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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri
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martes, 5 de noviembre de 2019

RELATOS IMAGINARIOS DE SANTA INÉS DE BARINAS A SAN CARLOS DE AUSTRIA


RELATOS IMAGINARIOS


DE SANTA INÉS DE BARINAS A SAN CARLOS DE AUSTRIA

(Una bala para Martín Espinoza, una bala para Ezequiel Zamora)



El 15 de enero de 1860 un jinete sobre un brioso castaño frontino, patas blancas, trocha roquedales, escalando las serranías de Ospino con rumbo hacia el vecino estado Lara. Va armado de doble canana, cruzada sobre el pecho, un machete al cinto y un Máuser en la cañonera de la silla, además de una afilada lanza. Bajo el trajinado sombrero alón luce el rostro de rasgos aborígenes: escasa barba de meses, mirada de águila al acecho, dando muestras de cansancio, sed y hambre. Va huyendo de las huestes de las cuales desertó hace cinco días en San Carlos de Austria, luego del magnicidio que puso fin a la vida azarosa de Ezequiel Zamora “El General del Pueblo Soberano”. “CUNAGUARO”, así es como llaman a este fugitivo. Hasta hace pocos días conformó, junto con “Caimán”, “Perro”, “Pantera”, “Onza”, “Tigre” y “León”, las siete fieras del Estado Mayor del comandante Martín Espinoza, indio rebelde, nativo del caserío Río Viejo del cantón de Guanarito, provincia de Barinas.


Eran los preludios de la Guerra Federal, cuyos focos en el llano comenzaron con la rebelión indígena de Guanarito, teniendo como protagonistas al cacique Regino Zulbarán, mejor conocido como “Indio Zulbarán”, o “El Indio Blanco”, un catire de ojos azules, a pesar de sus rasgos aborígenes; y Martín Espinoza, lugarteniente de Zulbarán. Martín era de contextura fuerte, mediana estatura, imponente y de mal carácter, a quien los godos, no sólo le quemaron su rancho, sino que también le mataron la familia, después de violarle la esposa y las hijas. Desde ese momento juró venganza contra todo el que tuviera piel blanca y ojos claros. Por esta razón hasta su jefe inmediato Regino Zulbarán le tenía ojeriza y cierto temor.


Después que conformaron la legión de los indios de Guanarito y arrasaron este pueblo, pensando en botines de guerra, se incorporaron al ejército de Ezequiel Zamora, un patizambo maluco, bigotudo, pálido, de nariz aguileña y azul mirada de gavilán. A pesar de su valentía, al conocer a Martín, Ezequiel lo vio con desconfianza, y desde entonces nunca lo perdió de vista, pues hasta un espía secreto le designó en su propio Estado Mayor.


El tal Zamora no era el intelectual ideologizado por ideas liberales que pintan algunos historiadores. Era un caudillo más, sedicioso y ambicioso de poder. Otro más que se alzó contra el Partido Conservador que ostentaba el poder para aquel momento. De manera que aquel caudillaje, sin excepción, disperso por toda la geografía venezolana se amparó bajo la sombra de las banderas amarillas del Partido Liberal y de la consigna ¡Oligarcas, temblad! “Tierra y hombres libres”. La Guerra Federal fue un capricho genocida que en cinco años exterminó más vidas humanas y causó más ruinas económicas que la de Independencia, que duró más de diez.


Otros elementos que alimentaron esta locura, fueron la desgracia y la pobreza extrema de los campesinos, despojados de sus tierras. Esto dio pie para que los hombres laboriosos del campo le cambiaran el oficio a sus machetes, apartándolos de los labrantíos y colocándolos al servicio del crimen y la sedición que eran los objetivos que subyacían en la causa revolucionaria de Ezequiel Zamora, el mentado “General del Pueblo Soberano”.


“Cunaguaro” lo llamaron desde pequeño. Hasta él mismo ignoraba su nombre de pila. Era vecino del rancho de Martín Espinoza en Río Viejo. Siempre anduvieron juntos desde la infancia, como dos camaradas, juntos navegaban el río Guanare y compartían el fruto de la pesca. Juntos disfrutaban los tragos de aguardiente y juntos andaban en un viaje a Guerrilandia el día que los godos asaltaron, violaron y quemaron el hogar de Martín; y juntos también mataron el primer hombre en Guanarito. Una vez que lo vieron se les metió la idea de que aquel catire que vestía una guerrera del uniforme de los conservadores era uno de los supuestos culpables de la tragedia de Martín. Después que le fingieron amistad, entre ambos lo embriagaron y lo sentenciaron a muerte en nombre de la Federación. Antes de ejecutarlo Martín lo despojó de un valioso anillo de oro con un zafir. Luego lo colgaron de la rama de un guamo, a orillas del río. Después de muerto Martín ordenó a “Cunaguaro” bajarlo, desnudarlo y cortarle pene y testículos, se los sujetaron de los pies junto a un letrero, y lo volvieron a colgar. El pérfido mensaje decía: “Así terminan los enemigos de Martín Espinoza”. Desde entonces cobró fama la condición de esbirro, tanto de Martín como de “Cunaguaro”. A partir de ese infausto momento, en el dedo medio de la mano izquierda de Martín brillaría el zafir del anillo de oro bajo los soles del llano, sin quitárselo más hasta el día en que lo fusilaron. Martín, el indio de Río Viejo estaba hecho para las hazañas y las fechorías en nombre de la revolución. Una vez el General Zamora le preguntó: -Espinoza, ¿dónde obtuvo usted ese anillo de oro tan costoso?... ¿Por qué no me lo vende? Y le respondió el indio: -No, mi General. Ese es un botín de guerra muy preciao pa mí. Muchas gracias. Zamora bien pudo decomisárselo, sin embargo le respetó la justificación del origen de aquella valiosa prenda.


La primera aparición de “Cunaguaro” en combate fue en julio de 1858, cuando se alzó Zulbarán, y detrás de éste su amigo y jefe Martín Espinoza. La legión la conformaban puros indios, oriundos de Río Viejo y de Sabana Seca, arengando consignas como: “Viva la Federación”, “La tierra es de todos”, “patria o muerte” y “Horror a la oligarquía”. La primera operación bélica fue la sonada “Batalla de Trapichito”, un arrasamiento con llamas, machetazos, tiros y lanzazos en una hacienda que llevaba este nombre, entre Guanarito y Sabana Seca. Ese día “Cunaguaro” se dio cuenta de su habilidad natural para ejecutar un fusil. Sin haber disparado nunca antes uno, en esa refriega había liquidado él solo a catorce personas, a larga distancia, además de cinco pescuezos, volados a machetazos a cinco humanos que se le arrodillaron implorándole clemencia. -¡Nojoda, guerra es guerra! Decía “Cunaguaro” mientras soltaba sonoras carcajadas, entre marrones escupitajos de tabaco masticado.


Un día cualquiera se sintió “Cunaguaro” un soldado importante, ya enrolado en las huestes de Zamora. Allí conoció a los otros seis sanguinarios con los que formarían los siete temibles hombres del Estado Mayor de Martín Espinoza: “Caimán”, “Perro”, “Pantera”, “Onza”, “Tigre” y “León”. “Caimán” era un llanero de agua, bueno para nadar, zambullir y aparecer a flor de agua con un caimán enlazado en alguna solapa. “Perro” y “Pantera” eran y hombres de cacería, expertos lanceros, capaces de proveer a la tropa con carne de bichos de monte, mientras que “Onza”, “Tigre” y “León”, además de diestros macheteros eran, junto a “Cunaguaro”, los tres de mayor confianza de Martín Espinoza. Eran los administradores del pertrecho y los primeros en atacar a la hora de un asalto. ¡Y cómo asaltaban y asesinaban en nombre de la revolución!


Después que alcanzó jerarquías en la legión de Zamora, Martín no quiso someterse a las órdenes del indio Zulbarán, y formó tienda aparte con sus huestes, no menos incendiarias y sanguinarias que las de sus superiores. Tanta fue la fama de esbirro que aquilató Martín, que se convirtió en un turbio problema para la causa de la Federación. Asimismo, Zamora, como todos los caudillos populistas de Venezuela cogió la manía de compararse con Bolívar Libertador, y entonces, en sus delirios contrastaba a Martín Espinoza con el impertérrito general Manuel Piar, tan sólo buscando un motivo para llevarlo al paredón.


El “Indio Zulbarán”, desplazado en el ejército zamorano por la calidad y el arrojo guerreros de Espinoza se sintió celoso y comenzó a advertir al jefe supremo sobre los peligros del sedicioso de Río Viejo. Otros alabarderos como el “Brujo-Edecán”, de manera adulona le advertía al mostachoso caudillo: “Cuídese de Martín Espinoza, mi general. Ese animal lo mira a usté con rabia. El otro día lo escuché diciendo que usté es otro godo que merece el filo de un machete en el pescuezo, que una bala quiqué es muy cara pa gastala en usté”.


Eran constantes las quejas que llegaban a Zamora de asaltos, robos y crímenes que, en nombre de la causa Federal y en su nombre propio, cometían estos demonios que no conocían miedo ni escrúpulo alguno. Cada vez que cometían una fechoría, socarronamente gritaban en coro las consignas del ejército zamorano: ¡Oligarcas, temblad! “Tierra y hombres libres”. En una de esas andanzas, cuando devastaron a plomo, machete y candela una pequeña fundación cerca de Dolores, un machetazo que lanzó “Onza” a una marrana lechona que escapaba de la cocina, se lo clavó en pleno talón derecho a su jefe, y esto lo dejó impedido de sostenerse en pie. Después de detenerle la hemorragia, en brazos de amigos lo subieron a caballo hasta Santa Inés, a donde los había mandado a llamar el general, pues se aproximaba un desenlace importante para la causa federalista. Ese día del asalto en Dolores “Cunaguaro” disfrutó de su puntería, cuando un zagaletón quiso escaparse a caballo en violento galope, y lo bajó de un tiro cuando iba entrando a un mogote, a más de cien metros. ¡La bala le dentró en el mero cogote! ¡Je, je! Decía el bárbaro lanzando un escupitajo de tabaco masticado.


Tanto y tanto fue el cántaro al río hasta que se quebró. Se cansó Zamora de las quejas que le llegaban del susodicho asaltante. El 9 de diciembre de 1859 en Santa Inés de Barinas amaneció el día más radiante que nunca. La brisa sabanera traía olores de campanillas navideñas, estoracales recién florecidos, y los dragos desgranaban sus últimos oros sobre la tierra llanera. Mientras el Estado Mayor del “General del Pueblo Soberano” preparaba los últimos detalles para la gran batalla, éste, caviloso, se atusaba el enorme bigote y su añil mirada gavilanesca se perdía en el horizonte. Estaba sentado sobre las raíces del descomunal samán cuyas ramas cobijaban todo el perímetro de la plaza mayor. ¡Histórico samán, inmortalizado por las plumas de los mejores cronistas de Venezuela!

De ipso facto se levantó, mascullando a solas: “la culebra se mata por la cabeza”, y llamó a uno de sus edecanes, ordenándole traerle su caballo, montó, picó los ijares y se presentó en el rancho donde convalecía Martín, entre fiebres y espasmos del machetazo, casi a punto de tétano. Zamora, a pesar de verlo imposibilitado de cabalgar, le ordenó, mientras le miraba con ambición el anillo de oro con el zafir en el dedo medio de la mano izquierda: “Espinoza. Necesito que se vaya con sus hombres a Guanare, para que dé punto de apoyo al avance de nuestro ejército, porque pronto avanzaremos hacia Caracas”. El indio, viéndose impedido de cabalgar, ordenó a su hombre de más confianza, en presencia de Zamora: “Cunaguaro, llame a nuestros hombres pa que se cumpla la orden de mi general Ezequiel Zamora. Yo estoy impedío de montá a caballo. Usté me perdona, mi general, pero enfermo no puedo. En otra ocasión cumpliré su orden al pie de la letra”´.

Fue entonces cuando dijo Zamora: “Está bien, Martín. Váyanse todos, menos “Cunaguaro”, para que lo asista a usted, Espinoza, mientras se recupera”. A la media hora de haberse marchado la legión del herido, lo mandó a traer a la plaza mayor. Había improvisado un Consejo de Guerra para condenarlo a muerte, sin apelación, por los delitos de rebeldía, indisciplina y carencia de moral revolucionaria. A la una de la tarde fue traído a rastras el sedicioso de Río Viejo. Dijo Zamora: “Una sola bala es suficiente para fusilar a un traidor. Llévenlo al pie del samán para la ejecución.


-“Cunaguaro”, le ordeno que cargue su fusil y sea usted, el mejor fusilero del ejército, quien cumpla la ejecución”.


El aludido no pudo negarse, pues de contrariar tan severa orden correría la misma suerte de su jefe inculpado. Con lágrimas de hombre apareció entre la soldadesca. Cargó su fusil y esperó la orden. Un viejo cura apareció y pidió permiso a Zamora para confesar al sentenciado, quien contestó no tener nada de qué arrepentirse que no fuera la mala hora en que siguió a Regino Zulbarán para ponerse a la orden de los mismos godos que violaron y asesinaron a su esposa e hijas.


Pensando en la ambición de Zamora por su valiosa joya , se despojó de su anillo de oro y lo lanzó hacia el pajonal, y sin inmutarse ni permitir que le vendaran los ojos, esperó la orden que el mismo Zamora, espada en mano, dio: ¡Preparado. Apunte. Fuego! El sonoro y certero disparo de “Cunaguaro” se incrustó en la frente del indio rebelde que sin mueca de dolor quedó mirando hacia el frondoso ramaje de aquel enorme samán que históricamente, fue testigo de un fusilamiento insólito, pues el hombre de confianza del ejecutado fue quien tuvo la desdicha de ponerle fin a su tortuosa existencia. Aquella tarde “Cunaguaro” lloró a solas su perra suerte, mientras en silencio juró vengar la muerte de su jefe, de su aliado, de su amigo de siempre.


El día siguiente, 10 de diciembre de 1859, a las tres de la madrugada sonó la diana. Se aproximaba el feroz combate que daría renombre a Ezequiel Zamora y a la Federación. Fue un apoteósico acometimiento en el que los Ejércitos Federales se llenaron de gloria. Los godos oligarcas mordieron el polvo, sonaron los clarines anunciando la victoria definitiva…

“Aviva la candela
el viento barinés
y el sol de la victoria
alumbra en Santa Inés.
¡Oligarcas, temblad,
viva la libertad!”


Ese día, con el despecho en el alma y el remordimiento en el corazón “Cunaguaro” usó su fusil sin control, matando liberales y godos por igual. Todavía no había agotado el odio y las lágrimas de arrepentimiento por haber tenido que ser él, precisamente, el seleccionado para fusilar a su amigo. “Con razón no quiso que yo me fuera con los otros guerreros pa Guanare” –decía mascullando su rabia- A pesar de su dolor, fingió compartir la victoria, pero se decía a sí mismo, en silencio: “el día e pagá, nadie es tramposo. Yo vengaré la sangre que derramé a Martín Espinoza, carajo”.


Aquellas navidades fueron las más amargas para “Cunaguaro”. Ni siquiera el retorno de sus amigos: “Caimán”, “Perro”, “Pantera”, “Onza”, “Tigre” y “León” logró revivir su alegría. Ya no había nada qué asaltar ni a quién matar por placer. Así llegó el día de Reyes de 1959. “Los héroes de Santa Inés” se preparaban para el avance hacia Caracas a tomar el poder.

Partieron una madrugada de Santa Inés y con el atardecer estaban llegando a san Nicolás, jurisdicción de Guanare. Esa noche los vencedores, junto a su héroe serían objeto de un gran homenaje con terneras, aguardiente y música de bandola, cuatro y maracas. “Cunaguaro” andaba atento a todo. Vio a Zamora bailar con una catirita de catorce años, percibiendo que los padres de la niña, cabrones, adulantes y ambiciosos, se la ofrecían al “General del Pueblo Soberano”. Esa noche vio la habitación donde durmió el guerrero, sin ninguna custodia, fácil presa para una fiera.

Al día siguiente, con el atardecer, acamparon en Guanare. Zamora andaba paranoico y ordenó que el fusilero “Cunaguaro” fuera apostado en el campanario del templo para que vigilara cualquier intento de magnicidio en medio de la aclamación popular. “Cunaguaro” trepó con facilidad el campanario con su fusil y con el pecho adornado de una doble canana. No se le quitaba la impresión de haber fusilado a Martín Espinoza, y continuaba con su soliloquio: “el día e pagá, nadie es tramposo. Yo vengaré la sangre que derramé a Martín Espinoza, carajo”.


Amanecía el 10 de enero de 1860 cuando en San Carlos de Austria, el general ordenó tañer las dianas en señal de los preliminares al posible ataque de los godos. Era el aniversario de un mes de la gloriosa gesta de Santa Inés. Una pésima y estridente pieza oratoria del general arrancó arengas en la multitud: ¡Vivan los héroes de Santa Inés!... ¡Viva el general Ezequiel Zamora… viva la Federación! Inmediatamente surgió el coro interpretando el glorioso Himno de la Federación:

“El cielo encapotado
Anuncia tempestad…
¡Oligarcas, temblad,
viva la libertad!”.

En medio de aquel barullo se perdió el fusilero “Cunaguaro”. Mientras las emociones cundían la multitud bulliciosa y la soldadesca se confundía con el pueblo, “Cunaguaro” trepó con facilidad el campanario del templo de San Carlos, con su Máuser y con el pecho adornado de una doble canana. En ese momento Zamora fue llamado para un brindis, a una casa vecina de donde se hallaba despachando. Desde el campanario, el resentido soldado “Cunaguaro” apuntó con la misma puntería que utilizó para fusilar a Martín Espinoza hacia el sombrero hongo donde asomaba la visera del quepis que cubría la gloriosa cabeza del “General del Pueblo Soberano”… ¡bang! … un solo disparo acabó con “La Gloria de Santa Inés”, mientras mascullaba: “Muerto el perro se acabó la rabia”, como dijo él mismo cuando me mandó a fusilá a mi vale Martín: “Una sola bala es suficiente para fusilar a un traidor”.

En medio del bullicio nadie supo de dónde había salido la bala. Todo el mundo se volcó hacia el lugar donde había caído el cuerpo de Ezequiel Zamora Correa. De “Cunaguaro” nunca más se supo nada. Nadie lo echó de menos. Nadie sabe que él había sentenciado al verdugo que lo hizo fusilar a su jefe: “el día e pagá, nadie es tramposo. Ya vengué la sangre que derramé, sin querer, a Martín Espinoza, carajo”. ¡Misión Cumplida, Cunaguaro!

Ahora cabalga solo, huyendo hasta de su propia sombra. En su soliloquio dice: “será que se cumple en mí la sentencia de que el que a jierro mata, a jierro muere, y con qué gusto moriría, después de matá el perro pa que se acabara la rabia… ojalá Dios me dé licencia pa di a buscá en el pajonal de Santa Inés el anillo de mi vale Martín”…

El sol larense reverbera sobre la serranía, y entre cujíes y cardones se borra la silueta del prófugo jinete… el mejor fusilero del ejercito los “Vencedores de Santa Inés”… el célebre “Cunaguaro”… él mismo, todavía ignora su nombre de pila.


Yorman Tovar 

La Colonia-Guanare, 10 de diciembre de 2016
9: 45 P.M. 
(A 256º aniversario de la necesaria muerte de Ezequiel Zamora)

sábado, 13 de abril de 2019

CASA DE LOS PINO POU

                           CASA DE LOS PINO POU 

Casa de la Familia Pino Pou
Casona situada en la calle Abreu, hoy carrera 3, cruce con calle canales hoy 15. Aquí nace el eminente médico Rafael Pino Pou, familia muy pobre, pero esto no es obstáculo para que el joven se traslade al centro a continuar sus estudios. Viajando en carretas tiradas por mulas, llega a Valencia y de aquí continúa en oportunidades a Caracas, resuelto a cursar estudios médicos, para sostenerse desempeña varios oficios entre otros; de mesonero en un expendio de comida. Comienza la carrera en 1900 y a pesar de las dificultades económicas del tiempo que le resta el trabajo lleva a feliz término su meta trazada y en 1906 recibe su título de médico cirujano y al encontrar la oportunidad se va a Francia a perfeccionar sus conocimientos y allí recibe el título de médico colonial. Estudia Parasitología con la eminencia para la época en esta materia el doctor Blanchard, para regresar a Venezuela, el sabio francés le hace una carta donde le elogia su talento y su dedicación. Se dedica a la investigación. Resulta un excelente clínico. Realizó interesantes trabajos en el campo de la Bacteriología, sobre fiebre recurrente, y sobre Chagas. Fue individuo de número de la Academia de Medicina, murió el 10 de octubre de 1936. 


Posteriormente, esta casa es adquirida por el poeta Manuel V. Martínez García, quien vino a Guanare, se radicó aquí, fue director de varios periódicos, profesor del colegio y se casó con la honorable señorita Silvina Angulo Ariza y procrearon seis hijos, cinco varones y una hembra, y aún conservan y mantienen en estado aceptable la vieja casona. *

La vivienda no existe, desapareció bajo la desidia de sus dueños y las autoridades y la indolencia e ignorancia del pueblo en general. Solo un terreno vacío y la pared de ladrillos de la antigua cárcel es lo que queda de la casona
                                                                 Alfredo Gomez Alvarez

La casa estaba ubicada al frente de donde estaba la primera casa construida en  Guanare, en lo que hoy es el Colegio Sagrado Corazón de Jesús o Colegio Las Monjas.. Aca puede ver el lugar donde estaba la casa. 


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. p. 73

sábado, 6 de abril de 2019

Remenbranzas guanareñas: una evocación de mi pueblo Humberto Alvarado

Remenbranzas guanareñas: una evocación de mi pueblo 
Humberto Alvarado

Remenbranzas guanareñas es un libro, en su tercera edición, de Humberto Alvarado, (El legendario zurdo Alvarado al decir de su hermano Alexis Marquez Rodriguez),  donde afloran retazos de la historia de Guanare del siglo XX. Vivencias y anécdotas de un guanareño que vivió el nacimiento y  la época dorada del béisbol en su pueblo.  El autor, quien fue motivado por el guanareño Raimundo Alfredo Gomez Alvarez a escribir, dió rienda suelta a sus dedos y plasmó   41 crónicas de la pequeña historia de la ciudad de Guanare, con énfasis en el cuadrante noreste de la ciudad, ubicada de la quebrada El Pionío hasta la quebrada Las Piedras: el barrio La Peñita, su gente  y los mágicos lugares adyacentes. Con estas narraciones uno se vuelca al pasado del Guanare, el Guanare, pueblo, noble y primitivo de principios del siglo XX. 

El libro tiene  120 paginas, fue publicada, la primera edicion, en el año 2008; esta tercera edición, cuenta con un tiraje de 500 ejemplares y fue ampliada con la inclusión de 7 articulos. Estos articulos fueron publicados en El Periodico de Occidente, iniciandose el 19 de enero de 2007. El prologo lo escribe el recordado autor de la columna Con la lengua, Alexis Marquez Rodríguez. hermano consanguíneo del autor. Señala al inicio: "Cuando lei la primera de estas crónicas, escritas por mi hermano Humberto [...] confieso que no tuve la menor sorpresa. Nunca había leído nada escrito por él, pero no me sorprendió su escritura tan natural, tan espontánea con un estilo directo y sin afeites, pero al mismo tiempo con tanta elegancia y con tanta propensión a lograr el encantamiento del lector. 


Estas evocaciones son las vivencias de un guanareño, nacido el 18 de agosto de 1918, hijo de Ofelia Alvarado, quien tambien dio a luz a Regina, mujer que brilla con su propia luz y que aparece en los anales d ela historia de la educacion en el estado al ser la primera maestra del pueblo de San Nicolas. Este pueblo tiene especial mencion en los articulos, dedicó dos de sus escritos: inicia uno de ellos con el nombramiento de su hermana como "Preceptora de la Escuela Federal Primaria N° 12". Preceptor (a) segun el divccionario de la RAE: Persona encargada de la educación de un menor, iba con el rol de u preceptor, esto es responsable de mantener un precepto, normas y en fin designada como responsable de acompañar​ y orientar la educación de los niños de la localidad. Fue la primera maestra. En estos escritos conocemos como fue la experiencia de la maestra Regina, personajes que le acompañaron en esta aventura educativa, asi como los servicios basicos disponiobles, actividad economica reinante en la zona, estado de las vias de comunicación, tradiciones, entre otras. Es gratísimo el recuerdo o rememoración del Riíto o Caño Manzanares, recuerda como la vida del caserío giraba en torno a este cuerpo de agua, el cual saciaba la sed y el hambre de la comuidad, pero que al decir del autor: "murió al no poder soportar el ímpetu de la inclemente enfermedad distinguida con el sarcástico nombre de modernidad". 

Siguiendo la misma anecdota, nos hable que San Nicolas, en la epoca de lluvias, quedaba aislado, teniendo los pobladores que tomar previciones y abastecerse con enlatados--en especial con carne de buey--, aceites y otros elementos para la iluminación, materiales de aseo personal, cartuchos para escopeta, entre otros insumos que permitieran la estadía durante esos dias de aislamiento. Su hermana Regina, conoció y se casó con Manuel Perez Cruzatti, a quien, ella misma enseñó los elementos básicos de la lectura y ortografía a quien luego la acompañaría en el mundo de la docencia y destacaría tambien en el mundo de la poesía nacional. 

En los años 30 llega el beisbol a Guanare: el primer campo de beisbol estaba por unos potreros existentes por los lados de lo que hoy es la Clinica Razzetti; esto eran las afueras de la ciudad. Alli se enfrentaban los domingos los equipos Cardenales BBC y Aguilas BBC. Parte del pueblo iba en romeria a disfrutar el juego. Era uno de los entrenimientos del domingo. 

La masoneria tiene en este libro una especial mención. El autor integraba la logia y por su padre, quien tambien fue un hijo de la viuda, conocia de la historia de los masones en Guanare con la Logia San Juan de la Constancia creada en la ciudad en 1827, que luego se convertiria en la Logia Concordia N° 36.

En enfoque ambientalista lo vemos reflejado cuando el autor rememora los paseos, baños y pesca en la quebrada Las Piedras, caño Manzanares y en el río Guanare.  

Uno de los elementos mencionados son las vias de comunicación y en especial los pasos para soltear los rios. Guanare no contaba con puentes para el paso de los rios Guanare y La Portuguesa; para ello existian los balseros, quienes eran diestros en el manejo de la balsa, plataforam formada por la union de varias canoas, y en la cual se montaba el vehiculo y las personas que en el viajaban para cruzar el rio. También menciona que existian paseros, persona que ayudaba a cruzar el rio. 

Y encontrará destacados episodios de la historia de guanare, tradiciones de semana santa, gastronomía guanareña (como el Sacús), posadas y pensiones del Guanare de principios de siglo, las campanadas, la pelea de Argimiro Gabaldón, saca del olvido a personajes que hicieron la historia menuda: Victor Manuel Heredia Angulo, Pastor Chirinos, Juan Machete, Pedro Miguel Fajardo, Ines Mercedez Gomez Alvarez, Ricardo Mago, Rafael Quintero Serra, Walter Schultz, entre otros.   

En estas paginas se manifiesta Humberto Alvarado, el legendario zurdo Alvarado, un guanareño que le duele su pueblo. En el articulo dedicado al humanista  Victor Manuel Heredia Angulo nos dice: "En el Guanare de antaño, cuando Guanare era menos pueblo que ahora, y cuando aún no habia hecho su aparición el virus de la politica desbocada sembrando la amargura y tratando de romper el vinculo de la fraternidad que para el guanareño ha sido regla de honor su sustentación". 

Para finalizar la reseña de esta publicación que mejor que hacerlo con un parrafo evocativo del autor sobre el río Guanare, o lo que queda de este otrora impetuoso río:

Ah mundo río, Guanare! quien pudiera verte impetuoso y arrogante, como en tiempos que se fueron. Quien pudiera pedirte que impidas que inescrupulosos se apropien impunemente de la riqueza de tus playas. Quien pudiera decirte  la contaminación de tus aguas. Quien tuviera fuerza y poder para impedir la destruccion de tus riberas, con lo que se estaría propiciando que mueras desnudo". 

Humberto Alvarado
humbertoalvarado1918@hotmail.com
gustavoalvarado11@cantv.net
Referencia 

Alvarado, Humberto. 2010. Remenbranzas guanareñas: una evocación de mi pueblo.  Serie Literatura Cronicas. 3era Edicción. Acarigua. 120 pp. 


lunes, 5 de febrero de 2018

CRÓNICAS GUANARITEÑAS -¿Quién lo recuerda?- BERTILIO MÉNDEZ



CRÓNICAS GUANARITEÑAS  YORMAN TOVAR


Lo primero que mostraba era los sobresalientes incisivos en su usual sonrisa. Era de cabellos lisos y ojos grandes, largas patillas (a la usanza de la época de los 70); dueño de un hablar pausado y preciso en el uso de su convincente palabra… ¡extremadamente amigable!… todo un caballero, sencillo por demás. Nació en Guanarito, creo que en 1953 0 1954. En la niñez vivía con su familia por los lados de “El Cañito”, bajando del puente, a costas del río Guanarito. Era el benjamín de una humilde prole, cuya jefa era la humilde matrona María Hilaria Méndez. De esa prole recuerdo a Germán (ya fallecido), el catire Ardénago (sobreviviente) y a Camila, quien estudió en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado de Barquisimeto, y en la misma institución hizo carrera universitaria como catedrática, alcanzado Doctorado y escalafón de Profesora Titular. Bertilio, por su parte, estudió hasta sexto grado en el antiguo Grupo Escolar Monseñor Unda, en un brillante curso cuyo maestro fue el gracitano-guariqueño Rodulfo Pérez Martínez. En ese curso competían por los 20 puntos: Saúl Vizcaya, Freddy Jara, Enríquez Álvarez Seijas, Miguel González Torrealba, Judith Áñez, María De Paz Lorenzo, y Armando “Mime” Álvarez –entre otros-. 
-¿Quién lo recuerda?- BERTILIO MÉNDEZ

Posteriormente cursó estudios en la Escuela Técnica Industrial “Simón Bolívar” de Acarigua donde obtuvo el título de Perito Ebanista. En 1972 ingresó al plantel de profesores del recién fundado Liceo Arturo Celestino Álvarez, en la materia “Áreas de exploración” (Madera). A finales de los años 70, a través de la Iglesia Adventista del Séptimo Día -donde siempre permaneció con fidelidad religiosa- se marchó a Medellín-Colombia donde obtuvo, en un Colegio Universitario de la misma Iglesia, el título de Licenciado en Teología. Vivió algunos años en Nueva Jersey (EEUU) donde impartía clases de seminarios inherentes a su especialidad profesional. En los últimos años de su vida se dedicó a la tarea de taxista, siendo en New York dueño de una ruta de automóviles de esta modalidad de transporte. Estuvo casado con una ciudadana colombiana de Medellín, ciudad donde falleció –si la memoria no me falla- en el año 2012. Creo que no había cumplido 60 años. Esta mini-crónica la escribo para que las nuevas generaciones de guanariteños conozcan a sus personajes. Bertilio Méndez fue un hijo ilustre de Guanarito, casi anónimo. Es posible que entre sus anhelos haya estado el de volver a su patria chica… ¡Honor a quien honor merece!




Noche del 23 de enero de 2018.


Yorman Tovar
(Cronista Popular de Guanarito)
elmayortrovon@hotmail.com, jinetetovar@gmail.com

domingo, 20 de octubre de 2013

Como era la vida en estos pueblo (El Guanare antañón)

Como era la vida en Guanare 
Tranquila, familiar, viviendas unifamiliares, prole numerosa, trabajo, arduo, vida austera, diversiones sencillas, trajes humildes, chupulún, alpargata, liquiliqui.

Una familia que se conforma por lo menos de 8 a 10 personas, los padres, seis hijos y dos criados, o servicio doméstico. La casa de bahareque, sus paredes, con techo de palma fuera de las tradicionales casas antiguas, si existían que eran de tejas de cuatro o más habitaciones, cocina, cuarto de servicio, corral, donde
se criaban cochinos y gallinas, mulas o burros según las condiciones y posición económica de la familia.


Casas de paredes de bahareque y techo de palma. Una calle típica guanareña

Es bueno señalar que las casas de tejas tenían paredes de tierra pisada techo con armazón de caña brava y tierra, era esta la razón de que el más pequeño descuido ocasionara el derrumbe de la casa en parte o totalmente que fue lo que ocurrió en los pueblos deprimidos por la situación imperante, ocasionando grandes éxodos. Pero predominaban las viviendas de bahareque y techo de palma.

Bien, ganaderos o criadores, agricultores, comerciantes, constituían el grupo más numeroso y entre ellos los de mayor o menor posibilidades, el comerciante de mercancía seca, telas en diferentes variedades donde predominaba la económica, boales, muselinas, géneros, liencillos, cte. los que comercian con frutos menores, los que lo hacen con las reses bien en pie como detallistas, los que se ocupan de transportar ganado a otras regiones en busca de mejores precios.

Todo era muy económico, lo que resultaba difícil era la adquisición de la moneda. Una res valía de 30 a 50 bolívares, según las características y condiciones del animal, así como la forma de venta y lugar donde se efectuase la operación. Por lo menos en Guanare, la res para el beneficio local costaba 30 bolívares, la carne se detallaba a Bs. 0,25 la libra con hueso, el cuero se vendía a Bs. 10 y el pueblo consumía a lo sumo 1/4 de res, el resto o sea 3/4 se le vendía a las personas que se encargaban de arreglarla, salarla, secarla para venderla en estas condiciones a un precio bajísimo. Esto nos deja ver que con medio o un real se podía comer carne de res, con una locha de hígado comía una familia y se compraba medio de asadura, como se le decía a las vísceras, con mayor razón pues le daban hígado, corazón, bofe (pulmones), bazo, traquea, etc. con lo cual se hacía tremenda olleta; y si eran las verduras, con 12 1/2 céntimos (una locha) se adquiría lo suficiente para un hervido de res. Un servicio doméstico ganaba 3 pesos (Bs. 12) el combustible usado en las cocinas se lograba en cualquier parte, leña, como siempre o casi siempre existía un muchacho criado, éste se encargaba de estos menesteres, otras veces era un miembro de la propia familia, el encargado de buscar la leña; por el derecho del agua se pagaban Bs. 3 y los más necesitados disponían del preciado líquido en pilas públicas. Comoquiera que por las quebradas próximas a la ciudad corrían aguas cristalinas, éstas servían para que los muchachos se bañaran en ellas las de tomar, de mayor pureza, se obtenían de los ricos manantiales que había al norte de la ciudad, hermosos bosques, hoy convertidos en desiertos y sembrados de cemento gracias al hombre "civilizado".


Una mirada al pasado
Había otras maneras de ayudar a la economía doméstica, como era criando gallinas para asegurar huevos y pollos para el consumo y muchas veces para la venta, cochinos para la carne y la manteca, y también para la venta en pie o detallado, además de las diferentes artesanías caseras que incluía trabajos manuales con diferentes tejidos, fábricas de diferentes tipos de dulces y otras golosinas con lo cual se sostenían muchas familias, no faltaban en las casas, las trojes o huertos familiares, donde se cultivaban el cebollín, el ají dulce, el tomate, cilantro y lechuga.

Cuando en el pueblo se beneficiaba cochino se participaba a la comunidad izando en la casa una bandera blanca. Además se ordeñaban las vacas en los patios de las casas. Eran muchas las familias que se ayudaban vendiendo leche a locha o a medio el vaso o bien haciendo cuajadas. Una de las actividades de algunas dueñas de casa era el corte y la costura, inclusive ropa de hombre; la confección de un traje costaba 3 o 4 bolívares, la de un liquiliqui entre 5 y 8 bolívares, imperaba el zapatero remendón, pues un par de zapatos duraba mucho y habían que arreglarlo varias veces, media suela o suela corrida, arreglando tacón, etc. Un corte de pelo costaba Bs. 0,50 y Bs. 0,25 al rape con máquina número cero que era lo que se estilaba. Un trabajador ganaba como jornal Bs. 1,50 en faenas rudas de 12 horas de trabajo que era lo que se decía de sol a sol. En el campo la tarea, era muchas veces que se realizaban trabajos con la concurrencia de los vecinos, lo cual constituía el llamado convite para lo cual se sacrificaba una res como atractivo; otras de interés general se llaman faenas populares y así se reconstruían iglesias, plazas, escuelas, algo muy importante por la debida participación de la comunidad, lo cual le daba más interés en la conservación de las cosas, pues cada uno se sentía muy ligado a la obra ejecutada y por ende se convertía en su permanente celador.

Había personajes que se ganaban la vida amarrando ganado, reses gordas para el beneficio, vacas "parías" de las familias, otros cortando y cargando palmas para reparar o construir los techos de las casas; también quienes buscaban en lugares cercanos tierras especiales que eran utilizadas para pintar las casas, tierra de los "butaquitos". Como las calles principales del pueblo estaban empedradas nacía entre ellas mucha gramilla, habían quienes se dedicaban a arrancarlas con útiles especiales, los llamados desyerbadores, que con esta actividad se ganaban el sustento diario.
Medio de transporte de la época

El trabajador del campo, el llamado conuquero, que como ya hemos dicho se ocupaba de la siembra de los frutos menores, especialmente maíz, caraotas, yuca, topocho, plátanos, cambures. El comercio de estos productos se realizaba mediante el trueque, en el comercio local hubo también los que tuvieron mayores cultivos, así como los pequeños, medianos y grandes criadores, lo que sí es cierto es que la mayoría trabajaba, que el 80% de la población vivía en el interior y que el mayor porcentaje de éstos estaban en el medio rural.

Es de destacar que la delincuencia era muy pero muy baja, resultaba algo excepcional tener noticias de un robo, mucho menos de un crimen, por eso decimos al comienzo vida familiar, apacible. Las casas podían permanecer abiertas sin ningún peligro, no se conocían los malandros, no existían abigeato.

Cuando comenzaron a llegar los empresarios del cinematógrafo ambulante había distracciones diferentes, después ciudadanos de la comunidad montaron su propia empresa en un pequeño local compuesto por una mediagua de zinc y todo lo demás a la intemperie con dos localidades: ¡referencia y patio, y quienes concurrían a estos espectáculos tenían que mandar o llevar sus sillas, pues los locales, por cierto al aire libre, no disponían de asientos propios.


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 21 y 24.


jueves, 17 de octubre de 2013

CULTURA


Desarrollo intelectual, cultivo de las letras y de las ciencias, y esto fue lo que el pueblo de Guanare aspiraba cuando por intermedio de su prócer José Vicente de Unda manifestara al padre Libertador cuando le pidió la creación de un instituto para lograr estos fines, desde luego que para hacer semejante petición tenía que existir una inquietud intelectual entre los moradores que la justificara y esto es lo que nos hemos dado en llamar nuestra raíz cultural, que persiste por siglos, y así lo comprendió el Libertador al ordenar al Vicepresidente de la República, General Francisco De Paula Santander, la creación de este centro de instrucción, por eso el 16 de mayo de 1825, cuando aún no se había consolidado la independencia de América y estaba fresca la sangre derramada en Junín y Ayacucho, ocurrió el hecho del Decreto de la Fundación del Colegio que en su comienzo fue bautizado con el nombre de San Luis Gonzaga y más
Colegio San Luis Gonzaga hoy Liceo José Vicente de Unda
tarde rebautizado con el nombre de su fundador y primer Rector "José Vicente de Unda", primer instituto de educación media del país que por más de siglo y medio ha fulgurado como faro luminoso en el corazón de los Llanos Occidentales.


Centro de Cultura que une su destino al destino del pueblo que lo vio nacer, y que juntos se han negado a rendirse antes las vicisitudes adversas.

Como decano de los institutos de educación media del país, representa para el guanareño la más terca esperanza del pueblo para levantar el corazón por encima de la mediocridad, de la abulia y del marasmo" (Dr. José Santos Urriola) y es la vez reflejo fiel de sus inquietudes culturales por eso siempre ha contado con el apoyo del "bravo temple del pueblo guanareño" convencido de su efectividad y por representar los cimientos donde se ha sustentado todo su fervor cultural.

Guanare ha demostrado pues esta inclinación desde antes de ser nuestro país soberano, republicano y absolutamente independiente lo cual quiere decir mucho en el concierto de los pueblos civilizados. Han sido y son estas manifestaciones perennes en nuestro medio, de aquí su alto índice de centros de educación y de divulgación de la cultura que existen en nuestro medio, pero es bueno repetirlo que otras veces hemos dicho este pasado glorioso, estos antecedentes de civilismo no son solo para vivir inmerso dentro de ellos sino para que nos sirvan de estímulo para continuar en la ruta del progreso del desarrollo cultural y económico, para tener la fuerza que es necesaria para avanzar, para reclamar, para ejercer el liderazgo que la época reclama y hoy en día, se estima que el desarrollo económico se identifica con el nivel tecnológico que se haya alcanzado y luego la extensión con que los conocimientos que estén aplicando y Guanare cuenta con la Institución que ha de generar la Tecnología que esta apreciación exige, el Núcleo de la UNELLEZ, que ha de llenar este cometido tal como lo señalan los objetivos generales, que diseña a la letra, "contribuir eficazmente al desarrollo local y regional, a través del aprovechamiento racional y productivo de los recursos humanos y naturales para coadyuvar a satisfacer los requerimientos que la sociedad hace y hará al sector agropecuario" que viene a ser la exigencia prioritaria en nuestro país que sufre de la dependencia casi absoluta de estos renglones básicos de la alimentación, fiel exponente de esa estirpe cultural que el conspicuo presbítero y prócer de la independencia José Vicente de Unda.


UNELLEZ
Hoy Guanare es ciudad universitaria, con todas las instituciones que han sido instaladas acá, donde pueden formarse los jóvenes en diferentes disciplinas del saber, lo cual quiere decir que podrán prepararse aquí, los técnicos que el desarrollo actual y futuro exige.

Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 25 y 26.

lunes, 7 de octubre de 2013

ANALES DEL PERIODISMO

                                                                                            Alfredo Gomez Alvarez

ANALES DEL PERIODISMO

Imprenta

Fuente: Museo Ciudad de Guanare
La primera Imprenta —1826— la trajo el ilustrísimo monseñor José Vicente de Unda García. Para 1830 Teresio Gonzalo trae otra imprenta a Guanare. Nombraremos las principales publicaciones que han circulado en nuestro medio: 1826 "Aurora de Apure", dirige Pablo María de Unda. "Bandera Blanca" 1827 doctor B. Talavera Acosta. "El Guanareño" Teresio Gonzalo. "El Llanero Libre" Teresio Gonzalo 1830.

"El Sol de Abril Raimundo M. Pérez 1875. "El Sur de Occidente" 1888. Delfín Aguilera. "La Azucena" Eladio del Castillo y Francisco Delgado 1886. "La Esperanza" 1885. Benito Fernández. Después circularon "El Horizonte". "El Conciliador", "El Jazmín".

En 1889 "El Guanareño" Paulo Emilio Beltrán y José Ignacio Quintana. "La Regeneración de Zamora" 1894, Raimundo M. Pérez. "El Elector" 1898, Antonio Zuñiga. "La Época  1897, Lisandro Alvarado. "La Concordia Liberal" 1899, Quintín Aguilera. "El Correo de Portuguesa" Lisandro Alvarado y Cecilio Landaeta.

"El Porvenir" 1900, Cecilio Landaeta. "El Niño' 1901, Pedro Loreto. "Heraldo de la Pampa" 1909, Manuel Heredia Alas y Pedro José Muñoz "Portuguesa" 1911. Luis Fajardo Galeno "El Conciliador" 1913. Luis Fajardo Galeno "La Libertad", 1914, Marcos Aurelio Rojas. "Reflejos" 1916, Luis Fajardo Galeno. "Simiento" 1917, Pedro Ramón Oraa. "El Artesano" 1917, Gerardo Obal. "El Porvenir" 1917, Manuel Higinio Díaz. "El Rehabilitador" 1921, Manuel Martínez García. "El Llanero" 1926, Rafael Rodríguez Ortiz y Coromoto Hernández. "Ecos del Guanaguanare" 1926, Hermano Nectario María. "El Bolivariano", 1932, Jesús Alvarado Núñez. "Renovación", (Revista) 1938, Marco Aurelio Rojas. "El Sol de los Cospes" 1938, Soteldo Ramos. "El Portugueseño" Benito Fernández Machado. "El Ideal 1935, Cipriano Heredia Angulo. "Ecos Aulares" 1936, Cipriano Heredia A., Alfredo Gómez A., Alberto Busto y Antonio Urriola. "Acción" 1940, "Agrupación Bolivariana", "Ecos de Portuguesa" 1942, Andrés Certad, "Trinchera" 1945, Andrés Certad. "Norte" 1946, Alfredo Chamate. "El Camino" 1955, grupo de redactores. "A Camino", Monseñor Dámaso Cardozo, Manuel Pérez Cruzatti. "Simientes" (Revista), Lisandro Urriola Alvarez, Manuel Ricardo Martínez A.
Prensa antigua de imprenta
Fuente: Museo Ciudad de Guanare
"El Guanare" Rafael Roberto Gavidia. "Area 75" (Revista) 1975, Alfredo Gómez Alvarez, Aldo del Papa P., Ramón Salcedo. "Periódico de Occidente" --en circulación , Carlos Gómez Urquiola, Jesús Torrealba V. Otros medios de comunicación de masas son Radio Estelar, Radio Onda, ambos medios se deben a iniciativa privada, todo ello demuestra el interés por la cultura.



Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 33 y 34.

Escuela para niñas

 ESCUELA PARA NIÑAS

Alfredo Gomez Alvarez

Colegio de Niñas de Guanare fundado en 1891
Fuente: Museo de la Ciudad de Guanare.
A los cien años de su creación 1891-1991 es un hecho de mucha importancia en la vida de la ciudad este acontecimiento que ocurre en 1891 cuando ejerce la primera magistratura el guanareño Raimundo Andueza Palacio, quien decreta la creación de una escuela de niñas para Guanare, que ya era un clamor popular, puesto que desde épocas inmemoriales solo existía una pequeña escuela unitaria una de las cuales fue reagrupada, regentada por don Bartolomé Rivera, hubo otras escuelitas, entre ellas la asistida por el señor Rafael Alvarado, padre de Jesús Alvarado Núñez, pero en realidad un centro de educación para niñas hacía falta, es cuando en 1891 se decreta este instituto al frente del cual es colocada la señorita Isabel María Ruiz, oriunda de Tovar —Estado Mérida— colegio que rindió su efectiva labor en favor de las jóvenes guanareñas, que una vez ocurrido el deceso de la señorita Ruiz, se encargó de su Dirección la señora Juana Galante de Gómez; en una época fue bautizado ese centro docente como el "Escuelón" por el pueblo, posiblemente porque como antes no existían sino pequeñas escuelas y ésta era de mayor capacidad y superior el número de alumnas, con el tiempo fue transformada en Escuela Federal Graduada "Juan Vicente González".

Es bueno señalar que en su comienzo en este centro docente, no solo enseñaba los pensa corrientes, sino que había una parte muy importante de artesanía, manualidades y costura.


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. p. 83

viernes, 4 de octubre de 2013

Guanare de la esperanza y de la fe

Palabras pronunciadas por el doctor Alfredo Gómez Alvarez el 4 de noviembre de 1966.


Dr. Alfredo Gómez Alvarez
Estamos muy emocionados en este momento trascendente del reencuentro feliz. Nos sentimos jubilosos al retornar a nuestro querido pueblo en las condiciones y bajo las circunstancias en que hoy lo hacemos. Esto representa un singular acontecimiento y lo que estamos presenciando es realmente maravilloso, espléndido, algo que ha de perdurar en el tiempo y en el recuerdo, --Guanare—, de la esperanza y de la fe, cuyo futuro miramos con optimismo, Guanare, de ayer y de hoy, con su gente de bien y de trabajo hoy aquí congregada para demostrar su hermandad y ratificar su confianza en un destino mejor. Guanare, centro de altar significación en la geografía llanero-occidental, es encrucijada de camino y emporio de esperanza, Guanare, hoy vemos mejor y con mayor fervor el futuro promisor en el campo, que sólo espera la puesta en marcha de un plan ambicioso de desarrollo, para que se convierta en realidad ese potencial natural, tenemos fe en los hombres que hoy rigen su destino y esperamos que inicien el proceso de transformación que el momento exige, el futuro reclama y Guanare merece. Propicio es el momento para pedirle a los hombres que hoy tienen la responsabilidad de conducir su destino, el que emprendan una acción vigorosa que conduzca a ese esperado desarrollo, y de esta manera darle apoyo vital al pregonado lema de que "Venezuela" consume lo que "PORTUGUESA PRODUCE".

Estas comunidades en la hora actual, están reclamando la puesta en marcha de una nueva promoción que cambie algunas estructuras para poder lograr en plenitud la transformación que el pueblo reclama, cubriendo las necesidades perentorias, concepto éste, que predominó en el seno del comité central, y que fue la razón por la cual se promovieron acciones tendientes a solicitar estas soluciones inmediatas y las más urgentes necesidades existentes, para lograr un mejor medio de vida para la comunidad. Siendo ésta la meta fundamental, se concentró allí toda la atención y el esfuerzo, por ello habrán encontrado fallas en lo que se refiere al retorno propiamente dicho, esperamos ser perdonados por quienes tuvieron que padecerla.

Se hicieron planteamientos concretos en relación con la grave situación médico-asistencial, con tal seriedad y urgencia que es muy posible que mañana mismo llegue a Guanare, el Ciudadano Ministro encargado de Sanidad, para palpar directamente sobre el terreno los acontecimientos.

Al Ministro de Justicia se le planteó la dramática situación de la Cárcel de Guanare, donde hay más de 300 (trescientos) reclusos en condiciones de hacinamiento infrahumano, habiéndose prometido la solución de este problema con la construcción de un Penal-Granja, de acuerdo con un proyecto presentado por el Gobierno Regional. En otros Despachos oficiales, se hicieron planteamientos similares y se obtuvieron respuestas favorables para resolver problemas urgentes, como el acueducto, la nueva sede del Liceo José Vicente de Unda, nuevo Hospital, Silos para el almacenamiento de mayor cantidad de productos agrícolas vegetal, local apropiado para las dependencias del MAC-BAP-IAN, Parque de Exposición agropecuaria, Estación Experimental San Nicolás; es necesario el apoyo de la comunidad para lograr esta extensión Universitaria que ha de brindarle gran beneficio al sector agropecuario de la región en general y de Guanare, en particular, se solicitó la construcción de un Palacio de Justicia, el desarrollo de una zona colonial y la adquisición de Casacoima para desarrollar allí el Museo de la Ciudad. Se planteó la necesidad de El Parque Quebrada de la Virgen, Los Samanes. Pero la gestión no se limitó exclusivamente a los organismos oficiales sino que se solicitó la intervención de la Fundación de la Vivienda Popular para un Desarrollo Urbanístico que favoreciese a la clase media y el día 21/10/66, vino una comisión de técnicos enviados por esta fundación a quien se le hicieron los planteamientos concretos.

El comité se ocupó también del problema religioso, y una comisión se entrevistó con el delegado de su Santidad el Papa, para pedirle la solución de la situación en que se encontraba la Diócesis de Guanare, desde que el titular Monseñor Tenreiro renunciara, de acuerdo con lo expresado con el Ciudadano delegado, la situación quedará satisfecha muy próximamente.

Toda esta actuación se realizó mediante diferentes comisiones que actuaron de acuerdo con la misión encomendada, actuación que no fue nada fácil por lo que, tenemos la experiencia y estamos convencidos plenamente, por esta razón, de que se hace absolutamente indispensable la creación de un Comité permanente que reclame y haga valer los derechos del Pueblo. Este Comité tendrá de inmediato el trabajo de reclamar todas estas reivindicaciones para ver si se logran, Guanare lo merece, dicho Comité debe formarse de común acuerdo con la Sociedad Amigos de Guanare, para obtener así la correlación de fuerza que es indispensable para lograr lo que se desea. De esta manera creemos haber cumplido con el compromiso contraído el 5 de agosto del año en curso, solo nos queda invocar la omnipotencia de la Coromoto para que siga velando por el porvenir y la prosperidad de la región y de su gente.


ALFREDO GOMEZ ALVAREZ


Referencia

ALFREDO GOMEZ ALVAREZ. 1966. Guanare de la esperanza y de la fe: Palabras pronunciadas por el doctor Alfredo Gómez Alvarez el 4 de noviembre de 1966. In A 20 años del primer retorno a Guanare. Publicaciones del Concejo Municipal del Distrito Guanare/Estado Portuguesa Noviembre 1986. pp 24-27

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Primogénita Alfredo Gomez Alvarez

                                                     Primogénita                                                                                                              
Colegio "Sagrado Corazón de Jesús"
Según las viejas crónicas, la casa que estuvo situada al comienzo de la Calle de los Catalanes (hoy 15), diagonal a la vieja residencia de la familia Pino-Pou en el cruce de la carrera tres (3) o calle Abreu donde hoy se levanta el edificio sede del Colegio "Sagrado Corazón de Jesús" fue una de las primeras edificaciones que se hicieron en Guanare después del traslado de la ciudad desde Mesa de Cavacas. Esta vieja construcción estuvo habitada durante muchos años por la familia --Galaileno Carballo--el señor Juan Galaileno actuó en la política local, se casó con la honorable señorita Pilar Carballo Huizi, de cuyo enlace nacieron tres hijas: María del Pilar, Carmen Teresa y Mercedes María Galaileno Carballo, doña Pilar enviudó y con su esfuerzo levantó esta familia, personaje singular, esta doña Pilar con una fuerza de voz impetuosa y vigorosa que cuando llamaba las vacas que iban a ser ordeñadas en el patio de su casa, que por la parte interior cubría la quebradita o quebrada del "Pionio" o reclamaba la presencia de su amanuense, penetraba y resonaba en los farallones de Santa Rosa, mujer de gran autoridad y destreza, aquí vivió hasta el final de sus días.


La primera casa o una de las primeras estuvo en esquina de calle 15 con carrera 3
                                              Alfredo Gomez Alvarez


Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. p. 51

martes, 24 de septiembre de 2013

COLEGIO PROVINCIAL Alfredo Gómez Alvarez

COLEGIO PROVINCIAL


Busto de José Vicente de Unda colocado en el patio central
del antiguo convento de San francisco,
donde funcionó el Colegio San Luis Gonzaga,
el cual hoy lleva su nombre UEN José Vicente de Unda
El padre José Vicente de Unda, hombre de progreso, amante de la cultura pidió en horas críticas para la República al intelectual y culto prestado a las artes guerreras, por amor a su patria, don Simón Bolívar, la creación de un instituto de educación superior para su pueblo natal —Guanare—. Al Libertador le produjo esta petición un gran impacto desde luego, porque en pleno proceso de guerra, hubiera alguien pensara en estos momentos tan inciertos en cosas tan positivas, era para sorprender al más optimista, lo cierto es, que en plena Campaña del Sur el caraqueño aguijoneado por la petición ordena al Vicepresidente encargado que promulgara el decreto creando el Colegio Provincial de Guanare y así ocurre el 16 de mayo de 1825 —satisfecho los buenos deseos del Obispo Unda, se comienza por los preparativos y el 26 de mayo de 1830, después de 15 años de promulgado el Decreto,* el coronel Ramón Burgos, prefecto del Departamento del Orinoco, oficia al Corregidor del Cantón de Guanare, señor Luis Palacio y le pide información sobre el Convento Franciscano, su estado, sus condiciones y rentas ya que dicha edificación fue escogida como sede del recién creado Colegio Provincial. El 4 de junio el corregidor Palacio responde al Prefecto Burgo, informándole que el día 31 de mayo fueron desalojados del Convento los religiosos moradores, que aún estaban en él. "A pesar de todo este antecedente fase de preparación, quedan dos años para la inauguración, en este lapso ocurrieron algunos hechos que sirvieron para deteriorar y maltratar el sagrado recinto, y fue el 21 de junio de 1832 cuando se realiza el solemne acto de inicio de actividades del Colegio, bautizado con el nombre de San Luis Gonzaga —patrón de los estudiantes, acto que fue precedido por el eminente sacerdote José Vicente de Unda que había sido nombrado Rector, y como Vicerrector Liborio Colmenares, presente también las autoridades civiles, el Alcalde de la ciudad don Juan Manuel Oraa, padres representantes y el pueblo de Guanare, los futuros  alumnos internos y externos de los cuales los Becarios Ramón Losada y Raimundo Alvarez de Guanare, Bartolomé y Antonio Febres Cordero de Barinas, Narciso y Federico Rodríguez de Ospino y Mantinimiano Luque de Papelón, el acontecimiento provocó un verdadero día júbilo, con fuegos artificilaes, repiques de campanas y sobre todo desbordamiento de alegría por parte del pueblo y desde ese mismo momento colegio y pueblo unieron sus destinos. 


(*) Dr. Virgilio Tosta. Crónicas de Barinas, pág. 171.



Alfredo Gómez Alvarez


Referencia


Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la
Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 45-46

CONVENTO FRANCISCANO Alfredo Gomez Alvarez

                                                                                       
Campanario del Convento de San Francisco
Es necesario comenzar por decir que el primer paso para lograr esta edificación lo dio el "señor licenciado don Leonardo de Reinoso, cura Rector Vicario Foráneo y Juez Eclesiástico de esta dicha ciudad, le comunicó una de las cláusulas de su testamento e irrevocable en que deja por ello la disposición de una capellanía su principal ocho mil y seiscientos (8.600) pesos para que a título de ella se edifique y funde un Monasterio de religiosos de la orden observante de nuestro Seráfico padre San Francisco, dentro de cierto término y que de no hacerse cese de esta fundación y quede privado de este derecho". El caso es que el Cabildo Guanareño apoyando la idea y deseo del cura Reinoso hace la, petición a su majestad el Rey Fernando VI en 1728, documento firmado por José de Montesino, José de Matos, Francisco Moctezuma, Juan de Segovia y Olmedo, José Francisco Díaz Brito --constituyentes del Cabildo.
Sector norte del convento franciscano

La espera fue larga, 28 años, pues es el 8 de junio, de 1756 cuando se recibe la respuesta mediante real cédula firmada en Aranjuez por el protector de las artes, la industria y el comercio, ordenando la construcción del Monasterio de Guanare, para 1778 la edificación no ha sido totalmente terminada, no tiene el número de religiosos que exige la disposición, de aquí que el obispo Mariano Martí, disponga: comprar la casa del Presbítero Borges y continuar la edificación, así como también la Iglesia anexa la cual se concluyó en 1800.


Otro aspecto del convento hoy sede de la UNELLEZ Guanare
En vista de la situación de la organización y no existir el número de religiosos indispensables, éste pasó a constituir en hospicio, posteriormente entra a formar parte de una historia educacional muy importante al convertirse en domicilio del Colegio San Luis de Gonzaga en 1832.


Altorelieve con motivos indígenas a la entrada del convento

                                          Alfredo Gómez Alvarez

Referencia

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. p. 43