAN VENIDO A ENTERRARME


Han venido a enterrarme, 

de todas partes vinieron 

aquellos que se legrarán 

con mi muerte, 

que al fin no son muchos.

Y otros, han venido a llorar por mí 

las lágrimas, 

que no pueden llorar ya.

Es el momento antes de morir 

si morir significa 

terminar una etapa de la vida 

y surgir a otra diferente, 

donde salimos 

airosos, vencedores 

para sobrevivir.


(De su obra “De amor y nostalgia”)

miércoles, 28 de enero de 2026

ESCUDO DE ARMAS DEL DISTRITO GUANARITO, ESTADO PORTUGUESA DESCRIPCION HERALDICA 1988

 ESCUDO DE ARMAS DEL Municipio GUANARITO


Lic. Yorman Tovar





1.- PARTE SUPERIOR


1.1. En forma de arco aparece la leyenda: FEDERACION, demostrativa de la destacada solidaridad de personajes guanariteños en esa histórica guerra civil del siglo XIX.


1.2. Un libro abierto y una pluma, simbolizando la Firma del Acta de la Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811, donde Guanarito estuvo representado en la persona del Diputado Doctor José Luis Cabrera, por la provincia de Barinas.


2.- Al costado izquierdo: una planta de ajonjolí y al costado derecho una planta de maíz, simbolizando el potencial agrícola de la región.


3.- Consta también de TRES (3) CUARTELES: dos(2) en la parte superior y uno (1) en la parte inferior.


3.1. El cuartel izquierdo superior, cuyo fondo es de color amarillo, símbolo de riqueza, contiene: dos (2) cabezas de ganado vacuno, que expresan la pujanza ganadera de la región.


3.2. El cuartel derecho superior, cuyo fondo es de color rojo, símbolo de sangre derramada en el glorioso pasado, con-tiene: un arco, una flecha y un carcaj, escenificación de la estirpe añeja de nuestros ascendientes aborigenes, protagonistas de la historia durante los diferentes procesos de lucha venezolana.


3.3. El único cuartel correspondiente a la parte inferior-cuyo fondo es de colores verde y azul claro- simboliza cielo y horizonte abierto. Contiene: una franja clara representando el lecho fluvial del "Guanare", río cuyos puertos fueron de bastante renombre comercial hasta épocas no muy lejanas de este siglo XX; un bosque representando la riqueza maderera de Guanarito; y una palma real como señal de tradición, recuerdo imperecedero de la histórica Palma de la Plaza Bolívar (signo de guanariteñidad).

 

4.- Por último, en la parte inferior, aparece una cinta de color azul con una leyenda que data de la fecha de la fundación de la ciu-dad de Guanarito: 24 de Enero de 1768.


Guanarito, 24 de enero de 1987


Modelo para pintar y conocer nuestros simbolos municipales y patrimonio e historia natural 

Autor: Eloy Rafael  Tovar

Diseño: Roger Rodríguez 


Referencia Bibliográfica 

Pinto Sulbaran, Jeremías. 1988. Guanarito en el tiempo. Ediciones del Congreso de la República.


martes, 27 de enero de 2026

Huellas de Provincia, Misceláneas de ayer y de hoy de Evelio Pérez Cruzzatti 1991

 Huellas de Provincia, Misceláneas de ayer y de hoy de Evelio Pérez Cruzzatti 1991

EL AUTOR y SU OBRA


Evelio Pérez Cruzzatti nació en la pintoresca población de San Nicolás, del entonces Distrito Guanare, Estado Portuguesa, en el año 1944. Es un educador de amplia trayectoria, profesor de idiomas, comunicador social, folklorista, poeta, conservacionista. Enamorado de su tierra llanera, es un portugueseño de temperamento dinámi-co y emotivo. Ha sentido vibrar en su espíritu inquieto el alma de los pueblos de su llanura, en sus fiestas patronales y festivales, en las faenas de pesca en sus numerosos ríos y caños, en cada rincón y en cada sabana, capturando imágenes en su imaginación poética, para retratarlas en las narraciones a través de la radio, como locutor-productor de programas nativistas, o en sus canciones y poemas, como en su prosa emocionada, todo lo cual nos ofrece testimonios fehacientes de las costumbres, del lenguaje característico y peculiar y de las vivencias e idiosincracia del hombre de la llanura. Así se aprecia en sus crónicas, en las que nos presenta la sencillez, la espontaneidad y la angustia de esos pueblos y sus gentes, tantas veces olvidados y menospreciados. Especial atención dedica, tesoneramente, a la defensa de nuestros depredados recursos naturales renovables, en los que alientan esperanzas de redención.



El profesor Evelio Pérez Cruzzatti ha escrito Bandolazos, crónicas de Provincia, publicado por Avila Arte, Caracas, 1986. También es autor de Cuentos Contados, actualmente en imprenta y de esta obra Huellas de Provincia, Misceláneas de ayer y de hoy, encomendada entre otras por la Alcaldía del Municipio Guanare al editor José Agustin Catalá, para su publicación como homenaje a la ciudad capital del Estado Portuguesa en la gran efemérides del Cuatricentenario de su fundación, el día tres de noviembre de 1991.


Huellas de Provincia es un trabajo de factura anecdótica. Es la apreciación de un cronista-testigo de la realidad y el pensamiento de su gente. En su estilo de prosa llana, pincelada de humor criollo, Pérez Cruzzatti enfoca y revela el ritmo y compás de la vida en la Provincia Venezolana; el valor histórico poco reconocido de aquellas poblaciones que también son Patria; el verbo elocuente y particular del habitante de nuestras tierras interioranas. Hay una visión panorámica de terruño y Nación en estas líneas, a las que -como calles de pueblo- les invitamos a transitar con nosotros.


Caracas, octubre, 1991.


Referencia bibliográfica 

Perez Cruzzati, Evelio. 1991. Huellas de Provincia de ayer y de hoy. Biblioteca de Temas y Autores Portugueseños. Edición homenaje del Congreso de la República a la ciudad de Guanare en su Cuatricentenario Caracas/Venezuela/Octubre 1991.  pp 48

Cómo hablan los auténticos llaneros

 Cómo hablan los auténticos llaneros

Evelio Perez Cruzzati 

Es costumbre característica del buen llanero la de contestar las preguntas que le formulen repitiéndolas afirmativamente, o reafirmar enfáticamente la opinión o juicio de su interlocutor. Por ejemplo, si alguien pregunta: "Será que va a llover?, respondería seguramente: "Será que va a llover...". Posiblemente sea éste un recurso inteligente del hom-bre de la llanura para no comprometer su criterio personal en la respuesta, y a la vez, una demostración de respeto y consideración a la opinión ajena. En "La Aduana" de Papelón, a orillas del río La Portuguesa, ocurrió este caso que les narro; allí llegamos una vez a pescar y nos detuvimos en la bodega de un buen amigo, hombre decente y jovial, a tomar unos refrescos. Al entrar al negocio saludamos y nos contestó cordialmente:


-Bueeenas... ¿Y cómo están los amigos?...


-¡Muy bien gracias!, contestamos.


-Ahh, gracias a Dios que están buenos. ¿Y qué les trae por ahi?...


-Bueno, venimos de pesca, a ver si sacamos algo.


-Ajá, de pesca.., a ver si sacan alguito, muy bien...


-¡Sí, porque nos dijeron que estaba ajilando mucho!


-Ah, no. Síí, mucho, mucho está ajilando en el río...


-¡Y que sacan mucha palometa y cachama!


-Umjú, mucha palometa sacan, y cachama también.


-Sí, pero en la entrada, ahorita, nos dijeron que el río como que estaba algo revuelto...


-Ah, eso sí. Hoy como que amaneció revueltón el río, sí señor.


-Y cuando está así no ajila nada...


-También es verdá. Naíta, cuando 'tá revuelto eso es maldá, no ajila ná...


-Pero ayer y que estaban sacando, bueno pues..


-Ah, noo. Ayer si es verdá que sacaron pescao esa gente, ¡por sacos!


-Lo que pasa es que hoy como que está mala la cosa.


-Mala está... Hoy sí 'tá mala la cosa, nadie saca ná...


-Bueno, nosotros vamos a hacer el empeño, quién quita y sacamos algo.


-¡Cómo no! Sí sacan, muchachos. Ustedes haciendo el empeñito sí sacan, si Dios quiere...


-Debe estar ajilando con maíz, o masa.


-¿Señor?...


-Digo, que debe estar ajilando con maíz o masa.


-Ajá, sí. Con maíz y masita es que 'tá ajilando, umjúu...


-Lo que pasa es que no trajimos maíz sino pura masa sancochá, y el problema de la masa es que ajila mucho chorrosco...


-Ah, noo. Eso sí es verdá, con masa eso es puro chorrosco, una chorroscá que no deja ajilá a los demás bichos...


-Bueno, de todos modos hay que hacer el intento, ¿verdá?


-¡Síí, claro! Hay que probá pa' ve qué ajila, je, je...


-Ah, pero, otra cosa... Cuando está así revuelto la palometa como que se esconde, ¿no es así?


-Umjúu... Se esconden las bellacas esas, y no ajila es ná, así es...


-Pero bueno, teniendo suerte, algo sacamos...


-¡Cómo no, muchachos! Sí sacan, con suerte sí sacan algo...


-Bueno, (pagamos los refrescos) entonces nos vamos.


-¿Se van ya.., pa' Guanare?


-No, noo. Pa'l río, a ver qué hacemos...


-Aajá, pa'l río.., a sacá los bichitos, muy bueno...


-Sí, vamos a ver, tal vez tenemos suerte.


-Sí, cómo no, muchachos. Si Dios quiere sí sacan, mucho...!


-Bueno, hasta luego. Muchas gracias, Don...


-Bueno pues, muchachos. Que Dios los lleve con bien, y que saquen mucho, mucho gusto pues...

Referencia bibliográfica 

Perez Cruzzati, Evelio. 1991. Cómo hablan los auténticos llaneros. In. Huellas de Provincia de ayer y de hoy. Biblioteca de Temas y Autores Portugueseños. Edición homenaje del Congreso de la República a la ciudad de Guanare en su Cuatricentenario Caracas/Venezuela/Octubre 1991. (13-15 pags) pp 48