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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

domingo, 28 de diciembre de 2025

PROCERES DE GUANARE QUE PELEARON EN PRO DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA

PROCERES DE GUANARE QUE PELEARON EN PRO DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA

José Antonio Páez 

El primero y principal fue el General JOSE ANTONIO PAEZ. Nació
este incomparable guerrero el 13 de junio de 1790, en el villorrio de Curpa; inmediato al riachuelo del mismo nombre, y a 15 Kms. al Sureste de Acarigua: pueblo que en aquellos tiempos pertenecía a la jurisdicción de la Villa de Araure.


Las proezas épicas de este ilustre prócer llenan con su resonancia heróica los fastos gloriosos de nuestra Independencia.


Los nombres inmortales de MUCURITAS, YAGUAL Y MANTECAL, de LAS FLECHERAS, QUESERAS DEL MEDIO Y CARABOBO, no podrán nunca citarse sin recordar con respeto y admiración al guerrero impávido, cuyo nombre es sinónimo de lucha y de victoria.

Terminadas las luchas de la independencia y habiéndose organizado Venezuela con gobierno democrático, el General José Antonio Páez lo ejerció con el carácter de Presidente de la República en los periodos siguientes:


de 1830 a 1835;


en 1839, volvió a ser electo Presidente para el período de 1839 a 1843.


Años más tarde, asumió nuevamente la Presidencia en el período de 1861 a 1863; bien merecía el inmortal guerrero de la independencia ejercer el más alto cargo de la Patria, por cuya independencia habia luchado con singular bravura.


MIGUEL ANTONIO VASQUEZ


Miguel Antonio Vásquez, nacido en Guanare en 1786. Después del movimiento revolucionario del 19 de abril de 1810, Miguel Antonio Vásquez, dejaba su hogar e iba a engrosar las filas patriotas al mando del Marqués del Toro. Vásquez presentó sus generosos servicios a la República hasta los triunfos de Monteverde.

En 1813 dejó el pueblo a donde se había retirado y ocultado y se unió al Ejército Liberador de Bolívar.

A las órdenes de Guerrero, Olmedilla y Páez, guerreó en los Llanos de Apure y Casanare desde 1815 hasta 1817, distinguióse por su bravura y gallardia entre tantos héroes y valientes. Tomó también parte activa en las acciones y batallas de Guasdualito, Arauca, Chire, Palmarito, Mata de la Miel, Mantecal, Paso del Frío, Yagual, Los Cocos, Paso de San Antonio, Sitio de San Fernando, Palital y Mucuritas.

En 1817, atendiendo a sus servicios y recompensando sus méritos, el General Páez lo nombró Jefe de las tropas de Casanare. En 1818 acompañó a los ejércitos de Páez y Bolívar y se distinguió en varias acciones importantes, de las cuales la más notable es la toma de Las Flecheras del Apure.En calidad de Jefe del Estado Mayor de Páez, trabajó en la formación de las célebres Divisiones del Apure, que se cubrieron de gloria en el campo inmortal de CARABOBO, en donde Vásquez esgrimió la lanza de la  libertad combatiendo con valor y denuedo.

FRANCISCO LUQUE

Francisco Luque era, como el precedente, hijo de Guanare. Desde temprano se alisto en las filas patrióticas del Ejército del Apure y a las órdenes de Bolivar penetró en la Nueva Granada.

Sobresalió por su valor en la batalla de Bomboná donde con el grado de Teniente Coronel, tomó el mando del batallón "BOGOTA", y a la cabe za de sus valientes soldados "hizo esfuerzos gloriosos", quedando herido en la pelea.


IGNACIO LUQUE

Era primo del anterior y guanareño por nacimiento. Ignacio Luque se distinguió en Ayacucho, donde fue herido, a la cabeza del batallón "VENCEDOR" del cual era jefe. Llegó a General de Brigada, y en 1830, a la muerte del Libertador era Gobernador de la Intendencia del Orinoco.


JUAN RAMON VARGAS


Nació Juan Ramón Vargas en Guanare. Sus padres le enviaron a cursar estudios a la Universidad de Caracas. Su amor a las armas hizo que en 1810 dejara los estudios de leyes y entrara de soldado en las filas patriotas. Estuvo en las peleas de Bárbula, Las Trincheras, Valencia, Puerto Cabello, Barquisimeto y Araure.


En 1814 se halla en San Carlos, y ya alto oficial emigró para empuñar las armas en las filas patriotas de Nueva Granada.


En 1816 le encontramos en los Llanos de Apure y se bate en Paya y Yagual; en 1817 en Apurito y Barinas; en 1818, con el grado de Comandante, pelea en el Apure en las divisiones del General Páez; en 1830 ascendió a Coronel y luego se retiró a Guanare, donde contrajo matrimonio con Mercedes Huizi, pero al poco tiempo, o sea en 1833, murió en esta ciudad.


RAMON MADRID

Natural de Guanare fue Ramón Madrid, y prestó importantes servicios en las huestes patriotas que guerreaban en el Ecuador, país donde mereció sucesivamente los mandos de Comandante, Teniente Coronel. Se estableció en Cuenca y casó en una de las principales familias de allí.

MIGUEL CASTEJON

Este ilustre procer de la independencia nació en Guanare y se casó en Papelón con Nicolasa Enriquez. Miguel Castejón fue uno de los denodados quanareños que en 1810 se alistaron en la expedición contra Coro.

Tomo parte activa en muchas de las sangrientas refriegas de los años 13 y 14, y en compañía del General Urdaneta emigró a la Nueva Granada. Durante cinco o seis años fue amigo inseparable del General Páez, a cuyo lado peleó en algunas batallas de los llanos y desempeñó varias veces el importante cargo de Jefe de su Estado Mayor. Tuvo brillante actuación en la Batalla de Carabobo.


TOMAS CASTEJON


Tomás Castejón era hijo del anterior y nació en 1804. En 1814 se inició, aunque niño, en la carrera de las armas al lado de su padre, en las crudas campañas del Apure. El General Páez, que lo apreciaba y trataba como a hijo suyo, le constituyó Jefe de su Guardia de Honor.


MIGUEL JOSE GUERRERO

Sirvió en las filas realistas hasta el año de 1815, fecha en que empezó a prestar en el ejército venezolano importantes servicios.

La provincia de Barinas lo eligió su representante al gran "CONGRESO DE ANGOSTURA". En calidad de miembro del Estado Mayor de Páez, concurrió a varias batallas, principalmente en las Queseras del Medio y Carabobo; después de esta última victoria fue nombrado Comandante General del departamento del Orinoco, constituido por las provincias de Barinas, Apure y Guayana.

Después de la desmembración de la "Gran Colombia" fue gobernador de la provincia de Barinas y Mérida, ciudad esta donde murió en el ejércicio de su cargo, dejando allí una honorable familia en la cual sobresalió el eminente orador y jurisconsulto, Doctor Miguel Nicandro Guerrero.


FRANCISCO DE PAULA ABREU (Capitán)


Fue en 1813 del "Escuadrón de Dragones" y estuvo presente en las peleas de la Victoria, Aragua de Barcelona, Magueyes, Maturin, Urica, donde fue herido, y Carabobo.

Murió en La Victoria en 1856.


PROCERES DE OSPINO


Entre los ospineros que más se distinguieron en la Independencia merecen honorifica mención los siguientes proceres:


CORONEL RAMON ZUÑIGA


Se alistó en las filas republicanas después del 19 de abril de 1810. Estuvo presente en muchas batallas, se distinguió en el sitio de Ospino, como Jefe de Caballería; fue compañero de Páez en sus diversas campañas, y terminadas las guerras, se retiro a Ospino, donde desempeño puestos importantes.


GABRIEL PEREZ DE PAGOLA


Diputado por Ospino al Congreso Nacional, y uno de los firmantes del Acta de la Independencia.


CORONEL MAURICIO ZAMORA


Oficial de los "Bravos de Apure", prestó muchos y apreciados servicios a la Patria y se cubrió de gloria en Carabobo.

Eran también de Ospino el Célebre MELLAO, que en Carabobo al ver que Francisco Olivares queria tomarle la delantera, en la carga que daban sobre los realistas, le asió la riendas de su caballo diciendo:

"Delante de mi la cabeza de mi caballo"


Referencia

María Pralon, Hermano Nectario.1983. Historia del Estado Portuguesa Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. Venezuela 1983. pp -.

lunes, 22 de diciembre de 2025

Cronología de Guanare 1591-1991

  


Cronología de Guanare 1591-1991

Alfredo Gómez Álvarez 


PRESENTACION


Con el presente trabajo Alfredo Gómez Alvarez pone de manifiesto una vez más, su acendrado amor por el terruño de sus mejores afectos, a la vez que deja constancia de su vocación por el repaso histórico, de donde extrae una síntesis cronológica de aquellos hechos más trascendentes en el devenir del tiempo por el cual ha transitado la Ciudad Cuatricentenaria, que nos presenta bajo el título de "Cronología de los hechos más tras-cendentes de la Historia de la Ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare".


En estos apuntes Gómez Alvarez parte desde el inicio mismo de acontecer histórico: 03 de noviembre de 1591, cuando el Capitán lusitano Juan Fernández de León y otros cir-cunstantes firmaran la partida de nacimiento de una de las ciudades que en Venezuela, según el decir de Antonio Machado, "hace camino al andar".


Diríase que era la aparición de una nueva Mesopotamia, cuyo espacio se localiza entre las torrentosas aguas del Guanaguanare y las aparentemente "mansas" del Temerí, al pie del "Monte Alto", donde sus estribaciones declinan para dar paso a la exhuberante tierra de la lla-nura.


En este recorrido al parecer muy breve, pero que se extiende por cuatro centurias, el Dr. Alfredo Gómez Alvarez registra en forma suscinta aquellos hechos que hacen historia, historia apasionante de una Ciudad de Rectoría en el ámbito regional, y aún más allá del "Sur de Occidente".


Al agradecer a Chero Gómez la amigable deferencia que me honra, en la solicitud de estas notas de presentación, lo hacemos con el mayor gusto, inmersos en la guanareñidad que nos anima por igual, revitalizada por el recio sol de nuestro llano, que día a día asoma vigoroso "por los lados de Mederos".


MANUEL PEREZ CRUZZATI


CARACAS, MARZO DE 1991


CRONOLOGIA DE LOS HECHOS MAS TRASCENDENTES EN LA HISTORIA DE LA CIUDAD DEL ESPIRITU SANTO DEL VALLE DE SAN JUAN DE GUANAGUANARE


Recopilación: Dr. ALFREDO GOMEZ ALVAREZ


1591. NOVIEMBRE 3 Fundación de la Ciudad. por el Capitán JUAN FERNANDEZ DE LEON, Portugués con el nombre pomposo de Ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan del Guanaguanare.


1608. Para esta fecha la Ciudad de Guanare es un centro importante de producción en la región, en los rubros de Tabaco, Añil, Cacao, Maíz -productos que se exportan conjunta-mente con cueros de res y venado por el Zulia a través de Trujillo.


1652. SEPTIEMBRE 8. Fecha en que acontece el celestial milagro de la aparición de la Santi-sima Virgen a los Indios Cospes en la Quebrada Coromoto, hoy venerada por la Nación bajo la advocación de nuestra Señora de la Coromoto.


1654. FEBRERO 2. Es trasladada a Guanare la imagen de la Virgen María, que dejó en manos del cacique y que permanecía en Tucupido.


1665. Se abre una investigación sobre la veraci-dad de la aparición de Nuestra Señora de la Coromato y en la cual participa FRAY ALONZO BRICEÑO Sacerdote fruitlane indagatoris que dió como resultado una comprobación de los hechos, con la declaración de testigos presenciales. En 1668 muere este ilustre Sacerdote


1728. El ayuntamiento guanareño haciéndose eco del deseo y aporte económico del padre Reinoso, ofició a su majestad el Rey  FERNANDO VI pidiendo autorización para poner un  monasterio en esta Ciudad de Guanare de religiosos de la orden de nuestro señor seráfico Padre San Francisco.


1738. El Sacerdote Francisco de Valenzuela encomienda al orfebre guanareño, NICOLAS FELIX LOPEZ la construcción de una custodia especial para colocar la imagen de nuestra Señora de la Coromoto y donde permaneció durante largos años. Custodia original y muy valiosa puede verse en el Museo Coromotano.


1739. Año en que fue construido el retablo de arte Barroco de la Iglesia Catedral, por el hábil tallista Pantaleon Quiñones, oriundo del Estado Lara.


1756. JUNIO 8. Se firma en el Palacio de Aranjuez por el Rey Fernando VI la real Cédula autorizando la creación del Monasterio, que se construye bajo la invocación de San Diego del Monte estableciéndose alli un convento de religiosos de la Orden de nuestro Señor Seráfico Padre San Francisco.


1756. Fecha en que se ejecuta el Sagrario de Plata de 3,40 mts. de alto colocado en el Altar mayor, obra de VICENTE NUÑEZ a devoción de Ortuño de Tovar.


1777. ENERO 30. Nace el Prócer Guanareño JOSE VICENTE DE UNDA GARCIA, en la casa sede hoy, del Museo de la Ciudad INES MERCEDES GOMEZ ALVAREZ. Representó a Guanare en el Congreso constituyente de 1811 cuando apenas tenia 34 años, mediante un brillante discurso pidió la Independencia absoluta de Venezuela y firmó el Acta a nombre de su pueblo natal.


1778. JULIO. Llega a Guanare el Obispo e Historiador Dr. MARIANO MARTI, donde permanece ocho meses. Para la fecha la Ciudad pertenece a la Provincia de Caracas.


1782. La representación del Cabildo Secular de Guanare concedió licencia, porque toca a la Jurisdicción Eclesiástica ordenar la rectificación de la Iglesia Parroquial, seriamente averiada por el temblor de tierra que sacudió a Guanare el 15 de Octubre de 1782.


1788. Se comienza la reconstrucción de la iglesia de Guanare por Orden del Obispo MARIANO MARTI.


1808. Quedan concluidos los trabajos de la Iglesia Catedral.


1813. JULIO. Viene por primera vez el Libertador SIMÓN BOLÍVAR Campaña Admirable y pernocta en Guanare en la casa que está esquina de por medio con el Banco Italo, Carrera 5 con calle 18. En esta ocasión en la Mansión denominada Casacoima, asiento de la Compañía Guipuzcoana, encontró 200 mil pesos en oro, en un arcón de madera y cuero, que hoy es pieza del Museo de la Ciudad "INES MERCEDES GOMEZ ALVAREZ".


1814. DICIEMBRE 20. El Obispo JOSE VICENTE DE UNDA GARCIA, bendijo y consagró la Iglesia Catedral de Guanare, hoy Basílica menor de Nuestra Señora de la Coromoto.


1814. Muere en la Cárcel de Guanare el Marqués del Pumar, JOSE IGNACIO DEL PUMAR. Marqués de las riberas del Bocono y el Masparro, Visconde de Pumar que había nacido en Barinas en 1730, tenía 84 años.


1821. De nuevo viene a Guanare su excelencia el Libertador SIMON BOLIVAR de paso hacia la gran epopeya de Carabobo. Para este año se establece en Guanare una Escuela de Primeras Letras regentada por Don BARTOLOME RIVERA.




1824. Se establece en la ciudad el primer expendio de Medicinas, permiso concedido a Don CECILIO LANDAETA por el Protomedicato de Caracas.


1825. MAYO 16. Por orden del Libertador, el General FRANCISCO DE PAULA SANTANDER, Vice-Presidente de Colombia, decreta el Cole-gio Provincial de Guanare. Noticia que llega a Guanare el 22 de ese mes.


1826. Primera imprenta llega a Guanare, traída por el Dr. JOSE VICENTE DE UNDA GARCIA, es operada por PABLO MARIA DE UNDA sobrino del Obispo. Primer periódico: AURORA DE APURE.


1830. Don TERESIO GONZALO, trae otra imprenta a la Ciudad y editan "El Guanareño". En este año, el Coronel RAMON BURGO - Pre-fecto del Departamento del Orinoco al cual pertenece ahora Guanare, oficia al corregidor de la ciudad GER LUIS PALACIOS para que le informe sobre el convento de San Francisco, pues dicha edificación fue escogida como sede del recién decretado Colegio Provincial de Guanare.


1832. JUNIO 21. Fue inaugurado el Colegio, bajo el nombre de San Luis Gonzaga patrón de los estudiantes como Rector el eminente Sacerdote JOSE VICENTE DE UNDA GARCIA y como Vice-rector al padre Liborio Colmenares la ceremonia se realizó a las 4:00p.m. en presen-cia del rector, vice-rector, del Prefecto de la Ciudad Don Juan Manuel Oráa, padre de familia y notables.


1837. ABRIL 24. Por gestiones realizadas por el Obispo JOSE VICENTE DE UNDA GARCIA, se erige en Colegio Nacional, la casa de estudio del canton de Guanare.


1839. Según Codazzi, Guanare tiene importante producción de Cacao, Café, Añil, Caña de Azúcar y Tabaco, que embarcan por Guerrilandia y Guanarito.


1840. JULIO 19. Muere en la Ciudad de Mérida el eminentísimo y Obispo JOSE VICENTE DE UNDA GARCIA, como su último deseo lega a Guanare su corazón, donde se conserva en lugar sagrado en la Catedral.


1851. ABRIL 10. Por Decreto del Congreso es creada la Provincia de Portuguesa en los canto-nes de Araure, Ospino, Guanarito y Guanare y se designa esta última ciudad como Capital.


1856. ABRIL 28. De acuerdo con la Ley de División Territorial dictada por el Congreso en esta fecha, alcanza Portuguesa a tener jurisdicción.


1859. MAYO 13. Los federales al mando del general Ezequiel Zamora se ven obligados a retirarse de Guanare y la ciudad es incendiada y reducida a escombros.


1864. La constituyente convocada por el Mariscal Juan Crisostomo Falcón, es la que declara los estados independientes entre ellos desde luego, Portuguesa.


1875. Después de la Guerra Federal de la floreciente Guanare quedan 318 bestias mayores, 2.325 menores, 1.900 vacunos, 6.425 porcinos, 1.270 caprinos y 25 ovinos, lo cual denota el gran deterioro en el campo agropecuario.


1888. Por segunda vez se constituye el Estado Zamora, formado por las Entidades de Cojedes, Portuguesa, Zamora (hoy Barinas), y se designa como capital a Guanare, nombrado Presidente del Estado el General Francisco Batalla quien hace un gobierno progresista. Entre sus obras se destacan la edificación denominada casa "Amarilla" donde tiene su asiento el poder Ejecutivo. La Casa "Verde" sede del poder Legislativo y Judicial.


En este período circula el Semanario "Sur de Occidente" bajo la dirección de Don Delfin Aurelio Aguilera y se asoma la candidatura para la Presidencia de la República del General Ovidio María Abreu.


1890. Es electo Presidente de la República el Dr. Raimundo Andueza Palacio, nativo de Guanare. Es designado Presidente del Estado Zamora el General Jesús María Romero oriundo de Cojedes, éste construye la Plaza Bolívar, Glorietas Pedestal y Cruz del Calvario.


1891. Es decretada una escuela para niñas en Guanare y se nombra directora del Plantel a la señorita ISABEL RUIZ, nativa de Tovar, Estado Mérida y Sub-Directora a la joven Guanareña FELICIA ESCOBAR. Para esta fecha se inician los trabajos del primer asomo de acueducto, "Caja de Agua" detrás del Liceo por el Ingeniero ELEAZAR URDANETA, hijo del ilustre prócer RAFAEL URDANETA. Crónicas de Guanare Prof. PEDRO JOSE MUÑOZ.


1892. Una vez instalado en el poder el General JOAQUIN CRESPO, Jefe supremo de la Revolución legalista, viene a Guanare como jefe civil y militar el general RAMON GUERRA.


1893. Llega a Guanare como jefe civil y militar el general ANGEL DIAZ ARANA, cojedeño, en reemplazo de EDUARDO CELIS.


1906. Fué fundado el internado Bolivar -para varones-por el destacado institutor Jesús Alvarado Núñez, al cual concurrian estudiantes de la región de los llanos occidentales y de Apure; constituyéndose en el auténtico semillero del Colegio Federal, hoy Liceo José Vicente de Unda.


1914. ENERO 07. La Asamblea Legislativa promulga una Ley por la cual declara Himno del Estado la composición poética del Dr. FERNANDO DELGADO LOZANO con música de JESUS ALVARADO.


1919. El antiguo convento de San Francisco es utilizado como centro asistencial cuando en Guanare se presenta la epidemia de gripe española.


1926. ABRIL 19. Se instala en Guanare, la primera Planta Eléctrica, la cual proporciona alumbrado de 7:00 p.m. 9:00 p.m.


En este mismo año, otro hecho civilizador: aterriza por primera vez en nuestra ciudad una nave aérea, el lugar es bautizado por el pueblo "Sabanas del Aterrizaje".


1926. El acontecimiento negativo para la vida de la ciudad ha de ocurrir este año, el traslado de la capital a la ciudad de Acarigua, siendo Presidente del Estado el general JOSE GARBI, se consuma el hecho a fines del año estando frente a la presidencia el general ARELLANO NIÑO.


1928. ABRIL. Es construida la plaza de la Coromoto y se instala al centro de la misma la Estatua en bronce de la Virgen. Presidió el acto el Ilustrisimo y Reverendisimo Obispo de Barquisimeto, Monseñor Dr. ENRIQUE MARIA DUBUC, siendo el Orador de Orden en ese Acto Inaugural el notable Tribuno Guanareño Dr. F.S. ANGULO ARIZA.


Es reconocida la obra del llustre historiador Hermano NECTARIO MARIA, impulsor del Culto a la Virgen de Coromoto. Se inician célebres peregrinaciones a Guanare.


1929. Al amanecer del 29 de abril de 1929 invade a Guanare un Contingente Revolucionario comandado por el General José Rafael Gabaldón, alzado contra el Gobierno del General Juan Vicente Gómez. Luego de tomar la Plaza, Gabaldón regresa por una semana a las cercanías cercanas, vuelve a la ciudad al mediodía del 7 de mayo, y en horas de la tarde, al tratar el Presidente del Estado, General José Antonio Baldó retomar la plaza, se producen las fuerzas del Gobierno. Las calles de Guanare quedaron tintas de sangre, con muchos muertos y numerosos heridos.


1935. En un ángulo de esta plaza se construye un monumento que representa la aparición de la Santísima Virgen a los Indios Cospes. Realizan esta obra la familia Martín.


1938. Mediante decisión de la Asamblea Legislativa, es nuevamente trasladada la Capital del Estado a la Ciudad de Guanare siendo Presidente de la Entidad Federal DON RAFAEL ANGEL GASPERI.


1939. Por decreto del ciudadano Presidente de la República General ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS su Ministro de Agricultura ALFONSO MEJIAS, se establece el establecimiento de una Colonia agrícola en g

Guanare, donde se avecinan emigrantes portugueses. Para esta misma fecha se funda el llamado Hato modelo, dependencia del MAC especie de puesto de remonte para el mejoramiento de las razas caballar y asnal.

1940. ENERO 30. Visita a Guanare el ciudadano Presidente de la República, General ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, acompañado entre otros por el Dr. JULIO GARCIA ALVAREZ Ministro de Sanidad, Dr. ALFONSO MEJIAS, Ministro de Agricultura y Cría siendo Presidente del Estado el Dr. PEDRO RODRIGUEZ ORTIZ.


1941. Al término del período Lopecista están terminados la mayoría de los puentes sobre los principales ríos de la Región.


1942. El Episcopado Venezolano declara a la Virgen Santísima de Coromoto como Patrona Nacional.


1952. Cuando se cumplen 300 años de la aparición de la excelsa Patrona, el Arzobispo de La Habana Cardenal MANUEL ARTEAGA y BE-TANCOURT delegado de su Santidad Pio XII corona a la Santísima Virgen como Patrona de Venezuela.


1954. Por Bula Papal del Sumo Pontífice Pío XII es creada la Diócesis de Guanare y en octubre del mismo año se encarga como primer obispo Monseñor PEDRO PABLO TERREIRO.


1962. Es fundado el ateneo popular bajo el lema "el pueblo y la cultura". Como ya existía el ateneo de Guanare hace que en la ciudad hayan dos instituciones de este tipo en pleno funcionamiento, caso único.


1966. NOVIEMBRE. Se realiza el inolvidable reencuentro de los Guanareños con ocasión de cumplir Guanare sus 375 años de fundada, hubo un desbordamiento de alegría por parte del pueblo.-


1968. Se funda la Estación experimental de los Llanos Occidentales, con sede en San Nicolás, dependencia de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central siendo rector de esta casa de estudios el Dr. JESUS MARIA BIANCO.


1971. Se inicia la lucha por un centro de estudio superior y al fin se logra una extensión de la Universidad de los Andes mención Medicina.


1974. Se da inicio al Templo Votivo Nacional de nuestra Señora de Coromoto en el sitio de la aparición.


1975. Guanare, ciudad universitaria con la instalación del Vice-Rectorado de producción agrícola de la Unellez.


1979. Egresa la primera promoción de Médicos de la extensión de la ULA y la cual llevó el nombre de un distinguido hijo de Guanare el Dr. OCTAVIO GUEDEZ ANGULO.


Para la década del ochenta se instalan otras dependencias Universitarias e Institutos Tecnológicos.


Otros atractivos turísticos: contamos con los embalses de Boconó en los límites con Barinas y que con Tucupido conforman la represa Coromoto, el espejo de agua más grande al Norte del Orinoco, parque de las ferias "JOSE ΑΝΤΟΝΙΟ PAEZ", parque urbano los "SAMA-NES", parque cuatricentenario "LIZETA", Estación piscícola de "PAPELON", factoria azuca-rera "TOLIMAN", centro "RIO GRANDE", industria de pastas "ROSANA", Balneario en el río Guanare, Balneario del Río Saguaz. Lugares de Pesca en la Portuguesa y en río Guanare.


Mascarada ya convertida en atracción turística y de gran movilización popular, el entu-siasmo de los carnavales, en nuestra ciudad son en los últimos años realmente fabulosos con la confección de brillantes y hermosas carrozas.


OBRAS CONSULTADAS:


Juan Fernández de León Fundador de Guanare. Hermano Nectario María.


Vida y obra de un glorioso Fundador Héctor García Chueco.

Historia de Nuestra Señora de la Coromoto. Hermano Nectario María.


Estado Portuguesa. R.D. Siva Uzcátegui.


Crónicas de Guanare. Profesor Pedro José Muñoz.


Crónicas de Barinas. Dr. Virgilio Tosta.


Recopilación Histórica-Geográfica y Estadística de Venezuela. Manuel Landaeta Rosales.


Apuntes Históricos de Venezuela Excelentísimo Obispo Mariano Martí.


Geoeconomía de Venezuela, Tomo I Marco Aurelio Vila


Historia General de Portuguesa. Dr. Cipriano Heredia Angulo.


Crónicas del Viejo Guanare. Dr. Alfredo Gómez Alvarez.


Historia Médica del Estado Portuguesa. Dr.Pedro Quintero García.

martes, 1 de julio de 2025

Curumato: El Lugar Donde los Zamuros Alzan Vuelo




Carlos José Díaz García 

El topónimo "Curumato" es un hermoso ejemplo de la riqueza lingüística indígena que pervive en la geografía venezolana. Proviene , probablemente de lenguas caribes, y combina la palabra "Curumo", utilizada para designar al zamuro (Coragyps atratus), con el sufijo "-ato", un elemento común en la toponimia aborigen que denota "lugar de", "sitio donde abunda" o "tierra de".

De esta manera, "Curumato" se traduce literalmente como "lugar donde abundan los zamuros" o "la tierra de los zamuros". 

Un ejemplo muy conocido es el sector Cumbres de Curumo en Caracas, que se le dio ese nombre precisamente por la abundancia de zamuros en la zona.

Este nombre no solo identifica una ubicación geográfica, sino que también nos remite a las características naturales del entorno, sugiriendo un paisaje donde estas aves rapaces, con su inconfundible vuelo en círculos, eran una presencia constante y notable. Es un topónimo que conecta directamente la naturaleza con la historia y la cultura de los pueblos originarios de Venezuela.

domingo, 22 de diciembre de 2024

DISCURSO MORAL QUE EN LA APERTURA DEL PRIMER CURSO DE FILOSOFIA EN EL COLEJIO DE GUANARE

 DISCURSO MORAL

QUE EN LA APERTURA DEL PRIMER CURSO DE FILOSOFIA

EN EL COLEJIO DE GUANARE

PRONUNCIÓ SU RECTOR EL DOCTOR JOSE VICENTE DE UNDA

EN LA FESTIVIDAD RELIJIOSA DEL PATRON

SAN LUIS GONZAGA

QUE PRECEDIO AL ACTO.

X

ANO DE 1833.

Barquisimeto. Imprenta de Pablo Maria de Unda.

1833,


Preparada la Capilla del Colejio al estilo de la universidad de Carácas en actos semejantes, se reunieron treintiseis jóvenes aprovados en latinidad, de los cuales nueve eran de San Carlos, Yaritagua, Barquisimeto i el Tocuyo, i el Pro. Mtro. Macario Yepez uno de los dignos conductores de ellos ofició la misa solemne que precedió à la funcion literaria que se imprimirá por separado.

SIC ERAT IN FATIS.


DISCURSO MORAL

QUE EN LA APERTURA DEL PRIMER CURSO DE FILOSOFIA EN EL COLERO DE GUANARE PRONUNCIO SU RECTOR EL DOCTOR JOSE VICENTE DE UNDA EN LA FESTIVIDAD RELIJIOSA DEL PATRON SAN LUIS GONZAGA QUE PRECEDIÓ AL ACTO.

Ut in onnibus honorificetur Deus. 1.

Petri C. 4. v. 11. 

Que Dios sen honrado en todas las cosas son palabras de....



En todo cuanto hacemos debe Dios hallar su gloria. Esta es una maxima constante de la moral cristiana. Aun en los negocios temporales, es necesario obrar por principios, i motivos es- pirituales. Está escrito que por las cosas visibles de la tierra se entreven las invisibles del cielo, per ca, quæ visibilia sunt intellecta conspi. ciuntur.

Ya comprendeis, catolicos, que yo vengo á hablaros hoy de una empresa humana, del establecimiento de una clase de filosofía, que se ha de abrir en esta mañana bajo los auspicios sagrados del angel tutelar de las escuelas. Yo no me atreberia á interrumpir los divinos oficios, si la materia fuese enteramente profana, ni mezclaria entre los inciensos consagrados á la divinidad, unos intereses puramente humanos, en un dia que la iglesia ha señalado para celebrar Ins virtudes de uno de sus mas queridos hijos, el inmortal San Luis Gonzaga. ¡Pero será estraño que al ofrecer á Dios el homenage de nuestros cultos en obsequio del patron de la juventud estudiosa, se hable tam- bien de los estudios son acaso incompatibles las ciencias con las virtudes! no podemos ser á un mismo tiempo devotos de San Luis i profesuros do las letras!

La ignorancia, catolicos, está abjurada por el Espiritu Santo: nolluit intelligere ut bené age- ret, no quisieron saber por no obrar bien Quia tu scientiam repulisti, repellam te... dice el profeta Oseas, por que tu despresiaste la ciencia, yo te despreciaré. Al contrario impuso Dios un precepto espreso en el capitulo 10. del Levitico, ordenando que todos adquieran ciencias para que sepan discernir lo santo de lo profano, i la iglesia canta, que la boca del justo ha de meditar continuamente en la sabiduría. Os justi meditabitur sapientiam.

Contraigamonos al asunto de mi tema, honremos á Dios en todas las cosas; honremosle con nuestra devocion al glorioso San Luis Gonzaga: punto 1. honremosle con nuestras tareas literarias punto 2. dos reflexiones que ocuparán este breve rato, si me prestais vuestra atencion, i me ayudais antes á implorar las luces del Espiritu Santo por la intercocion de su augusta esposa invocandola con las mismas palabras con que la saludó el glorioso arcangel San Gabriel cuando la dijo:

AVE MARIA.

Que el camino del cielo son el de la humildad, pobresa, i retiro lo dice el santo evangelio; pero que tam bien se suba à la gloria por medio de los honores, de las digoidades, i de la grandeza del mundo lo acredita el Señor de tiempo en tiempo ofreciendonos heroes que exitan nuestra admiracion, i nos convidan á seguir su egemplo. Uno de estos es el gran Santo á cuya memoria consagramos esta festividad relijiosa, San Luis Gonzaga principe de Mantua, i Marquéz de Castellon. Maravilla és os ta del poder de Dios es verdad; pero no es un imposible con la gracia de Dios. La misma grandeza de que los mundanos abusan para desagradar á su majestad, sirvió å Gonzaga para colocarlo sobre nuestros altares. Dios le hizo grande en la tierra, i el supo hacerse mas grande para el cielo.

Cuando el Señor då nacimiento, ilustre, abundantes riquezas, puestos altos, i todo aquello que el mundo llama fortuna, los hombres se engrien, se, envanecen, i con un corazon henchido de bienes perecederos se olvidan de. los eternos: pero que diferente impresion hi- cieron aquellos en el corazon de Gonzaga! Mientras los demas hombres sucrfiican su vida, su quietud, i aun su conciencia por adquirirlos, él no pensó en otra cosa que despreciarlos, i formar su felicidad sobre bases mas solidas.

Si, católicos, desde los siete años de su edad consagró su tierno corazon á Dios. i arreglo su método de vida con tales progresos, dice el Cardenal Belarmino, que á los nueve hizo voto de guardar perpetuamente su virginidad, voto que observó con tal perfeccion que jamás llegó a mirar la cara a mujer alguna, sin eceptuar å su propia madre por que sabía que todo objeto de esta especie es su enemigo, que los ojos son traidores, i que el aire que se respira en el mundo está envenenado, i puede lastimar esta virtud, asi como el viento fuerte marchita las flores,

En una palabra él poseyó la virginidad en tal grado, que ecepto la Reina de los Angeles, es uno de los primeros modelos que reconoce la iglesia; mantuvo su candor ileso, y no sintió aquellos estimulos de la carne, que hacian gemir al Apostol San Pablo, i decir como desesperado ¿quis me liberabit de corpore mortis hujus! No tuvo contra esta virtud ni pensamientos involuntarios, ni representaciones feas, ni sueños menos honestos; por eso i con mucha razon le llama la iglesia Anjel en carnes ú hombre sin carne.

Jóvenes estudiosos, aprended å ser puros, Gonzaga s es vuestro modelo, no espereia que un triste desengaño os obligue å verter lagrimas de confusion. Dios no quiere los despojos de la culpa, ni las sobras despreciables de vuestra edad. La juventud, la juventud florida es la que Dios reclama, la juventud inocente es la que agrada a Su Majestad, por que ordinariamente es la parte mas pura de la vida, y la menos mancillada por el pecado. puesto que ni se tiene tanta noticia de lo malo, ni hay tanto poder para ejecutarlo, i ademas de que estando mas reciente la gracia del bautismo, está menos sucia el alma que la recibió. Por eso el Sefioros dice repe- tidas veces en el ecleciastes; acuerdate de tu criador en el tiempo de tu juventud: vecibe la instruccion en los primeros dias de tu niñés i en otro capitulo dice el Espiritu Santo: El joven segun los caminos de su adoles- cencia asi serán los términos de su vejez, adolescens jux la viam suam etiam cum senuerit non recedet ab ca.

Mas si las palabras, i autoridades de las santas escrituras no hastan, jóvenes muy amados, para convenceros de esta necesidad, baste el jemplo de vuestro patron; yo no os lo propongo despues que entró en la compañia de Jesus, despues que siendo relijioso fué un asombro de penitencia: yo os lo propongo en el siglo, rodeado todavia del esplendor de su casa, i del brillo de los honores, yo os lo propongo en en el estado en que estais vosotros, jóven, secular, i estudiante. Vosotros lo teneis por vuestro angel tutelar, está bien: la silla romana ós lo declaró asi por el órgano del Sumo Pontifice ¿por que no podeis sor i hacer lo mismo que este santo hizo, i fubt ¿quidni poteris, dice San Agustin, quod, isti, et ista potuerunt! joven fué como vosotros, hijo de Adan, i de padres pecadores, un origen corrompido, i una rais amarga fué el principio de su existencia, él vivió en el mismo mundo que habitais zen que consiste pues la diferencia de sus inclinaciones, i las vuestras? Consiste en que el consagró su corazon à Dios desde que le conoció, consiste en que maceró su cuerpo antes que pudiese ser delincuente; consiste en que no le dió cuartel al pecado. ¿Que os prohibe pues á vosotros para que podais hacer lo mismo? Las mismas promesas que le animaron a ser casto, son las que animan à vosotros, el mismo paraiso, que & 61, está ofrecido á vosotros. Demasiado viejo es el mundo para que no esteis dosengafiados de su falcedad, i de sus escollos: mil ejemplos habeis leido, i una constante esperiencia acredita el término funesto, que tiene una juventud corrompida esperimentad pues en cabeza agena, sed inocentes como la paloma, i cautos como In serpiente. Jóvenes venturosos, honrad por último & Dios con vuestra devocion, é imitacion & San Luis, como os lo propuse en mi primera parte. Honradlo tambien con vuestras tareas literarias, como os lo propondré en la segunda.

Segunda parte.

El hombre ignotante en su creacion era tambien sabio, justo, i dichoso, por que hallaba dentro de si mie- mo los principios de la sabiduria, i las reglas de acciones. Ninguna ignorancia oscurecia su entendimiento, ninguna concupiscencia inquietaba su corazon, ni las esperanzas eran convatidas de temores, ni las alegrias mezcladas de pesares. En tal estado el hombre era el retrato de las perfecciones formado por las manos de un Dios. Esta es la grata historia del primer hombre colocado en el paraiso, i esta suerte hubiera cabido à su descendencia, si él hubiera sido siempre fiel al supremo autor de su ser.

Mas vosotros lo sabeis, Adan pecó, i la fatal trascendencia de su pecado volcó todos los elementos de nuestra dicha: la negra ignorancia cegó la fuente de la sabiduria, i condenő al hombre à solicitarla al travéz de los errores.

Cuantas opiniones, cuantas disputas, dividieron las escuelas de los primeros filosofos; unos dudaban de todo, i otros juzgaban que todo lo sabian; unos no que rian conocer Dios alguno, y otros formaban dioses à su modo. Roma aquella capital del universo, que se gloriaba de poseer las ciencias, i la politica adoro dioses ridiculos, i abrazó todas las supersticiones de las naciones que habia vencido. Pitagoras, Platon, Seneca, i Aristóteles, aquellos filosofos que parecian inspirados del cielo no fueron mas felices en este punto. La sabiduria ponderada del Egypto, de la Grecia, i de Roma fué una escuela de absurdos, de politeismo, i de idolatria. Los libros de las Sibilas i las ceremonias religiosos de Numa Pompilio no se dirijieron à otra cosa, sino à adorar los dioses del Capitolio. Ved aqui una ignorancia que no pudieron sacudir los ingenios mas sublimes de la antiguedad. La revelacion sola, catolicos, solo la revelacion comunicó al mundo ideas esactas de la verdad por que solo un ser infalible puede ser el autor de ella.

Mas que medios tan dificultosos para conseguirla. Ella debia imprimirse á los hombres en los primeros años de su juventud, cuando no es vida la razon, cuando se desarrollan las paciones todas, cuando la subordinacion, i el estudio están en pugna con el atolondramiento de la edad.

Mas alabados sean los concilios de Nicen en el siglo 4º, de Toledo en el 6, i el de Trento en el 16 que inventaron enclaustrar la juventud estudiosa, é insti- tuir los colejios para contener la inquietud de aquella edad. Es tan conforme la iden de la sabiduria con la clausura, i el retiro; que en el siglo 10. en que oprobio del enten- dimiento humano se hizo alarde de la ignorancia, solo en los monasterios se albergáron las ciencias. Por esto principio es que los papas santos, i los sabios reyes de comun acuerdo han fundado colejios in- numerables, que con la direccion de maestros cientificos, la severidad, i el buen orden mantengan la fuente preciosa del saber. Las repúblicas bien organisadas, como la nuestra, se han hecho un deber de preferencia protejer estos establecimientos, para que dén sabios magistrados, doctos naturalistas, ministros santos del altar.

Ah! Juliano Apostata prohibió por un edicto à los cristianos el estudio de las ciencias, i esta prohibicion, dice San Agustin, fué mas ominosa que la tremenda cuchilla de los tiranos, por que ésta fertilisaba jos campos de la iglesia produciando mártires á millares, i aquella era y es la laguna sonagosa que arroja los alitos inmundos de la impiedad, i el libertinaje.

Si, estudiosa juventud, la virtud es hermana lejitima. de las letras, asi como la inmoralidad es el aborto de la ignorancia. Es muy exacta esta idea, por que entonces se vive sin leves, sin costumbres, sin reglas, ni freno, i parece que el cielo en sus endjos abre el averno, i lan- za las tinieblas como un azote de los hombres.

Jóvenes venturosos, hoy vais á dar un paso gigantexco en la carrera del saber; al año completo de haberse abierto estas puertas para los alumnos de San Luis, se establece una catedra de filosofia. Vosotros vais à dar un soplo de vida á la jeneracion prosente, y a llenar las intenciones que tuvieron vuestros abuelos en la fundacion de esta santa casa; deber sagrado que os impone el eco de sus Manes desde la tumba, El cielo os ha decorado con talentos, i es pecesario emplearlos bien. Un vasto campo se os prepara para ejercitarlo con suceso.

La filosofia, si, la filosofia es el motivo noble de vuestras nepiraciones, i hoy es el premio grandioso de vuestras tareas. Habeis ascendido á la primera escala de Minerva, sois gramáticos, i de hoy en adelante seréis filosofos porque con la llabe del idioma latino habeis abierto el arca de los secretos humanos, en que está contenida la simiente de todas las ciencias. Vais à principiar por el entendimiento, á despejar la razon, pulirla, i perfeccionarla. La logica os enseñará à percibir las ideas, ordenarlas, i compararlas para discurrir con criterio, i no su combir al error.

La fisica tratará de los cuerpos, su gravedad, sus movimientos, su organisacion, i estructura. La astronomia os levantará a la esfera celeste, i hará que desciendan de alli esas masas enormes que embellecen el universo para medirlas noå bajo ba por medio del calculo, pesarlas, i cirounscribirlas la orbita que deben llevar en sus jiros.

La ética formará el corazon, ensefiará al filosofo Kus deberes para con Dios, para con los hombres, i para consigo mismo, i la metaficica última parte de la filosofia os pondrá en contacto con la divinidad, tratará de los espiritus, i en primer lugar del Espiritu Soberano autor del universo, en cuanto pueda percibirse con las luces naturales.

Que embelezo! por mas que yo apure las fuerzas de mi entendimiento, i aunque lo ayudase con las frases de la retórica, no podria desempeñar con suceso es te panegirico.

¿Habrá una ciencia mas encantadora? la habrá mas necesaria El hombre sin estos conocimientos, yo me atrevo à decirlo, es una especie de automata que se mueve sin saber por que, es un ser que piensa, i discurre & tientas, i por instinto.

¿Pero donde voy? Mi imaginacion se pierde. Concluyamos. Cursantes de filosofia, alumnos de San Luis, jóvenes estudiosos de todas clases, lo que falta esta on vuestras manos; el santo temor de Dios como principio de toda la sabiduria initiun sapientiæ est timor Domini, la devocion à San Luis Gonzaga como vuestro patron, i una constante aplicacion á las letras como un medio para saber. Sobre todo gravad en vuestros corazones el tema que hé propuesto en este discurso ut in omnibus honorificetur Deus, que en todo sea honrado el nombre de Dios, para que con vuestras tareas consignis mañana ser el honor de vuestras casas, la alegria de vuestros padres, i el timbre de este pueblo, i ademas que ellas os proporcionen el estado que os ha de conducir à la gloria que os deseo en el nombre del Padre &. 

AMEN.



DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO POR EL PROFESOR JOSE SANTOS URRIOLA

DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO POR EL PROFESOR JOSE SANTOS URRIOLA, EL DIA 16 DE ENERO DE 1992, 

EN LA SESION ESPECIAL CON QUE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA CONMEMORO LOS CUATROCIENTOS AÑOS DE LA FUNDACION DE GUANARE

Atendiendo al generoso mandato de la Academia Nacional de la Historia, ocupo la tribuna con motivo de la conmemoración de los cuatrocientos años de la fundación de Guanare. Otros de mis coterráneos, con mayor lucimiento que yo, han podido asumir tan honroso compromiso. Y si he atendido, tras muchas vacilaciones, la designación con que me honra esta ilustre Corporación, lo hago con plena conciencia de mis limitaciones, porque me obliga la magnanimidad de los señores académicos, por amor a mi ciudad nativa y porque mis paisanos hubieran visto, en la negación a aceptar el honor que me confiere la Academia, un desacato a la fidelidad del guanareño por su tierra. De cualquier modo, y sin dudas, por razones del corazón. Así quienes me escuchan extremarán su benevolencia frente a la parquedad de los talentos que el Señor --en su infinta sabiduría- tuvo a bien concederme. Disimularán las torpezas e inexactitudes de un neófito en saberes históricos. Excusarán la efusión del sentimiento, a falta del rigor científico en esta exposición. 

Porque no sería yo quien viniera a presumir de docto ante los guardianes de la memoria nacional, de las advertencias y avisos que de ella se desprenden para el presente y el futuro de los venezolanos. Hablaré entonces del Guanare que me consta, a través de la propia experiencia y de la tradición familiar --que el pueblo de mi niñez y mi adolescencia, se conformaba, prácticamente, en los términos de una sola familia-. Pero lo demás, poco tendré que decir sobre Guanare, después de tres discursos de tanta monta como los pronunciados por Alexis Márquez Rodríguez, en el Concejo de Caracas; Cipriano Heredia Angulo, en el Congreso Nacional; y Pedro José Urriola Muñoz, en la propia ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanare, dentro de los actos centrales del Cuatricentenario. 

Por lo demás, la mayor parte -si no la totalidad- de lo que ahora diré aquí lo he compartido antes con mis paisanos, que para ellos escribo con, quizás, abusiva frecuencia. Más aún, incurro en la inmodestia de pretender representarlos, de algún modo. Para ello, sólo cuento con el común sentimiento de lealtad al terruño. Con la pureza de la intención y con el ánimo puesto en el dicho de que el llanero es del tamaño del compromiso que tiene por delante. Esto, simplemente para buscarme consuelo, empinándome, hasta donde sea posible, sobre mi propia cortapisa intelectual, en honor a las mujeres y los hombres de Guanare. Aunque, en el fondo de mi intimidad cobre certidumbre una ancestral advertencia: ni yo mismo me arriendo las ganancias. 

Ahora, aun así, quedaría mucho todavía, al adentrarnos en la dimensión del afecto. En ese algo que, de algún modo, revive la emoción de la infancia, anochecer del sábado -afuera, se encendían las luces de la plaza Bolívar-, frente a la custodia de la Virgen de Coromoto. Y, a partir de allí, muy de paso y con la prudencia de quien se aventura por el cercado ajeno, suscribiría yo una tesis que, a estas alturas, nada tiene de novedosa ni original. Y no lo hago para justificar mis erratas e invenciones. Sino por esa especie de tentación a que todos cedemos, alguna vez, de ratificar con cierta solemnidad nuestras opiniones -aun sin fundamentos de ciencias- en el coloquio familiar. 

Así, pues, me acojo a la ya usual afirmación de que la sustancia de un pueblo no se agota en los papeles de archivo. Y que, al contrario, se expande por las fantasmagorías, las ilusiones y los espejismos del común. No pocas de las historias oficiales, tan cuidadosas de las apariencias, frecuentemente se revisten de ellas, para encubrir lo que, al desnudo, resultaría pura ficción. Y, porque suena a lugar común casi tronitoso, podríamos ahorrarnos la repetición de aquello de que muchas de las más desaforadas fabulaciones se sustentan, a menudo, en lo incontrovertiblemente histórico. La cuestión, entonces, exigirá el ejercicio de la inteligencia. Separar el grano de la paja, cuando sea estrictamente necesario. Y cuando no, admitir la hermosura de la espiga, sin deshacer su integridad. De tal manera, se articularían la insoslayable puntualidad del historiador y las creaciones de la imaginación popular, en un animoso y fructífero intento de entender el complejo social. Y desde esa perspectiva, la presencia de nuestros fantasmas familiares -el Silbón, la Llorona, el Chivato ... - se explicaría, en su momento -medio siglo atrás, un puñito de casas entre la noche y la soledad dal llano-, por la ausencia de alumbrado eléctrico. De ahí, la casera teoría de la electrocutación de esos fantasmas -hoy en día, bien dudosa, cuando los niños se aterrorizaban con los espectros importados por la televisión. 

Pero mal andaría quien no se detuviera en la eficacia poética de nuestras narraciones de aparecidos y espantos, para tocar un extremo la tradición oral. Pues bastaría con rastrear en los orígenes hispanos, indígenas y negros de esas fábulas, indisolubles, en su hora y punto, de la realidad cotidiana; tangibles casi como la cruz del Cerro del Calvario o la plazoleta del mercado viejo, al sol del mediodía. Porque habría también que contemplarlas en sí mismas. Como objetos de arte. Como productos de una platería verbal de generaciones de artistas cuyos nombres se quedaron fuera de los tratados de literatura. Como construcciones del espíritu -los raigales miedos del hombre y sus conjuros-, en que, de algún modo, se integran signos fundamentales del alma colectiva. Así, no tengo el menor empacho en afirmar que muchas de esas fabulaciones se revelan, a mis ojos, con tanta poesía como las mejores leyendas del romanticismo. 

De tal forma, no me siento capaz de hablar sobre Guanare sin ubicarme dentro de lo que, paradójicamente, pudiera definirse en términos de una amorosa objetividad. No hablaré de Guanare sin emoción. Pero no falsearé las cosas para acomodarlas al sentimiento de don Jorge Manrique, de que "cualquier tiempo pasado/ fue mejor ... ". No caeré en lo que García Márquez llamase "la trampa de la nostalgia". No retocaré mis evocaciones para decorar postales de consabida añoranza. Lo cual tampoco significa que me regodee en el llanto por nuestros antiguos males. Porque, dada mi condición de guanareño, respondo a la obligación de la esperanza. Por eso mismo, estoy aquí, señores y señoras. Y desde aquí, vuelvo la vista a mi tierra. El Estado de Portuguesa tiene forma de corazón. Está donde la serranía, trocada ya en colinas, se desmaya femenilmente en el pecho del Llano. O donde la llanura se yergue para abrazarse a los Andes. Un problema de geografía romántica, pues. Tierra de ríos, como una íntima Mesopotamia. En el mapa se entrecruzan decenas de venillas azules, casi cantarinas. Por entre esa maraña fluvial, llegó, hace cuatro siglos un capitán portugués -abuelo de Bolívar- merecedor de un canto de Os Lusíadas. Se llamaba Juan Fernández de León y estaba destinado a fundar la Ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare. Había cruzado leguas y leguas de caimánes, jaguares e indios bravos. Montañas interminables, verdes, ocres, grises, pardas ... Una tras otra. Leguas de selvas y llanuras, de acechanzas, ponzoñozas, sudores, pus, malos sueños y añoranzas, bajo el zumbar de insectos grandes como pájaros; en espera del silbido de la flecha emplumada, mientras el eco multiplica los rugidos del puma. Y más allá, el terrífico metal de los caribes, la raya, el temblador, el chaparral en llamas. Pero, como en la tragedia antigua, algún dios terrible exigía mayores sacrificios. Y en las revueltas aguas del Temerí -o río de los Estribos- pereció una mujer lusitana. Nada sabemos de ella. Debió de ser como Santa Isabel de Portugal, que daba rosas y monedas a los pobres. Y algo de encantamiento hubo en su muerte. El río verdugo comenzó a llamarse el Río de la Portuguesa. Y el nombre se extendió por la comarca con su suavísimo aroma de milagro. 

Allí, Guanare que alcanza cuatrocientos años de historia venezolana, con sus luces y sombras, bajo el vibrante sol del Llano. Y es la historia que, de pronto, se hace maravilla, cuando la Virgen ilumina la choza del cacique Coromoto. Adquiere acento plutarquiano en la voz de José Vicente de Unda, sacerdote y repúblico, el 4 de julio de 1811, cuando, por última vez, razona ante Dios y sí mismo, su voto a favor de la independencia. Se mantiene límpida, como un aire de la montaña sobre el Llano, en el corazón de la gente brava, humilde y noble de mi pueblo. 

Allí, al pie de la última estribación de la cordillera, donde arranca la llanura, está Guanare con su sencilla gravedad de viejo pueblo criollo. Aquí las piedtas y los caminos, los muros, los ladtillos, los árboles, los cauces -diría que aun las nubes- tienen su historia y su leyenda. Cada cosa está allí en memoria -presente u olvidada- de algo que, gústenos o no, viene a tocarnos muy de cerca. Angustias, crueldades, amores, injusticias, fe, desesperanzas, tozudez, debilidad, ternuras de millares y millares de hombres y mujeres. Los indios despojados de lo suyo, en el cerro y la sabana. Los que huyen hacia los pajonales del sur, ululantes como perros heridos y terminan, los más los huesos al aire, bajo la reveroniana luz de los esteros. Los otros que no lograron escapar y fueron ejemplarmente ejecutados, como lo aconseja la justicia de Su Majestad Católica, para llevar el saludable temor y el bien mandado sosiego al corazón de los súbditos de esta parte del mundo. Y junto a eso, innegable, el conquistador que se aquieta. La sed, la calentura y la hamaca. Un día, la convalencia, la sonrisa del maíz y la del hijo mestizo. 

Sobra la tierra aquí. Guanare es apenas unas cuantas callecitas angostas y empedradas, la torre de la iglesia y un puñado de casas, en la mitad del desierto. Sobra la tierra, jugosa de verdura, donde pace el ganado andaluz de largos cuernos. Sobra la tierra para ir con los rebaños, si arrecia la sequía, hasta el mismo Apure. Y sin embargo, de cuando en cuando, se anima la municipalidad con un pleito de límites. Un señor reivindica sus confusos derechos sobre un par de leguas de bosques y praderas que ocupa otro señor, con títulos inciertos. Se alborota el cotarro. Salen a danzar por los empedrados historias de familias que todo el mundo sabe. No falta el pescozón a la salida de misa, el garrotazo aleve y hasta el rezongo de una espada, más óxido que filo. Todo se extingue, al fin y al cabo, en el sedante amarillear de papeles del juzgado español. Lo que no impide, por cierto, la resurrección del litigio, cuando algún leguleyo, medio hambreado, vuelve a menear la causa. 

Siglos de avemarías, temblores de tierra, muertos, aparecidos, procesiones, hierras de ganados, conjuros, alfarería, inundaciones, cólicos misereres, sequías, chismorreos, hematurias, toros coleados, lentas mamposterías, fundaciones, carreras de cintas, oraciones para el gusano de las vacas, duelos y guayabas maduras. Los pequeños esclavos que la señorita -dulce de leche, incienso y azahar- obliga a pararse en el hormiguero del patio, bajo la sombra del mango, detrás de la cocina; y el otro, el negro grande, que se insolentó con el amito y es arrastrado, a la cola de un potro, espantando lagartijas y perdices, por los terronales del verano. 

Gente cavilosa aquella, diagnosticará don Mariano Martí, cuando llega a la ciudad, por principios de 1778. Allí durará ocho meses, en el desarrollo de la ciclópea visita pastoral suya. Trece años por la diócesis de Caracas. La que entonces, valga la acotación al margen -a ojo de buen cubero--, comprendería un tercio del territorio actual de la República. En Guanare, Su Ilustrísima ve, refl~iona, prevé y actúa; se informa, juzga, escarmienta, moraliza, anota, avisa, advierte, amonesta, provee y dispone, con el tremendo peso de su meticulosa autoridad. Así, a expensas propias, inaugura el hospital, que sólo existía de nombre, pues en él no había una cama. Reorganiza el convento de San Francisco, que no contaba con ocho frailes ni alcanzaba a cubrirse con un buen techo de tejas. Soluciona el problema del abastecimiento de agua de la ciudad, abriendo una acequia desde el río próximo hasta la huerta franciscana. Esto de un lado. Que del otro, concilia voluntades de vecinos poco dispuestos al diálogo, a tiempo que arremete ferozmente contra adúlteros, concubinos, mujeres de mal vivir y otras especies pecaminosas. 

No hubo cosa de la que no se ocupara este ilustre señor. Por él sabemos que, para la fecha, se contaba con tres maestros en Gu.anare. Venancio, un cuarentón muy pobre que se limitaba con escaso provecho -más por desinterés de los guanareños en la educación de sus hijos que por incapacidad del preceptor- a la enseñanza de las primeras letras; don Domingo López, joven clérigo de cualidades jamás bien medianas, según puede leerse entre líneas, que dejará pronto la pedagogía, para entrar de lleno a la carrera eclesiástica; y el mejor, a juicio de Martí: don Francisco de Velasco. Nacido en el "Reyno de Aragón" y persona de "genio deambulante" -única tacha que le encuentra su obispo-, Velasco había pasado por Carora y Carache, antes de parar en Guanare. Ello aparece registrado en el Libro Personal de Su Señoría. Allí, se dedica al "dicho Velasco" un sustancioso párrafo, donde se incluyen tanto informaciones acerca de su carácter y sobre sus condiciones de educador, como ciertas consideraciones en tomo a la necesidad de que prosiga en las tareas docentes, aunque se imponga el sacrificio de sus aspiraciones al sacerdocio, y hasta la conveniencia de que contraiga matrimonio, en la ciudad. Todo ello, en el propósito de que el pueblo no se quede sin un buen maestro de Gramática. Y lo más probable: que don Francisco de Velasco, ayuno del valor suficiente para poner -como se dice- "tierra de por medio", terminara por amoldarse a la imperiosa voluntad del obispo y renunciara a su antigua vocación trashumante. De ahí, tal vez, la noble tradición de maestros de escuela que distingue a Guanare. Cualidad que hallará su cabal expresión en el más preclaro de los guanareños: el doctor José Vicente de Unda. 

Por aquí pasaron las primeras partidas de insurgentes voceando la recién nacida libertad. Entonces, un caracolear de señoritos, excesivamente almidonados, en caballos lustrosos de gordura, por las calles de piedras. El apelotonarse, para verlos, de las muchachas, tras la celosía; y el donaire de las mulatas, fustanes desgarrados y patas en el suelo. Pero también la fuga del zambo que dieron por ahogado en Pozo del Horno, y después emergió, quién sabe cómo, con un pañuelo colorado en la cabeza, al frente de una banda de lanceros, ajustándoles cuentas a los blancos, por los llanos del oeste. Pero nuestros soldados pusieron su parte de guanareños para ganar la Guerra Grande. En la madrugada de Ayacucho, en el montón de voces venezolanas, se oía el sonsonete un tanto sordo, cortado de aspiraciones, ligeramente ceceoso, que define el habla de Guanare. Esaban allí, quizás temblando de frío, que no de miedo. Con miedo no hubieran ido hasta allá, tan lejos del pueblo, a poner su partecita, para ganar la guerra. 

Ganamos la guerra. Pero cuánto perdimos. Cómo contar los mozos nuestros que se quedaron con un lanzazo en el pecho, en lo que va de Guanare a Ayacucho. Cómo saber de los que se nos perdieron por la Nueva Granada, por Quito y por el Nuevo Reino del Perú. Cómo curar a los que regresaron sin una pierna o un brazo. O a los que volvieron, mutilados por dentro, el ceño como un tajo en la borrachera sombría. Ganamos la guerra. Pero, ¿quién recoge ahora las ganaderías salvajes? ¿Quién apuntalará estas casas de ruinosos aleros? ¿Quién consuela a las mujeres? ¿Quién nos quita el cansancio de trece años de victorias? Es la hora del tedio sobre la sangre seca. El bostezo, cuando algún ingenuo -que los hay todavía- habla de la gloria. El sonreír fatigado cuando otro ingenuo fantasea con sus planes ele fomentos agrícolas. 

Pero, cuenta la tradición de Guanare, por mayo de 1825, la terquedad vascoazteca-guanareña del padre José Vicente de Unda, cura y vicario de la iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, ganaba su más fiero combate, en la --de puro distante-- casi legendaria capital de Colombia. La tozudez del doctor Unda --decían los viejos- había perseguido al Libertador, como un amable remordimiento, por las costas y las sierras de la América meridional, entre deshechas caballerías, pólvoras húmedas, carestía de víveres, arcos de triunfo, saraos e intrigas palaciegas, recordándole -sin faltar al debido acatamiento-- la fidelidad de Guanare a la causa patriota y la esperanza que, en materia de educación, igual que en lo demás, ponían en Su Excelencia los jóvenes llaneros. 

Y ahora, en Bogotá -finas lanzas de lluvia, con tientas de huracán y ragaduras de niebla-, Francisco de Paula Santander, vicepresidente encargado de la presidencia -"vengo a decretar y decreto"-, decide la erección del colegio de Guanare. El primero de la República en el Departamento de Venezuela. Para su manutención se aplicarían los recursos del convento que, en la segunda mitad del siglo xvm, fundaron los hermanos de San Francisco en .la mariana ciudad. Abrirá sus puertas en 1832, bajo el patronazgo de San Luis Gonzaga y la rectoría de Unda. Hasta hoy se conserva, antes con la denominación de Colegio Federal y hoy con el nombre de su esclarecido fundador. Un claro ejemplo de la constancia que pone el guanareño en sus empresas de bien. Porque -de acuerdo con las crónicas del viejo Guanare- las cartas de Unda fueron dando tumbos, de la ceca a la meca, por esteros y páramos, entre riadas y yermos; y alcanzaron el potro de Bolívar, en el reflejo salobre del Pacífico, en la ventisca de los Andes del Perú, más allá de más nunca. 

Después, años de tranquilidad aparente. Porque aquí, en el pueblo, las cosas no se enderezan. Pasa el tiempo -interminables mediodías, alucinantes crepúsculos, primas noches de grillos y de ranas- entre contabilidades de mostrador y de esquinas, con silletas recostadas en la pared: fanegas, almudes, cuartillas, pesos y reales, sin que nadie quede satisfecho a la hora de acostarse. Algunos empiezan a preguntarse qué sacaron en limpio de la Independencia. Una quemante frustración devora las entrañas de la gente, corroe la apacibilidad de los patios, perturba la quietud de los corredores de ladrillos, deteriora la penumbra de los aposentos, se enciende bajo los techos de palma y llamea en los caneyes de los peones. Cuando venga la Guerra de los Cinco Años, encontrará centenas y centenas de hombres, a caballo y a pie, dispuestos para jugárselo todo en la puesta de la justicia federal. 

Guerras y paces amordazadas. Violencias de los alzados. Violencias de los gobernantes. Por más que suenen los tambores y las cornetas, se escucha, en el cuartel-prsión, el alarido de los torturados. Por el cementerio, el tiro con que rematan a los fusilados. Una descarga de máuseres en la casa de gobierno y el trote desesperado de quien escapa por la calle real. La gallarda aventura del general José Rafael Gabaldón, con la cual se restea -valga la expresión coloquial- la juventud de Guanare. La batalla en el pueblo. El sabor fugaz de la victoria. Arden las serranías de Biscucuy en la minuciosa persecución de los rebeldes. Pasan maniatados los cautivos hacia el castillo de Puerto Cabello. 

Para los años treinta, Guanare agoniza. Apenas se oía el latido de su pulso en la soledad de la sabana. Las buenas gentes, gastadas por el paludismo, mano sobre mano, se miraban las caras macilentas, con las fuerzas prendidas en un soplo de brisa como fiebre. Por los terronales de abajo, como se llama en guanareño la sabana austral, bajo el cielo en llamas, deambulaban unas cuatro vacas, muertas de sed. Ello permitía clasificar a Portuguesa como estado ganadero. Y, aclaraban  los textos escolares, productor de queso y de cueros de res. Algunos añadían las plumas de garza, como un levísimo recuerdo de la belle epoque. Allá, a las doce del día, el canto de una tórtola, por lados de los cerros, sonaba como una campanada de melancolía. Desde su breve pedestal, un Bolívar de mármol veía pacer los burros en la plaza. Y hasta en el botiquín de la esquina, las conversaciones morían de inanición. 

Todo parecía extinguirse, gota a gota, como se va la vida de un enfermo deshauciado al compás del tinajero. Y de pronto, en febrero, el revivir de las fiestas coromotanas. Llegaban romerías de Caracas, de Valencia, de Barquisimeto, de Maracaibo, del país entero. Cristianos de fe capaz de mover montañas, que venían por entre el polvo gris del verano. Hombres y mujeres de todas las edades y de las más variadas condiciones, que llegaban sucios de camino, sudorosos hasta la deshidratación, con una palabra de alegría a flor de labios. Como alguien --hijo fiel- que retorna a la casa materna. Y, durante media semana, Guanare crecía en millares de habitantes, en fervor mariano, en el más puro sentimiento de solidaridad humana. Porque cada hogar de Guanare se abría a los peregrinos, con un sentido de hospitalidad casi beduina. Después, se marchaban los visitantes y caía sobre el pueblo aquel silencio viscoso que parecía ahogar hasta el verde del árbol. 

Pero un día apareció el milagro de la Malariología, como llamó el bravo pueblo al pequeño y formidable ejército que, organizado y dirigido por el doctor Amoldo Gabaldón, ganaría la guerra más importante de Venezuela, después de la Independencia, bajo la consigna de "por un pueblo sano en un ambiente salubre". Los cruzados contra el paludismo, que en Guanare encabezó un hombre humilde y recio, don Rafael Blanco Gásperi, uno de aquellos venezolanos que asumieron el reto de la malaria como una ofensa personal y decidieron cobrársela hasta verle el hueso al enemigo -para expresarlo con criolla ferocidad-. Así veo hoy a los de la Malariología, porque los vi, como héroes de una entrañable reconquista, cuando se jugaban la vida, la hacienda, la honra y -se diría- hasta el alma inmortal, en la empresa de disputarle al señorío de las sombras el pedacito de tierra caliente y dulce que Dios nos prometió a los guanareños. 

Desde entonces, Guanare, por la voluntad de supervivencia -la virtud más sobresaliente de mi pueblo, junto con su vocación de cultura y su hidalguía sin fatuidad ni esfuerzo-, acentúa su proceso de afirmación vital. De tres mil habitantes que la buena voluntad del Hermano Nectario María -ilustre guanareño nacido en Francia e insigne promotor del culto nacional a la Virgen de Coromotonos artibuía, por el año treinta y cinco, hemos pasado a una población que sobrepasa, con bastante holgura, el número de los ciento treinta mil vecinos. Pocas ciudades han visto tan rápido desarrollo en tan poco tiempo. Pero eso no es lo más importante. Gracias a su privilegiada sitµación geográfica --debid,1 a !a provisión de los fundadores: levantar una ciudad para llenar el vacío entre El Tocuyo y la Nueva Granada-, en un fértil cruce de caminos, Guanate ofrece oportunidades para un desenvolvimiento excepcional en los diversos órdenes de la actividad humana. Estudios de la Universidad de los Llanos Occidentales así lo demuestran. Como también exigen el planeamiento y la realización de programas, en los cuales se armonicen los imperativos de un desarrollo sostenido con  el manejo adecuado de la naturaleza, la preservación del ambiente y el mejoramiento de la calidad de la vida. 

Para ello se requiere la formación y el perfeccionamiento de recursos humanos, capaces de enfrentar el reto que el destino le plantea a la ciudad, en los siglos que vienen. Y eso resulta asequible en la medida en que sigamos el ejemplo de nuestros mayores, centurias atrás, y de hombres que, hoy como en el ayer inmediato, han hecho de Guanare, dentro y fuera de los términos municipales, una morada para el talento y la probidad. Existe, pues, una alentadora tradición de cuÍtura y de laboriosidad, para edificar sobre ella un futuro esperanzador. Existen, asimismo, problemas, seculares algunos de ellos, como la escasez de agua, aberrante en una ciudad situada entre ríos. Problemas grandes, medianos, pequeños. Problemas . . . Sea propicio el cumpleaños de nuestra procera ciudad para enfocarlos sin pasión, con ánimo librado de prejuicios, en clima de fraterna convivencia. Para tratar de solucionarlos, cada quien en su medida de responsabilidad guanareña. Que es muy buena medida de venezolano y de hombre.


Referencia

DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO POR EL PROFESOR JOSE SANTOS URRIOLA, EL DIA 16 DE ENERO DE 1992, EN LA SESION ESPECIAL CON QUE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA CONMEMORO LOS CUATROCIENTOS AÑOS DE LA FUNDACION DE GUANARE https://biblat.unam.mx/hevila/BoletindelaAcademiaNacionaldelaHistoriaCaracas/1993/vol76/no301/3.pdf

viernes, 31 de mayo de 2024

Los Samanes


 Eddy Ferrer Luque


Lugar histórico de nuestra ciudad ya que alli, según la tradición, acamparon las tropas que, bajo el mando del Brigadier Simón Bolivar, realizaban la Gran Campaña Admirable el 1o de julio de 1813.


 A partir de 1982 este sitio se ha convertido en Parque de recreación familiar, para solaz de quienes desean disfrutar las áreas verdes que se extienden por toda la falda del cerro "El Calvario".


Bajo la sombra de los samanes se encuentra un pedestal con placa que destaca tal hecho.


Este parque histórico y recreacional está situado por detrás de la vieja caja de agua, atendido por Inparques.



Referencia

 Ferrer Luque, Eddy. GUANARE 1591 - 1991. 4 SIGLOS. Biblioteca de Temas y Autores portugueseños del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario Caracas/Venezuela/ Noviembre 191. 


El Calvario

 


EL CALVARIO

Alfredo Gómez Alvarez


Para 1883, siendo Presidente del entonces Estado Zamora el barinés General Juan José Canales, éste hizo poner en la cima del cerro situado en la parte norte de la calle Unda, hoy 17, una cruz de madera, siendo el lugar bautizado como "Cerro del Calvario", esta situación se mantuvo así, hasta que en 1891 el General Jesús María Romero, cojedeño, hiciera fabricar en dicha colina un arquitectónico pedestal sobre el cual se colocó una hermosa cruz de hierro y para complementar la obra se construyeron unas agraciadas glorietas, que servían para descansar cómodamente sentado disfrutando de la fresca brisa del norte, lo cierto es que el sitio se hizo atractivo para los momentos solaz, de esparcimiento para grandes y chicos, los mayores disfrutando de las hermosas lunas guanareñas, al compás de la música romántica de la época, los pequeños gozando las grandes emociones con el serpentear de los vistosos papagayos encumbrados, algunas veces mezclando frases de buen decir con palabras soeces, de esas que hacen estremecer a los puritanos de la lengua, hecho que ocurría cuando observaba el empate que se había formado en el hilo número ocho- que se usaba al cobrar el papagayo por la pérdida progresiva de la brisa, todo un acontecimiento en tardes felices, así fue la permanencia de este sitio, hasta que dos hechos lo desligaron del pueblo, primero al tratar de convertir su camino en carretera para colocar aquí las estaciones del viacrucis que perjudicaron su integridad, pero lo más grave después bloquearon el caracol que permitía su acceso con una construcción particular, usurpándose un patrimonio del pueblo, hecho que ocurre ante la mirada indiferente de los señores concejales y el pueblo mismo, hoy a los cien años del arreglo de este sitio es cuento del pasado.


Referencia 

Gómez Alvarez, Alfredo. 1991. Pequeña historia de la Ciudad de Guanare. Edición del Congreso de la República Conmemorativas del cuatricentenario de Guanare. Caracas Noviembre 1991. pp. 85.