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"La historia está presente y nos rodea en todas las horas, porque no es otra cosa que la vida” Arturo Uslar Pietri

lunes, 8 de abril de 2019

Leyendas Folkloricas del estado Portuguesa: El Silbón Silva Uzcategui, R.D.

Es lo que en Lara llamamos el silbador. En Portuguesa dicen el silbón. Es un espanto que en la época de semana santa da unos silbos muy penetrantes que infunden pavor en las gentes. A un campesino de Lara le pregunté hace tiempo que si el silbador sería un pájaro, y me constestó rotundamente que no, porque el canto de los pájaros no da miedo, y en cambio, el silbido del silbador infunde espanto en quien lo oye.  

Referencias

Silva Uzcategui, R.D. 1955. Provincias Venezolanas: El Estado Portuguesa Guía y síntesis general. Edición fascimil 1998. Gobierno de Portuguesa. 264 pp.

El Silbón de Pedro Quintero García

El Silbón

Termino esta enumeración con El Silbón, conocido también como El FinFin, una de las leyendas populares conocidas como una expresión original de Guanare, cantada por los poetas y divulgada por los historiadores. 

He tenido en mis manos "un retrato imaginativo", dibujado a tinta china por el genial pintor Aníbal Lisandro Alvarado, hijo del sabio, y que me fue mostrado en una eventual ocasión y como no sé a dónde ha ido a parar, me privo de insertarlo en este libro. Aníbal lo presenta de esta manera: "Alta estatura, desgarbado, de pocas carnes, feo de cara, de piel morena cubierta de nutrida pelambre, ojos saltones, bemba de labios carnosos y dientes superiores salidos de los labios". 

Se decía que era más ligero que el viento en sus movimientos, y solía aparecer en tiempos de Semana Santa con una regularidad pasmosa. Recostado en las esquinas, dejaba oír un silbido estridente y prolongado, como si fuera una sirena; según los fanáticos, servía como toque de atención por la muerte de Cristo, como señal de entregarse a la oración y penitencia, como abono a los pecados. Otros más realísticos lo atribuían a una especie de oráculo anunciador de conflictos civiles. 

Por muchos años El Silbón, llamado también El Finfin, fue el dolor de cabeza de la colectividad guanareña, sin que ningún analista cien-tífico pudiera descifrar este misterio. Poco a poco el tiempo fue alejando la presencia de este fantasma, hasta quedar hoy en el recuerdo de los historiadores. Aunque El Silbón se ha convertido en un símbolo de las viejas tradiciones. 

Referencia

Quintero García, Pedro 1991. Guanaguanare. Biblioteca de temas y autores portugueseños. Ediciones del Congreso de la República. p
431. 

El Silbón de Dorothy N de Stergios




EL SILBON 


Dorothy N de Stergios







Del rico manojo de leyendas que tiene el estado Portuguesa, la del Silbón es la que más ha trascendido las fronteras regionales. Sin temor a equivocación, se puede aseverar que la leyenda del Silbón es la identificación de Portuguesa cuando de su folklore se trata. Tanto así, que el insigne folklorista don Dámaso Delgado además de popularizarla en grabaciones discográficas la llevó al drama. 

Son los moradores del distrito Guanarito, quienes mejor aseguran haber visto y escuchado al Silbón. La descripción que presentan quienes han logrado verlo, es la de un hombre desproporcionado, muy alto, que camina sobresaliendo por encima de las copas de los árboles, emitiendo un silbido espeluznante. La creencia radica en que cuando el sonido se oye lejos, el espanto está cerca; si por el contrario, se escucha un silbido cerca, el espanto está distante. La leyenda dice que el Silbón es el ánima en pena de un hijo que mató a su padre y le comió la asadura. 

Seguidamente se reproduce una vivencia de un residente de Guanarito: 

"Iba yo camino abajo pa'l Regalo, cuando retumba ese ruido en mis orejas, igualito al del Silbón; la mula da un sobresalto y brinca pa'arriba. Enseguida se me descompuso el cuerpo, busqué en la guardacamisa la medallita de la Virgen del Carmen, y me le pegué a ella. Enfueté la mula que brincó la cerca, llegué a la casa y todavía temblaba del susto. 

Así como esta experiencia, son innumerables las que el hombre llanero de ese distrito sureño guarda en su memoria. 

Algunos dicen que persigue a las mujeres en estado de gravidez: otros, comentan que busca a los hombres parranderos, a quienes trata de seguir sus pasos. Pero lo cierto es que la leyenda del Silbón existe, y el habitante portugueseño continuará recordándolo. 





Referencia

de Stergios, Dorothy N. 1991. El Folklore del estado Portuguesa. Ediciones homenaje al Cuatricentenario de Guanare. Caracas/Venezuela/1991.

Historias y Leyendas sobre Entierros Cipriano Heredia Angulo

En muchas ciudades y pueblos de Venezuela y hasta en caminos y remotos parajes, de su geografía cundían y cunden versiones sobre tesoros guardados en aquellos tiempos en los cuales personas de luenga o corta fortuna ponían a buen recaudo sus recursos en monedas de oro, de plata, o en joyas valiosas. Esos escondrijos a los que llamaban entierros, a diferencia de los de las personas, han sido perseguidos por la ambición, la curiosidad o algo más indefinido en el quehacer humano. 

Por eso la búsqueda o el encuentro de alguna botija despertaba siempre especiales especulaciones. Y Guanare como ciudad que tuvo un pasado heroico y próspero, sobretodo con la bonanza de la época de la Compañía Guipuzcoana, y más tarde con el desarrollo del comercio fluvial y de actividades agrícolas y pecuarias (no obstante las endemias y las guerras incendiarias que la desolaron) es lógico que fuera lugar de gentes con fortunas que acudieran a "enterrarlas" porque aunque la inseguridad fuese nula ante la que hoy nos azota, no existían entidades donde se pudieran guardar los tesoros bien o mal habidos. En prueba de ese pasa-do de grandeza quedan hermosas edificaciones, muchas de las cuales fueron más tarde abandonadas o demolidas, como efecto de la irresponsabilidad o de la ineficiencia pública o privada. 

Creo ser autor calificado para refe-rirme a los entierros que la tradición señalaba en aquel medio. Y ello, porque nací y crecí en la histórica casa colonial en la cual según hechos y aseveraciones pertinentes, su dueño, caballero español don Agustín Bescanza, enterró su fortuna en numerario, y que de ello informó a familiares suyos. 

En nuestra casa comenzamos a oír el relato de que al efectuarse "el entierro" se había dado muerte al esclavo que en ello había actuado. --Eran las costumbres--. Podrá decirse que allí realmente se cumplió, aquello de llevarse el secreto a la tumba". Y que el señor Bescanza quien había edificado tal mansión en la segunda mitad del siglo XVI mandó información de su "entierro" a familiares suyos en Apure y en España. Tal así que, hasta recientes fechas entre los Bescanzas de Libertad de Barinas se manifestaba al respecto. 

Oímos decir que en el extremo este del corredor de la Casa de Alto había hecho gran excavación el señor don Benito Márquez con el fatal desenlace de que en aquellas labores había sufrido una pulmonía que lo llevó a la tumba. Oímos también que sobre este sitio de la casa recaía la confesión hecha por el eximio doctor Meliton Vargas, hijo político de doña Ernestina Bescanza de Machado de quien adquirió mi padre esa casa hace ya casi un siglo. Y más tarde, de las excavaciones hechas bajo versiones de Catalina Bescanza venida de las cercanías de Libertad y de don Rafael Arvelo y de algunos otros de esos mismos lares. 

Más tarde presenciamos trabajos de excavaciones dirigidos por el recordado Pepe Sereno, representante de la Casa Boulton, con aparatos para detectar metales, del ilustre Hno. Nectario María guiado por una torre allí instalada y la cual decíase concernía a unir aplicación de sistemas avanzados. Todas fueron excavaciones infructuosas. 

Era corriente en el Guanare remoto oír hablar del entierro dejado por el económico don Benedicto Abreu en la vieja casa que fue sede de la poderosa Compañía Guipuzcoana. Se tejía la versión de que había confesado in extremis ese secreto al venerado Padre Quintana quien años después del deceso del señor Abreu, lo había revelado a don Fernando Delgado quien enteró del mismo al entonces ocupante de la casa y presidente del Estado General Cedeño, con lo que se procedió a los trabajos del caso que dieron resultado positivos y se añadía que al venerable clérigo le habían obsequiado un cigarrillo que lo adormeció y nada obtuvo del buen encuentro. 

Mucho se comentaba en los corrillos de años ha, de los "entierros" en la casa de don Manuel Benito Altuna, en la hoy Carrera 4, y que decíase fue hallado por un albañil en trabajos en el inmueble, igual que en la casa de la familia Pou donde hoy se yergue el Palacio Legislativo, encontrado también al azar y que benefició a un Jefe Civil de Distrito, ya que en esa casa reducida entonces a un solo piso funcionaba tal jefatura. Mucho se hablaba de los pequeños entierros que en cerros y montes aledaños hiciera el caballero español don Mariano Waeffer, socio de la Botica Tovar. 

Por mi parte debo mencionar que muy al comienzo de mi ejercicio profesional me confió el honorable señor Ricardo Mago que por confidencia de don Daniel Betancourt sabía del entierro que había en la casa de las Lara Falcón y que había efectuado el rico señor Clodomiro Carta. Con anuencia del arrendatario de la casa y asistencia de los representantes de las hermanas. Lara, el recordado educador Luis Fajardo Galeno y el señor Juan Durán, don Ricardo y yo cubrimos los trabajos del caso. Todo sin ningún resultado, ni señal sospechosa y efectuado en días de Semana Santa, que las gentes creían adecuados para tales fines. 
Fue esa la única búsqueda de tesoros escondidos en la cual yo participé fuera de mi casa. En ninguna otra parte incursioné porque eso era extraño a mis quehaceres. Y como ejercicio de especulación sobre las ricas historias y leyendas sobre nuestra ciudad de Guanare hoy pergeño estas líneas con estricta sujeción a la verdad y a los principios de la exactitud que debe regir toda información.



domingo, 7 de abril de 2019

La Historia Oral sobre del Fin-Fin también llamado Silbón Pedro Pablo Linares Compilador

Pedro Pablo Linares 

Compilador

Entre los pobladores de la región de Guanarito todavía se  conserva esa leyenda que el Ateneo de Guanare inmortalizó junto a Dámaso Delgado pero que en ese proceso divulgativo sufrió transformaciones tal como se puede apreciar en el testimonio oral del cultor popular Vidal Colmenares quien afirma que antes no se hablaba del silbón sino del sinfin o Finfin "El nombre del silbón se lo ponen cuando el disco", fue grabada naturalmente.

"Yo, como muchos ya saben, viene aquí a Guanarito ya grande, pero an­tes de venir acá a Guanarito en mi te­rruño, que es Caño de Indio, a 100 Kms de acá, desde muy pequeño yo oía hablar del Silbón ese. Desde que ten­go uso de razón.

Se decía que el nombre de él era Juaquin Flores, es lo que decían los vie­jos, y la forma de él llegar a convertirse en Silbón es por lo que mucho sucede, por lo renuente, por la pelea con los pa­dres. El padre un día lo maltrata de pala­bra, lo regaña, entonces el se va al mon­te y recorta un chaparro y se lo trae al papá y le dice —tome papá— entonces el viejo agarra el chaparro y le dice él —quiébralo— llega y lo quiebra pero des­pués se fue y le buscó una horqueta y le dijo —tome esta otra—, quiébrela! —en­tonces el viejo no pudo quebrarla y él le dice al viejo— El palo se endereza cuan­do está pequeño, después de grande no, usted ha debido ha­cer eso conmigo antes en este momento.
Ahí es cuando él mata al padre, y le saca los hígados y se los lleva para la casa pero cuando los está cocinando, en ese preciso momento, aga­rra la vieja,•su mamá y la mata también y los echa a cocinar pero ahí llega el hermano Juan y se da cuenta de lo que ha cometido y lo encuentra que está hirviendo los hígados y los hígados no se coci­nan, entonces ahí es donde llega y le pega un chaparrazo con el mandador. Por eso es que él le tiene miedo al mandador y le bate la tapara de ají en la cabeza de suero, con que pensaba comerse la asadura de sus padres.

Llega y le bate la tapara por la cabeza y le asustó un perro que llamaban tureco y sale pa'fuera y le pide a la Encarnación Divina "que sin fin debiera de ser". Unos le dicen Finfin, pero el nombre es Sinfin.

A mi me enseñaron desde muy pe­queño que era Sinfin. Sinfín porque va­gará sin encontrar el fin. El hermano pide que sin fin debe ser. Claro que la gente le dice Silbón porque silva, unos le dicen Finfin, pero el nombre es Sinfin, porque el hermano dijo que permita Dios y la Encarnación Divina que sin fin debes de ser.

Mi abuelo, que murió de más de 80 años, decía que tenía la creencia que en tiempos de entrada de agua, donde estan las rozas quemadas, sale y tira los huesos, porque a él se le perdieron los pequeños de los padres, entonces la penitencia de él, según los viejos, es hasta que consiga esos huesos. Entonces él cuando y que estan las rozas quemadas llega y tira los huesos y los revuelve con los carbones a ver si le aparecen los huesos.

También persigue a las mujeres em­barazadas, a los borrachos pa'bebele el aguardiente y a las mujeres embara­zadas pa'sacale la criatura a ver si con­sigue esos huesos perdidos.

Cuando yo estaba pequeño no oía hablar del Silbón de aquí de Guanarito sino de Chaparrito. Se ha dicho también que la zona más frecuente de él es Sa­bana Seca y Chaparrito.

Por Chaparrito dice uno, por la vía de Chorrosco, hacia Barinas, pero Sa­bana Seca es de por acá.

La gente le temía. Yo le temía con argo por que yo fui criado en el campo, sobre todo en mayo pero Silbón no se le decía sino Sinfin. Silbón se vino a decir fue a los tiempos. Se decía era "Estamos en el mes del FINFIN o SIN-FIN". Nada más decía la gente eso. Pero la leyenda es después que eso llega a la civilización, que lo llamaron Silbón.

El nombre de El Silbón se lo ponen cuando el disco, pero el nombre era Finfin, aunque el nombre de él era Juaquin Flores.

El Finfin, decían los viejos, el finfin".



Referencia

Linares, Pedro Pablo. 1996. La Historia Oral sobre del Fin-Fin también llamado Silbón. Revista Cultural de Portuguesa Zazaribacoa, tomó nurvo cauce. Año 3, Nº 3. Dirección de Cultura del Estado Portuguesa, Guanare, p 26.

sábado, 6 de abril de 2019

Remenbranzas guanareñas: una evocación de mi pueblo Humberto Alvarado

Remenbranzas guanareñas: una evocación de mi pueblo 
Humberto Alvarado

Remenbranzas guanareñas es un libro, en su tercera edición, de Humberto Alvarado, (El legendario zurdo Alvarado al decir de su hermano Alexis Marquez Rodriguez),  donde afloran retazos de la historia de Guanare del siglo XX. Vivencias y anécdotas de un guanareño que vivió el nacimiento y  la época dorada del béisbol en su pueblo.  El autor, quien fue motivado por el guanareño Raimundo Alfredo Gomez Alvarez a escribir, dió rienda suelta a sus dedos y plasmó   41 crónicas de la pequeña historia de la ciudad de Guanare, con énfasis en el cuadrante noreste de la ciudad, ubicada de la quebrada El Pionío hasta la quebrada Las Piedras: el barrio La Peñita, su gente  y los mágicos lugares adyacentes. Con estas narraciones uno se vuelca al pasado del Guanare, el Guanare, pueblo, noble y primitivo de principios del siglo XX. 

El libro tiene  120 paginas, fue publicada, la primera edicion, en el año 2008; esta tercera edición, cuenta con un tiraje de 500 ejemplares y fue ampliada con la inclusión de 7 articulos. Estos articulos fueron publicados en El Periodico de Occidente, iniciandose el 19 de enero de 2007. El prologo lo escribe el recordado autor de la columna Con la lengua, Alexis Marquez Rodríguez. hermano consanguíneo del autor. Señala al inicio: "Cuando lei la primera de estas crónicas, escritas por mi hermano Humberto [...] confieso que no tuve la menor sorpresa. Nunca había leído nada escrito por él, pero no me sorprendió su escritura tan natural, tan espontánea con un estilo directo y sin afeites, pero al mismo tiempo con tanta elegancia y con tanta propensión a lograr el encantamiento del lector. 


Estas evocaciones son las vivencias de un guanareño, nacido el 18 de agosto de 1918, hijo de Ofelia Alvarado, quien tambien dio a luz a Regina, mujer que brilla con su propia luz y que aparece en los anales d ela historia de la educacion en el estado al ser la primera maestra del pueblo de San Nicolas. Este pueblo tiene especial mencion en los articulos, dedicó dos de sus escritos: inicia uno de ellos con el nombramiento de su hermana como "Preceptora de la Escuela Federal Primaria N° 12". Preceptor (a) segun el divccionario de la RAE: Persona encargada de la educación de un menor, iba con el rol de u preceptor, esto es responsable de mantener un precepto, normas y en fin designada como responsable de acompañar​ y orientar la educación de los niños de la localidad. Fue la primera maestra. En estos escritos conocemos como fue la experiencia de la maestra Regina, personajes que le acompañaron en esta aventura educativa, asi como los servicios basicos disponiobles, actividad economica reinante en la zona, estado de las vias de comunicación, tradiciones, entre otras. Es gratísimo el recuerdo o rememoración del Riíto o Caño Manzanares, recuerda como la vida del caserío giraba en torno a este cuerpo de agua, el cual saciaba la sed y el hambre de la comuidad, pero que al decir del autor: "murió al no poder soportar el ímpetu de la inclemente enfermedad distinguida con el sarcástico nombre de modernidad". 

Siguiendo la misma anecdota, nos hable que San Nicolas, en la epoca de lluvias, quedaba aislado, teniendo los pobladores que tomar previciones y abastecerse con enlatados--en especial con carne de buey--, aceites y otros elementos para la iluminación, materiales de aseo personal, cartuchos para escopeta, entre otros insumos que permitieran la estadía durante esos dias de aislamiento. Su hermana Regina, conoció y se casó con Manuel Perez Cruzatti, a quien, ella misma enseñó los elementos básicos de la lectura y ortografía a quien luego la acompañaría en el mundo de la docencia y destacaría tambien en el mundo de la poesía nacional. 

En los años 30 llega el beisbol a Guanare: el primer campo de beisbol estaba por unos potreros existentes por los lados de lo que hoy es la Clinica Razzetti; esto eran las afueras de la ciudad. Alli se enfrentaban los domingos los equipos Cardenales BBC y Aguilas BBC. Parte del pueblo iba en romeria a disfrutar el juego. Era uno de los entrenimientos del domingo. 

La masoneria tiene en este libro una especial mención. El autor integraba la logia y por su padre, quien tambien fue un hijo de la viuda, conocia de la historia de los masones en Guanare con la Logia San Juan de la Constancia creada en la ciudad en 1827, que luego se convertiria en la Logia Concordia N° 36.

En enfoque ambientalista lo vemos reflejado cuando el autor rememora los paseos, baños y pesca en la quebrada Las Piedras, caño Manzanares y en el río Guanare.  

Uno de los elementos mencionados son las vias de comunicación y en especial los pasos para soltear los rios. Guanare no contaba con puentes para el paso de los rios Guanare y La Portuguesa; para ello existian los balseros, quienes eran diestros en el manejo de la balsa, plataforam formada por la union de varias canoas, y en la cual se montaba el vehiculo y las personas que en el viajaban para cruzar el rio. También menciona que existian paseros, persona que ayudaba a cruzar el rio. 

Y encontrará destacados episodios de la historia de guanare, tradiciones de semana santa, gastronomía guanareña (como el Sacús), posadas y pensiones del Guanare de principios de siglo, las campanadas, la pelea de Argimiro Gabaldón, saca del olvido a personajes que hicieron la historia menuda: Victor Manuel Heredia Angulo, Pastor Chirinos, Juan Machete, Pedro Miguel Fajardo, Ines Mercedez Gomez Alvarez, Ricardo Mago, Rafael Quintero Serra, Walter Schultz, entre otros.   

En estas paginas se manifiesta Humberto Alvarado, el legendario zurdo Alvarado, un guanareño que le duele su pueblo. En el articulo dedicado al humanista  Victor Manuel Heredia Angulo nos dice: "En el Guanare de antaño, cuando Guanare era menos pueblo que ahora, y cuando aún no habia hecho su aparición el virus de la politica desbocada sembrando la amargura y tratando de romper el vinculo de la fraternidad que para el guanareño ha sido regla de honor su sustentación". 

Para finalizar la reseña de esta publicación que mejor que hacerlo con un parrafo evocativo del autor sobre el río Guanare, o lo que queda de este otrora impetuoso río:

"¡Ah mundo río, Guanare! quien pudiera verte impetuoso y arrogante, como en tiempos que se fueron. Quien pudiera pedirte que impidas que inescrupulosos se apropien impunemente de la riqueza de tus playas. Quien pudiera decirte  la contaminación de tus aguas. Quien tuviera fuerza y poder para impedir la destruccion de tus riberas, con lo que se estaría propiciando que mueras desnudo". 

Humberto Alvarado
humbertoalvarado1918@hotmail.com
gustavoalvarado11@cantv.net
Referencia 

Alvarado, Humberto. 2010. Remenbranzas guanareñas: una evocación de mi pueblo.  Serie Literatura Cronicas. 3era Edicción. Acarigua. 120 pp. 


Graterolacho ¡Inolvidable!




TROVAS DE TRAVESÍAS

Graterolacho ¡Inolvidable!
(Hoy a 84 años de su nacimiento)

Por Yorman Tovar




En 1989, cuando aún tenía Manuel Graterol Santander su despacho en el sector de “Los Ruices” (Caracas), me encomendó la tarea de recopilarle y prologarle una Antología de poemas nativistas, plenos de romanticismo llanero a la que tituló “CASIMBA, poesía del pueblo”, publicada por José Agustín Catalá y su Editorial Centauro en 1995. El prólogo lo inicié así: “Puedo afirmar que conozco a Manuel Graterol Santander desde 1965, de cuando, ocasionalmente, llegaba a Guanarito uno que otro ejemplar del semanario “El Imparcial” de Don Manolo Escalona”.


Efectivamente, en mi pueblo comencé a leer sus glosas y romances. Y me despertó admiración por aquel extraño nombre: “Graterolacho”, sin pensar, remotamente que años más tarde compartiría con él un encantador elenco en el semanario “El Camaleón”, encartado los fines de semana en el diario El Nacional), junto a Luis Muñoz Tébar (Lumute), Carlos Bujanda, José Hinojosa, Ubaldo Quevedo, Octavio Montiel “El poeta del 23 de enero”; y los caricaturistas: Jorge Haralambides, Jairo Osorio, Omar Cruz, Carlos Cruz y Panchito Borges. Cuando le envié los primeros trabajos, con mi nombre al revés NAMROY TROVÁ, cuál no sería mi sorpresa, el domingo siguiente, cuando aparecieron publicados con el pseudónimo que me colocó: EL MAYOR TROVÓN “El Camaleón de Guanarito”, con el cual se me conoce en las lides de la poesía popular. También tuve el privilegio de que me prologara mi antología de lo que había publicado en 5 años en ese semanario: “Trovas de El Mayor Trovón”, bajo el sello de Ediciones Centauro en 1994.

La obra lírico-romántica y nativista de Manuel Graterol Santander es diferente a la que produjo el escritor desdoblado, bajo la pseudonimia de GRATEROLACHO o “El Camaleón mayor”, y entregarla, saturada de humor, plena de sarcasmo y mordacidad, y a la vez combativa.

La parte lírica se inicia con “Araguaney”, su primer poemario (1959). Eran los tiempos en que, al visitar Portuguesa, participaba –entre tantos eventos de trago y bohemia- en las tertulias de “Punta Brava”, casona de “El cabezón” Armando Hernández Molina en Araure. De esas reminiscencias y de las de sus andanzas de zagaletón en Píritu, recuerda su amigo del alma, el poeta Arjuna Castro Castillo en su romance “El caballo de Manuel”:

“Yo lo conocí potranco
en el Distrito Esteller
y era bastante despierto,
hoy es lo mismo que ayer:
Sobrado en el pasitrote,
pasillano, uno, dos, tres,
y ágil en volatería
era faculto también.
Perverso en la falsa rienda,
porque lo suyo es correr (…)
Y hasta se sabe en detalles
los secretos de Manuel:
cuando le repugna el trago,
cuando lo quiere beber,
cuando tiene el pensamiento
puesto en alguna mujer
y cuando anda en armonía
Graterol con Santander”

En 1982 publica “El caballo de mis coplas” con notas preliminares de Reinaldo Espinoza Hernández, Simón Díaz, Manuel Salvador Páez y Enrique Hidalgo. Espinoza Hernández comenta:
“Manuel Graterol Santander, poeta del amanecer que va recogiendo en su porsiacaso los primeros cantos de la soisola y la menuda harina de los rocíos engrillados, sabanea en sus glosas el cristal de los caños y lagunazos y la piel de vidrio de los ríos llaneros. Mientras ande por las tierras venezolanas siempre tendré en mis labios un verso de Manuel Graterol Santander, el último glosador”.

De este libro, conservo el ejemplar que me obsequió en el III Encuentro de poetas, en 1987, con esta dedicatoria: “PARA YORMAN TOVAR, EL POETA GRANDE QUE SIGUE ENLAZANDO LOS POTROS QUE SE LE ESCAPARON A MI PENSAMIENTO”.

En 1989 publica “Glosamoríos”, donde pone de manifiesto su ingenio de inventar la GLOSA-GLOSA: es decir, un palabreo con dos cuartetas. Los cuatro versos iniciales de cada décima corresponden a la primera cuarteta, y el final o pie tradicional de cada décima es, consecutivamente cada verso de la segunda cuarteta. Nada fácil de construir, sin embargo, la hemos seguido practicando –entre otros- Guillermo Jiménez Leal, José “Cheo” Ramírez y quien escribe.



En el año 1995 aparece “CASIMBA, poesía del pueblo”, una compilación mía con poemas de los tres libros antes mencionados. En la “Puerta de entrada” dice José Ignacio Casal:
“Manuel Graterol es un campesino por haber nacido en Turén y por haber vivido hasta la adolescencia en Píritu y Acarigua. Todo campesino sueña con tener llena la CASIMBA, pero no con frutos ajenos sino de su propia cosecha. Manuel está cosechando muchos años de siembra, de trabajar los surcos del afecto, de regar la semilla de la venezolanidad, con el inagotable manantial de su fuerza creadora, fertilizando el suelo con la fórmula de la amistad, el cariño y la lealtad, porque –como é mismo escribe- es amigo de los amigos, con razón o sin razón, en las buenas y en las malas”.

En el amarillento ejemplar que conservo de esta obra, se lee la dedicatoria: “A YORMAN TOVAR, AUTOR INTELECTUAL DE ESTE PROYECTO. GRATEROLACHO. ABRIL 95”.

Su obra lírica, casi toda en octosílabos, urdidos en décimas y romances, no sólo queda impresa en estos libros mencionados, sino también en diversos Long Play de acetato, Casetes y Discos Compactos (CD) y nuevas tecnologías. En espectáculos y parrandas, sus versos seguirán cabalgando en muchas voces, y especialmente en mi humilde voz, como declamador y locutor. Sus pasajes, joropos, tonadas y golpes, musicalizados por tantos creadores de esta tierra, seguirán su curso en las emisoras de radio y en cada lugar donde esté un poema de Manuel, en voces de Gualberto Ibarreto, María Teresa Chacín, Oscar Martínez, Víctor Morillo, Pablo Baresco, Simón Díaz, Rummy Olivo y otros talentosos intérpretes.

En otra dimensión, la obra humorística de Graterolacho o “El Camaleón mayor”, diferente a la obra lírica Manuel Graterol Santander, se sustenta en la sátira política de todos los tiempos, contra la corrupción, la burocracia de la llamada “IV República”, y los cánceres, de esta “V RES PÚBLICA” hasta la hora de su muerte el 11 de junio de 2010.

En esos versos está plasmada toda su inquietud angustias por Venezuela. En “El Libro Flaco de Graterolacho (nombre paródico de “El Libro Gordo de Petete”); en las viejas páginas de la revista Semanal “Bohemia”, en las casas donde algún coleccionista haya guardado ejemplares de “El gallo pelón” y del Semanario “El Camaleón” y “El Nuevo País” y la innovadora tecnología del TWITER, donde dejó un incalculable número de cuartetas “jodedoras”.


En épocas pasadas el pueblo tenía poco acceso a los poetas, y, lógicamente, había una parte de Portuguesa que no conocía a Manuel hasta que en 1985 se llevó a cabo el I Encuentro de Poetas Portugueseños, evento que tuvo alrededor de 17 ediciones. Fue creado por Manuel Escobar (Presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela en Guanare); Luis Bazán García, y Leonel Páez en la AEV Acarigua-Araure, con la cooperación de la Coordinación de Cultura del Gobierno de Portuguesa, dirigida por el Dr. Miguel Eduardo Gómez. Estos encuentros hicieron que Manuel se compenetrara con el pueblo y con el resto de los poetas, tanto de su generación como con los que estábamos iniciándonos en el oficio.

El 13 de junio 1990, en el marco del Bicentenario del natalicio de Páez, se funda la “Casa de la Poesía” en Acarigua, y el Museo de Humor que lleva su nombre, compartiendo honores con su padrino “J. Epitacio” y con Simón Díaz. A partir de ese momento, ese recinto se convirtió en el lugar del reencuentro con ese gran portugueseño al que admiramos, amamos y seguiremos recordando por siempre., aún después de su desaparición física.

Dijo Cristina de Suecia que “los grandes hombres tienen presentimientos de su destino, en lo que rara vez se equivocan”. En su libro “El Caballo de mis coplas”, en el poema titulado “Final” pide el poeta a sus hijos:

“Tráiganme un puñado de la misma tierra
que cuando era niño me cargó en sus piernas
y mojado en lágrimas de un hombre cualquiera
échenlo en mi tumba como última ofrenda”.

Y así se cumplió su petición hecha varias décadas atrás. Y en su poema “Romance para otro amigo”, en “Casimba”, manifiesta el poeta su condición de llanero bien nacido:

“Y es que uno nació llanero
y es difícil olvidarlo,
eso no se olvida nunca,
eso lo tengo bien claro,
y aunque pase de 60
y me sienta más anciano,
Luis Bazán, vuelvo y te digo,
con la música de un cuatro
que en mis hijos y en mis nietos
–aunque me hayan sepultado-
aun después de mi muerte
seguiré queriendo al llano”.



Hoy, a 84 años de tu nacimiento en Villa Bruzual, capital del entonces distrito Turén, hay un incalculable número de venezolanos que como este amigo, te seguimos recordando, Gran Maestro del buen humor, puntero del romance lírico hecho canción, madrinero de glosas, décimas y sonetos, rebaños cimarrones, indomables como El caballo de tus coplas, tú poesía continuará trochando la tierra venezolana, para cumplir lo que tú dices en el poema:
“Entre sus patas de alma
voy divisando un tierrero,
y es tierra venezolana
lo que levanta hacia el cielo,
para que hasta Dios conozca
cómo se canta en mi pueblo”.

¡Descansa en paz, hermano!