historia

historia
"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri
Mostrando las entradas con la etiqueta Rafael Roberto Gavidia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Rafael Roberto Gavidia. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de abril de 2019

Las Imágenes Luminosas y Creadoras en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba



Las imágenes Luminosas y Creadoras en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba 
Conferencia dictada por el Dr. 
RAFAEL R. GAVIDIA 
A los alumnos del Liceo "PEDRO GUAL" 
en la Ciudad de Valencia, 


RECOMENDACIÓN


Por particular afecto y conocedor de las inquietudes espirituales que animan a Rafael Gavidia, estuve presente en el mes de febrero de 1.971; en la Casa de la Cultura de Barinas, para escuchar una charla con la cual se daba comienzo al Gran Homenaje que el pueblo y Gobierno de Barinas le rendirían al Poeta Alberto Arvelo Torrealba; durante el mes de mayo de ese año, mes de clara cruz en la frente, mes cuando surgió el grito de alto timbre de honor y la vieja provincia se sumaba a la causa de la Independencia. Pero el gran Homenaje no se llegó a realizar, el 28 de marzo el poeta se nos marchó a la profunda sabana de la eternidad. Ahora queda la tarea de divulgar su obra, como hacerlo, he aquí esta voz, de pueblo en pueblo y hasta ahora 54 veces ha intervenido refiriéndose al mismo tema, demostrando con cariño que no sólo a través del análisis de la semántica de las palabras se le debe rendir homenaje a nuestro más alto poeta nativista, se le hace también con la prédica sana del recuerdo, de aquello que un día se rumoró, pués así lo manifestaba Don Luis Fadul, poeta de fina inspiración, que a él lo preocupaba el hecho de que el Dr. Arvelo después de haber estado tres días en la casa de Víctor León Guevara en Ciudad de Nutrias, antes de marcharse le dejaba por regalo tres kilos de queso criollo, envueltos en hojas de bijao; y esto parena algo así como una descortesía, pero no lo fué, debe recordar el poeta Fadul, en Libertad de Barinas, que en una zona productora de queso criollo; muchas veces cuando se le invitó a desayunar, le servían al Dr. Arvelo queso kraf del Canadá. Por eso, que gran lección de nacionalismo nos dejó al entregarle al amigo tres kilos de queso criollo envuelto en las hojas de esa mata que bordea las lagunas llaneras. Es por ello que en las charlas de Rafael Gavidia, palpitan los sentimientos más profundos de un hombre como lo fué el Dr. Alberto Arvelo Torrealba; quien a través de toda su producción literaria supo distinguir en sus libros, que no hay más que dos pinturas.


`El Chaparro en la candela y el pimpollo en la garúa". 

M. Garrido Pérez

Los ríos luminosos
Palabras para una Conferencia dictada por el Dr. Rafael R. Gavidia

Prof. José Joaquín Burgos

I
El Dr Rafael R. Gavidia en el momento de dictar la conferencia
Valencia mayo de 1972
Rafael Gavidia y yo remontamos un día el río de las Coplas. Niños todavía (por fortuna siempre lo seremos un poco) mirábamos desde la endeble canoa todas las cosas maravillosas que pasaban vertiginosamente por nuestros ojos asombrados: la turbulencia, la vorágine, el remolino bramador; y arriba, "la resaca azulita" del cielo sobre el gris de las aguas embravecidas; la noche que caía luego y guiñaba luces en la lejanía; el silbo de guaruras en la madrugada; el toro del alba hundiéndose hasta la cornamenta en el áureo amanecer; y ya en el filo del día el grillo de las ánimas reventando, entre los primeros pájaros, los sueñitos de café colado... y largas sabanas por donde al atardecer pasarían, siempre ante nuestro asombro, primero Arturo Coya y después Santos Luzardo, transidos ambos de sed; y hacia la noche, bajo inesperada y violenta tempestad que zumbaba rayos a la palmasola, Florentino, que llegaba a jugar la parada final de su garganta en desafío con el capitán de las tinieblas... Y de pronto, en una vuelta de río, como estatua de sombra en la barranca, el Canoero del Caipe con su voz quejumbrosa llamando a Maruja ante la burla del eco... 
¡Y todo ese tramontar sin salir de las cuatro paredes de Guanare! 
II 
Después vinieron días de distancia. Bajo la férula de un tiempo pisoteado por botas infamantes. Entonces Rafael Gavidia se fue a mirar las cinco águilas blancas, a trepar los páramos del tiempo; mientras yo, con mi orfandad al hombro y un amor imposible entre los ojos, inventaba alcaravanes en las solitarias noches caraqueñas. 

Hubo después un día para retornar. El reencuentro con el fraterno amigo -con él y otros- sirvió para evocar aquel viaje, aquel viaje que definitivamente nos amparó a la común raíz de la tierra que nos vió nacer y que un día nos servirá de surco. 

III 
Pero, olvidaba decirlo, hubo un segundo viaje. Esta vez, los ojos antes llenos de asombro recorrían el paisaje con serena mirada... pero será mejor relatarlo: 

En el Liceo "Pedro Gual" -alma secular de Valencia- creamos un centro de literatura. "Iniciémoslo, dijo algún alumno poeta, con una invitación a un hombre de sensibilidad", "¿Quién?". "Alguien que haya viajado, que conozca nuestra tierra, la raíz de nuestros poetas, la esencia de lo venezolano puro". "Conozco a alguien, dije yo, que ha viajado por el corazón del verano, que ha remontado los ríos lumninosos de la copla...". 

Hubo silencio, y de manera unánime quedó establecido que fuese Rafael Gavidia quien diera el primer "palancazo" en el flamante Centro. 

Y cuando llegó el poeta lo recibimos con alegría: con él venía el llano, el horizonte infinito y los mil ríos de la sabana: pero Gavidia se trajo su canoa, su palanca y su remo. Abordamos -todavía con un leve matiz de miedo infantil- y emprendimos, nuevamente remontando, el viaje. Como en andanza memorable, las chicharras atolondraban el atardecer. Patrón de abordo, el poeta Gavidia. Tomás Montilla Araujo estremeciendo su cuatro de hidalgas cuerdas. Y la sombra -sombra luminosa, olorosa a mastranto y a espinito- de Alberto Arvelo Torrealba presidiendo los rumbos. Nuevamente fueron los vuelos de garzas en los lejanos cielos, la soga del horizonte cayendo sobre el mundo, el ulular de la brisa entre los árboles ribereños, el bramido del trono en la distancia. Pero esta vez los ojos veían más allá del asombro: he allí la savia que sube por el tronco del romance; mira la flor de esta copla como estalla. La sombra de Arvelo Torrealba sonreía en su mutismo. Y así llegó la noche, y el silencio se durmió en los remansos luminosos del viaje. 

Este viaje que ahora Gavidia nos entrega de nuevo en el emocionado rumbo de su prosa. 

José Joaquín Burgos 

Las Imágenes Luminosas y Creadoras en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba 

Conferencia dictada por el Dr. 
RAFAEL R. GAVIDIA 
A los alumnos del Liceo "PEDRO GUAL" 
en la Ciudad de Valencia, 

Versión Magnetofónica

Valencia, Mayo 1972

Profesores y alumnos del Liceo "Pedro Gual": 

ALBERTO ARVELO TORREALBA conoce
también como el popular coplero de nuestros
llanos, la pasión de su tierra maravillosa
Cuando el fraterno amigo el poeta José Joaquín Burgos  me invitó para que viniese a éste recinto, a compartir con ustedes la alegría y la responsabilidad de inaugurar el Centro Cultural que han constituido; hablándoles del desaparecido poeta ALBERTO ARVELO TORREALBA, pensé en su palabra baquiana, en aquella frase dicha. por él cuando dictó en la Universidad de Roma, una Conferencia acerca de la "América frente a la Europa ", antes de comenzar se refirió a una frase del Filósofo Inglés Bertrand Rusell; quién aseguraba que: "Todo hombre, cualquier hombre común, puede contribuir hoy a mejorar el mundo". Por esta razón, al amparo de esas palabras guiadoras y con la indulgencia de ustedes, vengo ha hablarles de ese hombre que en el transcurso de su vida supo dejarnos una poesía que es "Chorro dé la luz para el ensueño y la esperanza"; de un poeta profundo, arraigado a todas las vivencias de nuestro llano, de un hombre- que, nó anarquizó las palabras, por ellos supo decir que entendía por imagen: "Toda representación viva y eficaz, por medio del lenguaje, de un objeto, de un acaecer sensorial en el campo de cualquiera de los sentidos, o de una vivencia anímica, bien en forma directa, bien acudiendo a signos supletorios de la dicción propia, con base a la semejanza, la dependencia o la contigüidad. 

Lo dicho nos lleva a contemplar dos grandes categorías de imágenes literaria: Las de presentación, en que se va del referente a sus signos o viceversa, en humilde faena de pensamiento elemental sin decoración expresiva, y las de representación en que hay una base o antena imaginativa intermediaria, donde el espíritu hace escala para llegar a lo sugerido". 

Mí primer encuentro con el poeta Arvelo Torrealba, data de mí niñez, una tarde el Maestro de nuestra Escuela Primaria "Luis Ugueto" en Libertad de Barinas, nos llevó a todos los alumnos para que esperáramos la llegada del cantor, quien para ese entonce ejercía funciones políticas, desempeñándose como Presidente del Estado Barinas. Todos deseábamos ver cuanto antes el aparecimiento de la lancha Mucuritas, cabriolando por el Masparro; pués venía río arriba, como quien viene de Nutrias. Pensábamos ver a un hombre recio y mustio; pero nuestra apreciación andaba errada por el contrario, vimos la presencia de un señor de hablar pausado, acariciador de las palabras, cuidadoso del buen decir, quien nos fué saludado en medio de músicas de cuatro y bandolas y el estampido de los cohetes, ponían de manifiesto unidas al aplauso la forma de como nuestros humildes pueblos, cargados de angustia, soñadores de esperanzas, saben recibir a sus mandatarios. Después del protocolar saludo del Maestro, en breve improvisación el poeta Arvelo Torrealba se refirió a los ríos, al desmonte de ellos, a sus correrías de muchachos por el Santo Domingo, a su pasión por la navegación. Después bajo la sombra del samán del caño Masparrito (Muy conocido y querido por mí conterráneo la distinguida Profesora Trina Adames de Enciso, aquí presente) recitó sus versos, en forma pausada como dando una lección, pués el poeta Arvelo era un Profesor, con mística, con grandeza, puso énfasis en decirnos; Por aquí pasó compadre hacía aquellos montes lejos. Se refería al Padre de la Patria, sembrador de libertad y a quien él le rendía tributo en cada cosa de la sabana... después el Canoero del Caipe, con sus lágrimas, tributarias del río, esparcirían unidas al viento el murmullo quejumbroso casi mofador de la angustia de aquel Canoero que en mala hora perdía- a su mujer, y en su atribulada pesadumbre sólo escuchaba en la taciturnidad del río el revotar de la palabra, Maruja, uja,... "Al canoero del Caipe que era un catire apureño, le quitó el amor de golpe, quien lo quiso tanto tiempo".

Recorrimos depués las calles del pueblo nuestro, entonábamos a coro al compás dé la emoción

"Arbolito de hojas finas 
nido de puras congojas, 
como yá no tienes ni hojas 
te besa el sol las espinas".

Era su arbolito sabanero, en donde la pena ruda del cuatro desgajó lamentos.  


Desde el primer encuentro, nació mi creciente admiración por e1 poeta, ya con el tiempo fui acercándome a sus libros y a su persona, amparado por la amistad que siempre le profesó a mí padre; por eso supe de sus inquietas andancias por nuestro llano, en pos de seguir la ruta que Francisco Lazo Martí recorriera en el afán por alcanzar su plenitud como hombre, como médico y como artista; trocha que Alberto Arvelo Torrealba siguió, acompañado de su fantástica inspiración, humilde, noble, pulcro y sereno; realizó la inmensa labor de recojer las ansias de éste pueblo en sus libros "Cantas" "Glosas al Cancionero" "Música de Cuatro" "Caminos que Andan" y su laureado trabajó (Premio Nacional de Literatura) "Lazo Martí, Vigencia en Lejanía"; y los mil quinientos versos de "Florentino y el Diablo".

Fué un hombre que para ser juzgado y comprendido, hay que situarlo dentro de su ancho mundo creador, aplicándole sus propios conceptos referentes a Francisco Lazo Martí, pués estuvo animado de "Un Cálido Soplo Dinámico, alegre, zumbador, bravío, estremeció palmeras, arboles y juncos, en la llanura espiritual donde forjó su canto", pués cada endecacílabo cobró en sus trabajos sonoridad musical; de su maestría, desbordada como los ríos Barineses, afluentes del Apure Cloplero, tributario del fantástico Orinoco de su imaginación impetuosa, llegó con sus coplas hasta las azules aguas del Caribe. Era el mensaje de un hombre, dicho en "Versos del Sueño Álazano — en el arrebol lebruno — honda voz de como es uno — cuando aprende a hombre en el Llano. Era un poeta cultivado, amaestrado en la versificación, dotado de fluyente facilidad creadora, pués nutrió "Los núcleos rítmicos básicos de su poesía en la misma fuente clara, turbia, serena, tumultuosa, donde bebe el pueblo. 

"Sabana, sabana, tierra 
que hace sudar y querer, 
parada con tanto rumbo, 
con agua y muerta de sed. 
Una con mi alma en la sola, 
una con Dios en la fe, 
sobre tu pecho desnudo 
yo me paro a responder. 
Sepa el cantador sombrío 
que yo cumplo con mí ley 
y como canté con todos 
tengo que cantar con el".


Todo esto nos revela como Alberto Arvelo Torrealba, nativo de Barinas; en donde nació en 1.904, ha sido el más auténtico poeta de la Llanura venezolana, nadie como él había recojido hasta entonces el cúmulo vital de imágenes de madurez, de fructificación, de florecimiento, de sugerencias expansivas, que van de la línea a la idea, del horizonte a los lugares íntimos, del nido hacia las alas, del palpitar del mundo hacia el batir claro y brumoso de la corazonada" toda su poesía fué lirio de luz, camino de estrella, y como el Florentino de su poema a pleno pulmón podía responder 

Defendiendo lo que toco 
lucho por lo que soñé. 

Andante de mi destino, 
por serle fiel a lo fiel, 
en brasero de lo humilde 
vi la luz de la altivez. 

DE SU VIVA VOZ 

Desde hacía algún tiempo, un jóven de Ciudad de Nutrias, Jesús Torrealba Villamisal (Hoy Directivo del Ateneo Popular de Guanare), había puesto en mis manos el Acta de Matrimonio de Francisco Lazo Martí y Venturia Velázquez, este recaudo se lo entregué al Poeta Arvelo; y me manifestó, que le había llegado en buena hora, pués así, me dijo, es fácil probar que Lazo Martí había nacido en 1.869; y no 1.864. Pasado algún tiempo el día veintisiete de enero de 1.966; me obsequio su libro, Lazo Martí Vigencia en Lejanía, con dedicatoria personal y el cual conservo con particular esmero. Fué en esa misma ocasión cuando lo acompañé hasta Dolores de Barinas, y aproveché el trayecto desde Guanare, para invitarlo a que aceptara un homenaje del Ateneo Popular; el cual se llevó a efecto con nutrida concurrencia el 11 de marzo de 1.966. Prueba de la emoción que le produjo el sencillo acto al poeta, fué ésta carta que voy a leerles. 


Acarigua, 12 de Marzo de 1.966 


Dr. Rafael R. Gavidia
Guanare
Dilecto amigo: 

Una vez Alfredo Arvelo Larriva, en uno de sus más celebrados sonetos, se llamó a sí mismo doctor en. amargura. Después, de haberme compenetrado de sus múltiples facetas epigramáticas, de tenerlo como a un auténtico Quevedo Venezolano, consideré un desacierto aquel título, y di el que en verdad se merece: Preclaro Doctor de la Alegría y de la Gracia. Pero anoche cuando les agradada a lodos los miembros de ese Ateneo Popular, con palabras imprevistas, el homenaje tributado, sentí en hondo aleteo espiritual, estirárseme la amargura, pues Ud., más que en acostumbrada presentación, me llevó por los anchos mundos del recuerdo... La Lancha Mucuritas "la que volaba y no corría"; el Caño del Jobo; la permanente porfía de los copleros rivales en contumacia casi anárquica (Florentino y el Diablo); El I.R.E.I internado que fundé en Barinas, con miras a que los jóvenes aprendiesen un oficio provechoso y no se quedaran varados con sus esperanzas y enseñarles también el amor que debemos al Padre de la Patria y a nuestros valores sustantivos. Todo esto me llenó de hondo mutismo, recordé la amargura del poeta, que á pesar de cárceles y sombras, siempre tuvo rendijas de luz para el canto... De todo esto le hablé después a mi mujer y al Dr. Ramos Calles, a que siempre estaré atado a ese amor que siento por los valores deprimidos de mi pueblo: Pan, Belleza y Canto...

Muchas gracias para todos, y en especial a Enso Colangello, quién con su arte me obsequió ese cuadro que llevaré a mi casa, porque allí dejo la propia gente mía, mis hijos mayores, peleando por prepotencias ideales, y que se fueron de mi, Florentino y el Diablo...

Cordialmente, 

A. Arvelo Torrealba. 

También le pedí, para un reportaje que escribiría en el Semanario "El Imparcial" de Acarigua, lo que personalmente, el mismo opinaba de su obra, y como -había logrado la larga versión de "Florentino y el Diablo", su contesta fué así: para responderte,,. chico, tendría que decirte lo mismo que el 6 de Diciembre de 1.961, le manifesté a mi admirado Antonio Estevez, el de la "Cantata Criolla", pués he sido, majadero inquisidor de mis propios versos, aún de aquellos ya incorporados a mis libros; por otra parte, ese largo poema no tendría fin, es el desahogo ilimitado, el cúmulo de argumentos reprimidos, de una gran porfía, en donde dos rivales El Diablo y Florentino, prevalidos de su numen se aprovecharon, o se aprovechan de mí entusiasmo para no ceder en su disputa...

Me manifestó que siempre le llegaba uno de ellos dispuesto a refutar al otro y de nuevo la porfía. 

Ese Romance, recoge el sentir vernáculo de mí pueblo, sus imágenes sencillas; radiantes, engarzan su origen en la leyenda; en la experiencia, en las consejas populares, con nitidez, ya que todo renglón -no es verso ni rima son conchas de ajo. Es el romance de nuestra llanura, es la herencia' del Cid Campeador que se estira en su tono fiel.
"En su América, Andaluza 
  En lo Español Barinés".


Por esto el Diablo es, retador de juglares desde los siglos del rey; y Florentino; sabe que quien mejor contra-puntea hace sus tratos- de días y trabajá por tarea.

Este Florentino del Dr. Arvelo Torrealba es el propio Llanero, -el propio hombre de nuestras anchas soledades, quien aureolado por la fantasía y llevado por su mano maestra en la contienda de Santa Inés, pudo medir su talento con el depurado estilo del Demonio.
Para aseverar lo expuesto, voy a relatarles una confidencia del poeta y así podrán comprender como llegó a construir ese gran romance. Me manifestó el Dr. Arvelo, que un día., el Diablo le tenía apabuyado a Florentino, sin él encontrarle una salida, pués la rebeldía del Diablo desahogaba su drama de eterna sombra en el palpitar de altivo canto:

EL DIABLO 

Pa' estar calentando nío. 
No sé si es pájaro bobo,
pero va por un tendío
con la fatiga del remo
en el golpe mal medio;
y en la orilla del silencio
se le anudará el tañío
 cuando yo mande a parar
el trueno y el desafío". 

Esta amenaza lo asicateaba, pero una tarde un Florentino, Llanero a carta cabal se encontró con el poeta Arvelo en el Real, Pueblo del Distrito Obispo en el Estado Barinas; y después del eufórico saludo, Martincito Ralnirez, le dijo:. Caramba Alberto, me llegaste como pedrá en ojo de boticario, pués tenía unas taparas de chimó depositadas en la casa de mí buen amigo don Pedro Martínez en la Luz, eran para venderlas en el invierno, que como tu sabes tiene más valor, pero hoy estoy muy preocupado, pués me acaban de informar que el viejo está tocado de la mente y está repartiendo todo a manos llenas y al primero que llegue; porque no me le mandas un papelito. El Dr. Arvelo le recomendó que se dirigiera personalmente a la Jefatura Civil de Santa Rosa de Barinas; y la respuesta oportuna fué el primer chispazo para seguir tejiendo los versos que por tanto tiempo le martillaban; pués Martincito le dijo "No hombre Alberto, que Alcalde ni que Alcalde, ni que Jefe Civil, tú sabes que no lo conozco y yó con el que no conozco ni me enserio ni me río; hacémele la carta más bien, bueno, terció el Dr. Arvelo, y que le vamos a decir si está un poco mal de la menté, pero de todos modos dígale que si está repartiendo lo ajeno, me dé cuanto antes lo mío. Esta Sugerencia emocionó al poeta y en vez de cartas para el pródigo, compartió con su amigo gallero el brandi de su bota; pués le había dado la base para seguir tejiendo la respuesta que desde hacia tiempo estaba buscando; y fué allí mismo en la sabana del Real de donde emanaron estos versos: 

FLORENTINO  
El trueno y el desafió, 
Yo con el que no conozco 
ni me enserio ni me río, 
y me tiene sin cuidado
arrestos del presumio, 
porque hoy con gloria de ayer 
no se enraiza poderío. 
Barraca en terreno propio 
es mejor que hato en baldío. 
Laudo que ordena despojo 
libera al comprometío. 
Dígale a quien da lo ajeno 
que me dé no más lo mío.
EL DIABLO 
Que me dé no más lo mío.
 Lo suyo es deuda probada 
con un pagaré vencío. 
Por eso llegué temprano 
y mi deber lo he cumplido: 
atropellarle el cansancio 
y frenarle el desvarío, 
como si se fuera yendo 
mucho antes de haber venío
pa' que no vuelva a olvidar 
ni en invierno ni en estio, 
que hoy siendo ayer de mañana
mañana de ayer ha sido.
De esta manera, esos hijos espirituales del poeta seguirían en perpetua reyerta, el Diablo son su altivez y su amargura, haciendo gala de su encumbrado saber, buscando

"Para el yermo y los pesares,
soplo de impávida sed" 

y Florentino, jactancioso dolido, fantaseador, llanero de los mil caminos podrá siempre exclamar:

"Mi cruz con el horizonte
y el rumbo de mi alazán,
mis expedientes las nubes,
mi archivo la inmensidad;
mi renta silbo y tonada,
caminos mi capital:
pagué los que anduve y debo
los que quedan por andar. 

En fín, queridos estudiantes, y colegas Profesores, en esta apretada síntesis, asicateado por la emoción, les he pretendido señalar el alma de mí llano en la Obra del Dr. Alberto Arvelo Torrealba, dominador del idioma, de sus matices y de sus secretos, pués fué alma de la tierra sin joroba; cantor eterno de sus vivencias, a través de la melodía asonante del octasilábo... 

Un poeta que supo demostrar que "la poesía no es magia ociosa, es trabajo dentro de un mundo mágico".

Un poeta lleno de luz, de emociones vividas y de don natural, difícil de reemplazar. Por ello el noble empeño en divulgar su obra. 

Para todos ustedes mí agradecimiento; y 

¿Qué vale no querer irse
en voz de quien ya se va?






viernes, 12 de abril de 2019

MI REQUIEM A RAFAEL GAVIDIA

Pedro Quintero García
¡Ha muerto un gallardo capitán de positivas ejecutorias! Capitán de la ley y de las letras, generoso altruista, Cronista de la ciudad de Guanare, genuino vocero de las penas y alegrías. Había cruzado este valle de lágrimas,. presuroso, como si presintiera lo breve de su carrera terrenal. Logró quemar etapas como llanero de lanza en ristre empeñado en rendir las murallas de la incomprensión. 

Cuando escalaba los peldaños del Olimpo un hado siniestro lo re-duce al limbo de lo desconocido y lo hunde en el lago tenebroso de misteriosas conjeturas y así convierte en más doloroso su calvario, cuyas causales, la vindicta pública reclama esclarecer. 

Reconocemos la habilidad de los malechores para enmarañar sus fechorías y como entre cielo y tierra no hay nada oculto, espero el ad-venimiento de la verdad.

La vida es frágil, expuesta a los monstruos de pasiones infernales, capaces de cometer salvajes homicidios sin esperar conmiseración de Dios y de los hombres. Ejemplos sobran en el mundo, Gandhi y Lut-her King me vienen a la memoria como apóstoles y mártires de un ideal sagrado. ¿Acaso el humanista guanareño sería inmolado en aras de un rito sanguinario especializado en personajes relevantes como venganza de las desigualdades del mundo?

Me unió a Rafael una entrañable cordialidad nacida en comunes propósitos y en todo momento sentí el calor de sus sensatas opiniones, termómetro de su patrimonio cultural y de sus virtudes personales.
Hubiera deseado extender estas divagaciones con algunos episodios importantes, pero la oportunidad sólo me permite esta apretada semblanza sacada de la verdad sin ingredientes extraños. 

Principio por exaltar la devoción de Rafael por Guanare, tierra que no fue su cuna, aunque supo enaltecer en todo momento y circunstancia; aquí sembró un pedazo de juventud y cosechó ilusiones y esperanzas color de rosa al contraer matrimonio con una agraciada dama de la alta alcurnia con quien modeló hijos en la escuela de la dignidad. Gracias a sus persistentes esfuerzos obtiene el título de doctor de ciencias jurídicas y como poseía verdadera vocación, abre su escritorio y empieza a luchar el derecho y la justicia con sonado éxito. 

Aquí recibió su primer golpe cruel del destino al perder su primogénito en un accidente,-sus efectos produjeron una conmoción dolorosa en el seno de su familia. 

Desde el principio del mundo la muerte ha producido un espantoso miedo, como si fuera una maldición inesperada y si recordamos el ciclo biológico, siempre estaríamos dispuestos a recibirla como un acontecimiento natural. 

"Todo ser nace, crece, se reproduce y muere". Nadie se exime de cumplir el primero y último enunciado, uno llena de alegría, el otro llena de dolor. 

Guanare fue para Rafael Gavidia alma máter de sabias enseñanzas que lo preparó para soportar las penalidades y le templó el espíritu para desviar los zarpazos del infortunio. 

Mi amigo poseía una prodigiosa móvilidad en el desempeño de sus obligaciones; a tempranas horas tomaba el desayuno y se encaminaba a su escritorio, leía la correspondencia recibida, redactaba informes y cartas, atendía a algunos clientes, se presentaba al Tribunal para revisar expedientes de sus defendidos, tomaba las debidas notas y quedaba al tanto de los pasos venideros.

Seguía hacia el Ateneo Popular y en calidad de directivo revisaba los programas y cambiaba ideas con sus compañeros. Colaboraba en el periódico "Guanare" y entregaba los artículos casi siempre relacionados con las crónicas de la ciudad. En determinados días se trasladaba a Acarigua para atender asuntos judiciales y aprovechaba para visitar al diario "Ultima Hora", charlaba con sus colegas y les consignaba algún artículo para su publicación. En la noche regresaba al hogar para disfrutar de descanso y tranquilidad.

Como se comprenderá este tren de vida a la, larga agotaría las reservas físicas y mentales y como era natural, en varias ocasiones, en mi condición de médico, le advertí mis temores por un flejamiento que podía derivar un infarto cardíaco y en medio de una sonrisa, me contestó: "de algo hay que morir", una respuesta muy lógica de los sujetos confiados en su fortaleza física, como si ello fuera un seguro de vida. Gavidia disfrutó de un pasatiempo, muy propio de un científico dedicado al mantenimiento de las riquezas naturales. En los aledaños de la población cultivó un rincón paradisíaco al sembrarlo de árboles frondosos, jardines, lagunas artificiales y frutas silvestres.

En el centro construyó un kiosco rural orlado de reliquias de antiguos personajes, restos de viejas construcciones e instrumentos de trabajo hoy desaparecidos.

Había logrado reunir ejemplares de la fauna criolla, admirablemente aclimatados por el especial cuidado en su manutención. A pesar de su vida agitada mi amigo disponía de tiempo para atender este pequeño refugio, llamado a ser el germen de un jardín zoológico.

Cuando llega el momento de su sepelio, las campanas doblan, la familia llora, los amigos gimen, las claman rezan y yo en silencio lo despido con este réquiem sentimental salido de lo más profundo de mis entrañas.

Referencia

Quintero García, Pedro 1991. Guanaguanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Ediciones del Congreso de la República. pp. 477-479.

La voz, el sentir y el palpitar de un pueblo andan con este hombre

LA VOZ EL SENTIR Y EL PALPITAR. DEL PUEBLO ANDAN CON ESTE HOMBRE 
Rafael Roberto Gavidia
JUSTO PASTOR CHIRINOS
De repente su figura emerge en la esquina, en la calle o a la puerta de las casas amigas, para decir: "Tengo Presidente... aquí llevo papeletas... Cuando vaya por allá se va a comer un turpial", y se pierde con su firme y apresurado andar, cabizbajo, con la blusa desabotonada, amarilla o gris, se ondula en su pecho como el pliegue de su sombrero desvahido, la blanca franela. Las alpargatas casi nunca se le ven, las cubre la ancha bota del pantalón. Este hombre, siente y quiere su pueblo, no desea separarse nunca de él, por ello no se aleja de los cuatro puntos cardinales que lo conforman. Un día, cuando la muerte venga a recogerlo, ha de ser aquí mismo, junto a su propia gente. Está seguro que después de ese tránsito, cuando se quiera hacer mención de algo, ellos dirán "Eso me lo contaba el viejo PASTOR". Sigilosamente se acerca a su familia, con voz baja vaticina: "Estamos viviendo el mil y más. Yo ví cuando el Guanare se secó. Yo presencié la humarea. Me salvé de la gripe española. Este mismo viejo que le habla fue prisionero de Gómez en Valencia y amansé un par de grillos. Pero hoy no detesto del Benemérito, ojalá y vuelva. Yo recorrí diferentes caminos de la patria, tantas veces pasé con mi viejo camión por el Arco de Carabobo"... De pronto, con su típica manera de decir las cosas, de saber que la Patria no solamente consiste en el petróleo, en las elecciones, en las ferias, en el despilfarro y en la demagogia; ni tampoco esta allí donde los dimes y diretes de la controversia política conllevan a la negociación de los valores que integran la nacionalidad. Este mismo hombre que cambia de tema en cualquier instante, se nos torna reverente, sereno, viviendo su interior hombre, y afirma: 
"Bolívar fue mediun, el mismo lo reconoció". Y estas frases del Libertador lo revela como tal: "Un delirio febril embarga mi mente, me siento encendido por un fuego extraño". Alguien desde la Plaza
JUSTO PASTOR CHIRINOS
Bolívar interrumpe nuestra larga charla y pregunta: ¿Qué hora es? y JUSTO PASTOR CHIRINOS, tiende la mirada hacia la alta torre en donde está el reloj, que no tiene ni dos meses de haber sida colocado; por una de sus carátulas señala las nueve y por la otra marca las doce, mientras las agujas se bambolean en tropel agitadas por las brisas de junio... Aquí tienes pues, no se le puede dar la hora, por cuanto que ese reloj de fabricación moderna, hijo del plástico, el señor de la nueva era, anda mal. "Recuerdo aquel viejo reloj fabricado en el Tinaco, de campanas sonoras y que estuvo señalando la norte-sur de la esperanza; sus brazos abiertos como una cruz, indicaban el oriente risueño de la vida y el ocaso sombrío de la muerte". Hace un alto para explicarnos; "Ese reloj fue inaugurado por el General Vincencio Pérez Soto, el mismo día que terminaron de cercar la ciudad y de enrejar la Plaza Bolívar; y esas melodiosas palabras que le dí, forman parte del bello discurso pronunciado por el bachiller Manuel Araujo Lozada, padre de Olga de Castellanos y abuelo de Magdiel Fernández... Y entonces JUSTO PASTOR CHIRINOS se crece, levanta la voz, y con lujo de detalles, señala los diferentes vericuetos de las parentelas guanareñas, no sin antes explicar su propio origen, honrado, laborioso, viviendo en paz con los suyos, corno el sueño de José Leonardo. La madre, Maximiliana Cáceres, trujillana, de Santa Ana, lo trajo al mundo un día del año... bueno, para que acordarse de esa cifra, lo cierto es que nació, se crió y ha vivido en el barrio Curazao, barriada en donde vió nacer, crecer y andar por la vida a sus hijos Justo Pastor, Mercedes, Pedro y Carmen. Don Pastor Chirinos acepta, aquí entre nos, que él es un varón domado; por allá en 1940, en el Vagón de Nutrias conoció a su Bella-bella, tenía música de tamunangue y corazón de llano. A ella se dedicó por entero, acalló su voz de serenatero, pues durante muchos años cantó milongas, pasillos y tarareaba los sabrosos mariachis; su útima aventura de galán en retirada, lo llevó entre los primeros aficionados que cantaron por la Radio Guanare, con su voz anónima; una tarde dedicó un tango a la ingrata que le destrozaba el corazón, y cuando retornó a la casa recibió el esquinazo, y ahora casi entre dientes, mientras mira morir la tarde por la vieja calle de los Catalanes, musita: "Yo sé perder, perder..." En este Guanare de nuestro afecto la figura de Pastor Chirinos se nos ata al recuerdo... allá va con su saco al 
hombro, con su machete rabón bajo el brazo; la noche le sorprenderá dialogando con el Marqués de las Riberas del Boconó y el Masparro, él sabe de tantos tesoros sepultados bajo la tierra. Pero para él, el dinero es secundario; puede hacerle perder su tranquilidad. Que se queden esos espíritus penando para siempre. Está consustanciado con las cosas idas. Los que se marcharon de esta vida le acompañan. Pero vive la gran fe venezolana. Allí esta JUSTO PASTOR CHIRINOS. Junto a los samanes donde acampó El Libertador, no muy lejos donde aquel cura Vicario de Guanare, Justo Pastor Almario, enterró tantas morocotas, no lejos de la Quebrada del Peonío, él les conoce sus diminutas pisadas; mientras teje sus chinchorros y atarrayas contempla los cuadros que llenan la paredes de su casa; él sigue llamando sus pájaros: Pancho el conoto que se baña y canta; las guacharacas, que le llenan de alegría al amanecer. La ardilla trepada en lo más alto del mamón, correteando de rama en rama. JUSTO PASTOR CHIRINOS, antes de salir a la calle, ya se ha enterado a través de la B.B.C. de Londres y de la Radio Habana, de como anda el mundo. este desbordado mundo atormentado, donde el hombre vive sólo rumiando y añorando la nostalgia de sana convivencia. Este JUSTO PASTOR CHIRINOS, con su desbordada y perdida inteligencia, se ha refugiado en la búsqueda de tesoros y los ha 
Rafael Roberto Gavidia
encontrado allí en el fondo de su buen corazón. Allá va JUSTO PASTOR recordando el Sepulcro de Bambey, las retretas de la Plaza Bolívar, las cabalgata, los tangos y milongas, ya va ofreciendo Presidente, o mute criollo, vendiendo papeletas, sus sabrosas hallacas, invitando a sus amigos a saborear un turpial que no es otra cosa que el plato del suelto arroz amarillo, salpicado de cebolla y tomates que prepara su mujer. Allá viene JUSTO PASTOR con su ironía a flor de labios. Adios toro puntudo, le gritó Meleció Pinto, en una esquina del Mercado Viejo, y él le ripostó: Pero manso, Don Melado. Desde entonces, en la columna "Al Galope" del Semanario Guanare, el viejo periodista lo llama Pastor Manso. No deja de criticar el feo aspecto de los solares abandonados, en el propio centro de la ciudad; la construcción de innumerables ranchos en la entrada de su pueblo. Aquí está Don JUSTO PASTOR. De repente nos hace preguntas con su típica expresión: "Si mal no recuerdo, un poeta de esta tierra dijo: Yo vi Pedro Miguel, volar las grandes garzas sobre Guanare, vi posarse bandadas de alcaravanas en su violín"... Quién es? 
Y se pierde este buen hombre, va rumbo a su casa, mañana volverá a pasar recogiendo la respuesta. Ojalá que por mucho tiempo lo tengamos vivo. Amén. 












https://patrimoniobarinas.wordpress.com/biblioteca/parangula-no-6/




PARÁNGULA
(REVISTA DEL PROGRAMA DE CULTURA DE LA UNELLEZ)
ÍNDICE GENERAL
Nº 6, julio de 1987
COLECCIÓN: INVENTARIO E ÍNDICES SERIE: REVISTAS
COMPILACIÓN Y DIGITALIZACIÓN
Licdo. Samuel L. Hurtado C. Licdo. Robert Vela. Licda. Arlett Colmenares Licda. Carmen Martínes Licda.Milagro Argüelles Yanín Fuentes
upcbarinas@gmail.com http://patrimoniobarinas.wordpress.com
BARINAS, NOVIEMBRE 2011

Rafael Roberto Gavidia articulo de Jose Leon Tapia

Existen hombres destinados a perennizar su memoria en la vida de los pueblos. Es a ellos a quienes se recuerda siempre en la posteridad aun cuando los políticos y advenedizos del momento monopolicen toda la publicidad, mientras aquellos puedan pasar hasta desapercibidos en el acontencer nacional. Sin embargo, algunos se forman un mundo de cariño y reconocimientos como en el caso de Rafael Roberto Gavidia, quien desde Libertad de Barinas se vino a sembrar en el corazón de Guanare, para dejar allí su impronta de abogado honesto, educador, promotor cultural y una estampa de bonhomía que lo hace inolvidable. Cronista de la Ciudad, autor de publicaciones históricas que lo llevaron a la Academia; divulgador de la música nacional, del teatro, la literatura y de todo lo que significa alma de este país; y, particularmente, un ser de una invariable verticalidad en su conducta siempre al lado de los desposeídos, como pudimos comprobarlo en las lágrimas de muchos rostros campesinos el día de su sepelio. Muerto trágicamente, como no lo merecía, me atrevo a afirmar que su muerte es consecuencia de la terrible distorsión de valores que conmueve a Venezuela entre el crimen y la angustia existencial. Mi amigo de siempre en mis correrías por los rumbos de Lara, Trujillo y Portuguesa, cuando andábamos tras el rastro de El Tigre de Guaito; baquiano del Páramo de Las Rosas en la cruz de los caminos, por donde se extiende la leyenda de muchos vencidos de este país que mantuvieron -y sus descendientes continúan manteniendo- consecuencia con la dignidad nacional. Desde entonces guardo un óleo de la casa ospinera de Maisanta y un retablo de la Virgen que acompañaba al Tigre Montilla en su batallas porque, como me dijo un guanareño, son pocos los amigos que no recibieron de él un regalo desinteresado o un pedazo de su afecto. Desapareció José Roberto Gavidia para pena de estos Estados de Occidente, donde tanta falta hacen hombres de su temple en momentos cuando más se necesitan, en una Venezuela que se de-bate en la más profunda crisis económica, cultural, ética y social. 

JOSE LEON TAPIA 

Voz demorada. Rafael Roberto Gavidia

LA CIUDAD EN 1939 




RAFAEL GAVIDIA
Fuente: Publicada por Freddy Escalona Rangel en la pagina

PORTUGUESA, MEMORIA GRÀFICA

Para 1939, un guanareño muy destacado, y por ende, olvidado de las nuevas generaciones, Don Benito Fernández Machado, representaba en este suelo guanareño la función de Cronista, espontá-neo, mantenía así viva la fe en los altos valores del espíritu. Expresaba que cada cuarenta años los pueblos a través de sus hijos, harían un alto en el carmino, valorizando diferentes aspectos del desarrollo social, cultural, económico y político; esto con la finalidad de que no vaya a perderse ninguno de esos hechos que van tejiendo la gran madeja en donde se puede observar o pescar cada etapa. Esta tarea la denominaba abrumadora, pues tendría que trazarse líneas de conducta, saber de las buenas costumbres, hablar de obligaciones, encender el patriotismo, y si el cronista hace reminiscencia de otra época, en los corrillos nuevos le podrían considerar como retardatario. Pero el cronista tiene que fajarse bajo el sol reverberante. Estos cuarenta años que se cumplen hoy por extraña.y feliz coincidencia, me permiten dejarles una breve ojeada de muchos de esos momentos, con el solo ánimo de no permitir que la deshumanización se asiente y el envilecimiento subvierta hermosos sueños, que fueron capaces de servir como recurso a la respetuosa dignidad humana. En 1939, el gobierno regional estaba presidido por el médico guanareño Pedro Rodríguez Ortiz, la ciudad empobrecida se alegra y sale a recibirle confiada en que él conoce la fe popular y es capaz de buscar con optimismo el ritmo de una mejor vida. Ese día circularon ciertos volantes que textualmente decían: "Nuestro mandatario conoce la tristeza de los campos, la pobreza inclemente, de los escuetos bohíos, la desolación de las aldehuelas y todo cuanto impresiona desagradablemente a la retina del viajero extraño". Esa misma tarde el Dr. Argenis Romén fue designado Secretario General de Gobierno y se nombró gobernador del Distrito Guanare al Sr. José Andrés Oráa, y su Secretario; José Antonio Huizzi. El señor Jesús Méndez fue designado Inspector de vehículos. Fue tarea del momento reorganizar la Imprenta del Estado, ya que se encontraba en deplorables condiciones, y como en toda la jurisdicción del Distrito no había una persona capaz de soldar las piezas rotas, vino de Barquisimeto el señor Roberto Bas a quien se le ofreció una recepción por tal motivo; en dicho acto el poeta Ramón Vargas Hicher declamó sus versos: 

Cerca, muy cerca del dolor humano 
pero lleno tu amor de lejanía, 
tornas por un pesar una alegría, 
por una duda, un pensamiento sano. 
El dos de septiembre de 1939, circuló una resolución del Ejecutivo del Estado organizando el Erario Estadal, y el Decreto dotando a Guanare de aceras, esto fue considerado como una labor de autentico progreso. Un grupo de guanareños se acerca hasta el primer magistrado y le plantea el problema del agua, que como sabemos es viejo en la ciudad y le pide que haga lo posible para que la construcción de esta obra figure en el Plan Trienal, ya que estamos en presencia de un río mezquino y caprichoso que destruye las tomas de los Curubares. La modorra provinciana continuaba bajo el inclemente sol. En esos días regresa de Caracas el joven poeta Alirio Ligarte Pelayo y se encarga de déleitar con sus versos a los amigos que le visitan, entre ésto aprovechando las festividades coromotanas, los Doctores Angulo Ariza, Miguel Ferrer Víena, Manuel Falcón Heredia y los señores Pedro Delgado Lozano, en la casa de Ramón Castellanos Lara oyen al joven poeta declamar su lección de Aurora: 
Cada monte tiene una quebrada dormida, 
cada quebrada dormida tiene mil pozo:
cada pozo tiene una garza en la orilla, 
en esta lección de aurora. 

Por primera vez los comerciantes de Guanare, los dueños de pulperías, de hoteles y pensiones, reciben la visita del médico sanitarista Emilio Carmona Pérez, quien les da quince días de plazo para que sus empleados obtengan el certificado de salud y vacuna. En esta misma ocasión, Justiniano Curero anuncia al pueblo de Guanare, en su condición de encargado de la sección carretera de Portuguesa hasta Barinas, que había llegado un autopatrol y que habían veinte obreros trabajando para mejorar la condición de la vía. Por las noches circulaban algunos volantes en donde desmentían estos trabajos, ya que no se pasaba bien por la balza. Sorprende a los moradores una comisión que viene desde Guanarito, pidiendo telégrafo para esa zona. La juventud católica femenina rinde un homenaje de gratitud y cariño a la memoria del sacerdote Mariano Fortunato Andueza. Los peregrinos pudieron admirar esta demostración de gratitud que al decir de María Padilla "el pueblo de Guanare tenía que reconocerle a este meritorio Presbítero, todo cuanto hizo por la Santísima Virgen de Coromoto, por su culto". Un grupo de agricultores hacen propicia la ocasión de celebrar la creación de las Cajas Rurales, ya que el Banco Agrícola y Pecuario había recibido cinco millones de bolívares para darle créditos a los agricultores. El jefe civil del Distrito Guanare advierte a la ciudadanía, y lo hace cumplir, a través de multas, de que nadie puede botar basura ni desperdicios en las quebradas. El Bachiller José Aguilera Unda, en su condición de mayor condueño de la posesión Vega del Braza, ofrece a quien quiera ir a cultivar esas tierras, liberarlo del arrendamiento y darle completamente gratis los materiales para construcción, tales como palma, bejucos y horcones. En cuanto a la política, se funda la Agrupación Cívica Bolivariana, en la casa de habitación del señor José Aguilera Unda. Allí asisten entre otros, José Zacarías La Riva. Tobías Guedez Belda, Luis Fajardo Galeno. Manuel Domingo Rivero y Juan J. Méndez.
Un acontecimiento de singular importancia y relieve que hizo desfilar a los guanareños para conocerlo, es cuando el señor Manuel Amparam invita a conocer el Hato Modelo, en donde sembraban pastos de diferentes tipos, maíz, hortalizas; tenía una
extensión de dieciseis hectáreas y una unidad veterinaria. Se alegra la colectividad guenarñeña cuando en los primeros días de octubre de mil novecientos treinta y mueve. el Dr. Julio García Alvarez, Ministro de Samdad y Asistencia Social, le regala el Puesto de Socorro una nevera y algunos útiles para las operaciones de cirugía. El poeta Alberto Arvelo Torrealba visita la ciudad y comenta "su libro GLOSAS AL. CANCIONERO VENEZOLANO 

"Para abajo corre el río, 
el de la llanura, sin puente, 
venere bravo y rico. 
camino entre las selvas, 
límite odioso entre lo baldío y lo baldío. 
desamparado como la copla y el vaquero..."

En el transcurso de la apacible vida guanareña, el médico Jefe de la Unidad Sanitaria promueve un concurso destinado a determinar cuál es el niño mejor nutrido, el premio es único, consta de cien bolívares, las condiciones eran las siguientes: estar criado a pecho, que tenga peso no menor para los seis meses de siete kilos con cien gramos; hasta los doce meses, con un peso de 8.900 Ks, que le hayan brotado los cuatro incisivos: que sea capaz de sentarse; que su buen estado se manifieste por una capa de tejido adiposo debajo de la piel.

Se decretó ese mismo año la reconstrucción del camino de recuas que conduce de Biscucuy a Barinas hasta el sitio denominado Gonzalera. La colectividad guanareña designa una Junta Pro-homenaje al Dr. Melitón Vargas, con el fin de levantarle un busto y de respaldar las actividades del comité de Caraca. Un acontecimiento bastante satisfactorio congrega a los guanareños a a fines de 1939, un 
pequeño cantante, desde la Radio Barquisimeto. en la hora de aficionados, triunfa rotundamente, se trata de Félix Fernando Delgado,  y se anuncia a la colectividad el día 18 de diciembre la presencia del doctor Roberto Picón Lares, Director del Instituto de Inmigración y Colonización, del doctor Salvador  Lima, Severo Saverio y el Sr. Víctor del Moral. quien venía designado como Administrador del Instituto de Colonización que funcionaría en Guanare; “estas distinguidas personas venían haciéndole compañía a los sesenta inmigrantes portugueses que se establecerían en lo que es hoy la colonia Guanare.
Fue decretado día de júbilo: a la entrada de la población el Hermano Nectario María les dio la bienvenida y la población contenta desfiló por las calles, entre repiques de campanas y fuegos artificiales. Este paso fue considerado como el mejor acierto dado por el General Eleazar López Contreras en tierras guenareñas; así lo dijo Alfonso Mejías, Ministro de Agricultura. Para esa época la ciudad no llegaba a tres mil habitantes, y se apresta con emoción a recibir la visita del señor Presidente de la República, quien viene justamente el día31 de enero de 1940. Le acompañan su señora Doña María Teresa Núñez Tovar de López Contreras, el Ministro de Sanidad. Dr. Julio García Alvarez y el Ministro de Agricultura y Cría. A las nueve de la noche el Presidente López Contreras se dirigió a la colectividad guanareña. recordó el pasado histórico; el Libertador como estadista y pudo decir lo siguiente: "Conocedor de todos los factores históricos de mi país la clave efectiva de no dejarme llevara ser dictador y un demagogo. Tampoco en ningún momento me han secundado ni podrían secundarme la oligarquía. Mi política ha sido orientada para conquistar una verdadera autoridad moral.
Esa noche hubo fiesta, el pueblo sencillo se alegró.

Pan y circo caía de nuevo sobre la ciudad. El poeta de aquellos días, Don Rafael Simón Rodríguez Ortiz 
recitó sus versos:

Samanes de Guanare 
Samanes centenarios del Pionío, 
asilo generoso de turpiales, 
cuántas veces el oro del estío 
ha volcado en tus frondas sus caudales. 

Señoras y señores, de esta evocación distan cuarenta años, palpantes a través de ella; qué ha quedado, qué se ha mejorado, qué hemos hecho. Sinceramente, ¿le habremos servido al Guanare de nuestro afecto?. Tenemos un presente donde aún resuenan los pasos de la historia, a pesar de las andanzas del pasado, la lámpara votiva de nuestro acontecer formativo debe seguir encendida. Allí, junto al escudo estará el esfuerzo común de todos, ensalsando la frase central del mismo: "Ven Espíritu Creador". 

Señoras y Señores. 




"VOZ DEMORADA" 

Palabras en la Sesión Extraordinaria del Concejo Municipal del Distrito Guanare, Estado Portuguesa, en ocasión de investir como Cronista de la Ciudad al Doctor Rafael R. Gavidia 

Publicación del Concejo Municipal del Dtto. Guanare 


CONCEJO MUNICIPAL DISTRITO GUANARE 
ESTADO PORTUGUESA 

Presidente: Prof. Antonio Escudero R. 
Primer Vicepresidente: Dra. Martha de Sgambatti 
Segundo Vicepresidente: Zenón Torrealba 
Vocales: 
Pedro Molina Mauro Valera 
Ellas García 
Heriberto Hurtado 
Roque Montenegro 
Martín Rodríguez 
Síndico Municipal: Dr. Antonio Bastidas 
Secretaria de Cámara: Myrna Ferrer de Ferrer 
Administrador Municipal Lic. Emilio Carmona 
Contralor Municipal: Lic. Aurelena V. de Ancheta 
Ingeniero Municipal: Antonio Rodríguez Mata 
Director de Catastro: Ing. Franklin Carrillo R. 
Jefe de Personal: Lic. Edgar Fernández 
Jefe Desarrollo Comunal: Alfonso Palacios G. 
Director de Inquilinato: Dra. Zoraida de Urbina