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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

viernes, 12 de abril de 2019

MI REQUIEM A RAFAEL GAVIDIA

Pedro Quintero García
¡Ha muerto un gallardo capitán de positivas ejecutorias! Capitán de la ley y de las letras, generoso altruista, Cronista de la ciudad de Guanare, genuino vocero de las penas y alegrías. Había cruzado este valle de lágrimas,. presuroso, como si presintiera lo breve de su carrera terrenal. Logró quemar etapas como llanero de lanza en ristre empeñado en rendir las murallas de la incomprensión. 

Cuando escalaba los peldaños del Olimpo un hado siniestro lo re-duce al limbo de lo desconocido y lo hunde en el lago tenebroso de misteriosas conjeturas y así convierte en más doloroso su calvario, cuyas causales, la vindicta pública reclama esclarecer. 

Reconocemos la habilidad de los malechores para enmarañar sus fechorías y como entre cielo y tierra no hay nada oculto, espero el ad-venimiento de la verdad.

La vida es frágil, expuesta a los monstruos de pasiones infernales, capaces de cometer salvajes homicidios sin esperar conmiseración de Dios y de los hombres. Ejemplos sobran en el mundo, Gandhi y Lut-her King me vienen a la memoria como apóstoles y mártires de un ideal sagrado. ¿Acaso el humanista guanareño sería inmolado en aras de un rito sanguinario especializado en personajes relevantes como venganza de las desigualdades del mundo?

Me unió a Rafael una entrañable cordialidad nacida en comunes propósitos y en todo momento sentí el calor de sus sensatas opiniones, termómetro de su patrimonio cultural y de sus virtudes personales.
Hubiera deseado extender estas divagaciones con algunos episodios importantes, pero la oportunidad sólo me permite esta apretada semblanza sacada de la verdad sin ingredientes extraños. 

Principio por exaltar la devoción de Rafael por Guanare, tierra que no fue su cuna, aunque supo enaltecer en todo momento y circunstancia; aquí sembró un pedazo de juventud y cosechó ilusiones y esperanzas color de rosa al contraer matrimonio con una agraciada dama de la alta alcurnia con quien modeló hijos en la escuela de la dignidad. Gracias a sus persistentes esfuerzos obtiene el título de doctor de ciencias jurídicas y como poseía verdadera vocación, abre su escritorio y empieza a luchar el derecho y la justicia con sonado éxito. 

Aquí recibió su primer golpe cruel del destino al perder su primogénito en un accidente,-sus efectos produjeron una conmoción dolorosa en el seno de su familia. 

Desde el principio del mundo la muerte ha producido un espantoso miedo, como si fuera una maldición inesperada y si recordamos el ciclo biológico, siempre estaríamos dispuestos a recibirla como un acontecimiento natural. 

"Todo ser nace, crece, se reproduce y muere". Nadie se exime de cumplir el primero y último enunciado, uno llena de alegría, el otro llena de dolor. 

Guanare fue para Rafael Gavidia alma máter de sabias enseñanzas que lo preparó para soportar las penalidades y le templó el espíritu para desviar los zarpazos del infortunio. 

Mi amigo poseía una prodigiosa móvilidad en el desempeño de sus obligaciones; a tempranas horas tomaba el desayuno y se encaminaba a su escritorio, leía la correspondencia recibida, redactaba informes y cartas, atendía a algunos clientes, se presentaba al Tribunal para revisar expedientes de sus defendidos, tomaba las debidas notas y quedaba al tanto de los pasos venideros.

Seguía hacia el Ateneo Popular y en calidad de directivo revisaba los programas y cambiaba ideas con sus compañeros. Colaboraba en el periódico "Guanare" y entregaba los artículos casi siempre relacionados con las crónicas de la ciudad. En determinados días se trasladaba a Acarigua para atender asuntos judiciales y aprovechaba para visitar al diario "Ultima Hora", charlaba con sus colegas y les consignaba algún artículo para su publicación. En la noche regresaba al hogar para disfrutar de descanso y tranquilidad.

Como se comprenderá este tren de vida a la, larga agotaría las reservas físicas y mentales y como era natural, en varias ocasiones, en mi condición de médico, le advertí mis temores por un flejamiento que podía derivar un infarto cardíaco y en medio de una sonrisa, me contestó: "de algo hay que morir", una respuesta muy lógica de los sujetos confiados en su fortaleza física, como si ello fuera un seguro de vida. Gavidia disfrutó de un pasatiempo, muy propio de un científico dedicado al mantenimiento de las riquezas naturales. En los aledaños de la población cultivó un rincón paradisíaco al sembrarlo de árboles frondosos, jardines, lagunas artificiales y frutas silvestres.

En el centro construyó un kiosco rural orlado de reliquias de antiguos personajes, restos de viejas construcciones e instrumentos de trabajo hoy desaparecidos.

Había logrado reunir ejemplares de la fauna criolla, admirablemente aclimatados por el especial cuidado en su manutención. A pesar de su vida agitada mi amigo disponía de tiempo para atender este pequeño refugio, llamado a ser el germen de un jardín zoológico.

Cuando llega el momento de su sepelio, las campanas doblan, la familia llora, los amigos gimen, las claman rezan y yo en silencio lo despido con este réquiem sentimental salido de lo más profundo de mis entrañas.

Referencia

Quintero García, Pedro 1991. Guanaguanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Ediciones del Congreso de la República. pp. 477-479.

“Pedro Chaplaco”: entre el real y lo fantástico del acervo cultural.

CRÓNICAS GUANARITEÑAS

“Pedro Chaplaco”: entre el real y lo fantástico del acervo 
cultural.


Según investigaciones del inolvidable abogado Ángel Armando Yúnez Diaz, los primeros libaneses llegaron a Guanarito en 1915, huyendo de las guerras. Necesario es destacar apellidos como: Yúnez, Fáez, Asís, Gacelt, Magual, Chamate, Cavada, Baruki, Raidi; y personajes don Miguel Mezerhane, don Pedro Raidi, y a “Musiú Carlos” (el único desafortunado de todos).

De esas descendencias hay mucha tela que cortar, y es propicia la ocasión para recordar a Pedro Ramón Báez (su verdadero nombre); otros lo llamaban Pedro Yajure, porque, supuestamente, era hijo de un libanés con ese apellido, en el vientre de una criolla desconocida. Lo cierto es que desde muchacho fue peón de algunos de sus parientes, los Yúnez. Siempre guardó buena relación con los libaneses y sus descendientes, especialmente con los Yúnez, y cuentan también que le don Pedro Raidi y que le guardaba dinero.
Aquilataba en su perturbada humanidad características físicas y espirituales propias de la novelística galleguiana: la apariencia harapienta, inocentona y supersticiosa de Juan Primito; la zamarrería de Melquíades “El Brujeador” y la gracia genuina de Pajarote, y encarnaba perfectamente a Juan “El veguero” de “Cantaclaro”, pero jamás las bribonadas de Balbino Paiva, porque nuestro personaje era honesto; y no podría tener un espíritu diferente aquel hombre descendiente de la trilogía mestiza del llanero, ligada a la impertérrita raza moruna, curtida en los interminables desiertos del histórico Oriente universal.

Lo conocí de trato y comunicación y fuimos buenos amigos, desde cuando mi madre tenía el restaurante en la vieja casona que fue de don Rafael Cuevas, él comía allá y pagaba con quinchonchos, sacos de yuca, topochos y plátanos; y otras veces me madre le quitaba algún préstamo y él le contestaba: a la tarde se lo traigo, y aparecía siempre con el préstamo en monedas sencillas. Yo creo que hacía esto para impresionar, pues en el pueblo comentaban que tenía dinero enterrado, o en el conuco o en la casa.

En la actualidad, al margen izquierdo de lq que hasta hace 15 años fue la carretera (hoy destartalada por falta de mantenimiento) que se inicia, rumbo a la “Calceta Arriba”, “El Placer”, “La Cebereña” y “Morrones”, se construyó la “Aldea Universitaria”, una modesta estructura, con aires de civilización si la comparamos con lo que hace 40 años era ese lugar. Algunos de los que allí laboran hasta altas horas de la noche afirman haber visto por los pasillos la sombra de un viejo campesino flaco, de mediana estatura, sombrero de cogollo y botas de caucho… sólo se escucha en el silencio la onomatopeya de las botas de aquella sombra fugaz, como si estuvieran llenas de agua: ¡Chaplaco!... ¡Chaplaco!... ¡Chaplaco! Si esto fuere verdad, más allá de lo maravilloso, hay que considerarlo como lógico, dentro de lo verosímil, porque justo en aquel lugar estuvo hasta mediados de la década de los 80 la el conuco o la vega del pintoresco personaje, híbrido de libanés y llanero.

El supuesto origen de su sobrenombre nos remonta a la poesía popular del payador argentino Atahualpa Yupanqui en su canción de arriero “Los ejes de mi carreta” cuando inicia el canto:

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao,
si a mí me gusta que suenen
¿pa qué los quiero engrasaos?

Ese remoquete de “Pedro Chaplaco”, sin querer, lo creó el mismo personaje en su primera juventud, cuando conversaba con los amigos, y les contaba -con la tartajosa voz de anciano que le caracterizó desde joven-, que a él, cuando llevaba el arreo de mulas, lo divertía el sonido de sus botas, mojadas por dentro de sudor: ¡Chaplaco!... ¡Chaplaco! Desde ese entonces comenzaron a mentarlo así, cosa que él rechazaba y se volvía furioso, capaz de agredir a cualquiera con su afilado machete rozador, aunque en verdad, nunca agredió a nadie, aun cuando se daba él mismo la fama de ser experto jugador de garrote. No obstante, fueron muchos los osados que “pidieron cacao” corriendo delante de la amenaza de aquellos tétricos pasos persecutores, mientras le gritaba: ¡Chaplaco!... ¡Chaplaco!... ¡Chaplaco!

Para él existían fechas especiales para el buen vestir: bien fuese el 24 o el 31 de diciembre, o el sábado santo, para ir a la misa, y el día de las elecciones. Resultaba extraño verlo, en lugar de los harapos del pantalón y la franela cruda, manchados de topocho, con un liquilique de lino gris, sombrero “cavalliero” del mismo color, con vuelta “Gardeliana” y un par de alpargatas “Pampaneras”, en vez de botas de goma.
Decía no saber ni la O por lo redondo, pero sabía firmar, y solía leer en voz alta. Muchas veces lo escuchábamos, al pasar por su rancho, leyendo lecciones del libro “Mantilla”. Tras su zamarra imagen de hombre analfabeto, se ocultaba, no un sabio, sino alguien que había asimilado su poca lectura pasada; a veces se ponía a hablar de historia de Venezuela, y si uno le preguntaba el nombre de su padre, respondía: ¡Manuel Piar! Sus innumerables anécdotas, todas son graciosas, algunas muy escatológicas, sin embargo, todavía andan de boca en boca en la oralidad guanariteña. Por ejemplo cuando pasaba con su burro cargado de frutos de su vega y él montado o a pie, soltaba, canturreando coplas como esta:

Del caballo la carrera,
del toro la vuelta el cacho,
de las mujeres me gusta
ponde le sale el muchacho.

Me contó la fallecida doña Luz María Noguera que una vez su madre María Froilana, padecía de dolores lumbares, y Chaplaco le recomendó una pomada llamada “Valera el puy”, que vendían en Farmacia “La Pastora” en Caracas, muy famosa por cierto. Ella tomó muy en serio las dotes medicinales de Pedro y encargó a alguien la pomada. Un mes después la persona a quien ella había hecho el encargo, le contó haber pasado una vergüenza por pedir una vaina que no existía. En cierta ocasión encontró a Delfina Quiñones con un dolor que le empezaba en “la rabadilla” y le salía en las corvas. Entonces Pedro le dice: ¡Mirá, Delfina, lo bueno pa esa vaina son perches de sebo e zorro en hojas de zorrocloco en el rabo! Delfina, que no era pendeja, lo mandó pal carajo con sus recetas, y el hombre se perdió por la calle, en una picaresca carcajada.

Para una semana santa, mi madre dizque le pidió: -Compa Pedro, méteme un morrocoy. El hombre accedió. Cuando estaba en su función de matarife, mi hermano Héctor (“Chochongo”), de 7 años se acercó a curiosear, fue entonces cuando Chaplaco aprovechó la ocasión para su maldad. Cuando Héctor le preguntó por qué abría y cerraba la boca, Chaplaco le dijo: ¡Métale el deo, hijo que ese no jace nada!... el inocente le metió el dedo, cuando doña Lina oyó el grito corrió a ver qué pasaba, vio a Héctor con el dedo sangrante, algunas presas del morrocoy en una totuma, y de Chaplaco ni la sombra. Menos mal que lo que le mandó a meter fue el índice de una mano, si lo manda a meter otra cosa mi hermano no hubieses tenido fama que ha tenido.

Una noche le dio por quejarse, dando fuertes alaridos: ¡me arde el culo! ¡Me arde la cagalera!!Ayayay! Y empezaron a llegar los vecinos a ver qué le pasaba a don Pedro, cuando de repente se levantó, desnudo en pelota corriendo, con el machete en la mano tras de los curiosos. Otra vez comenzó a quejarse de la misma forma, y esta vez fue su vecino Adelis Peraza quien a pesar de las diferencias que tenían, acudió en su auxilio, y al verlo le grita Chaplaco: ¡Adelis, coño e madre, y jacei tú en mi casa, no sabei que somo enemigos por unos gallos! Cuando fue a coger el machete que tenía en un rincón, cogió Adelis un palo de leña y se lo recostó en una costilla… “pa que cogiera filo” –dijo Adelis-

Los últimos días de su vida fueron críticos: le pego un dolor en la cintura y una “esrengadera” que lo puso a caminar en cuatro patas, pero tuvo la suerte de que una vecina: Coromoto Alvarado, la popular “Gorda Coromoto” lo atendía como si aquel fuese su padre. Por esta razón, al morir Pedro Chaplaco, su primo Armando Yúnez le dijo a la generosa mujer que se quedara con aquel rancho, el cual vendió por tenerle miedo al muerto.

Volviendo a lo fantasmal, pienso que es posible que sea el espectro la sombra de Pedro Chaplaco la sombra que recorre los pasillos de la Aldea Universitaria, en busca de un valiente y piadoso que se atreva a sacar el tesoro que –según algunos viejos- dejó enterrado en su otrora conuco, del que tan celoso fue hasta sus últimos días.

Nota: A decir verdad, la imagen que ilustra esta crónica no es la de PEDRO CHAPLACO. La copiamos de la página 104 del libro texto “Abajo Cadenas” o “Juan Camejo”, en el cual aprendí a leer, y siempre, al ver la imagen de varios ciudadanos alzando la vista para leer una información del Consejo Electoral acerca de la importancia del VOTO, uno de esos ciudadanos se me pareció a PEDRO, y por eso se me ocurrió colocarlo allí para que quienes lo conocieron, vean el coincidencial parecido con aquel personaje que se vestía bien en días especiales.



Yorman Tovar (Cronista Popular de Guanarito)

La voz, el sentir y el palpitar de un pueblo andan con este hombre

LA VOZ EL SENTIR Y EL PALPITAR. DEL PUEBLO ANDAN CON ESTE HOMBRE 
Rafael Roberto Gavidia
JUSTO PASTOR CHIRINOS
De repente su figura emerge en la esquina, en la calle o a la puerta de las casas amigas, para decir: "Tengo Presidente... aquí llevo papeletas... Cuando vaya por allá se va a comer un turpial", y se pierde con su firme y apresurado andar, cabizbajo, con la blusa desabotonada, amarilla o gris, se ondula en su pecho como el pliegue de su sombrero desvahido, la blanca franela. Las alpargatas casi nunca se le ven, las cubre la ancha bota del pantalón. Este hombre, siente y quiere su pueblo, no desea separarse nunca de él, por ello no se aleja de los cuatro puntos cardinales que lo conforman. Un día, cuando la muerte venga a recogerlo, ha de ser aquí mismo, junto a su propia gente. Está seguro que después de ese tránsito, cuando se quiera hacer mención de algo, ellos dirán "Eso me lo contaba el viejo PASTOR". Sigilosamente se acerca a su familia, con voz baja vaticina: "Estamos viviendo el mil y más. Yo ví cuando el Guanare se secó. Yo presencié la humarea. Me salvé de la gripe española. Este mismo viejo que le habla fue prisionero de Gómez en Valencia y amansé un par de grillos. Pero hoy no detesto del Benemérito, ojalá y vuelva. Yo recorrí diferentes caminos de la patria, tantas veces pasé con mi viejo camión por el Arco de Carabobo"... De pronto, con su típica manera de decir las cosas, de saber que la Patria no solamente consiste en el petróleo, en las elecciones, en las ferias, en el despilfarro y en la demagogia; ni tampoco esta allí donde los dimes y diretes de la controversia política conllevan a la negociación de los valores que integran la nacionalidad. Este mismo hombre que cambia de tema en cualquier instante, se nos torna reverente, sereno, viviendo su interior hombre, y afirma: 
"Bolívar fue mediun, el mismo lo reconoció". Y estas frases del Libertador lo revela como tal: "Un delirio febril embarga mi mente, me siento encendido por un fuego extraño". Alguien desde la Plaza
JUSTO PASTOR CHIRINOS
Bolívar interrumpe nuestra larga charla y pregunta: ¿Qué hora es? y JUSTO PASTOR CHIRINOS, tiende la mirada hacia la alta torre en donde está el reloj, que no tiene ni dos meses de haber sida colocado; por una de sus carátulas señala las nueve y por la otra marca las doce, mientras las agujas se bambolean en tropel agitadas por las brisas de junio... Aquí tienes pues, no se le puede dar la hora, por cuanto que ese reloj de fabricación moderna, hijo del plástico, el señor de la nueva era, anda mal. "Recuerdo aquel viejo reloj fabricado en el Tinaco, de campanas sonoras y que estuvo señalando la norte-sur de la esperanza; sus brazos abiertos como una cruz, indicaban el oriente risueño de la vida y el ocaso sombrío de la muerte". Hace un alto para explicarnos; "Ese reloj fue inaugurado por el General Vincencio Pérez Soto, el mismo día que terminaron de cercar la ciudad y de enrejar la Plaza Bolívar; y esas melodiosas palabras que le dí, forman parte del bello discurso pronunciado por el bachiller Manuel Araujo Lozada, padre de Olga de Castellanos y abuelo de Magdiel Fernández... Y entonces JUSTO PASTOR CHIRINOS se crece, levanta la voz, y con lujo de detalles, señala los diferentes vericuetos de las parentelas guanareñas, no sin antes explicar su propio origen, honrado, laborioso, viviendo en paz con los suyos, corno el sueño de José Leonardo. La madre, Maximiliana Cáceres, trujillana, de Santa Ana, lo trajo al mundo un día del año... bueno, para que acordarse de esa cifra, lo cierto es que nació, se crió y ha vivido en el barrio Curazao, barriada en donde vió nacer, crecer y andar por la vida a sus hijos Justo Pastor, Mercedes, Pedro y Carmen. Don Pastor Chirinos acepta, aquí entre nos, que él es un varón domado; por allá en 1940, en el Vagón de Nutrias conoció a su Bella-bella, tenía música de tamunangue y corazón de llano. A ella se dedicó por entero, acalló su voz de serenatero, pues durante muchos años cantó milongas, pasillos y tarareaba los sabrosos mariachis; su útima aventura de galán en retirada, lo llevó entre los primeros aficionados que cantaron por la Radio Guanare, con su voz anónima; una tarde dedicó un tango a la ingrata que le destrozaba el corazón, y cuando retornó a la casa recibió el esquinazo, y ahora casi entre dientes, mientras mira morir la tarde por la vieja calle de los Catalanes, musita: "Yo sé perder, perder..." En este Guanare de nuestro afecto la figura de Pastor Chirinos se nos ata al recuerdo... allá va con su saco al 
hombro, con su machete rabón bajo el brazo; la noche le sorprenderá dialogando con el Marqués de las Riberas del Boconó y el Masparro, él sabe de tantos tesoros sepultados bajo la tierra. Pero para él, el dinero es secundario; puede hacerle perder su tranquilidad. Que se queden esos espíritus penando para siempre. Está consustanciado con las cosas idas. Los que se marcharon de esta vida le acompañan. Pero vive la gran fe venezolana. Allí esta JUSTO PASTOR CHIRINOS. Junto a los samanes donde acampó El Libertador, no muy lejos donde aquel cura Vicario de Guanare, Justo Pastor Almario, enterró tantas morocotas, no lejos de la Quebrada del Peonío, él les conoce sus diminutas pisadas; mientras teje sus chinchorros y atarrayas contempla los cuadros que llenan la paredes de su casa; él sigue llamando sus pájaros: Pancho el conoto que se baña y canta; las guacharacas, que le llenan de alegría al amanecer. La ardilla trepada en lo más alto del mamón, correteando de rama en rama. JUSTO PASTOR CHIRINOS, antes de salir a la calle, ya se ha enterado a través de la B.B.C. de Londres y de la Radio Habana, de como anda el mundo. este desbordado mundo atormentado, donde el hombre vive sólo rumiando y añorando la nostalgia de sana convivencia. Este JUSTO PASTOR CHIRINOS, con su desbordada y perdida inteligencia, se ha refugiado en la búsqueda de tesoros y los ha 
Rafael Roberto Gavidia
encontrado allí en el fondo de su buen corazón. Allá va JUSTO PASTOR recordando el Sepulcro de Bambey, las retretas de la Plaza Bolívar, las cabalgata, los tangos y milongas, ya va ofreciendo Presidente, o mute criollo, vendiendo papeletas, sus sabrosas hallacas, invitando a sus amigos a saborear un turpial que no es otra cosa que el plato del suelto arroz amarillo, salpicado de cebolla y tomates que prepara su mujer. Allá viene JUSTO PASTOR con su ironía a flor de labios. Adios toro puntudo, le gritó Meleció Pinto, en una esquina del Mercado Viejo, y él le ripostó: Pero manso, Don Melado. Desde entonces, en la columna "Al Galope" del Semanario Guanare, el viejo periodista lo llama Pastor Manso. No deja de criticar el feo aspecto de los solares abandonados, en el propio centro de la ciudad; la construcción de innumerables ranchos en la entrada de su pueblo. Aquí está Don JUSTO PASTOR. De repente nos hace preguntas con su típica expresión: "Si mal no recuerdo, un poeta de esta tierra dijo: Yo vi Pedro Miguel, volar las grandes garzas sobre Guanare, vi posarse bandadas de alcaravanas en su violín"... Quién es? 
Y se pierde este buen hombre, va rumbo a su casa, mañana volverá a pasar recogiendo la respuesta. Ojalá que por mucho tiempo lo tengamos vivo. Amén. 












https://patrimoniobarinas.wordpress.com/biblioteca/parangula-no-6/




PARÁNGULA
(REVISTA DEL PROGRAMA DE CULTURA DE LA UNELLEZ)
ÍNDICE GENERAL
Nº 6, julio de 1987
COLECCIÓN: INVENTARIO E ÍNDICES SERIE: REVISTAS
COMPILACIÓN Y DIGITALIZACIÓN
Licdo. Samuel L. Hurtado C. Licdo. Robert Vela. Licda. Arlett Colmenares Licda. Carmen Martínes Licda.Milagro Argüelles Yanín Fuentes
upcbarinas@gmail.com http://patrimoniobarinas.wordpress.com
BARINAS, NOVIEMBRE 2011

Rafael Roberto Gavidia articulo de Jose Leon Tapia

Existen hombres destinados a perennizar su memoria en la vida de los pueblos. Es a ellos a quienes se recuerda siempre en la posteridad aun cuando los políticos y advenedizos del momento monopolicen toda la publicidad, mientras aquellos puedan pasar hasta desapercibidos en el acontencer nacional. Sin embargo, algunos se forman un mundo de cariño y reconocimientos como en el caso de Rafael Roberto Gavidia, quien desde Libertad de Barinas se vino a sembrar en el corazón de Guanare, para dejar allí su impronta de abogado honesto, educador, promotor cultural y una estampa de bonhomía que lo hace inolvidable. Cronista de la Ciudad, autor de publicaciones históricas que lo llevaron a la Academia; divulgador de la música nacional, del teatro, la literatura y de todo lo que significa alma de este país; y, particularmente, un ser de una invariable verticalidad en su conducta siempre al lado de los desposeídos, como pudimos comprobarlo en las lágrimas de muchos rostros campesinos el día de su sepelio. Muerto trágicamente, como no lo merecía, me atrevo a afirmar que su muerte es consecuencia de la terrible distorsión de valores que conmueve a Venezuela entre el crimen y la angustia existencial. Mi amigo de siempre en mis correrías por los rumbos de Lara, Trujillo y Portuguesa, cuando andábamos tras el rastro de El Tigre de Guaito; baquiano del Páramo de Las Rosas en la cruz de los caminos, por donde se extiende la leyenda de muchos vencidos de este país que mantuvieron -y sus descendientes continúan manteniendo- consecuencia con la dignidad nacional. Desde entonces guardo un óleo de la casa ospinera de Maisanta y un retablo de la Virgen que acompañaba al Tigre Montilla en su batallas porque, como me dijo un guanareño, son pocos los amigos que no recibieron de él un regalo desinteresado o un pedazo de su afecto. Desapareció José Roberto Gavidia para pena de estos Estados de Occidente, donde tanta falta hacen hombres de su temple en momentos cuando más se necesitan, en una Venezuela que se de-bate en la más profunda crisis económica, cultural, ética y social. 

JOSE LEON TAPIA 

Voz demorada. Rafael Roberto Gavidia

LA CIUDAD EN 1939 




RAFAEL GAVIDIA
Fuente: Publicada por Freddy Escalona Rangel en la pagina

PORTUGUESA, MEMORIA GRÀFICA

Para 1939, un guanareño muy destacado, y por ende, olvidado de las nuevas generaciones, Don Benito Fernández Machado, representaba en este suelo guanareño la función de Cronista, espontá-neo, mantenía así viva la fe en los altos valores del espíritu. Expresaba que cada cuarenta años los pueblos a través de sus hijos, harían un alto en el carmino, valorizando diferentes aspectos del desarrollo social, cultural, económico y político; esto con la finalidad de que no vaya a perderse ninguno de esos hechos que van tejiendo la gran madeja en donde se puede observar o pescar cada etapa. Esta tarea la denominaba abrumadora, pues tendría que trazarse líneas de conducta, saber de las buenas costumbres, hablar de obligaciones, encender el patriotismo, y si el cronista hace reminiscencia de otra época, en los corrillos nuevos le podrían considerar como retardatario. Pero el cronista tiene que fajarse bajo el sol reverberante. Estos cuarenta años que se cumplen hoy por extraña.y feliz coincidencia, me permiten dejarles una breve ojeada de muchos de esos momentos, con el solo ánimo de no permitir que la deshumanización se asiente y el envilecimiento subvierta hermosos sueños, que fueron capaces de servir como recurso a la respetuosa dignidad humana. En 1939, el gobierno regional estaba presidido por el médico guanareño Pedro Rodríguez Ortiz, la ciudad empobrecida se alegra y sale a recibirle confiada en que él conoce la fe popular y es capaz de buscar con optimismo el ritmo de una mejor vida. Ese día circularon ciertos volantes que textualmente decían: "Nuestro mandatario conoce la tristeza de los campos, la pobreza inclemente, de los escuetos bohíos, la desolación de las aldehuelas y todo cuanto impresiona desagradablemente a la retina del viajero extraño". Esa misma tarde el Dr. Argenis Romén fue designado Secretario General de Gobierno y se nombró gobernador del Distrito Guanare al Sr. José Andrés Oráa, y su Secretario; José Antonio Huizzi. El señor Jesús Méndez fue designado Inspector de vehículos. Fue tarea del momento reorganizar la Imprenta del Estado, ya que se encontraba en deplorables condiciones, y como en toda la jurisdicción del Distrito no había una persona capaz de soldar las piezas rotas, vino de Barquisimeto el señor Roberto Bas a quien se le ofreció una recepción por tal motivo; en dicho acto el poeta Ramón Vargas Hicher declamó sus versos: 

Cerca, muy cerca del dolor humano 
pero lleno tu amor de lejanía, 
tornas por un pesar una alegría, 
por una duda, un pensamiento sano. 
El dos de septiembre de 1939, circuló una resolución del Ejecutivo del Estado organizando el Erario Estadal, y el Decreto dotando a Guanare de aceras, esto fue considerado como una labor de autentico progreso. Un grupo de guanareños se acerca hasta el primer magistrado y le plantea el problema del agua, que como sabemos es viejo en la ciudad y le pide que haga lo posible para que la construcción de esta obra figure en el Plan Trienal, ya que estamos en presencia de un río mezquino y caprichoso que destruye las tomas de los Curubares. La modorra provinciana continuaba bajo el inclemente sol. En esos días regresa de Caracas el joven poeta Alirio Ligarte Pelayo y se encarga de déleitar con sus versos a los amigos que le visitan, entre ésto aprovechando las festividades coromotanas, los Doctores Angulo Ariza, Miguel Ferrer Víena, Manuel Falcón Heredia y los señores Pedro Delgado Lozano, en la casa de Ramón Castellanos Lara oyen al joven poeta declamar su lección de Aurora: 
Cada monte tiene una quebrada dormida, 
cada quebrada dormida tiene mil pozo:
cada pozo tiene una garza en la orilla, 
en esta lección de aurora. 

Por primera vez los comerciantes de Guanare, los dueños de pulperías, de hoteles y pensiones, reciben la visita del médico sanitarista Emilio Carmona Pérez, quien les da quince días de plazo para que sus empleados obtengan el certificado de salud y vacuna. En esta misma ocasión, Justiniano Curero anuncia al pueblo de Guanare, en su condición de encargado de la sección carretera de Portuguesa hasta Barinas, que había llegado un autopatrol y que habían veinte obreros trabajando para mejorar la condición de la vía. Por las noches circulaban algunos volantes en donde desmentían estos trabajos, ya que no se pasaba bien por la balza. Sorprende a los moradores una comisión que viene desde Guanarito, pidiendo telégrafo para esa zona. La juventud católica femenina rinde un homenaje de gratitud y cariño a la memoria del sacerdote Mariano Fortunato Andueza. Los peregrinos pudieron admirar esta demostración de gratitud que al decir de María Padilla "el pueblo de Guanare tenía que reconocerle a este meritorio Presbítero, todo cuanto hizo por la Santísima Virgen de Coromoto, por su culto". Un grupo de agricultores hacen propicia la ocasión de celebrar la creación de las Cajas Rurales, ya que el Banco Agrícola y Pecuario había recibido cinco millones de bolívares para darle créditos a los agricultores. El jefe civil del Distrito Guanare advierte a la ciudadanía, y lo hace cumplir, a través de multas, de que nadie puede botar basura ni desperdicios en las quebradas. El Bachiller José Aguilera Unda, en su condición de mayor condueño de la posesión Vega del Braza, ofrece a quien quiera ir a cultivar esas tierras, liberarlo del arrendamiento y darle completamente gratis los materiales para construcción, tales como palma, bejucos y horcones. En cuanto a la política, se funda la Agrupación Cívica Bolivariana, en la casa de habitación del señor José Aguilera Unda. Allí asisten entre otros, José Zacarías La Riva. Tobías Guedez Belda, Luis Fajardo Galeno. Manuel Domingo Rivero y Juan J. Méndez.
Un acontecimiento de singular importancia y relieve que hizo desfilar a los guanareños para conocerlo, es cuando el señor Manuel Amparam invita a conocer el Hato Modelo, en donde sembraban pastos de diferentes tipos, maíz, hortalizas; tenía una
extensión de dieciseis hectáreas y una unidad veterinaria. Se alegra la colectividad guenarñeña cuando en los primeros días de octubre de mil novecientos treinta y mueve. el Dr. Julio García Alvarez, Ministro de Samdad y Asistencia Social, le regala el Puesto de Socorro una nevera y algunos útiles para las operaciones de cirugía. El poeta Alberto Arvelo Torrealba visita la ciudad y comenta "su libro GLOSAS AL. CANCIONERO VENEZOLANO 

"Para abajo corre el río, 
el de la llanura, sin puente, 
venere bravo y rico. 
camino entre las selvas, 
límite odioso entre lo baldío y lo baldío. 
desamparado como la copla y el vaquero..."

En el transcurso de la apacible vida guanareña, el médico Jefe de la Unidad Sanitaria promueve un concurso destinado a determinar cuál es el niño mejor nutrido, el premio es único, consta de cien bolívares, las condiciones eran las siguientes: estar criado a pecho, que tenga peso no menor para los seis meses de siete kilos con cien gramos; hasta los doce meses, con un peso de 8.900 Ks, que le hayan brotado los cuatro incisivos: que sea capaz de sentarse; que su buen estado se manifieste por una capa de tejido adiposo debajo de la piel.

Se decretó ese mismo año la reconstrucción del camino de recuas que conduce de Biscucuy a Barinas hasta el sitio denominado Gonzalera. La colectividad guanareña designa una Junta Pro-homenaje al Dr. Melitón Vargas, con el fin de levantarle un busto y de respaldar las actividades del comité de Caraca. Un acontecimiento bastante satisfactorio congrega a los guanareños a a fines de 1939, un 
pequeño cantante, desde la Radio Barquisimeto. en la hora de aficionados, triunfa rotundamente, se trata de Félix Fernando Delgado,  y se anuncia a la colectividad el día 18 de diciembre la presencia del doctor Roberto Picón Lares, Director del Instituto de Inmigración y Colonización, del doctor Salvador  Lima, Severo Saverio y el Sr. Víctor del Moral. quien venía designado como Administrador del Instituto de Colonización que funcionaría en Guanare; “estas distinguidas personas venían haciéndole compañía a los sesenta inmigrantes portugueses que se establecerían en lo que es hoy la colonia Guanare.
Fue decretado día de júbilo: a la entrada de la población el Hermano Nectario María les dio la bienvenida y la población contenta desfiló por las calles, entre repiques de campanas y fuegos artificiales. Este paso fue considerado como el mejor acierto dado por el General Eleazar López Contreras en tierras guenareñas; así lo dijo Alfonso Mejías, Ministro de Agricultura. Para esa época la ciudad no llegaba a tres mil habitantes, y se apresta con emoción a recibir la visita del señor Presidente de la República, quien viene justamente el día31 de enero de 1940. Le acompañan su señora Doña María Teresa Núñez Tovar de López Contreras, el Ministro de Sanidad. Dr. Julio García Alvarez y el Ministro de Agricultura y Cría. A las nueve de la noche el Presidente López Contreras se dirigió a la colectividad guanareña. recordó el pasado histórico; el Libertador como estadista y pudo decir lo siguiente: "Conocedor de todos los factores históricos de mi país la clave efectiva de no dejarme llevara ser dictador y un demagogo. Tampoco en ningún momento me han secundado ni podrían secundarme la oligarquía. Mi política ha sido orientada para conquistar una verdadera autoridad moral.
Esa noche hubo fiesta, el pueblo sencillo se alegró.

Pan y circo caía de nuevo sobre la ciudad. El poeta de aquellos días, Don Rafael Simón Rodríguez Ortiz 
recitó sus versos:

Samanes de Guanare 
Samanes centenarios del Pionío, 
asilo generoso de turpiales, 
cuántas veces el oro del estío 
ha volcado en tus frondas sus caudales. 

Señoras y señores, de esta evocación distan cuarenta años, palpantes a través de ella; qué ha quedado, qué se ha mejorado, qué hemos hecho. Sinceramente, ¿le habremos servido al Guanare de nuestro afecto?. Tenemos un presente donde aún resuenan los pasos de la historia, a pesar de las andanzas del pasado, la lámpara votiva de nuestro acontecer formativo debe seguir encendida. Allí, junto al escudo estará el esfuerzo común de todos, ensalsando la frase central del mismo: "Ven Espíritu Creador". 

Señoras y Señores. 




"VOZ DEMORADA" 

Palabras en la Sesión Extraordinaria del Concejo Municipal del Distrito Guanare, Estado Portuguesa, en ocasión de investir como Cronista de la Ciudad al Doctor Rafael R. Gavidia 

Publicación del Concejo Municipal del Dtto. Guanare 


CONCEJO MUNICIPAL DISTRITO GUANARE 
ESTADO PORTUGUESA 

Presidente: Prof. Antonio Escudero R. 
Primer Vicepresidente: Dra. Martha de Sgambatti 
Segundo Vicepresidente: Zenón Torrealba 
Vocales: 
Pedro Molina Mauro Valera 
Ellas García 
Heriberto Hurtado 
Roque Montenegro 
Martín Rodríguez 
Síndico Municipal: Dr. Antonio Bastidas 
Secretaria de Cámara: Myrna Ferrer de Ferrer 
Administrador Municipal Lic. Emilio Carmona 
Contralor Municipal: Lic. Aurelena V. de Ancheta 
Ingeniero Municipal: Antonio Rodríguez Mata 
Director de Catastro: Ing. Franklin Carrillo R. 
Jefe de Personal: Lic. Edgar Fernández 
Jefe Desarrollo Comunal: Alfonso Palacios G. 
Director de Inquilinato: Dra. Zoraida de Urbina 

miércoles, 10 de abril de 2019

AQUELLOS LLANEROS DE AGUA ESTAMPAS DEL VIEJO LLANO GLOSA DE LA LLANERIDAD

CRÓNICAS GUANARITEÑAS Yorman Tovar 

AQUELLOS LLANEROS DE AGUA

DE ARISMENDI A GUANARITO,
PARTIENDO LAS TURBIAS AGUAS,
REMONTA, EN CANSINO VIAJE
UN BONGO DE VEINTE VARAS.
Gabán Pionio
Viejo llano ribereño
de aquel Guanare impetuoso,
el recuerdo quejumbroso
gime en la voz de mi ensueño.
El marinero, en su empeño,
dejaba escapar su grito,
y la guarura era el rito
que anunciaba los viajeros…
¡Ah mundo, aquellos bongueros!
DE ARISMENDI A GUANARITO.

Viejo bongo, tren fluvial
sobre los rieles del río
donde se fue el amorío
de mi edad primaveral.
Palanquero sin rival
de bongos y de piraguas,
desafiando las macaguas
y los caribes golosos,
y hasta caimanes mojosos
PARTIENDO LAS TURBIAS AGUAS.

¡Con Dios y la Virgen vamos!
Dice Abelardo al patrón,
luego “El chingo” Pantaleón
responde: ¡…on elloj vamoj!
Mangles, caramas y guamos
simbolizan el paisaje,
el bongo marca el oleaje,
barquineando por la carga,
con un motor “pata larga”
REMONTA, EN CANSINO VIAJE

El catire Omar Linares
le comenta a Abel Cancines:
-“En estos viejo confines
voy a enterrar mis pesares”.
Bonguero de cien Guanares,
tú, que sabes de curiaras,
quisiera que me contaras,
sentado allá en la barranca
cómo se nueve a palanca
UN BONGO DE VEINTE VARAS.

Guanare, enero de 2009.



Yorman Tovar

(Cronista Popular de Guanarito)

JESÚS ENRIQUE FUENTES: UN AMIGO DE VERDAD

CRÓNICAS GUANARITEÑAS


JESÚS ENRIQUE FUENTES: UN AMIGO DE VERDAD

Creo que llegó a Guanarito en 1968, cuando llegaron los equipos
eléctricos de CADAFE, cuya planta se instaló a la entrada del pueblo, justo al lado de la casa de familia del desaparecido coterráneo Coromoto Cárdenas. Si no me falla la memoria, creo que nació en Barreras, población cercana a Tocuyito-Carabobo, pues siempre la refería en sus conversaciones. Cuando aún las universidades venezolanas no habían creado la carrera de Técnicos Superiores Universitarios, ya Fuentes había obtenido el título de T.S.U. en Mecánica Diessel, acreditado por una universidad de EEUU. Fue el primer Jefe de Planta que tuvo CADAFE en Guanarito. Allí laboraron entre otros los Peritos Electricistas Luis Enrique Morillo Lucena, Saturno Colina, un amigo de apellido Cedeño, y años más tarde los técnicos Pedro Vásquez y Antonio Umbría Núñez (mi suegro), además de Juancito Ortega (el obrero encargado de la limpieza del área).

A principios del año 1969 mi madre fue arrendataria del restaurante del recordado Guevara, que había fallecido un año atrás. Un día de aquellos ocurrió un accidente con una bombona de gas y el local se incendió. Eladio Crespo Flores, quien era presidente del Concejo Municipal estaba comiendo en aquel infausto momento, salió y prendió su carro, y como a los 15 minutos llegó Jesús Fuentes (jefe de CADAFE) con un camión cisterna y pudo paliar la situación. Desde entonces se hizo nuestro amigo. Por eso afirmo que lo conocimos lo muy de cerca, puesto que mi madre, luego de que nos mudamos para el barrio El Cementerio tenía una casa de bahareque al lado de la nuestra donde ella habita, y se la dio en alquiler a don Jesús, quien además era su cliente comensal. Fue allí donde entablamos una sólida amistad, y de vez en cuando compartíamos un buen whisky, en seguida buscaba un equipo portátil, reproductor de casetes y escuchábamos sus preferencias musicales: Jorge Negrete, Pedro Infante y Los Panchos. Siempre fue un hombre solitario, aunque cordial con quien se adaptara a su firme manera de ser. Hablaba a veces de su familia (esposa e hijos), pero sin ahondar en detalles.

Tiempo después Fuentes se retiró de esa actividad y se dedicó a la agricultura, en una finca que adquirió por los lados de Guanare Viejo; y más tarde se dedicó al transporte de material granular en un viejo volquete que era su dolor de cabeza y su diversión, pues era capaz de desarmar y armar el motor en un solo día.

Siendo agricultor, fue víctima de una emboscada en cayapa, por parte de otros productores envidiosos. Los sujetos planificaron bien la celada. Salieron en una camioneta desde Guanare para Guanarito, y como sabían que Fuentes traía la misma ruta, detrás de ellos, fingieron estar accidentados. Al divisar la camioneta con el capot abierto, Fuentes, experto mecánico y hombre solidario, se detuvo delante de ellos y se propuso a solucionarles la avería, y en lo que dobló la espalda para asomarse al motor le dieron un golpe contundente en la cabeza y huyeron cobardemente, dejándolo tirado en el hombrillo de la carretera, creyendo que lo habían matado, hasta que fue auxiliado por alguien. Esto le costó varios meses de inactividad y le dejó ciertos trastornos cerebrales. Lo cierto es que sus agresores ya murieron y Fuentes todavía está vivito y coleando. Todo lo dejó en manos de Dios, sin pensar en venganzas.

Tenía, por aquel tiempo, unos 60 años, pero también una fuerza increíble, pues alzaba una yanta del camión, con rin incorporado, y de un tirón lo lanzaba a la cachucha del volteo. Otra vez se encontró en la carretera a dos hombres que estaban por despresar un toro que había atropellado una gandola, pero no cargaban cuchillos. Se detuvo Fuentes y los ayudó, y éstos le ofrecieron una pierna, pero entre los dos no podían subirla al camión (cargado de granzón), fue entonces cuando Fuentes la agarró y él solo la lanzó sobre el encerado que cubría el granzón, encendió su camión y arrancó.

Una noche estábamos un grupo de amigos libando cervezas en el bar de Samuel Prieto. En esos llegó el amigo José León Mora (“Morita”), encervezado y hablando con arrogancia. Venía mojado y lleno de barro, y dijo: -le acabo de dar un coñazo a Jesús Fuentes que lo pasé por encima de un charco. Y comentó José Ramón Lucena: -Es probable que Fuentes haya pasado por encima del charco, pero después de zumbar a “Morita” en el barro.

Un buen día se perdió de Guanarito, sin rumbo desconocido. Después supimos que estaba por los lados de Calabozo, remontado en una buena gandola, transportando rubros agrícolas. Dejó una cantidad de cosas, entre ellas unas esquelas de amor, de una dama con la que se carteaba, el diploma-título de TSU en Mecánica Diessel y el retrato que adorna esta crónica, recibiendo un reconocimiento del gobierno regional adeco, pues en el fondo se observa el perfil del profesor araureño Ramón Moreno Delgado (Director de Educación para entonces).

Desde el día de su inesperada partida para no volver, todos los que lo conocimos, nos preguntamos: -¿Y qué será de la vida de don Jesús Fuentes?

Yorman Tovar 

Cronista Popular de Guanarito